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El informe Somos Equipo: el análisis

El informe Somos Equipo: el análisis

A lo largo de la semana, tras darse a conocer los datos del informe Somos Equipo, nos habéis hecho llegar dudas y preguntas que os han ido surgiendo. Hoy, Maite Egoscozabal, socióloga y encargada de este estudio hace un análisis pormenorizado del mismo. ¡No os lo perdáis! Y por favor, dejad vuestras reflexiones, comentarios o dudas sobre el estudio “Somos Equipo” en los comentarios. Maite os irá contestando encantada. Todo lo que aportáis a este proyecto nos ayuda a seguir luchando y trabajando por una conciliación real. 
maite egoscozaba ficha
Antes de empezar a entrar en materia, me gustaría contextualizar el estudio de Somos Equipo que, como muchas ya sabéis, parte de una encuesta realizada el pasado mes de octubre a 24.000 personas.
En el planteamiento de Somos Equipo, partíamos de la hipótesis de que los roles tradicionales de género presentes en los hogares se están reproduciendo en otras esferas de la sociedad, concretamente en la esfera laboral. Por tanto, si queremos revertir el problema de la conciliación, no sólo debemos poner el foco en las políticas empresariales y familiares que debería implantar el Estado o las medidas que deberían ofrecer las empresas. Deberíamos reflexionar también sobre si el reparto de las tareas doméstico-familiares en los hogares es desigual y si esto está obstaculizando la entrada y la trayectoria laboral de las mujeres.
Para reflexionar sobre estos aspectos, en el estudio “Somos Equipo” presentamos 4 mitos que, por ser mensajes tan arraigados a la sociedad, los tenemos interiorizados y muchas veces ni nos paramos a pensar hasta qué punto son ciertos. Vamos a reflexionar sobre ello hoy juntas para que os ayude a entender por qué planteamos así el informe que podéis descargar completo aquí.

Mito

Las mujeres cuando son madres “se alejan” del mercado laboral

Ante este comentario que seguro que muchas de vosotras habrá oído o incluso habrá dicho, nos preguntábamos si la decisión de alejarse es una elección libre e individual que llega cuando te quedas embarazada o si es la sociedad la que empuja a las mujeres madres a renunciar.
En este sentido, los datos recogidos en el informe dejan entrever que el problema de la conciliación no sólo está en las medidas que implantan las empresas o el Estado, sino que también tienen un peso considerable los factores individuales de socialización y comportamientos aprendidos.
Estas barreras son obstáculos estructurales heredados de un sistema patriarcal aún presente en la sociedad y son los que empujan a las mujeres a comportarse como se espera de ellas: al ver que al ser madres van a estar penalizadas en el mercado laboral (porque la centralidad de las jornadas laborales no dejan espacio para cumplir con otras responsabilidades) decidirán renunciar a ello por cuidar a sus hijos, incluso antes de ser madre.
6 de cada 10 madres han renunciado a su trayectoria laboral, y 5 de cada 10 mujeres que no son madres creen que renunciarían si lo fueran. Los datos demuestran cómo estos obstáculos nos los encontramos incluso antes de que llegue la maternidad. Por tanto:

Rompemos el mito: La mujeres cuando somos madres NO “nos alejamos” del mercado laboral para cuidar de sus hijos”. Más bien, son las barreras externas e internas las que nos empujan a renunciar.

