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La incontinencia fecal existe y arrasó mi vida

La incontinencia fecal existe y arrasó mi vida

Esta semana es la Semana Mundial de la Continencia y Elena Lekuona nos cuenta su experiencia tras el parto de su buenahija que le dejó como secuela incontinencia urinaria y fecal. Ella además trabaja de manera voluntaria como Delegada en Madrid y Málaga de la Asociación para la Incontinencia (ASIA). Su objetivo es visibilizar este problema.

La historia de Elena

Foto Elena Lekuona
Ficha Elena Lekuona

Hace 7 años traje al mundo a mi buenahija y ese mismo día a mí, se me apagó la luz. Mi parto acabó con un estallido vaginal grado IIIC (lesión de vagina, periné, músculos del núcleo fibroso central y esfínter anal interno y externo-). Mi hija estaba bien y me sentí agradecida por ello pero yo me convertí en una mujer con incontinencia urinaria, fecal y de gases de la noche a la mañana. No estaba preparada para algo así.

Las primeras señales de incontinencia fecal

Ya en el hospital la incontinencia urinaria era muy llamativa. Se me caía todo el pis en cuanto me ponía de pie. La fecal tardó más en dar la cara porque estuve mucho tiempo a base de enemas dada la gravedad de mis heridas internas. Todos los médicos me dijeron que me diera tiempo, que todo volvería a su ser.

Pero no. Las heridas se curaron muy bien pero algo fallaba porque no podía controlar mis necesidades. Nada. Sentía mucha vergüenza. Y ese olor… ese olor se me metía en el cerebro y nunca dejaba de olerme mal, me obsesioné. Escuché llorar a mi bebé muchas veces y no podía ir a consolarla, porque estaba siempre en el WC.

 – ¡Voy cariño! ¡Ya va mamá! – Y llorábamos juntas.

Cuántas veces la tuve que dejar en el suelo del baño porque no tenía tiempo de dejarla en ningún sitio mejor. Y ella me miraba… y yo la hablaba en alto de mi miedo, de mi rabia, de mi desconcierto… No supe hablar de ello con nadie. Le quitaba importancia como si así fuese a hacerse realidad. No supe pedir ayuda porque, ahora lo sé, para mí era como asumir la derrota. Así que lo viví en soledad.

Dejé de salir, me escudé en mi bebé, en mi trabajo (desde casa) y en mil mentiras. Y pasaron semanas y meses… y años.

Incontinencia tras el parto

La solución llegó

Yo tuve muchísima suerte y a los dos años del accidente y tras muchas pruebas, ya habían aprobado mi candidatura para la implantación de un neuromodulador de raíces sacras. Una especie de marcapasos colocado en el glúteo al que conectan los nervios que dan servicio al suelo pélvico y, electrónicamente genera impulsos que sustituyen a los reflejos. Una maravilla de la ciencia aplicada a la salud.

Mi vida cambió radicalmente. ¡Ya no se me escapaba nada! Gané tiempo. Tiempo para llegar al baño. En eso se resumía la calidad de vida. Recuerdo la primera vez que me atreví a salir al parque con mi pequeña…

La depresión había hecho mella y esa batalla ha sido la que más me ha costado

Por desgracia la perdida de independencia y autoestima, la angustia, la culpa, la ansiedad y la incertidumbre me causó una profunda depresión y un trastorno de adaptación que he tardado mucho más en curar que mis heridas e incontinencia.

La terapia y farmacología han sido imprescindibles para mi recuperación. Por supervivencia me había distanciado de todo y de todos física y emocionalmente. Recuerdo el momento en el que le dije por primera vez “te quiero” a mi hija. Ya tenía 3 años y no me di cuenta de cuánto había tardado en decírselo hasta que me escuché. A partir de ese momento, vi como mi hija se desplegaba y reaccionaba multiplicando por mil mi cariño.   

Soy autónoma (decisión que tomé años antes de ser madre en previsión para poder conciliar) y había seguido de alta incluso cuando perdí todos mis clientes por la depresión. Pero hace tres años por fin me atreví a pedir la baja laboral, sin pensar que eso significaba que la incontinencia había ganado y que ya no valía para trabajar.

Me dediqué a mí y volví a empezar. Me mudé de Madrid a Málaga, disolví mi sociedad  y aunque sigo vinculada a mi profesión estoy poniendo en marcha otros proyectos profesionales con los que me identifico de manera mucho más profunda.

Además y con una inmensa recompensa, trabajo de manera voluntaria como Delegada en Madrid y Málaga de la Asociación para la Incontinencia (ASIA), esa asociación que es luz para tantos, y que me ayudó (y ayuda) siempre. Con ellos orientamos a pacientes con su tratamiento y estamos a su lado durante el proceso.

