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La expatriación, ese arma de doble filo

La expatriación, ese arma de doble filo

La expatriación es una situación que, sin duda, nos hace salir de nuestra zona de confort, a veces la expatriación se produce una vez en tu vida. Sin embargo, el camino de todo expatriado se pueden presentar expatriaciones futuras y nuevos retos, la incertidumbre entonces se apodera de ti e inviertes mucha de tu energía en darle vueltas a la cabeza. Al final la situación se supera de una manera más cómoda de lo que habíamos pensado. De cómo movernos en esta incertidumbre nos habla hoy nuestra colaboradora Anna Fargas que, por cierto, ha vuelto a casa. Le deseamos toda la suerte del mundo de nuevo en Barcelona.

*Podéis seguirla en @annafargas

¡Madre mía! ¡Menudo calor! Con lo bien acostumbrados que nos tenían los aires parisinos… ¿Cómo?, ¿qué no te has enterado? ¡Estamos de vuelta a Barcelona! Sí, sí, ¡cómo lo oyes! En principio, para siempre, en cursiva, porque nunca se sabe.

¿Y qué significa eso? Pues a parte de que tendremos la familia cerca y sol prácticamente los 365 días del año, poco más va a cambiar. Seguiré con mi nuevo rumbo profesional, luchando cada día por seguir con mi sueño, sueño en el que vosotras, expatriadas mías, seguiréis siendo las protas.

Hace ya casi tres semanas que hemos llegado y aún no había tenido el tiempo, espacio, ni tranquilidad para dedicar un rato a escribir. Lo echaba de menos y aprovechando que he venido a ordenar cuatro papeles me he sentado en mi mesa para, por fin, escribir.

Aunque de buenas a primeras, con el vaivén de estos días, parece que nuestra vida en París no existió nunca, me pongo a escribir estas líneas y no puedo evitar emocionarme por el tiempo que pasamos allí. Creo que es el primer día que me pongo a pensar en ello y realmente es para suspirar… ¡Ufffff!

Si has leído mis otros artículos sabrás que para mi la expatriación ha sido una de las mejores experiencias de mi vida pero eso no quiere decir que haya sido una experiencia fácil.

La experiencia de vivir expatriada es como una montaña rusa, tiene sus altos y bajos… unos días te toca estar arriba y otros estás abajo, pero tú eliges si te asustas o disfrutas del viaje.

Hoy quería hablar de la expatriación como arma de doble filo. Esta claro que a pesar de que mis post siempre son en un tono optimista quiero entender que tienes claro que también ha habido momentos duros.

Para mi, uno de los retos más importantes ha sido aprender a vivir con la incertidumbre. Es curioso como tiempo antes de empezar con la incerteza de nuestro nuevo destino, oía hablar de incertidumbre constantemente. Que la vida está llena de señales es algo que tengo cada vez más interiorizado.

Coincido con todos los expatriados con los que me he cruzado en que el peor momento es cuando se está a punto de terminar la expatriación y estás pendiente del nuevo destino: a partir de aquí empieza la incertidumbre, o lo que yo llamé la agoníatitis.

A finales del año pasado empezamos con esta historia. Primero, que si volvíamos a Barcelona, después de si nos mandaban a Japón, después que quizás Londres, tal vez Suiza. Y yo diciéndome: Anna, tu tranquila, abraza la incertidumbre. Anna, abraza la incertidumbre, es fácil, hazlo.

Aunque había momentos mejores y peores, te aseguro que lo pasé bastante mal y la situación me superó en muchas de las ocasiones. Estaba súper nerviosa, veía que cada vez se acercaba más la fecha en la que teníamos que saber algo y seguíamos sin saber nada. A pesar de que estaba abierta a casi todo, me preocupaba por el bienestar de mi hija, por encontrar un buen colegio, por las costumbres del nuevo país, etc.

Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no condiciones de circunstancias. Auguste Comte

Yo sabía que el poder de sentirme bien ante esa situación estaba en mis manos y me repetía cada día lo mismo: Anna, acéptalo, pasará lo que tenga que pasar y tú no puedes decidirlo. Al fin y al cabo, no era nada grave.

No hay fuerza más poderosa que la mente humana y quien domina la mente lo domina todo. Kalimán.

