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Ellas opinan: una historia de superación

Ellas opinan: una historia de superación

La vida es imprevisible y hay que aprovechar el momento presente, eso es algo que sabe muy bien nuestra protagonista de hoy, Irena Andreu. Ella no ha tenido otra que superarse ante la adversidad y sacar fuerzas cuando crees que no puedes más. La maternidad le puso un reto: luchar por su hija prematura, nació en las semana 27, y superar la enfermedad de su marido. Le diagnosticaron un cáncer en fase terminal y se pasó una temporada de la planta de neonatología a la de oncología. Tristemente, su marido les dejó. Hoy ella no quiere que nadie sienta pena, quiere contar su historia para demostrar a otras Malasmadres en su situación que se puede superar y que su historia es de amor hacia su pareja y hacia sus hijas.
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Mi historia es una de esas historias difíciles de digerir, por su impacto y su magnitud pero me gustaría que no la sintierais como una historia de tristeza o pena, es una historia de amor hacia mi pareja y hacia mis hijas.
Arranco la historia un 27 de Septiembre de 2014. Ese día pasaría a ser el día más feliz de mi vida pues me unía para siempre a la persona con la que quería pasar el resto de mi vida, él era mi media naranja, mi amor y en resumen mi todo, una de esas personas que se hacen indispensables y sin las que piensas que no podrías seguir adelante: me complementaba, me quería, me respetaba…y lo que era más importante: me hacía inmensamente feliz.
Nuestro deseo siempre fue formar una familia grande, de esas de al menos tres hijos y envejecer viendo como crecían y vivían. Un año y unos meses después de nuestra boda ese deseo empezaba a hacerse realidad con el embarazo de nuestras mellizas. Fue un embarazo complicado, con amenaza de aborto desde muy pronto, en la semana 6 pero eso no hizo que perdiéramos ni un ápice de la ilusión que sentíamos y nos dedicamos a vivirlo intensamente. Cada movimiento, cada patada, nos parecía un auténtico milagro de la vida. Era muy divertido cuando sonaba la música y las dos empezaban a bailar como locas.
Desgraciadamente en la semana 23, justo cuando acudimos a hacernos una de estas ecografías que son en 4D, nos dimos cuenta que una de nuestras hijas no tenía latido. No puedo explicar con palabras lo que sentimos en ese momento o las siguientes horas, que por otra parte fueron frenéticas. Quedé ingresada y con unas expectativas nefastas en lo que a mi embarazo refería. El bebé que quedaba vivo no tenía prácticamente esperanzas de sobrevivir puesto que esperaban un nacimiento inminente y con 23 semanas nos dejaron muy claro que no iban a intentar reanimarla. Yo lloraba…porque mientras me decían eso mi hija se movía dentro de mí y de alguna manera reclamaba vivir. Durante mi estancia en el hospital pude oir de todo, desde que la hija que llevaba en mi vientre fallecida era un aborto, pasando porque la vida de mi otra hija no valía nada y terminando por un “deberías estar contenta, todavía te queda una”. Después de unos días ingresada me dieron el alta con controles semanales y sabiendo que en cualquier momento podía ponerme de parto puesto que mi cérvix se quedó en 5mm y la bolsa de la bebé que estaba viva se salía por el cuello del útero. No os tengo que contar que llegar a la semana 24 aunque seguía suponiendo que un nacimiento en esa semana podía complicarse muchísimo, supuso un alivio puesto que es la edad gestacional establecida para poder reanimar a un neonato. Contra todo pronóstico aguanté hasta la semana 27 con las dos en mis entrañas, gracias a mi madre y mi marido que lo dejaron todo para cuidarme y gracias a la suerte que me acompañó.
El día 27 de Mayo de 2016 me puse de parto y aunque intentaron pararlo por todos los medios e hicieron lo imposible, no fue suficiente y después de 10 horas con contracciones y sin ningún tipo de analgesia (esta comprometía la vida de la que a partir de ahora denominaremos “buenahija”) la buenahija llegaba al mundo el 28 de Mayo de 2016 a las 04:34 am, con 925 gramos de peso (760 gramos a los dos días) y 35 cm, en una cesárea de urgencia en la que se tuvo que extraer el feto antes de que la anestesia hiciera efecto, y era reanimada por su buenatia (mi hermana) y llevada a la UCI volando. En ese momento empezó una larga espera, de miedos e incertidumbre, en la que nadie te decía que no iba a pasar nada, que no se iba a morir y que se iba a poner bien. Pasamos un mes y veinte días en UCI neonatal, con momento de mucha angustia como cuando hacía bradicardias o apneas y otros más amables como cuando podíamos cogerla en método canguro y sentirla sobre nuestro pecho aunque estuviera plagada de cables.
Cuando por fín veíamos la luz al final del túnel, cuando estaba más cerca pasar a cuidados intermedios, mi marido, el buenpadre, empezó a encontrarse mal con unos dolores de cabeza horribles y después de ir cuatro veces a urgencias, en las que achacaban esos dolores al estrés pasado con nuestra hija, finalmente es diagnósticado con un tumor en el cerebelo. Quedó ingresado en el mismo hospital que la buenahija justo un día después de que esta abandonara la UCI. Dos días después ese diagnóstico es ampliado con más pruebas y nos confirman la peor de las sospechas: no hay nada que hacer, es un cáncer y se encuentra en fase IV, es decir, terminal.
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De la planta de oncología a la de neonatología y viceversa