Cambié profundamente y lo he logrado hacer junto a mi familia a la que no sé si todavía le he agradecido lo suficiente su paciencia y dedicación durante todos estos años.

La incontinencia arrasó mi vida pero he conseguido darle la vuelta y ahora hasta le estoy agradecida. Jamás hubiese llegado hasta aquí sin una crisis de este calibre.

Lo que no se sabe sobre la incontinencia fecal

La incontinencia fecal es una patología que no está asociada a una única especialidad y que afecta a un 12% de la población. Casi el mismo porcentaje que de diabéticos. Piénsalo… ¿conoces a algún diabético? Pues muy probablemente también conozcas a alguien con incontinencia, aunque en este caso no lo diga.  

¿Cuál puede ser el origen?

  • Accidente obstétrico (pero no tiene porqué ser inmediato, la incontinencia puede darse muchos años después de los partos).
  • Consecuencia de un cáncer de colon.
  • Tras operaciones relacionadas con fístulas o hemorroides.
  • Prolapsos (herniaciones en los órganos intrapélvicos).
  • Daños en el nervio pudendo o en el sistema nervioso.
  • Daños neuronales.
  • Por enfermedades inflamatorias intestinales.

Mi caso supuso un tratamiento invasivo, solo superado por la colostomía (colocación de una bolsa para sacar el contenido intestinal) pero me gustaría aclarar que hasta llegar a la intervención quirúrgica hay otros muchos tratamientos. A mí no me funcionaron pero cada caso es único:

  • Modificación de hábitos alimenticios.
  • Rehabilitación de suelo pélvico
  • Neuromodulación tibial posterior por vía transcutánea.
  • Esfinteroplastia o Graciloplastia (reparación del esfínter)
  • Implantación de esfínter artificial

En cualquier caso si sufres de escapes (manchar la ropa interior ya es incontinencia). Debes lograr que te deriven al COLOPROCTÓLOGO.

ASIA (Asociación para la Incontinencia) nació para mejorar la calidad de vida, tener presencia global y tener el apoyo de profesionales especializados, relacionados con incontinencia fecal. En los últimos meses y por petición de algunos comités científicos hemos ampliado nuestra labor a la incontinencia urinaria.

Y vosotras Malasmadres, ¿habéis pasado por una situación similar?

Han comentado...

  1. Total mente identificada con Elena
    Yo tuve un niño hace 4 años y el desgarro fue de 4ºGrado. Ya he pasado por una esfinteroplastia hace dos años y aquí estoy ahora que me acaban de poner el neuro modulador sacro estoy de acuerdo que hay que dar más visibilidad porque hay gente que no lo cuenta yo en todo momento estado diciendo todo lo que me pasaba pero así Nito ya han pasado cuatro años y llevo 3 Operaciones con esta lo peor es cuando no puedes atender a tu hijo y la impotencia de no poder hacer todo lo que quieres y psicológicamente es muy frustrante

  2. Después de dos embarazos y el último parto que me complicó mucho ya no puedo controlar la pis o los gases ,y me limita mucho, hablando con amigas algunas de ellas dicen que sufre lo mismo pero nos han hecho creer que es normal.

  3. Muchas gracias por visibilizar una realidad para muchas pacientes, llama mucho la atención la frase final “debes lograr que te deriven al coloproctologo”.
    Son las pacientes (y digo LAS, porque cuando es una mujer la que sufre incontinencia u otros problemas de mujer como dolor menstrual u otras cosas “de mujeres” sigue habiendo un sesgo de género en la atención del colectivo sanitario) las que persiguen esa derivación, espero que con post como este y gracias a asociaciones de pacientes como ASIA y a colectivos como vosotras, malasmadres, consigamos el cambio necesario en la atención a la salud pelvi-perineal.
    Dar a conocer el problema y dejar de sufrir en silencio es un gran poder que une como sociedad para generar un cambio en nuestra querida pero mermada sanidad pública.

  4. Muchas gracias por visibilizar esta situación. El nacimiento de mi hijo también vino con un desgarro de grado III y me operaron en el propio parto. Siento que tengo un largo recorrido todavia por el miedo a que la incontinencia fecal aparezca en mayor grado pero me siento menos sola despues de tu artículo. Muchas gracias

  5. No sé si sea por la edad, que dicen que a más edad es peor, en mi caso con 26 años tuve a mi primer hijo, quedé con incontinencia urinaria, logré que me mandaran a rehabilitación, paso casí 1 año hasta que me hicieron caso, mi parto fue con fórceps, tuve también desgarro anal y hemirroides para esto no fuí candidata a cirugía, se “curo” con el tiempo, dieta y pomadas y la cicatriz de la episiotomia me dolía horrible, cada vez q tenía relaciones sexuales, eran un martirio… Al final con la rehabilitación, hipopresivos, las corrientes que te ponen, alimentación, todo junto, esto se solucionó, ahora espero a mi 2° hijo, ojalá esta vez vaya mejor!!!