corresponsabilidad lejos de realidad

Mito 

Hoy en día los hombres se implican mucho más en las tareas doméstico-familiares

¿Cuántas veces hemos oído eso de: “chica, qué suerte tienes que tu marido te ayuda mucho” o “las mujeres de hoy en día no os podéis quejar, ¡que los hombres hacen mucho comparado con antes!”?
Los datos del INE confirman que aumenta lentamente la participación del hombre en las tareas del hogar. Pero nuestros resultados muestran como las tareas donde el hombre está más presente son más visibles a los ojos de la sociedad y tienen mayor reconocimiento social que las que realizan las mujeres. Son actividades físicas, previsibles y concretas, con menos carga mental, a excepción de llevar la cuentas del hogar, que lo hace el 37% de los hombres al ser una responsabilidad vinculada a los roles tradicionales de género.
El resto de las acciones destacadas tienen un inicio y un fin como por ejemplo, cocinar o hacer la compra. Por el contrario, las tareas menos visibles, difíciles de cuantificar y con carga psicológica se realizan por mujeres principalmente en la mayoría de los casos. Las mujeres están pendientes de los requerimientos del colegio o guardería en un 72% de los casos (¿cuántos hombres hay en los grupos de whatsapp de vuestros buenoshijos?), seguimiento médico de los hijos en un 67% de los casos (¿cuántas veces el pediatra mira a la madre para hablar de las vacunas?), poner lavadoras el 66% o preparar la lista de la compra un 59%.
Las mujeres asumen las tareas de planificación y organización que, debido a sus características, son trabajos invisibles a los ojos de la sociedad (incluso oculto por las personas que lo realizan): son tareas mentales, difíciles de cuantificar y que se realizan de forma simultánea a otras actividades.

Rompemos el mito: hoy en día los hombres se implican mucho más en todas las tareas doméstico-familiares, pero solo en las tareas más visibles a los ojos de la sociedad.

Mito 

Los hombres ganan más, por eso las mujeres cargan con el peso de la familia y el hogar

“Es evidente y fácil de explicar: si mi marido gana más que yo, no le puedo pedir que salga a su hora, que pida permisos o que se quede con el niño cuando esté enfermo, porque estamos poniendo en riesgo su trabajo. Y si le despiden, ¿qué vamos a hacer?”.
Escuchar este argumento en uno de los talleres que hicimos nos llevó a preguntarnos si realmente era la diferencia de aportación de dinero al hogar lo que hacía que las mujeres se responsabilicen de las tareas doméstico-familiares en mayor medida o incluso tomaran la decisión de renunciar a su trabajo.
Según esto, cabría esperar que en las familias donde ambos aportan la misma cantidad económica, existiera la corresponsabilidad real. Pero los resultados recogidos no sostienen estos argumentos tan racionales… Más bien al contrario: el 45% de las mujeres que aportan los mismo ingresos que sus parejas al hogar son las principales responsables de las tareas doméstico-familiares, y en un 9% de los casos son sus parejas.
Los datos dejan en evidencia a un sistema familiar que todavía no se ha adaptado a los cambios en el mercado de trabajo y no ha transformado los roles de género en el hogar.
datos corresponsabilidad
Rompemos el mito: los hombres ganan más, pero no por eso las mujeres cargan con el peso de la familia y el hogar, más bien es el aprendizaje y reproducción de roles de género tradicionales desde pequeños.
Este es un breve resumen de los principales datos que hemos recogido en el estudio Somos Equipo. Si estás interesada en conocer más resultados puedes descargar aquí.
¿Qué os ha parecido? Si tenéis alguna duda nuestra colaboradora Maite os la resolverá.

Han comentado...

  1. Muchas gracias Maite por el post. Sin duda resultados muy interesantes. Solo os animo a seguir adelante de verdad y que de una vez por todas nos hagan caso las altas esferas ;o)

    1. Por supuesto Joanna! El primer paso es visibilizar el problema y que estos resultados sirvan para definir los próximos pasos. Os iremos contando. Un abrazo

  2. Gracias por todo el trabajo qué estáis haciendo.Ojala esto llegue a todas partes pq la implicación tiene que ser de toda la sociedad .Me encantaría que se llevará al Congreso y que los políticos nos respondan como creen q se puede mejorar ,que no se centren solo en los permisos por nacimiento,que aborden la problemática de los horarios imposibles,de la desprotección en caso de enfermedad de los buenoshijos que necesite reposo domiciliario,el gasto derivado de horarios y vacaciones escolares que es casi imposible cuadrar sin que suponga un esfuerzo tanto económico como personal.