A partir de ese momento mi vida se convierte en un caos, en un peregrinar de la planta 7 (oncología) a la 1 (neonatología) y viceversa. De luchar contra mi misma para no desfallecer e intentar ser el pilar fuerte, ese que antes era el buenpadre. Recién parida, con las hormonas revolucionadas y un marido y una hija ingresados era difícil. Hasta el alta de mi marido viví prácticamente en el hospital y tengo que decir que hubo muchos familiares que no entendieron por lo que estaba pasando y no me lo pusieron nada fácil, al contrario. No entendieron que en mi casa no tenía a nadie, que mi familia estaba al completo en ese hospital. Debido a toda esta situación me sentí más Malamadre que nunca: tuve que dejar de sacarme la poca leche que tenía y pasé de estar 12 horas seguidas pegada a la incubadora en la UCI a bajar a coger a mi hija media hora porque mi marido me necesitaba. Sentía que la estaba abandonando aunque mi hermana y mi madre suplieron mi ausencia. A él lo bajaba en silla de ruedas por las tardes un poco para que pudiera verla y si se encontraba con fuerzas cogerla o incluso ayudar a bañarla. Yo me limitaba a ser testigo mudo de esas escenas, a grabar vídeos y a hacer fotos porque sabía que teníamos el tiempo en contra. Cuantas veces lloré sentada en el sofá del box de neonatos con mi hija en brazos…y cuanto apoyo recibí de todos los que allí trabajaban, supongo que porque entendían la situación y porque eran compañeros de mi madre desde hacía mucho tiempo. No sé como pude aguantarlo.
El 4 de Agosto dieron de alta a mi marido y nos fuimos a casa y el 12 de agosto, justo dos meses y medio después, pudimos cumplir el sueño de sacar a nuestra hija del hospital. Quedaba un largo camino, no sólo por el peso (nos dieron el alta con 2.215 kg) si no por todas las consultas a las que deberíamos acudir durante mucho tiempo con ella. No puedo decir que ese fuera el día más feliz de mi vida porque no lo era (me sentí muy mala madre por eso también) pero me puse mi mejor vestido, me pinté la sombra de ojos y puse color a mis labios y me propuse que mi hija tuviera un recuerdo bonito de ese día. Al buen padre le puse también sus mejores galas.

