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Mi verano

Mi verano

Hola amiga, soy el verano de hace una década.

– Ah, mira tú qué bien, creo que me voy contigo un rato.

Ven y te aseguro días de siesta y de mirar hacia el infinito.

– No se diga más, llévame y  no mires atrás.

— Sueños de una noche de verano —

El verano, qué bien suena y qué apetecible, para mí la mejor época del año. Siempre lo fue pero creo que desde que soy madre me muevo entre la nostalgia de los veranos de mi infancia y juventud en Tierrasanta y la realidad de los veranos en la actualidad. ¡Cómo hemos cambiado! Pero olvidaos de imágenes idílicas del buenpadre y las buenashijas a mi lado, jugando casi sin mancharse en la arena, yo dedicándome al tumbado en hamaca o a la sentada en silla, que una cuando es madre se siente en silla como leía el otro día en un tip muy divertido, y el buenpadre al lado conversando sobre lo divino y lo humano. A nosotros, nuestra familia, nos va más el verano de la Omaíta apatrullando la orilla y pegando algún que otro grito porque sientes que has perdido alguna buenahija, algún buensobrino o el buenhijo de tu amiga la de Tierrasanta.

Amigas, mi verano no es nada instagrameable al más estilo preciosismo y detallista, mi verano es un verano hardcore familiar con mucho movimiento e intensidad pero con amor del bueno y recuerdos que quedarán para siempre. ¿Qué es un verano si su poquito de discusión familiar?

https://www.instagram.com/p/BzbSV7booGt/

Mis 5 ingredientes del verano

1. Todos juntos.

Familia unida jamás será vencida. Esto nos lo tomamos muy a pecho y aunque solemos hacer una mini escapada de unos días los 4, el resto del tiempo nos lo pasamos bien pegados, haciendo mil y una actividades de las que nos arrepentimos y  que luego volvemos a repetir.

2. ‘Compartir custodia’ con la familia.

Nada mejor que estar en tu ciudad natal para compartir la maternidad. Buenosabuelos/as, buenostíos/as y hasta la vecina del quinto si quiere, la maternidad compartida sabe mejor y esos momentos de soledad y silencio no están pagados.

3. Desaparecer por la noche con el buenpadre con nocturnidad y alevosía.

Disfrutar del mar, comerme un espeto y en silencio es una actividad desconocida y poco practicada por esta Malamadre que vive lejos del mar y a más de 500 kms de la familia. Es momento de huir y eso el cuerpo lo sabe.

4. Quedar con amigas y salir a Malamadrear.

Nunca me olvido de quedar con mis amigas de siempre, muchas con las que forjé amistad en mi Tierrasanta. Solemos salir una noche a cenar y darlo todo, al día siguiente estamos para el arrastre y no nos sale ni un hilo de voz. Y por supuesto, no habrá salida sin madrugón de las buenashijas que se empeñan en despertarme, pero que me quiten lo bailao.

5. Redescubrir mi propia ciudad.

Desde los 21 años fuera de Tierrasanta hace que a veces sienta que todo ha cambiado a mucha velocidad. Me encanta ir a los sitios que siempre me gustaron y ver cómo ha cambiado ahora, una turista en mi propia ciudad. Tengo una lista de cosas que hacer.

vacaciones

Y al final… la difícil despedida

Como veis mi verano es un verano como el que llevo viviendo desde hace muchos años con la diferencia de que ahora soy Malamadre de dos buenashijas que sabotearán mis momentos más preciados, me darán toda su intensidad y me harán vivir al borde de la orilla como si hubiera perdido la cordura. Aun así son mis veranos y cuando llegue el momento de volver, me vendrá a la cabeza la canción de ‘Verano Azul’, ‘El final del verano…’ y lloraré porque dejaré atrás un verano intenso, a veces con la paciencia bajo mínimos pero un verano en mi casa, en mi ciudad y con mi familia, los 3 ingredientes que no tengo a lo largo del año.

Y vosotras Malasmadres, ¿cómo vivís esta época del año?, ¿intensidad o relax?, ¿locura o paciencia infinita?

Han comentado...

  1. Laura, malasmadres; mi marido y yo tenemos una situación pareja con nuestras familias a 250 kms y nuestros mejores amigos por medio Europa. Desde que somos padres somos más consciente de lo rápido que pasa el tiempo para todo así que nuestro objetivo en periodo estival es estar rodeados de gente y pasar el mayor tiempo en familia (porque todo cambiara cuando nuestros padres sean octagenarios y nuestra hija adolescente…. menos de 10 años); aprovechar un par de semanas que nuestra hija está de vacaciones con abuelos para dedicar más tiempo a nosotros en individual y pareja (escapadas, cenas, playa); reencontranors con amigos y por su puesto volver a mi ciudad siempre que puedo…. mejor en septiembre por la temperatura, a las fiestas de mi barrio, a recordar mi niñez, mis rincones. Un abrazo

  2. Para mi el verano es mi estado natural de felicidad, y es que a mi me gusta el desparrame más que a un tonto un lápiz. Yo, pluriempleada, madre de dos buenos hijos, uno intenso y el otro preadolescente, con un buen padre que pasa la mitad del año fuera, verano significa cero horarios, cero prisas, cero de todo lo que implica el día a día.
    Me da igual la ciudad que el campo, para mi no hay nada igual que pasear en las noches de verano y desayunar juntos a la fresca,hacer mil planes y dejar que el buenhijo 2 me pinte “tutuajes” con rotulador.

    Yo el 31 de agosto lloro amargamente, con la vista puesta ya en las siguientes vacaciones, aunque entre tanto, grite como una poseída cada vez que un buen hijo se acerca al agua, se queda empanado a más de 5m o el buenpadre los lanza al aire en el agua y me imagino al tiburón blanco acechando.

    El verano es un show, pero de los que molan.

  3. Igualito al tuyo!! Sólo que doblando el mapa por la mitad… Omaíta aquí grita… pero neniño!! Sálete ya del agua que te vas a resfriar!!
    El resto igual de maravillosamente intenso, agotador y llenito de amor del bueno. Buenosabuelos que viven lejos, sobrinos, amigas para malamadrear…
    A disfrutarlo!! FELIZ VERANO A TODAS!!

  4. Las vacaciones de verano tienen desde hace unos años un significado totalmente distinto para mi. Lo que era trasnochar, dormir de día y hacer planes con el buenpadre se han convertido en correr detrás de tres buenashijas y en ver al buenpadre más bien poco, ya que no podemos compartir maternidad aunque vayamos a Tierrasanta. Las noches de fiesta se convierten en un “te acuerdas…..” que recordamos el grupo de amigos en el parque infantil mientras empujamos un columpio o echamos un ojo a los buenoshijos para que no se hagan un nuevo chichón en la frente. El botellín de cerveza que pasaba todo el verano pegado a nuestra mano ha quedado reemplazado por un paquete de toallitas y la barrita de arnica. Hace unos años no nos perdiamos una fiesta de pueblo, y ahora dificilmente eres capaz de no quedarte dormido después de cenar viendo la tele, pudiendo malamadrear en contadas ocasiones.
    Y aunque vuelves al trabajo más cansado de lo que te fuiste, con muchísima menos paciencia y con un montón de planes sin hacer, porque las tres buenashijas intensas te han absorbido totalmente el tiempo y la energía, lo echas tanto de menos que aunque no son las vacaciones más idílicas del mundo, estás deseando que vuelva a ser Agosto para repetir un año más, con la esperanza de tener más tiempo libre, dormir más y malamadrear más.

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