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Encontrémonos en nuestras diferencias

Encontrémonos en nuestras diferencias

Qué difícil parece educar en la diferencia cuando debería ser lo más natural del mundo. Todos somos diferentes pero la sociedad marca los límites de una ‘normalidad’ que no nos sirve para nada. Busquemos y encontrémonos en nuestras diferencias como nos invita hoy a hacerlo Sonia López, nuestra colaboradora y maestra. Empatía, ponernos en el lugar del otro, no hay más para alcanzar una sociedad más inclusiva.

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* Podéis seguirla en FacebookTwitter y en su BLOG.

La mayoría de nosotros hemos sido educados para cumplir con los requisitos que algunos han definido como normalidad. Unos principios que seguimos y asumimos como borregos. Unos patrones que nos asemejan sin sentido, que limitan nuestra forma de mirar. Todo es mucho más sencillo  si vivimos igual, si sentimos igual, si actuamos igual. Si hacemos o necesitamos lo mismo, si callamos lo que nos incomoda por miedo a salir de la norma.

Reproducimos una cultura en la que es legítimo imponer, estigmatizar, descartar aquello que consideramos diferente. Rechazamos todo aquello que se aleja de esos parámetros, de esas costumbres, del molde que han establecido para nosotros.

La diferencia nos incomoda, nos produce inseguridad, nos hace vulnerables. Es mucho más fácil cargarla de etiquetas, de prejuicios, de silencio. Hacerla invisible, condenarla sin sentido, construir muros para hacerla desaparecer. Si no la vemos creemos que no existe.

Todo es mucho más simple si no salimos de la norma, del camino, de lo que algunos han definido como lo ordinario.  Esa normalidad que nos carga de absurdo, nos priva de conocer, nos hace mucho más pequeños. Que nos convierte en miserables cada vez que giramos la cara a la realidad.

La diferencia nos da miedo porque cada vez que la hemos sentido en primera persona nos ha dejado marcada la piel. Nos ha castigado con frustración, con exclusión, con censura. Nos ha hecho salir de la casilla de salida con desventaja, vivir en un mundo paralelo, volvernos etéreos. Soportar miradas que no entienden, que condenan sin sentido, que engrandecen complejos y nos llenan de rechazo. Por eso cuando la vemos cerca optamos por convertirnos en testigos silenciosos del dolor que otros sienten, en seres miserables con pavor a volver sufrirla.

A la diferencia no se le hace frente únicamente con recursos sino con respeto, con ganas de conocer, de saber, de compartir. Cambiando conductas, trabajando por una equidad real, flexibilizando los sistemas. Sin itinerarios excluyentes, sin excusas de presupuestos, garantizando el éxito para todos. Con adaptaciones que respondan a necesidades reales, rompiendo fronteras sin sentido, potenciando fortalezas. Con un trabajo de normalización real, con una educación que nos haga libres.

Utilicemos la EDUCACIÓN como el arma más poderosa para reinventar la sociedad, para dejar de normalizar el rechazo. Una sociedad que mire la diferencia con empatía, libre de recelos, sin comparaciones cualitativas. Con ganas que nos sorprenda, que nos enseñe, que sea compartida. Que no permita que existan mundos paralelos donde se aísla, se castiga, se desaparece.

Un respeto que empiece por uno mismo y se extienda a los demás. Que se practique y se exija a partes iguales. Con el ejemplo como el mejor de los aliados, con la tolerancia como mejor instrumento. Porque el derecho a la igualdad no hay que merecerlo, ni ganártelo, ni esperarlo, ES UN DERECHO.

Y vosotras Malasmadres, ¿qué opináis?, ¿cómo podemos educar/educarnos en la diferencia? Os esperamos en los comentarios.

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7 Comentarios
  • Maite

    8 Mayo, 2018 a 10:07 am Responder

    Buenísima reflexión, Sonia! Me encanta la frase de “la EDUCACIÓN como el arma más poderosa para reinventar la sociedad”…
    GRACIASSS

    • Sonia Lopez

      8 Mayo, 2018 a 4:38 pm Responder

      Muchas gracias Maite

  • Olga Papathoma

    8 Mayo, 2018 a 12:08 pm Responder

    La clave de la educación en la diferencia es el respeto: si nuestros hijos desde pequeños se acostumbran -porque lo ven hecho vida en nosotros- a respetar a todos, verán las diferencias como simples características que definen a cada persona pero no son una disculpa para el rechazo, la burla o el aislamiento. Habría que hacer un esfuerzo para que se redescubra la belleza y la riqueza de la diferencia.

    • Sonia Lopez

      8 Mayo, 2018 a 4:39 pm Responder

      Sin duda la educación es la clave de todo

  • Sara Blanco

    8 Mayo, 2018 a 12:09 pm Responder

    Muy de acuerdo con todo lo que has dicho. Gracias por compartirlo. Soy madre y uno de mis hijos está fuera de lo “ordinario”, marcado así por la sociedad. Y todo es una pelea, una lucha por hacer prevalecer su ser por encima de sus diferencias. ¿Quién no es diferente? ¿Quién es perfecto? Pero bueno, igual que hay muchas personas con mucha incapacidad de miras, hay grandes personas y profesionales que merecen todo mi reconocimiento y mi gratitud. Seguiremos peleando. Porque esta batalla hará al mundo más grande, más real, más inteligente y mucho más enriquecedor.

    • Sonia Lopez

      8 Mayo, 2018 a 4:38 pm Responder

      Totalmente de acuerdo,
      Un abrazo

  • Magda Cortés

    8 Mayo, 2018 a 5:36 pm Responder

    Mi hijo es extraordinario. Su estandar sale fuera por mucho de lo q la sociedad marca como normal.
    Su diagnostico lo primero q me.hizo pensar es lo mal q lo iba a pasar en el cole cuando se metieran con él, cuando después no lp contraten para determinados trabajos por no tener un determinado canon de belleza.
    Me ha dolido y me duele tanto…
    Hoy por hoy es un niño querido e integrado como sus compañeros. Está en la guarde.
    Espero confundirme y q la sociedad cambie tanto q se acepte la diferencia

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