Al final, no sé muy bien cómo, conseguí controlar la situación. Te aseguro que fue un trabajo constante de cada día, no fue ni de un día para el otro, ni algo en concreto. Fue como si de repente hubiese interiorizado lo que llevaba meses repitiéndome. De repente me sentí tranquila. Pensé con claridad y acepté todo aquello que no estaba en mis manos y me puse manos a la obra con lo que sí.

Como lo que más me preocupaba era que mi hija se quedase sin cole la apunté en Barcelona, por si las moscas. Lo hice un poco a ciegas, preguntando a amigos y conocidos, porque al fin y al cabo, no era nada seguro.

 ¿Cómo terminó la historia? Pues mira, en dos días me vine a buscar piso porque mi marido finalmente cambió de trabajo, ¿para reírse, verdad?, ¿te das cuenta en todo el tiempo que perdí (o invertí) imaginando mi vida en Ginebra, Londres o Tokyo?, ¿y esos dolores de barriga?, ¿y las noches en vela?

El hecho de no saber es algo que nos atemoriza más que un miedo concreto.

Te aseguro que la lección me la llevo bien aprendida. Pero ¿qué podemos hacer para superar esta incertidumbre?

  1. Aceptar que no puedes hacer nada para cambiar la situación a parte de controlar tus pensamientos. ¡Sé optimista!
  2. Vivir el momento presente. Mientras piensas todo lo que va a pasar o no te sentirás paralizada y, lo más probable es que no avances en ninguna dirección: el análisis crea parálisis.
  3. Céntrate en aquello que sí puedes controlar. Yo no podía decidir dónde iríamos a vivir pero sí que estaba en mis manos hacer la preinscripción en Barcelona, por ejemplo.
  4. Vívelo desde la curiosidad: ¿qué aprendizaje está detrás de la situación que estás viviendo? ¡Sin sorpresas la vida sería menos divertida.
  5. Ten fe y confía en que todo saldrá bien y que si las cosas pasan de esta manera es porque tienen que ser así. Al final todo saldrá bien, y si no sale bien es que no es el final. El exótico Hotel Marigold.

En definitiva, si hay algo con lo que tenemos que aprender a convivir durante la expatriación es con la incertidumbre. Bueno, en la expatriación y en el día a día. Pienso que nos tendrían que enseñar de pequeños a entender que hay muchas cosas que no están en nuestras manos y educarnos para estar abiertos al cambio, a lo inesperado.

Venimos de una educación en la que 1+1=2 y si cosechas, recoges. Todo lo hacemos pensando en el futuro: me hipoteco 60 años para el día de mañana, estudio todo lo posible para el día de mañana,… ¿y quién se paró a pensar cómo sería el día de mañana y si nos serviría de algo todo lo aprendido?

Si algo tengo claro es que en una sociedad que evoluciona más rápido que nuestro pensamiento, lo mejor que podemos hacer es prepararnos para aceptar lo que venga. Adoptar una actitud exploradora. Rendirnos al destino aprendiendo a decidir de una manera consciente. Confiar en nosotros y en la vida. Aceptar que hay cosas que están en nuestras manos y otras que no.

Para terminar, decirte que lo que mejor me funcionó fue aceptar mi debilidad: el hecho de no ser capaz de aceptar vivir en esa incertidumbre. Y sólo cuando fui capaz de aceptarlo, todo se puso en el lugar en el que tenía que estar:

La curiosa paradoja es que cuando me acepto tal como soy, entonces, puedo cambiar. Carl Rogers.

¡Se abre el debate! ¿Qué te ha parecido el post de hoy?. ¿te ha tocado pasar por una etapa de incertidumbre, ¿cómo te las apañaste? ¡Comparte tu experiencia, ya sabéis que nos encanta saber vuestras historias!

Han comentado...

  1. Me ha encantado!!! Anna,me alegro de que te hayas enfrentado a tus miedos y espero que sigas siendo super feliz en Barcelona.

    Un beso

  2. Muy bueno el artículo! Después de dos expatriaciones en dos países distintos, y un par más de mudanzas, a provincias distintas, con tres hijos pequeños, entiendo perfectamente tus palabras! Lo mejor: quedarse siempre con lo positivo! Cada cambio es un nuevo reto y nuevas oportunidades a explorar. Y las experiencias, amistades y conocimientos que te llevas en cada maleta, no tiene precio! Que la incertidumbre nunca nos impida volar!