Me quedé sola pero tenía que luchar por mi buenahija 

Tan sólo 16 días después mi marido no pudo más y nos dejó. Ese día mi hija cumplía 3 meses y me quedaba sola para sacar adelante nuestro mejor proyecto que necesitaba una madre al 300% para poder llevar a cabo todas las consultas de médicos, fisios, estimulación temprana, etc. además de una neutropenia severa que nos impidió poder ver y tratar a mucha gente durante casi un año. Ni que decir que a algunos les vino de perlas para desentenderse completamente y es cierto que en ese momento necesitábamos mucho apoyo, mucha comprensión, éramos muy vulnerables. Sólo lo recibimos por parte de mi madre y mi hermana a las cuales estoy inmensamente agradecida. Con este contexto era inviable meterme en la cama a llorar aunque realmente era lo único que me apetecía o simplemente desaparecer y olvidarme de todo, pero no podía, tenía una hija que me necesitaba más que nunca y rendirse no era una opción.
A lo largo de estos 22 meses que tiene la buenahija no hemos parado ni un momento y hemos tenido que ver y vivir cosas que no desearía a nadie, sentirse abandonado es la peor de las sensaciones. Si además lo que sientes es que a la persona que abandonan es a tu hija, ese sentimiento se multiplica de manera exponencial pero no importa, porque los pocos que somos la queremos con locura y procuramos que su vida sea la mejor posible, nos desvivimos por ella. A día de hoy mi campeona no sólo ha alcanzado la normalidad en cuanto a su gran prematuridad sino que se ha convertido en una niña feliz, alegre, despierta y valiente porque su madre le enseña que hay que ser valiente, que hay que luchar, que hay que superar las dificultades y seguir adelante (y darle en los morros a más de uno). Me siento orgullosa de lo que he conseguido, de que mi hija no tenga secuelas porque entre otras cosas, su madre se ha preocupado y esforzado para que así fuera. Ella es mi prioridad.
No es fácil revivir estos momentos y supone volver a remover sentimientos que todavía están latentes pero creo que es necesario. Es importante que otras personas en mi situación vean que se puede seguir adelante, que no es fácil pero que hay que luchar y sobre todo hay que sentirse contento y satisfecho de haber hecho todo lo que está en tu mano y haber conseguido un trabajo bien hecho. Hemos nacido para luchar.
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40 Comentarios
  • Yaiza

    15 Abril, 2018 a 12:14 pm Responder

    Wow, tremenda historia de valentía, de fuerza, de lucha…qué gran mujer! Disfruta de tu vida!

  • Lucia Martin

    15 Abril, 2018 a 12:26 pm Responder

    Tú hija tiene suerte de tener una familia tan Valiente y vosotros de tener a una niña tan intensamente fuerte . Felicidades a ambas, ya nada os detendrá .
    Mi amor y solidaridad como madre va con vosotras, guerreras.❤️

  • Estrella

    15 Abril, 2018 a 12:37 pm Responder

    Me produces una inmensa admiración, por tu lucha y tu superación, yo no sé si podría, mucha fuerza para las dos. Tu hija será una valiente y una luchadora, como su madre.
    Enhorabuena por todo lo que aún tienes

  • Marta Boullon

    15 Abril, 2018 a 1:04 pm Responder

    Querida Irena,

    tu historia es de esas que te hacen replantearte las prioridades pero lo que me ha hecho sentir es admiración absoluta!La vida a veces nos pone pruebas muy duras pero tu y tu hija sois el mejor ejemplo de que nada es imposible. Seguid asi! Tirar la toalla no es una opcion! un fuerte abrazo

  • Elena A.

    15 Abril, 2018 a 1:24 pm Responder

    Valiente

  • Virginia

    15 Abril, 2018 a 1:38 pm Responder

    Valiente!!!!

  • Silvia

    15 Abril, 2018 a 2:22 pm Responder

    Valiente, admirable…no tengo palabras. Lo dura e injusta es la vida a veces.
    Yo perdí a mi padre tb a causa de un cáncer hace unos años, durante unos meses vivimos en el hospital, mi madre, mi hno y yo, y tb la familia no nos entendio… perdimos a mi padre, a gran parte de la familia y algunos que creímos eran grandes amigos. A los pocos meses nació mi hijo, un nieto muy deseado por su abuelo que no pudo conocer… ( tb cesárea y a los días ingresado para operarlo, afortunadamente todo salió bien), y como tú bien dices, somos pocos pero nos queremos mucho.
    No he podido, leerte sin derramar lágrimas…pero es eso, hay que seguir luchando. Muchos ánimos y deseo lo mejor para ti y tu buenahija😘

  • Carmen

    15 Abril, 2018 a 2:37 pm Responder

    Es impresionante esta historia. Tu y tu buena hija sois dos grabes luchadoras!

  • Vero

    15 Abril, 2018 a 3:16 pm Responder

    Viva mis guerreras! Que puede decir su tia, la adoro con locura incluidas todas sus trastadas😝 y prontito seremos una luchadora mas💪🏻. La vida muchas veces nos da un golpe que creeemos insuperable, pero siempre la misma conclusión: “DISFRUTEMOS DE LA VIDA MALASMADRES!!!!”

