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“Quiero más mujeres jefas en este país”

“Quiero más mujeres jefas en este país”

  • Jefas, directivas, responsables de proyecto, lideresas… Como queramos llamarlas. Como queramos llamarnos.
  • Necesitamos más mujeres en puestos de dirección, más mujeres directivas, más mujeres que decidan, que entiendan lo que necesitamos, lo que reivindicamos, por lo que luchamos.
  • Mujeres líderes que sean nuestra voz, que sean ejemplo, que nos representen.
  • Mujeres en dirección que empaticen, que se pongan en nuestro lugar, que abran el camino, que apuesten por la diversidad, que luchen por la igualdad de oportunidades y derechos, por la corresponsabilidad.
  • Mujeres que no cuestionen nuestra valía por ser madres.
  • Mujeres que hayan vivido lo mismo.
  • Mujeres que entiendan la flexibilidad, que no nos empujen a renunciar.
  • Mujeres que se sienten a la mesa, que sean la mitad de los presentes, que hablen sin ser la única, que sean una más.

¿Y hombres no?

Por supuesto, pero los hombres ya están ahí. Hace un par de años viví en primera persona una actividad súper interesante, de la mano de Rocío Suanzes de Invisible Talent. Ella nos dio una hoja y nos dijo que escribiéramos en él a las 5 personas de nuestra confianza. Fue tan revelador. Lo que ocurrió allí no era casual, ocurre siempre, según el estudio que nos presentaron. Y es que está más que comprobado que tu círculo de confianza está formado por personas “iguales” o “parecidas” a ti (en edad, género, clase social…). Entonces si esto es así, ¿cómo las mujeres vamos a conseguir romper el techo de cristal cuando el otro lado está liderado prácticamente por hombres?, ¿cómo vamos a conseguir no renunciar cuando la mujer es la principal responsable del cuidado de los hijos y las tareas doméstica-familiares?, ¿cómo vamos a crecer profesionalmente si esos hombres nos siguen preguntando: “¿cómo nos vamos a organizar siendo madres?”, ¿porque dan por hecho que no tenemos con quien hacer equipo?, ¿cómo vamos a ser visibles en una sociedad donde solo se apoya el trabajo productivo y nos olvidamos del reproductivo?, ¿acaso solo las mujeres dispuestas a renunciar o aquellas que asuman un rol tradicionalmente “masculino” podrán llegar a ese círculo de confianza? ¡Pues parece que sí y a los datos me remito! Porque las mujeres no llegamos a esos puestos, renunciamos cuando llega la maternidad. ¿Y de verdad pensáis que es porque no hay suficientes mujeres con talento?, ¿porque no hay mujeres que quieran tener esos puestos de responsabilidad?

¡No! Al igual que hay jefes que saben liderar, hay jefas que saben liderar. No es cuestión de talento, es cuestión de igualdad de oportunidades y de cambiar el paradigma laboral de este país. Según el informe de la “Mujer directiva en España” de Price Waterhouse El 60% de los universitarios son mujeres. Y solo el 5% llega a presidencia (8% a dirección). Creo firmemente en esto, no me tiemblan los dedos al escribirlo, no me tiembla la voz en decirlo alto y claro. Hasta que no ostentemos esos puestos, hasta que no estemos ahí, no se producirá el verdadero cambio. Y con esto no quiero decir que todas tengamos que liderar. Pero sí necesitamos que nos representen otras mujeres. Y con esto no quiero decir que todas las mujeres estemos preparadas. Pero es que tampoco todos los hombres lo están.

Y sí, estoy a favor de las cuotas y la paridad, como proceso para evitar la discriminación, el sesgo y la falta de diversidad en las empresas. Porque creo que hay muchas mujeres preparadas. Porque no lo digo yo, sino los estudios. La diversidad mejora la productividad. El liderazgo de las mujeres tiene valores que mejoran los equipos de dirección.

