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La madre que fui, la Malamadre que soy

La madre que fui, la Malamadre que soy

Ey, Malamadre, ¿te acuerdas de mí?

No, yo no te conozco de nada…

¿Recuerdas cuando tuviste a la buenahija1 y nos agobiamos mucho aquel día que te separaste de ella por primera vez?

No creo que me pasara, yo soy la Malamadre Jefa, ¿sabes?

Sí, sí que te acuerdas… Piensa. Soy el fantasma de la madre que creías que ibas a ser.

Ser madre, menuda aventura, menudo abandono de prejuicios, de recordarte a ti misma que lo estás haciendo muy bien aunque no lo hagas como te dice que debes hacerlo tu vecina del quinto, la madre que te encuentras en la puerta del colegio, la señora que te da consejos sin pedirlo… Menuda aventura a la que no nos han preparado por culpa de la madre perfecta, esa de cartón piedra que es como una leyenda urbana: todo el mundo ha oído hablar de ella pero en realidad no existe…

Entonces se viven tres etapas en una carrera de fondo con muchos sentimientos en juego, miradas reprobatorias y juicios externos que, en muchas ocasiones, llegan con vocación de ayuda y consiguen todo lo contrario.

Etapa 1: la madre que creía que ibas a ser

Eres una Malamadre embarazada y primeriza que quizá se haya leído toda la información que tenía a su alcance para prepararse para la crianza. Seguramente has seguido la evolución mes a mes del que sería tu hijo o hija y probablemente hayas escuchado mil y un consejos, a veces contradictorios, de lo que te va a suceder. Mientras piensas ¿cuándo sabré que las contracciones son de parto? y crees que no va a doler tanto, todo se desencadena y el feliz desenlace hace que muy pronto te des cuenta de que no sabes qué vas a hacer con la pequeña criatura que te han puesto encima. La miras, te miras y esperas el flechazo, a veces es rápido, otras necesita de más tiempo y entretanto llegan las visitas, la euforia del primer momento y la caída en picado cuando llegas a casa, me refiero al cansancio. En el hospital parece que puedes con todo y es entrar en casa y que llegue el abismo, al menos eso me sucedió a mí.

Con la mochila del hospital yo me traje un bebé, una poquita (mucha) de culpa, mía e impuesta por los demás, y mucho sueño. No me podía separar de la buenahija1 y me sentía feliz pero mal porque si me alejaba penas un ratito para cualquier gestión me sentía mala madre. Empecé a contradecirme y a pensar que quizá todo era más fácil. Asumir mi maternidad a mi manera tuvo su proceso.

Etapa 2: la madre que estás creyendo ser

Tras ver que tú no eres esa madre de sonrisa perpetua, de paciencia infinita, que ni se despeina después de una noche toledana y que lo que tiene ganas es de huir un rato y recuperar aunque sean unos segundos de su vida, empiezas a moldear de verdad la madre que quieres ser. Y esa madre quiere ser libre, quiere dar el pecho o el biberón, quiere colechar o no, quiere un fular de porteo o usar el carrito que compró, quiere hacer BLW o darle un puré de los de toda la vida, quiere reírse o llorar según se tercie y quiere, sobre todo, que la M de madre no sepulté al fondo de un hoyo su M de mujer, aquella que tan solo unas semanas atrás tenía una vida al margen de la maternidad. Comienza la salida del armario: la Malamadre que llevas dentro está a punto de explotar.

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Etapa 3: la Malamadre que eres realmente, sin complejos

Llega el día que te ríes de ti misma, de tus imperfecciones, que asumes que no llegas a todo y que lo contrario no es posible ni real. Que la superwoman es un invento tirano que flaco favor nos hace a las mujeres, que por huir en soledad y dedicarte tiempo no eres peor madre sino mucho mejor, que si los buenoshijos/as no se bañan hoy se bañarán mañana, que la vida son dos días y hay que vivirla disfrutando más y sufriendo menos, que a los buenoshijos y buenashijas ya les parece suficiente lo que haces, que la perfección no existe y es el mejor ejemplo para los niños y niñas… Entonces le dices adiós a la madre perfecta y te reencuentras contigo misma: con la Malamadre que quiere a sus buenoshijos/as  por encima de todas las cosas pero que también se quiere ella y la vida así es mucho más llevadera. ¡Bienvenida Malamadre, su proceso se ha completado!