  6. Hola tengo incontinencia urinaria y fecal desde mi último parto, hace tres años pero no sabía a qué se debía, recién me están haciendo revisiones.
    Y me preocupa mucho porque en unos meses tendré mi cuarto parto y me asusta que pueda empeorar lo que tengo, gracias por este reportaje me a abierto los ojos y saber que no soy la única que lo padece.

    1. Lorena, soy enfermera y malamadre y te recomiendo que no tengas otro parto que sea por cesárea. Sé que no es lo mismo pero tú suelo pélvico va a sufrir más. Háblalo con tu ginecólogo.

    2. Lorena también te recomiendo que por salud sea mejor una cesárea , háblalo con tu médico y ojalá el pueda aclarar todas tus dudas y no eres la única que tiene esos miedos. Aquí estamos todas aprendiendo y dándonos cuenta que nos hemos callado con un tema que debería ser hablado

  7. Pues me gustaría agradecer tanto contenido y variado y darnos el conocimiento de otras personas que aún pasándolo mal muy mal siguen y salen adelante y les doy la enhorabuena a ellos y ellas son campeones!!!

  8. Yo tuve un embarazo gemelar con cesárea a las 38 semanas. Ambos nacieron con buen peso, 3’400 y 2’900. Al cabo de un año comencé a sufrir picores e irritación en la zona anal. Fui al proctólogo y me dijo que no veía ninguna causa para mí problema. Así que me diagnosticó “ano húmedo” y me dijo que no había ni tratamiento ni solución, que me acostumbrara. Ahora te leo y creo que tengo una incontinencia fecal leve. Imagino que debida al peso del embarazo y a que ya tenía 40 años con lo que mi cuerpo no estaba tan elástico, no sé… Pero leyéndote creo que sí la cosa empeora buscaré ayuda. Gracias por compartir!!

  9. Buenos días!!!
    Soy M.Carmen soy de Murcia !!!
    Totalmente identificada con Elena!!!
    Mi caso es completamente y muy parecido al de ella…la única diferencia que mi hijo ya tiene 20 años que sigo escondida en ésta situación (por eso no os pongo mi apellidos)
    Soy la Vicedelegada en Murcia de la Asociación Asia y al menos el llevar RRSS (Twitter @InconAsiaMurcia e Instagram Asia.Murcia) de la Asociación aquí en Murcia, me a servido para dar a conocer a muchísima gente de mi zona, el hecho de que no estamos solas. Que por querer ser Madres estamos llevando una carga extra, que yo no he tenido ganas ni coraje de explicar ni a familiares ni amigos…o bueno eso creía yo, porque aquí en las malas es cuándo se conocen a los verdaderos amigos.
    Mil gracias por dar la posibilidad a Leku (que ella si que tiene un par de Ovarios) Y que Todas Las Malas Madres puedan ver alguna reflejada en su testimonio.

  10. Hola! Te go dos buenos hijos. A raíz del primer buen hijo, año y medio después de haber dado a luz, impartiendo una clase (soy monitora de natación), se me cayó, salió, el recto. En ese momento no lo sabia. Cuando pase por urgencias, matrona, ginecólogo etc, no se lo creyeron hasta que al de tres semanas (otra vez impartiendo otra clase, al abrirme de piernas) me saque una foto. Ahí el proceso fue más creíble. Me derivaron en dos meses a rehabilitación ya que me negué a vaciar, o la mala, opciones que me daban.
    Ahora después de mi segundo parto sigo con hipopresivos y a ver lo que pasa.
    Tras el primer parto ya que tenía tiempo para ir a clases porque me cogí una refuccion, probé hipopresivos etc, ejercicios que hice después en la rehabilitación y que hoy en día sigo haciendo por mi cuenta.
    A mi se me han escapado varias veces las heces. He quitado de mi vida, todo lo que puedo, los impactos y eliminado alimentos.
    Me planteo cambiar de trabajo y hacer una rehabilitación específica y dirigida, pero por ahora todo en el aire aunque, se que el tiempo corre en mi contra.

    Gracias por visualizar este tema que solo las “extrañas” tenemos. Un saludo
    Cris

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