    1. Muchas gracias Silvia. Estamos trabajando para definir las próximas acciones. Nos basamos en los resultados de los dos informes pero también escuchamos vuestros comentarios, así que mil gracias por compartir! Un abrazo.

  3. Por supuesto Joanna! El primer paso es visibilizar el problema y que estos resultados sirvan para definir los próximos pasos. Os iremos contando. Un abrazo.

  4. Hola, me parece muy interesante, y coincido en que hay mucho por hacer. Sin embargo, independientemente de que admita que las mujeres cargan con el peso doméstico en mayor medida que los hombres sin importar que ganen más o menos que ellos, no me aclara, o no me convence del todo en la idea de que , si el hombre gana mucho más que la mujer y es un hecho que tiene mayor responsabilidad en su trabajo (hablo de un caso concreto, eh?), la mayor carga doméstica deba recaer en la mujer. Vale que los fines de semana y vacaciones son iguales para los dos, ambos tienen derecho al descanso, pero en la rutina diaria, durante el “curso”, digamos, ¿no es más justo que el que menos aporte económicamente, se encargue de más cosas a nivel doméstico? Estoy haciendo un poco de abogada del diablo, porque no tengo muy clara la respuesta. Creo que, de ser afirmativa, ayudaría a perpetuar la diferencia en corresponsabilidad, que es precisamente contra lo que tratamos de luchar. Y también es difícil distinguir entre “ahora yo hago más porque ambos estamos trabajando, pero el fin de semana, esto es fifty fifty”.
    Pero me gustaría escuchar otras opiniones. Gracias

    1. Muchas gracias por tu reflexión! En primer lugar, deberíamos preguntarnos por qué son los hombres los que generalmente aportan más dinero al hogar. Seguramente existan razones que están relacionadas con las expectativas en nuestras trayectorias laborales: Por un lado las expectativas que tenemos las propias mujeres al ver el panorama tan negro, que decidimos “irnos” antes de ser madres y poco a poco nos vamos alejando. Pero por otro lado, las expectativas que tienen las empresas de la trayectoria laboral que puede tener una mujer.
      En segundo lugar, según tu planteamiento, cabría esperar que en las parejas donde la mujer aporta mucho más dinero, los roles se invirtieran y sería el hombre el que dedicara más tiempo a las tareas doméstico familiares. Según los datos que hemos recogido esto no ocurre así.
      Más bien al contrario. Como verás en el gráfico, en los tres modelos de familia los porcentajes de responsable principal se mantienen, independientemente de quién aporta mayor cantidad de ingresos al hogar.
      Por tanto, la explicación de la desigualdad en el reparto de tareas, poco tiene que ver con la distribución económica en el hogar.
      Un abrazo Tanganika!!!

  5. Nada como desmoronar los mitos y creencias con datos. Es bueno que esto llegue a la sociedad porque, tanto hombres como mujeres, tenemos que afrontar la realidad que nos rodea, entenderla y después luchar por cambiar aquello que no nos guste.
    Excelente trabajo de equipo, del que todos nos sentimos un poco parte y piezas para activar el motor del cambio.
    GRACIAS MALASMADRES

    1. Efectivamente Eva! El primer paso es reflexionar sobre cómo funciona nuestro entorno y tomar conciencia de lo que va mal para poder cambiarlo!
      Un abrazo!!

  6. Enorabuena….!!!! De verdad que estais haciendo un trabajo estupendo y sobre todo, para mi lo mas importante…, empezar a llamar las cosas por su nombre y con datos… eso hace que empezamos a cambiar un poquito la sociedad…. y a que ser malamadre sea algo digno y no tengas que poner excusas por querer compaginar nuestro trabajo con nuestros hijos…. ese es el motor que mueve todo esto….!!!!
    Pasito a pasito hareis cambiar a la sociedad… mil gracias por vuestra labor….!!!!!