Durante muchos meses he pensado que la empatía no era el camino para liderar. Me decía a mí misma: “Laura, no puedes ser tan empática, tienes que ser más ejecutiva, tener más capacidad de acción”. Y pensaba: “mi liderazgo es propio de las mujeres, así no podré sacar adelante a mi pequeño equipo”.

Y el tiempo me demostró que no era así, que no es así, que la empatía, el pensar en el equipo y no en la individualidad ayuda a crecer, a ser más felices y a conseguir resultados.

¿Quizás no interesa potenciar o visibilizar el valor de nuestro liderazgo? Porque eso supone darnos la oportunidad, eso supone cambiar la dirección de un sistema que funciona para los que lo dirigen, que, por supuesto, tienen más autoestima que nosotras.

Recientemente el Financial Times contaba que habían ofertado un trabajo para el que se pedía saber chino, no se presentó ninguna mujer, solo tres hombres, ¡y ninguno sabía chino! Como mujeres, ¿creéis que en ocasiones nos falta valor para dar un paso adelante, mostrarnos más seguras de nuestras capacidades y postularnos para puestos?

mujeres-directivas

*Ilustración de Belén García-Mendoza.

¿Las jefas son nuestras enemigas?

Volvamos al inicio. Porque quizás el problema y por lo que tenemos miedo a decir que tenemos que estar ahí las mujeres es porque nos han definido a la mujer líder como “la jefa mala”, “la bruja de los cuentos” que hace y deshace a su gusto, trabajando la agresividad y la competitividad sin foco como armas. Y no trabajando los valores que definen al liderazgo de las mujeres.

¡Qué miedo! Me niego a aceptar la idea de: “Las mujeres jefas son peores que los hombres”, “Somos nuestras peores enemigas”, “Las mujeres directivas hacen el papel de hombre”… Porque os prometo que estas afirmaciones las escucho casi a diario en foros muy distintos. Quizás durante un tiempo esas mujeres directivas, a las que admiro mucho, porque iban contracorriente, tuvieron que ocupar un rol masculino para liderar. Pero ahora tenemos la oportunidad de hablar de otra manera, de liderar a nuestro modo, de crear equipos sólidos, donde el amor, el respeto, el valor de la familia y la empatía sean parte de nuestros valores y que no anulen la productividad, los objetivos y los necesarios resultados.

Lo que necesitamos es cambiar el sistema laboral. Luchar por redefinir las jornadas, ser realmente productivos en lugar de calentar la silla con horarios interminables, apostar por la flexibilidad, educar en corresponsabilidad desde la empresa, definir medidas para todos y para todas. Para que ser jefa no sea igual a renunciar a nuestra vida personal y familiar. Para que ser jefa no sea mandar, si no liderar, hacer equipo y construir sistemas de trabajo compatibles con la vida.

Así que no nos tiremos piedras sobre nuestro propio tejado. Confiemos en nosotras mismas. Practiquemos la sororidad, pero la de verdad, no la de pose. Lideremos y dejémonos liderar por mujeres, valientes, luchadoras, que no renuncian y que son el futuro. Nuestro futuro.

Sí, apostar por más mujeres directivas ayuda a conciliar. De una manera maravillosa. Es como el efecto Pigmalion. Cuando a una mujer le dices: “tú puedes liderar”, los resultados serán sorprendentes. Pero necesitamos esa confianza, ese apoyo, esa oportunidad.

Así que vuela, no te detengas, yo estaré aquí para ayudarte y que te vuelvas a levantar.

Han comentado...