Y recuerda…

Lo único cierto es que eres la mejor Malamadre que puedes ser para tus buenoshijos y buenashijas y lo vamos a celebrar el próximo domingo 5 de mayo. ¡Por ti, por mí, por nosotras, por todos los modelos de madre en constante evolución!

Han comentado...

  1. Tal cual..yo tengo un buenhijo de 2 añitos y embarazada de otro…y aunque aun no estoy en el momento de dedicarme mucho tiempo sé que pronto lo haré.Me encanta lo que haces por todas las mamis Laura.

  2. Me has hecho recordar en qué etapa estoy y ya he llegado a la TERCERA. Estoy en ese momento de disfrute y que nos quiten lo bailao

  3. Yo tengo tres buenoshijos, para mí la peor fase fue la primera, porque te sientes culpable de todo, todo el tiempo, pero una vez que llegas a la tercera fase, toca reír, vivir y disfrutar, y lo que piensen los demás te da igual. Orgullosa de ser Malamadre!

  4. Aqui una buenaabuela de una niña de 9 meses a la que amo con locura….igual q ame a su malamadre, mi buena hija,q ahora mismo cree q su malisimamadre, o sea, mua, ni lo hizo bien nunca ni cualquier comentario a dia de hoy sirve,pero en fin, pasara esta etapa pues es una mujer de arriba a abajo a pesar de mi “ignorancia” a la hora de criarla y es …..una “malamadre excepcional”….y mi nieta …..la mas bonita ,cariñosa y alegre y las quiero a las dos por encima de mi vida. Gracias

    1. Ole ole buenaabuela!!!!! Eres fantastica!!!! Y estas cargadita de razon!!!!. Ademas sois una figura imprescindible xa las malasmadres de desahogo entre otras cosas y sin vosotras no seriamos lo malasmadres que somos ahora. Gracias!!!!

  5. De verdad Laura, como adoro leer tus textos, escribes como si estuvieras haciendo una autobiografía mía…verdades como puños. Que bien me siento de poder completar mi etapa número 3 y ser MALAMADRE y MUJER sobre todas las cosas que adora al buen hijo intenso. ¡VIVAN LAS MALAMADRES!

  6. Y por qué algunas con dos buenos hijos ya de 8 y 14 añitos no somos capaces de alcanzar esa tercera etapa??? Esa dichosa culpa es una mochila que no hay forma de quitarse

  7. Yo la verdad es que me esperaba algo más de tranquilidad, porque con la primera lo pasamos fatal, la empresa y encima nos metimos en otro, que ahora tiene 15 meses y no da tanta guerra por las noches. No sé eso de que pensaba como iba a ser creo me pasaba más antes, ahora simplemente realizo todo como mejor mente puedo y eso es suficiente!
    La verdad complicado ceñirnos a los sueños, hay días que se pueden cumplir o acercar pero la mayoría están muy lejanos, bajando los pies a la realidad la dureza de criar niños… jaja

  8. Yo cuando estaba embarazada creí que podría llegar a todo que no podia ser tan difícil, una vez tuve ya a la buenahija me di cuenta que la sociedad te hace que te presiones tanto a ti misma y no sólo la sociedad, sin ir más lejos la familia política. ..Me di cuenta lo duro que era todo el conjunto de tener un bebé 24h más el trabajo más la casa, lo duro que era sin familia, ni ayuda. …La buenahija ya tiene 3 años y me siento muy orgullosa de que hay que días que llegó otros que no,pero he aprendido a no culparme però sobretodo de haber sacado a la buenahija adelante sin mi madre..esta frase me identifica mucho:SIENDO MADRE SIN MI MADRE

