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Infancia interrumpida: acoso escolar y ciberacoso

Infancia interrumpida: acoso escolar y ciberacoso

Aún es muy joven pero no ve una solución mejor a su problema que quitarse de en medio. Lo intenta en varias ocasiones y finalmente lo consigue. Tiene 17 años y ha sufrido acoso en dos colegios distintos y también por redes sociales. Como si fuera un mal que la persiguiera haya donde ella fuese, evitando que encontrase un sitio seguro. La noticia se hizo eco en la prensa a principios de octubre y, como en cualquier caso de acoso o ciberacoso, en este caso confluyen ambos, se ponen los pelos de punta con los detalles más pequeños. 17 años. Apenas se ha empezado a vivir a esa edad. Lo que habría hecho, todo lo que le quedaba por experimentar o las decisiones que hubiera tomado no tendrán lugar.

El acoso escolar ha pasado de interpretarse por algunos actores implicados como “una cosa de niños” a ser un problema visto desde una perspectiva social. Así lo califica, como un problema social e incluso de derechos humanos, Amnistía Internacional, en un informe sobre el acoso escolar en España, cuya fecha de cierre es de 2019. Todos y todas somos corresponsables de lo que los niños y niñas hacen, de crear una sociedad donde la violencia no sea un recurso para gestionar la convivencia.

  • Uno de los organismos institucionales con los que cuenta España para atajar este problema es el Observatorio Estatal de Convivencia Escolar, creado en 2007. En su punto de mira está este problema, sin embargo, hace mucho que no celebran reuniones.
  • También existe un Plan Estratégico de Convivencia 2016-2020, de ámbito estatal, con diversas medidas para prevenir y abordar el problema en las escuelas, que falta por poner en marcha completamente. Se echan de menos también datos actualizados de incidencia del acoso escolar en las aulas española a nivel estatal. Los últimos son de 2010. Aún queda mucho trabajo por hacer.

Las consecuencias psicológicas y físicas de sufrir acoso pueden ser muy graves e incluso llegar, en ocasiones, a provocar que la única salida que vea el niño o adolescente sea hacerse daño a sí mismo. Cuesta mucho permanecer tranquila al leer los testimonios que se pueden encontrar en el informe más reciente realizado en España sobre el asunto, publicado por la Fundación ANAR en colaboración con la Mutua Madrileña.

¿Qué está ocurriendo en las relaciones entre iguales?

La Fundación ANAR lleva recopilando y analizando, desde 2013, datos sobre el acoso escolar y el ciberacoso producto de las llamadas que niños y adultos realizan al teléfono de ayuda. Sus conclusiones se han ido plasmando en diferentes informes que han tenido un gran impacto social. El último de ellos llamado “III Estudio sobre Acoso y Ciberacoso” tiene como objetivo conocer la evolución del acoso escolar y el ciberbullying durante el año 2017, comparando la situación con la de años precedentes.

En este estudio se detecta que, si bien los casos donde las agresiones menos intensas están disminuyendo, las que se caracterizan por que el agresor ejerza una violencia física y psicológica mayor, aumentan. Los casos más sangrantes suelen ser los que más duran en el tiempo. Y cuanto más dura la situación más se recrudece. De media, según el estudio, un niño tarda en poner en conocimiento de los adultos que sufre acoso escolar 13 meses y 15 si se trata de ciberacoso.

¿Por qué tardan tanto tiempo en contarlo a los adultos?

A muchos niños les preocupa cómo reaccionaran sus padres cuando les cuenten lo que les ocurre. Les embarga la vergüenza y el miedo. A veces piensan que ellos han hecho algo malo. El hogar es una pieza clave en el puzzle que es el acoso.

Frase sobre el III Estudio del Acoso y ciberacoso

¿Cómo detectar que un niño está siendo acosado?

  • Comportamientos regresivos, es decir la aparición de conductas ya superadas como hacerse pis encima, pueden darnos la señal de alarma. Pero no son las únicas.
  • Un bajo estado de ánimo o una disminución llamativa en las notas puede indicar que alguna preocupación perturba al pequeño del que no se puede hacer cargo solo. En esos momentos acercarse a él y preguntarle qué es lo que le ocurre desde una actitud de escucha activa, asegurándole que vamos a ayudarle y protegerle, da igual lo que nos cuente, es esencial para que el niño se abra y cuente.

Los niños y niñas que acosan

Por otro lado, están los niños y niñas que acosan, que son hijos e hijas de alguien, obviamente. Si un  niño o niña utiliza el recurso de la violencia, física o verbal contra otro/a hay que saber qué tipo de medidas se toman en el hogar cuando esa violencia aparece, ya que es probable que ocurra también en otros contextos. Es importante conocer cómo se trabaja la empatía, en decir, la habilidad de ponerse en el lugar del otro, y la gestión de conflictos desde casa.