  1. Me parece genial la idea que planteas y creo que es posible y deseable que mujeres que son a la vez madres sean capaces de liderar con empatía pero por desgracia, lo que yo he vivido hasta ahora va más con la frase “las mujeres somos nuestras peores jefas”. Quizás porque las que han llegado ahí han renunciado a todo, no tienen otra vida aparte de su profesión, han masculinizado su rol y no son capaces de empatizar para nada. Comentarios como que el hecho de decidir no irte al extranjero unos años porque apuestas por tu pareja y formar una familia van a lastrar tu profesión…comentarios como que “Fulanito” es padre de familia y si no hay dinero para contratar a todos es “lógico” que él tenga preferencia… Asignación de responsabilidades que supondrán un mérito más en el CV a los hombres porque tienen “más tiempo” ( en realidad porque son capaces de quedarse unas semanas sin vida familiar porque ya la mujer se ocupará de esas cosas mientras ellos ascienden)… Todos esos comentarios y hechos los he visto de primera mano, ejecutados por una mujer “jefa”, que no líder, que no tiene vida personal pero que siempre recurre a otras mujeres-y curiosamente malas madres- para solucionarle los problemas que los hombres a los que promociona no son capaces.
    Mientras no cambie esto, el tipo de mujeres- que asumen un rol masculino y son incapaces de empatizar- no importa el número de mujeres que lleguen arriba porque ellas son las que más favorecerán el ascenso de los hombres.
    Pero me queda la esperanza…

  2. Hoy coincido plenamente contigo: hay que eliminar los estereotipos sobre la forma de liderar de las mujeres y ser muchas más en los puestos de decisión para cambiar el mundo y dar a nuestras hijas los referentes que necesitan!!!

  3. Soy coordinadora de un equipo, formado por un 90% de mujeres y un 10% de hombres. Y siento deciros que el 90% de los problemas les he tenido con ellas. Esto es así. Por envidias entre ellas. Ellos cuando ven un indicio de problema huyen y se apartan. Es muy complicado dirigir y muchas veces hay que dar golpes en la mesa. Luego va en función del carácter de cada una… Aun así estoy muy a favor de las mujeres jefas, a mi me ha costado mucho llegar donde estoy pero me lo he ganado como cualquier hombre. Claro que si!

  4. Laura, me he animado a escribir porque hace años padecí a una insufrible jefa que personificaba todas las ideas que te niegas a aceptar. Son ciertas todas y cada una de ellas, y alguna más, aunque espero que este tipo de personajes sean una “raza a extinguir”. Durante esa horrible época de mi vida, con secuelas que aún perduran, tuve que “disfrutar” de la única baja laboral de toda mi carrera profesional. Ojalá en unos años ninguna mujer (ni hombre) tenga que estar bajo las órdenes de estos abominables seres.

  5. Muchas gracias Laura por tan estupendo artículo!! No sabes lo que me alegra leer tus palabras sobre el estilo de liderazgo de la mujer basado en la empatía y en pensar en el bien común del equipo. Un estilo basado en la cooperación y no en la competitividad y egocentrismo! Lamentablemente hay aún muchas mujeres que piensan que para liderar hay que asumir caracteres masculinos . Y sí seguimos por esa ruta, nunca llegaremos a tener una representación amplia como líderes en diferentes ámbitos de la sociedad. Justo aquello que nos diferencia del estilo de liderazgo masculino, puede ser nuestra mejor herramienta para ir accediendo a puestos de lideresas:-) Saludos desde Berlín.

  6. Hola Laura, lanzo una reflexión, puede que polémica, aviso.
    Hace unos años hice un MBA, executive, viernes y sábado. Cada año el Director del Master me contacta para que actúe como preescriptora con otras mujeres. Este año tuvimos una conversación más larga que otros años. Estaba fustrado porque él intenta que haya mismo número de hombres que de mujeres en el MBA, pero son muy pocas las mujeres que nos lanzamos a hacerlo. Me contaba que muchas le ponían la excusa de que son madres, él mismo me dijo ¿y esos hijos no tienen un padre? Tengo amigas que cuando les ofrezco hacerlo me dicen que “están bien en su trabajo y no son ambiciosas”. A nivel general, en todas las escuelas de negocios, las mujeres son minoritarias en un MBA.
    Laura, ahí no interviene ningún hombre, somos nosotras mismas las que no queremos formarnos para ser directivas ¿Por qué? ¿Qué nos pasa? ¿Cómo va a haber paridad si no apostamos por nosotras mismas?