  3. Gracias, gracias, gracias!!!! Este post me cae como anillo al dedo. Actualmente vivimos en Holanda pero llevamos varios meses transitando por el camino de la incertidumbre de un posible traslado a Houston. Yo nada puedo hacer, todo depende del trabajo y empresa de mi esposo y a mi ya me esta entrando el dicho del “el que espera desespera”. Este post me da fuel para seguir a la espera de una nueva aventura.

  4. Gracias!! Este post ha sido una de esas señales, ya q yo en breve seré expatriada… Y con algunas incertidumbres añadidas, pero incertidumbres al fin y al cabo, no? Gracias porque es un punto de partida para la reflexión y me aclara alguna q otra duda q incluyen culpas y miedos, q aunque sigan estando ahí, ahora se q no son exclusivos. Un abrazo!!

  5. Como la vida misma, Anna. Me expatrié en solitario hace 12 años y ahora me huelo que està acercàndose otro cambio importante. A ver qué tal me las apaño. Los riesgos son menos arriesgados cuando los tomas 🙂

  6. Genial el post.
    Me viene muy bien porque el buenpadre y yo andamos dándole vueltas a la siguiente etapa de nuestra buenahija.
    Nos sale humo de la cabeza.

    Estoy contigo en que a los peques deberíamos enseñarles como manejar este tipo de cosas.

  7. En nuestro caso, a mi marido le trasladaron a otra ciudad, pero yo no me fui con él, ya que tan importante es su carrera profesional como la mía, no quería dejar mi trabajo por ir tras él. A todo esto le trasladaron justo cuando yo estaba embarazada de 2 meses por lo que pase todas las pruebas del embarazo sola y el mes antes de parir vino mi familia a mi casa x si me ponía de parto (mi familia no vive tampoco en la misma ciudad que yo). Ahora el bebe tiene 10 meses y quitando las 16 semanas de maternidad en las que sí me fui con él, estamos cada uno en una ciudad y mi marido sólo ve al bebe los fines de semana que puede venir a casa, que tampoco son todos. La experiencia de la expatriación puede ser muy emocionante si uno de los dos está dispuesto a dejar todo lo que has conseguido después de mucho lucharlo, y empezar de cero. Si no, aunque intentamos ser positivos y disfrutar al máximo los momentos en familia, es una experiencia bastante dura.

  8. Ahh! no sabés lo que te entiendo! nosotros vivimos con mi marido en Barcelona casi un año y medio. Volvimos a Argentina y ahora soñamos con volver a vivir en Barcelona con nuestros dos peques (de 2 y 5 años)… así que acá andamos buscando trabajo… Imagino que expatriarse con niños es complejo, pero a la par creo que les das una experiencia de vida única y los hacés más versátiles e inclusivos en los cutural, humano, costumbres, etc
    besazo desde Buenos Aires!

  9. Hola, me ha encantado tu post, sobre todo la parte en la que hablas de la educación. Estamos expatriados en Bahamas y con la incertidumbre del siguiente destino pero yo estoy tranquila, si fuimos capaces de abandonar todo (mi trabajo, dos hipotecas, familia y amigos) por vivir esta increíble experiencia con dos niños de 3 años y ahora otro bahameño de 2 meses seremos capaces de adaptarnos donde sea. Quiero que mis hijos conozcan mundo, aprendan idiomas y tengan el mayor número de experiencias, que no se eduquen en el estudiar para pagar como nuestra generación que para volver al nido siempre hay tiempo. Viviría expatriada muchos años mas aunque tenga mis momentos en los que me sienta desamparada pero en el fondo me siento orgullosa de la valentía de salir de la zona de confort. Ya me contarás qué tal es la vuelta.

  10. Me ha encantado!!! Y te he entendido 100%. Soy valenciana y por trabajo tuve que mudarme a Andalucía, de un día para otro y completamente sola, un cambio radical, muuuuuy difícil por circunstancias varias además de lo que supone el cambio, y ahora, una vez “estabilizada”, familia formada, casada, etc….. Volvemos a lo mismo, donde será ahora?? Sorpresa!! 🙂 eso si, me sirvió para saber que de todo sale algo bueno, y no tener miedo a a lo que pueda venir. Un post genial!!