Acoso escolar

En cuanto al ciberacoso…

La implicación de los padres y madres en el aprendizaje del uso de las nuevas tecnologías debe ser total. Éstas pueden ser utilizadas como forma de distracción pero no podemos olvidar que también proporcionan modelos de conducta que deben ser supervisados por los padres, sobre todo al principio del aprendizaje del manejo. Y para ello los adultos deben conocerlas profundamente y guiar a los niños en su utilización.

Los menores necesitan que les ayuden a comprender que en el mundo digital también hay reglas de comportamiento que deben ser respetadas. En las redes sociales hay que guiarse de la misma manera que fuera de ellas. Con el mismo respeto y cuidado hacia el otro. La cuestión es que si las propias redes no regulan los comportamientos de acoso que algunos niños pueden ejercer sobre los demás, alguien tiene que hacerlo desde fuera. 

  • En relación a este tema, en 2020 se publicó un estudio auspiciado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el que participan 45 países occidentales llamado “Estudio sobre las conductas saludables de jóvenes escolarizados” donde se dice que los adolescentes españoles presentan un mayor uso problemático de las TICS y redes sociales respecto a la mayoría de países participantes.

Los padres y madres son, normalmente, los terceros en detectar el problema. Los primeros son los niños del entorno, los segundos, los profesores. Los Centros de Formación del Profesorado imparten formación específica relacionada con el acoso pero los cursos no son obligatorios, lo que provoca que a veces la detección del problema dependa de la destreza de quien observa la situación y también su resolución.

Según mi experiencia, no es extraño que una situación de acoso escolar “se solucione” con el niño o niña agredido yéndose a otro colegio. La idea que puede forjarse en el niño tras su marcha es que hay algo malo en él o ella, que no encaja, por eso debe marcharse. El objetivo es conseguir que tenga una socialización plena. Para ello los sistemas de apoyo entre iguales son eficaces para reforzar una coexistencia de tolerancia.

Afortunadamente la conciencia y el conocimiento sobre este problema cada vez es mayor. Familias, profesores y los demás niños del entorno donde ocurre el acoso tienen más capacidad que antes para detectar este tipo de violencia. Frenarlo en los momentos iniciales es clave para un buen pronóstico. Hay que estar atento y coordinarse: el hogar con el colegio, el colegio con las instituciones. Da igual de dónde surja la primera voz de alarma. Todos tenemos que ir a una para proporcionarles una infancia plena y feliz.

Y vosotras Malasmadres, ¿tenéis alguna pregunta para nuestra experta? Podéis dejarlas en los comentarios.

Han comentado...

  1. El fortalecimiento emocional sigue siendo la respuesta a cualquier tipo de acoso, enseña a tu hijo a conocerse, a gestionar sus emociones, a valorarse y defendese…Si tu hij@ entiende que nadie puede abusar de ella/el…no lo permitirá…si es el acosador , haberígua por que lo hace…por que ha llegado a la conclusión de que es la única alternativa de darse valor y si es un observador, explícale su responsabilidad fundamental con su entorno , con sus compañeros, con el buen comportamiento,…. hazle entender su poder.
    Si quieres entender mejor porque se produce y como enfrentar el bullying , el ciberacoso… enseñarle a mejorar sus relaciones con sus compañeros , contigo, enseñarle a pensar, evalua el desarrollo de sus habilidades sociales, el nivel que tiene en diferentes áreas importantes en esta etapa vital…entra en el canal “La adolescencia de tu hij@” https://www.youtube.com/channel/UC5IE8w4cDn1G55xV55j3OyQ

  2. Totalmente de acuerdo, María. El trabajo con el niño que acosa es absolutamente esencial para acabar con esta situaciones de agresión entre iguales. Un trabajo desde el hogar y desde el colegio. Gracias por tus comentarios.

    Un abrazo,

  3. Cuando un niño es acosado sobre todo si es acoso psicológico, siempre se trabaja con él por ejemplo para subirle la autoestima. En los coles enseguida los psicólogos llaman a los padres del niño acosado- Pero echo en falta que se trabaje con el acosador, que se realicen protocolos sobre como actuar con los acosadores, que se les lleve a ellos al psicólogo, que se les trabaje la empatía o muchas veces tienen problemas internos que los descargan encima de otros.
    Al final como es más fácil trabajar con el acosado se pone el foco en él y al acosador como mucho se le mantiene alejado y yo creo que de esa forma lo único que se hace es que el niño que es agredido y todos los de alrededor piensen que es él el que tiene el problema y lo cataloguen de sensible, de no asumir frustraciones de no saber relacionarse, etc…. lo que aumenta la baja autoestima y la dificultad de salir en el estado en el que se encuentra por culpa de un acosador

    1. Hola Mónica, es totalmente cierto lo que dices.
      Se pone el foco en el acosado, como si él fuera el problema. Sé de un caso en que la dirección del colegio llegó a decir a los padres algo así como “verán es que su hija es rarita”.
      Un saludo

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