    1. Me ha gustado la reflexión de Aránzazu. Mi marido hizo un MBA, un día asistí a una comida con sus compañeros de grupo (8) y sus parejas. En el grupo del MBA había 3 mujeres y nos decían que estaban con becas o cosas del estilo, que promocionaban su presencia allí. Y ni aún así eran la mitad. De ellas, una incluso manifestó que no tenía demasiado interés en el MBA, pero que bueno, al estar becada lo hacía para mejorar su currículum. Perfecto. De los 5 hombres, varios estaban entusiasmados con el máster, comentaban la cantidad de horas que dedicaban entre semana a hacer los ejercicios, etc, mientras que ellas la mayor parte del tiempo conversaban de temas ajenos al máster. Tampoco hablaban de hijos (solo una tenía), pero se veía que el máster no centraba su vida, tenían más intereses y me pareció que centraban su atención en diversos aspectos de sus vidas. Ellos no hablaban de otra cosa más que lo que esperaban ascender en sus empresas una vez terminada esa formación. Ahí vi que hombres y mujeres (al menos los de ese grupo) tenían intereses muy distintos.
      Ya a título personal, os diré que en mi empresa yo no tengo ningún interés en ascender, no me gusta el mamoneo de las reuniones de dirección, no me encuentro cómoda en esos ambientes. Me gusta mucho más el día a día con mis iguales, mis compañeros, sacando adelante el trabajo diario. Soy ingeniera, y cuando me encuentro a compañeros de estudios, veo que muchos (hombres) ya son directivos, como si fuera el proceso natural, el objetivo, y yo no lo veo así, se puede ser muy útil y feliz sacando proyectos adelante en equipo, no tendría ningún interés (salvo el económico, obviamente jaja) en ser directiva. Y ya pensaba así antes de ser madre, es mi carácter, o como queramos llamarlo. Pero… Aunque esta es mi opción, nunca he tenido oportunidad de manifestarla, pq en los años que llevo trabajando nunca me han ofrecido nada de eso. Y desde que soy madre “y solo estoy por las mañanas” (frase que odio) menos todavía. Queda mucho por avanzar!

  7. He tenido jefes hombres buenos y no tan buenos, y he tenido jefes mujeres buenos y no tan buenos.
    Actualmente tengo jefa y entiende la flexibilidad que necesito para conciliar mi vida personal y profesional, porque ella tambien ha pasado por lo mismo.
    Estoy recién incorporada de mi baja maternal y lo estoy haciendo a mi ritmo, y tanto ella como el director me han apoyado.
    También he de decir que las bondades no caen caídas del cielo, y como todo esto es un win-win. No puedes exigir sólo tus derechos, pero no atender a tus obligaciones

  8. Laura, qué vídeo y cuánta razón! Estoy con la lagrimilla!!! Tiene que cambiar el mundo laboral, que el jefe/jefa llegue a las 22 y se vaya a las 20 como poco, el presentismo… pero nosotras tenemos que ser este cambio. No quiero renunciar más, la maternidad ya me ha castigado laboralmente demasiado, voy a intentarlo!!! Por nosotras!!! Porque juntas somos mejores y lo vamos a conseguir!!!

  9. Enhorabuena por el post, hay que difundio a tope!!! “Y el tiempo me demostró que no era así, que no es así, que la empatía, el pensar en el equipo y no en la individualidad ayuda a crecer, a ser más felices y a conseguir resultados.” Este párrafo me representa completamente, yo también creía que no iría bien así, pero no, me fuerzo a no perder mi personalidad y mis personalidad, como mujer y como responsable de equipo. Las mujeres nos cuestionamos constantemente, ojalá no fuésemos las únicas, nos iría mejor a tod@s.

  10. Estoy de acuerdo contigo pero en mi empresa es un mundo de hombres y creo sororidad y no empaticos ni ellos ni ellas, un besazo

  11. Yo estoy cansada de escuchar esos tópicos tan negativos sobre las mujeres jefas, en distintos entornos, y lo peor de todo es que en muchas ocasiones vienen de otras mujeres. Qué nos ha pasado a lo largo de los años para convertirnos en nuestra peor enemiga?? Ya es hora de romper con esto y luchar por esa sororidad de la que habla Laura. Nadie puede entendernos, ni apoyarnos, ni representarnos mejor que otra mujer. Juntas somos más fuertes. Y que nadie nos convenza de lo contrario!