    1. Gracias Pilar! La concienciación es clave, y reflexionar sobre lo que está ocurriendo en casa y fuera de casa es el primer paso.
      Los pasos que damos son gracias a vuestro apoyo y colaboración. Esto es cosa de todas y todos!!
      Un abrazo Pilar 😉

  7. Muchas gracias, Maite, por el análisis. Está claro que perpetuamos roles que hemos visto en casa. Hace poco tuve que viajar por trabajo y ausentarme una semana. Cuando se lo comenté a mi madre, lo único que me dijo: y los niños??….:o))) (nada de: Y donde vas? Qué vas a hacer?, preguntas que hubiese hecho a mi hermano en la misma circunstancia…..) yo le contesté: los niños tienen un padre y una chica que nos ayuda en casa, van a estar fenomenal.

  8. Interesante estudio, desafortunadamente queda mucho por hacer. Yo gano más que mi marido, los dos trabajamos muchísimo y mi porcentaje de tareas del hogar es mucho mayor. Aunque es cierto que él se encarga de las cenas y de hacer la compra, digamos que de lo logística e “intendencia” de la casa me encargo yo. Pero ya no me merece la pena discutir. No tengo hijos, no estoy muy segura de querer tenerlos pero si además tuviera que encargarme de coles, médicos, etc….no sé cómo podría hacerlo y mi marido, se encargaría en parte, pero no quiere renunciar a su trabajo ni yo al mío. Y nuestros horarios, carga de trabajo y viajes no ayudan mucho para conciliar….

  9. Creo que aún hay muchas mujeres y por supuesto hombres que perpetúan estos mitos justificando que es una realidad social.
    Espero que tod@s nuestros buen@hij@s e incluso nosotras lleguemos a disfrutar de una realidad más corresponsable que la actual

    1. Sí, lamentablemente estos mitos están muy presentes en nuestras conversaciones. Si queremos apostar por el cambio, tenemos que empezar por transmitir valores igualitarios en el hogar.
      Un abrazo Buniroma!

  10. Un gran post Maite , refleja claramente la situación actual .
    Ahora bien si le sumas que tu hijo/a tiene un problema de desarrollo (TEA , TDHA etc ) algo que no es visible, pero que existe ,esa carga psicológica de la madre se incrementa hasta límites insospechados …
    Mitos que se rompen para abrirse al cambio , aunque queda mucho camino por recorrer SOMOS EQUIPO

    1. Muchas gracias Ana.
      Por supuesto que la carga que se asume cuando hay problemas de desarrollo es mucho más alta!
      Gracias por tu comentario y hablar de casos en los que la responsabilidad del cuidado es todavía más invisible.
      Un abrazo!

  11. Gracias por el post, he de decir que me siento identificada con los dos últimos mitos, mi aporte económico es mayor al de mi pareja y, aunque las tareas domésticas visibles las compartimos, pero todavía tenemos una asignatura pendiente con la gestión y las tareas “invisibles” . También quiero lanzar un nota de optimismo puesto que, aunque muy despacio, las cosas están cambiando. Hace 6 años me surgió una oportunidad laboral en el extranjero y mi pareja renunció a su carrera para que yo pudiese continuar con la mía. No fue un camino fácil para mi pareja, desgraciadamente la sociedad todavía no tiene asimilado este tipo de familias y de repente se convirtió en el papá y marido guay pero también en “un vividor”. Por otro lado los roles están muy arraigados y para ellos es difícil entrar en esa espesa esfera femenina que rodea el colegio y todo lo relacionado con el cuidado de los hijos.
    Mi sorpresa fue encontrarme con varías familias en nuestra misma situación y ojo al dato, la mayoría eran familias españolas. Es cierto que la crisis ha ayudado (algo bueno tenía que tener) pero difícilmente se daban estos cambios de roles hace 30 años. Tenemos que seguir trabajando y demandar al estado politicas que aceleren la igualdad y pero sobre todo educar a nuestros hij@s. El camino es lento pero creo que las perspectivas para nuestras hijas son optimistas igual que nosotras tenemos más oportunidades que nuestras madres.
    Un abrazo y muchas gracias por vuestro trabajo ¡¡,

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