  • Begoña Ceamanos

    15 Abril, 2018 a 3:21 pm Responder

    Valiente. Disfrutad la una de la otra, os lo merecéis.

  • Irena Andreu

    15 Abril, 2018 a 3:29 pm Responder

    Muchas gracias a todas por vuestras palabras. Es reconfortante ver cómo la gente empatía con tu situación y la comprende, y emocionante recoger todos esos ánimos, fuerza y cariño que nos mandáis. Un abrazo enorme.

  • Icíar

    15 Abril, 2018 a 5:00 pm Responder

    Imposible leer la historia sin que se te ponga un nudo en la garganta. Y me produce más dolor el simple hecho de que te hayas sentido tan poco arropada o incluso juzgada por nadie de tu entorno. Es hija tiene una suerte inmensa. Ojalá la vida te regale mil millones de momentos bonitos, ojalá. Un beso enorme

  • Ane

    15 Abril, 2018 a 5:22 pm Responder

    Gracias por compartir con todos tu historia! Con casos como el tuyo la verdad no sé cómo el día a día nos puede llevar a preocuparnos y enfadarnos por cosas que realmente no deberían importarnos. Sois unas luchadoras. Os deseo lo mejor chicas, mucho ánimo!

  • Nai

    15 Abril, 2018 a 6:58 pm Responder

    No tengo palabras.Que valiente,fuerte eres.Que magnífico valor para seguir con esa fuerza hacia adelante. Vaya manera tan extraordinaria de levantarse ante la adversidad.Vaya familia de luchadoras.Un abrazo enorme.

  • Maria Frances

    15 Abril, 2018 a 7:50 pm Responder

    Eres una persona muy valiente y luchadora sientete orgullosa, ojala la vida te regale siempre momentos bonitos porque te lo mereces, y disfruta de tu preciosidades ahora tiene dos angeles de la guarda

  • Marta Álvarez

    15 Abril, 2018 a 9:58 pm Responder

    Madre mía! Me he quedado sin palabras, tu historia es una historia de valentía y fortaleza enormes, ha sido un placer poder leer tu historia aunque lo he hecho con lágrimas en los ojos. Mucho ánimo y muchos besos para ti y para tu buenahija

  • Carmen

    15 Abril, 2018 a 10:56 pm Responder

    Me ha emocionado leer tu historia por tu fuerza por tu lucha y por ese afán de superación. Sois dos mujeres muy valientes y te mando desde el anonimato de quien no se conoce pero q te entiende tanto todo mi apoyo y fuerza para seguir disfrutando del mejor regalo que te ha dado la vida y de las estrellas que hay en el cielo q nos guían. Gracias por compartir…

  • Ivon gasco

    15 Abril, 2018 a 11:02 pm Responder

    Me super encanta eres valiente,luchadora y fuerte igual que la pequeña que tienes a tu lado sois preciosas Un abrazo enorme a las 2.

  • Ana Belén

    16 Abril, 2018 a 2:06 am Responder

    No puedo creer que hubiese quien os dejase de lado en momentos tan duros…vuestra historia me ha tocado el corazón,muchisimo ánimo y fuerza a las dos

  • Mamagnomo

    16 Abril, 2018 a 8:29 am Responder

    Ole Tú!!!

  • Madresestresadas

    16 Abril, 2018 a 9:11 am Responder

    Eres una gran mujer. Todos esos que no quieren verlo, que se mantengan bien lejos, que no aportan nada.
    Un beso inmenso.

  • Irena Andreu Bernabeu

    16 Abril, 2018 a 10:46 am Responder

    Qué bonito es levantarse y seguir viendo tantos mensajes de cariño. Gracias a todas! pero si me lo permitís, me gustaría agradecer especialmente algunos mensajes.
    En primer lugar el de Vero, por qué? pues porque ella es la buenatia de mi buenahija, es decir, mi hermana, y ha vivido de primera mano todo lo vivido y me ha acompañado siempre en los peores momentos. Eso es algo que nunca olvidaré y que agradeceré hasta el día que me muera. Seguro que su buenahija (sí, me convertiré en buenatía primeriza en unos días) es como mínimo tan guerrera y valiente como las mujeres de nuestra familia. No hace falta que les diga que las quiero…pero por si cabía alguna duda: os quiero!