  12. No puedo estar más de acuerdo en todo lo que dices. Cada día me emociono más y me dan mas ganas de luchar. Estoy en medio de un equipo de hombres y dos superiores hombres. Al final la que “mando” soy yo ¿Porqué? Porque mis superiores no tienen tiempo de hablar ni empatizar con mis compañeros, yo sí, la empatía es fundamental y la única manera de que consigas algo , por lo menos en mi caso, ahora tratan directamente conmigo y yo ejerzo de mediadora en un equipo de hombres.

  13. Buen día

    Es fantástico el que exista gente como tú , capaz de expresar el sentir de tantas mujeres en el mundo . Más pienso que como mujeres líderes tenemos mucho trabajo que hacer tanto en el trabajo como en casa . En primer lugar , no debería ser correcta la igualdad por número de género presente en una empresa , la presencia de cada persona debería deberse únicamente por su capacidad para realizar ese trabajo no por ser hombre o mujer( ya se …sería ideal ).
    Por otra parte , cómo madres de familia , no nos hemos percatado que somos mujeres con poder inmenso y tenemos mucha responsabilidad en la actitud de muchas empresas y/ o empresarios machistas , nosotros somos las que hemos educado esa actitud , en nuestras manos está educar en el respeto y la responsabilidad de nuestros hijos .
    Creo que sí empezamos por ahí , ” educación” podremos avanzar en todos estos aspectos .
    Gracias

  14. El detalle que considero más importante de lo que comentas es “liderar desde la empatía” eso es lo que yo creo que va a cambiar algo, sea mujer u hombre quien lidere.
    En mi caso, en mi trabajo tenemos jefa de RRHH. Cuando firme mi contrato indefinido estando en medio de la baja de maternidad, solicité adelantarme días de mis vacaciones para poder llegar a los 6 meses de lactancia exclusiva y ya dejar al pequeño en su inicio con otros alimentos, eran 9 días lo que pedía. La cara que me puso no lo olvidaré nunca, parecía que estuviera pidiendo una subida de sueldo o que me hicieran jefa de algo…. sólo me dieron 4 y tuve que adaptarme y conciliar como pude. Desde luego no me sentí comprendida, ni sentí empatía hacia mi, y era una mujer. Ahora es madre… y la verdad es que siempre me pregunto cuánto tiempo se habrá cogido ella y si ahora lo entiende.

  15. Pues he deciros que me siento un bicho raro, así como suena. Desde que nació mi primer hijo, hace ya 24 años, me pedí reducción de jornada, hasta que mi segunda hija llegó a la edad en la que ya no podía disfrutarla. He acudido a médicos, reuniones escolares, etc. (efectivamente, siempre me tocaba a mi, tenía más facilidad) y, nunca, nunca, me pusieron ningún problema, ni mis jefes, ni mis jefas, que he tenido de ambos géneros y tampoco supuso nunca un impedimento en mi carrera. He tenido, por lo que veo, una suerte infinita, porque siempre me han valorado por mis resultados, no por las horas que le he echado. Actualmente ocupo un puesto de mando intermedio y constantemente me acuerdo de las facilidades que yo tuve en el desarrollo de mi carrera y su compatibilización con la maternidad.

  16. Debo decir que no he tenido una buena experiencia con mis jefes mujeres. La mayoría de ellas intentan igualar a los hombres, y están más preocupadas de vencerlos en sus áreas demostrándoles que son mejores que ellos, que de convertirse en las líderes que pueden ser.
    Y efectivamente, esto las lleva a convertirse violentamente en algo muchísimo peor de lo que critican.
    Por lo menos por ahora, y hasta que entiendan que no es necesario aplastar a los hombres para reivindicar nada,. Sino solo ser mujeres con todas las virtudes que eso conlleva, no estarán preparadas para liderar realmente.

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