  11. Me encanta tu estilo, Anna! Al leerte es como si te conociera y me estuvieras hablando en persona. Mi expatriación es algo diferente, no es geografico-familiar pr la INCENTIDUMBRE y la falta de control d la propua vida sí. Con un diagónstico de unos 12 años y una muy buena evolución me “arriesgué” a ser madre… Mi precioso hijo, un rubiales simpático y cantarín tiene ahora 21 meses y a pesar de q estoy aceptablemente bien me han quedado un par d secuelas físicas leves q más q impedirte vivir te hacen sentir expatriada muchas veces ante el futuro incierto q todos tenemos y a nadie nos ha enseñado a enfrentar. No hay cura, pronóstico? Nadie se moja… Complicado. Espero un milagrito como el tuyo q haga q me ría al final d tanta preocupación por el futuro q le pueda dar a mi hijo y más seguridad en que el amor de mis besos y achuchones le quede en el corazón. Salud

  12. Felicidades por tu articulo, me he sentido totalmente identificada, y como yo, supongo que la mayoría de las que hemos vivido en algún momento expatriadas. Cuando sales a vivir lejos de tu entorno, tienes que dejarlo todo atrás, y empezar una nueva etapa en la que no solo tienes que aprender a vivir con la incertidumbre, sino convertirla en tu aliada y compañera. Dormirá contigo en la cama todos los días!!! Pero a pesar de todo, siempre es una experiencia inolvidable, de la que se puede sacar mucho, y que formará parte de tu experiencia vital si piensas en positivo, a pesar de la locura, los niños, el idioma, las perdidas, los cambios y mas cambios!!!

  13. Que bonito lo q escribis! Nosotros nos vinimos a vivir a España con nuestros tres hijos de 10, 9 y 7 años en busca de vivir mas tranquilos y con mas seguridad q en argentina. Veniamos con trabajo seguro desde argentina. .resulta q lo seguro duro 6 meses. Tuvimos q aprender a salir de la zona de confort y a hacer de todo para salir adelante. Viviamos en Sierra Nevada, Granada..la vida no era facil allá arriba..pero hermosa. Hoy, despues de un año estamos en Alicante haciendo lo q nos gusta y apostando a más.
    Los miedos y la incertidumbre quedaron atrás cuando entendimos q vivir diferente es hermoso cuando aprendemos a capitalizar cada situación. Me encomiendo siempre a lo q la vida me proponga. ..y mis hijos viven los cambios con mucha naturalidad. ..
    Definitivamente el mejor reto q me puso la vida…
    Hemos crecido en todos los aspectos. ..y sintiéndonos grandes seguimos aceptando los cambios q la vida nos regale.
    Gracias Ana! Hermoso tu post!

  14. Wao anna, me ha gustado muchisimo. Y vomo siempre, cada post aparece en el momento justo.
    Bueno, ayer me he enterado q mi socia ha conseguido un trabajo :-o… Bien por ella, xo yo me quedo con el barco. Ella cree q tendra tiempo de sguir como antes, xo yo se no. El tema es q desde q tengo a mi buenahija no tengo tiempo de buscar clientes y eso es lo q ella hacia. Yo hago todo el trabajo tecnico y mas o menos siempre ha sido asi (aunque antes yo tb traia clientes). Ahora mi incertidumbre esta en si podre conseguir mas clientes o tendre q plegar (se nota q estoy en plan pesimista). Pero no es la prumera vez de esto. La primera fue cuando perdi mi trabajo y me decidi a venir a Barcelona. La segunda fue cuando decidi qdarme aqui. La tercera cuando estallo la crusis (soy arquittecta) y tuve q buscarme la vida para ingresar dinero en casa.
    Yo creo q lo q me repatea el higado es tener q volver a comenzar… Uff! Al menos ya he pasado a la 2a fase d aceptacion 🙁

  15. Buen artículo, mi caso es totalmente diferente, porque aunque está en nuestras manos marcharnos o quedarnos, es la situación actual de nuestro país lo que nos impulsa a tomar ese camino. Incertidumbre? Muchísima… El panorama ni siquiera está claro, sin embargo y a pesar de tener que dejar tanto atrás, todo por lo que hemos luchado por años, un nuevo comienzo me emociona, salir de tu zona de confort para enfrentar nuevos retos te obliga a crecer, a madurar, sobretodo cuando tu futuro depende de ti mismo. Tengo un hijo de 11 años y junto a el y por el, mi esposo y yo entenderemos esta aventura en busca de un mayor bienestar y mejores oportunidades. No espero tener suerte porque no creo en eso, creo en el trabajo y en la unión familiar para enfrentar las adversidades. Adelante expatriadas, Dios todos los días nos presenta nuevas oportunidades con un día más de vida. Incertidumbre? Si.. Miedo? No.

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