    En segundo lugar a María Francés e Ivón Gascó porque son compañeras de batallas, nos conocimos en la unidad de lactancia de La Fe cuando nuestros buenoshijos estaban ingresados en Neonatología y compartimos muchos miedos y muchas alegrías cada vez que los pequeñines hacían un avance. Mantenemos el contacto porque es importante para nosotras que se traten y se conozcan y porque cada una en su medida, es un gran apoyo para las demás (tenemos un súper grupo de whatsapp). Ha sido un auténtico placer y suerte teneros en nuestra vida (no quiero dejar de nombrar a las otras mamás: Mae y Blanca).

    A todas las demás…qué os voy a decir? no nos conocéis y sin embargo empatizáis con nosotras 100%, eso dice mucho de vosotras porque no todo el mundo lo hace. Que haya gente capaz de dedicar unas palabras de ánimo, de cariño, sin necesidad de conocer a la otra persona me dice que el mundo no es tan malo como lo pintan y que todavía existen personas maravillosas.

    Finalmente quería dar las gracias también al Club de Malasmadres por dejarme compartir mi historia a través de su plataforma, por la profesionalidad, tacto y cariño con que me han tratado y han tratado el tema, y por respetar la totalidad de mis palabras. Hacéis una gran labor, necesitábamos personas que luchen por las injusticias, que reivindiquen nuestros derechos y que luchen por un mundo más justo. Seguid así, no cambiéis, y aquí me tenéis para lo que haga falta.

    Mil besos y abrazos a todos de parte de la buenahija y mía.

  • Yurikko Bf

    16 Abril, 2018 a 11:00 am Responder

    Estoy segura de que el futuro os reserva cosas maravillosas a ti y a tu niña por esa fuerza y coraje que habéis demostrado, sois admirables, un fuerte abrazo.

  • marta fernandez garcia

    16 Abril, 2018 a 6:07 pm Responder

    uau, tu historia me ha dejado sin palabras….

  • Maria Antonia

    16 Abril, 2018 a 6:52 pm Responder

    Solo puedo decirte que en la vida muchas personas se van y nos abandonan pero muchas otras entran por nuestra vida buenas y mejores que nos ayudan así que a seguir adelante y seguir luchando que son unas guerreras

  • Sara

    17 Abril, 2018 a 8:51 am Responder

    Gracias por compartir, me has emocionado. Eres un modelo de fortaleza y de puro amor. Me siento identificada contigo, cuando nació mi hijo a mi madre le diagnosticaron un tumor cerebral y nos dejó a los tres meses. Mi hijo fue mi salvación, mi empuje, el de toda la familia en realidad. No te conozco pero sólo leyendo tu historia puedo sentirte. Eres un ejemplo de madre, de hermana, de hija… Gracias por esta lección de fuerza, de alegría, de disfrute…

  • Claudia B.

    17 Abril, 2018 a 9:46 am Responder

    Eres increíble, Irena! y te agradezco que hayas compartido tu historia, ya que eres un gran ejemplo de amor y superación y nos hace recordar y apreciar lo verdaderamente importante de esta vida.
    Se me parte el alma de imaginar todo lo que has pasado y no entiendo como algunos no os apoyaron…. Pero qué bueno que tu madre y hermana si han estado ahí y ojalá ellas y vosotras tengáis incontables alegrías, mucha salud y armonía.
    Tu peque es muy afortunada por tener una madre como tú. Un abrazo con mucho cariño para todas las guerreras de tu familia.

  • Raque

    17 Abril, 2018 a 10:07 am Responder

    Voy en el autobus leyendo tu historia y no paro de llorar. Eres una valiente y has hecho muy bien en volcarte con tu hija que te necesitaba tanto. Olvidate de la gente de alrededor, ahi te demuestran que no eran tan buenos amigos o familiares. Te mereces ser muy feliz, un abrazo enorme

  • Eva

    17 Abril, 2018 a 10:27 am Responder

    Aún no he podido parar de llorar. Sois unas valientes. Os merecéis toda la felicidad del mundo. Un besote

  • Sandra Martinez

    17 Abril, 2018 a 10:36 am Responder

    Madre mia, lo tuyo si que es fortaleza y valentía.. me he quedado sin palabras, mucho animo y sigue así

  • Cova

    17 Abril, 2018 a 12:58 pm Responder

    No tengo palabras… y las demás quejándonos por chorradas. Eres muy valiente y estoy segura de que la vida te tiene preparadas grandes cosas para vosotras, os lo habéis ganado!!