  9. Yo tres meses después sigo en la primera etapa… encantada, pero mirando con pavor el día X, el día de la vuelta al trabajo. Por mucha vocación médica que tenga, ahí va a estar la culpa. La segunda etapa será dura, pero merecerá la pena para llegar a la tercera (sea cuando sea)

  10. Hace un tiempo nadie te decía lo duro que es ser madre. Luego te enfrentas a la realidad,y entre las hormonas y el postparto, te derrumbas. Yo me derrumbé. Y mi hija es lo que más quiero en el mundo. Pero tiene sus días, en que necesitas ser tu..
    Aun estoy en la fase 2. Espero llegar pronto a la 3 y disfrutarla mucho más sin complejos ni preocuparme del que dirán!

  11. Yo tambien soy una MALAMADRE. Es un ciclo de la vida de lo mas normal. Queremos todo, todo, todo y …un poco mas cuando nacen y el ser humano no puede tenerlo todo.
    Ahora, sigo siendo madre y es lo mejor que tengo en este mundo pero es mejor dejarlos vivir a su aire, despues de tantos consejos y…..vivir yo.
    Se han hecho hombres y a mi me tendran siempre, siempre, siempre……y con un simple abrazo me sentiré mas que feliz.
    Animo a soltar esa mochila, MADRES!

  12. Siempre he sentido que la maternidad me superaba. Como todas, quiero a mis hijos más que a mi vida, pero también amo mi trabajo, que me exige una enorme dedicación. Siempre agobiada por la falta de tiempo y agotada por el cansancio, la sensación de ser una MALAMADRE ha sido una constante en mi vida. Pero no por mi propia percepción del tema (ni soy perfecta ni lo pretendo, Malamadre en etapa 3), sino por las sutiles quejas y reproches de mi entorno más cercano: madre, suegra, marido… también de mi hijo (ahora con 19 años) y de mi hija (17), que ya se espabilan para salir o viajar con sus amigos cuando les apetece, pero siguen agradeciendo un plato de rica comida casera cada día, que les haga de taxista para sus actividades, o que les resuelva los problemas cotidianos… Pero bueno, a pesar de estas pequeñas “tiranías” domésticas, tengo que decir que hoy en día mis hijos son personas maravillosas, honestas, solidarias, comprometidas, responsables e incluso académicamente brillantes. O he tenido mucha suerte o, a pesar de todos mis defectos, no lo he hecho tan mal… Tal vez no les he brindado todo el tiempo y dedicación que las “madrazas” dan a sus hijos, pero sin quererlo les he dado un ejemplo de compromiso, de responsabilidad y de autoexigencia que de alguna manera les ha impregnado. Ánimo a todas!

  13. Pues yo a los 17 meses de mis buenashijas (mellizas), siento que estoy entre la etapa 1 y 2. Aún cuestionandome todo y sintiendo que todos me cuestionan porque no llego y en busca de un poco de libertad con culpa (lo sé, es contradictorio pero es así). Aún siento que no llego a lo que quiero, hacer ejercicios para que no me duela tanto la espalda, sacar un tiempo para mi, tenerles las cosas al día (rutinas, comidas, tiempo de juego). Sin hablar de las cosas de casa, de la cocina, del marido, en fin…que no llego. Como deseo la llegada de esa tercera etapa, pero a la vez tampoco quiero que crezcan tan rápido porque están tan ricas que provoca que se queden así para siempre jajaja.
    En fin, que aquí seguimos, en la lucha, pero me siento tan feliz cuando me dan su manita o un abrazo o una sonrisa, que borra cualquier queja de cansancio. Feliz día MALASMADRES y gracias Laura por expresar tan “coloquialmente” lo que es ser madre en esta época.
    Un beso!

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