  • Maria Isabel Navarro Molina

    17 Abril, 2018 a 5:34 pm Responder

    Irena que gran ejemplo de amor incondicional y de valentia!!sois unas luchadoras natas y unas valientes.no puedo dejar de llorar al imaginarme por lo q has pasado y ese dolor pero trasmites esperanza y amor sin medidas.Ojala que la vida os sonria.estoy segura que si porque os lo mereceis.un abrazo enorme y todo mi cariño y buena energia.

  • Marta Simarro

    18 Abril, 2018 a 1:03 am Responder

    Hola Irena. Conozco a tu madre, pasé la mejor etapa de mi vida profesional en esa sala de neonatología y le estaré eternamente agradecida. Conocía tu historia de oídas. Ya me impactó en su momento, por su dureza y por que yo también acababa de pasar una de esas situaciones inverosímiles de la vida. A los pocos meses de estar embarazada de mi segundo hijo a mi padre le diagnosticaron un cáncer de páncreas estadío IV. Viví paralelamente como una vida crecía dentro de mí mientras otra fuera se iba apagando hasta desaparecer un mes antes de que naciera mi hijo. No se me ocurre choque emocional más grande! Afortunadamente a mí el bebé me dió la fuerza y el valor para salir adelante, y por lo que veo a tí también. Un beso fuerte a todas esas luchadoras de tu familia. Mucho ánimo!!

    • Irena Andreu

      18 Abril, 2018 a 6:32 pm Responder

      Gracias Marta! Ellos son lo que nos da fuerzas porque tenemos que estar bien para poder hacerlos felices. Los que no están seguro que desearían que así fuese también. La vida a veces es complicada y te da un revolcón grande pero yo muchas veces pienso que lo que enamoró a mi marido precisamente fue esa manera de ser mía, de ser fuerte, temperamental, decidida…no puedo defraudarle porque no hubiera esperado menos de mí y estoy convencida que desde donde esté él nos ve y nos cuida. Un beso.

  • Verónica

    19 Abril, 2018 a 1:20 pm Responder

    Una historia impresionante de valentía y superación, enhorabuena por tu familia de mujeres fuertes!

    En los momentos difíciles es cuando realmente acabas sabiendo a quién tienes, para bien, siempre para bien, porque los que te apoyan, por los que aparecen nuevos en tu vida y merecen la pena, y por los que no saben estar, como diría Punset: “los vampiros emocionales, que te chupan la energía”, que al final te libras de ellos, porque se van sólos.

    Hace 2 años, mi hijo mayor desarrolló un síndrome raro, se da 1 caso entre 1 millón, no habían visto uno en 30 años dónde yo vivo, estuvo 15 días en la UCI, 10 de ellos con alimentación parenteral, de los cuales los 3 primeros nos dijeron que rezáramos porque no sabían si saldría adelante y si era así cuáles serían las secuelas, afortunadamente todo salió bien y sólo perdió un poco de audición en un oído. Después la recuperación en casa aislado 1 mes, todo ese tiempo con máscarilla, patucos, guantes y bata para no pasarle ningún virus, pues cómo fue un tema inmunológico quedó muy débil.
    La gente de la UCI un 10 (salvo una excepción, que ni mentar), consejo de los pediatras, las visitas reducidas casi a 0, allí no entraba casi nadie y en casa idem. Hubo quién no lo entendió, familia y amigos que ya no lo son, en cambio quien no pensaba me ha sorprendido para bien y son gente a valorar, pero si la salud de mi hijo está comprometida en mi casa no entra ni el Tato.
    Durante ese tiempo a mi marido lo despidieron por cogerse 4 tarde para ir a la UCI, las mañanas si las fue a trabajar, en fin…
    Y al poco me empecé a encontrar mal y sorpresa estaba embarazada de mi peque que hoy tiene casi año y medio, no contábamos con él, y menos a los 43 años, tenía un diagnóstico de infertilidad, mi mayor llegó con un tratamiento y en el camino se quedaron 2 estrellas. Embarazo de alto riesgo, muchas pruebas, mucho miedo e incertidumbre, pero todo salió bien, las analíticas estupendas, un embarazo muy disfrutado pasado el susto y un parto de media hora, casi no llegamos!
    Hoy él y su hermano son inseparables y se quieren a rabiar, del resto sé a quien tengo de verdad.
    Muchos ánimos y gracias por tu ejemplo de superación!

    • Irena Andreu Bernabeu

      19 Abril, 2018 a 5:40 pm Responder

      entiendo perfectamente cuando hablas de la enfermedad de tu hijo porque yo lo viví exactamente igual con el tema de la neutropenia. Si los valores normales de neutrófilos son 44000, mi hija tenía 3000 y por supuesto prohibieron visitas, las salidas controladas, evitar que la cogiese mucha gente (preferiblemente nadie), todo aquel que quisiera visitarnos debía cumplir unas normas (no tocarla, no estar constipado ni tener ningún proceso infeccioso, ponerse mascarilla y lavarse bien las manos con jabón y esterilium) y sobre todo no podían venir con niños. Y sabes qué pasó? que muy poca gente lo entendió pero yo pasé el primer año de mi hija sin un sólo constipado ni una bronquiolitis gracias a llevar a rajatabla lo que me dijo el médico, así que, me compensa con creces que mi hija haya tenido salud respecto a que haya gente que ha “desaparecido en combate”. Justo al año superamos la neutropenia y pudimos hacer “vida normal” y decidimos que la haríamos con los que sí nos habían entendido y acompañado moralmente.

  • Irena Andreu Bernabeu

    19 Abril, 2018 a 5:41 pm Responder

    entiendo perfectamente cuando hablas de la enfermedad de tu hijo porque yo lo viví exactamente igual con el tema de la neutropenia. Si los valores normales de neutrófilos son 44000, mi hija tenía 3000 y por supuesto prohibieron visitas, las salidas controladas, evitar que la cogiese mucha gente (preferiblemente nadie), todo aquel que quisiera visitarnos debía cumplir unas normas (no tocarla, no estar constipado ni tener ningún proceso infeccioso, ponerse mascarilla y lavarse bien las manos con jabón y esterilium) y sobre todo no podían venir con niños. Y sabes qué pasó? que muy poca gente lo entendió pero yo pasé el primer año de mi hija sin un sólo constipado ni una bronquiolitis gracias a llevar a rajatabla lo que me dijo el médico, así que, me compensa con creces que mi hija haya tenido salud respecto a que haya gente que ha “desaparecido en combate”. Justo al año superamos la neutropenia y pudimos hacer “vida normal” y decidimos que la haríamos con los que sí nos habían entendido y acompañado moralmente.

  • malamadrelena

    24 Abril, 2018 a 9:21 am Responder

    Felicidadades malamadre, a ti y a todas esas malasmadres que pasan por situaciones así, por esos reveses que nos da la vida, sin verte irradias luz, fuerza y ánimo. Eres digna de admiración, y tu hija seguro será una guerrera igual que tu.
    que la vida os de millones de cosas buenas, porque os lo merecéis con creces.

  • Ana gil

    4 Mayo, 2018 a 3:34 pm Responder

    Impresionante historia. Me ha llegado al corazón. Ánimo, la tuya es una historia de valientes, de las de tomar como ejemplo. Nada te detendrá ahora. Un beso enorme

  • Irene Rodríguez

    5 Mayo, 2018 a 12:54 pm Responder

    Dos veces he leido este artículo. Que sorpresa al buscar tú nombre y ver tú nombre en beBee. En beBee aprendí lo que es la palabra Resilencia. Y sin duda alguna, tú eres una persona Resilente. Sé lo que es sentir qué tú pilar es tú hija porque tú hija depende de tú ACtitud para seguir, (aunque tú situación ha sido más devastadora) no hay primer lugar de ninguna, por tí, por ella. Por ella por tí. Es una simbiosis. Hoy mi foto de instagram, va por tí, por nosotras, por la Resilencia. Mucha fuerza.

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