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El papel de la maternidad y la importancia del cuidado

El papel de la maternidad y la importancia del cuidado

Unas semanas antes de que llegara la pandemia del Covid-19 a nuestro país lanzamos una de las campañas más esperadas en la Asociación Yo No Renuncio: lasinvisibles.org. Durante una semana, 107.000 mujeres participamos en la macroencuesta de ‘Las Invisibles’ para visibilizar el papel de la maternidad y la importancia del cuidado, algo que todavía sigue oculto a los ojos de la sociedad en pleno siglo XXI.

Pese que hemos estado 6 meses sin poder presentar los resultados, ya que las noticias sobre la evolución y gestión de la pandemia acaparaban todo el protagonismo, en la Asociación Yo No Renuncio no hemos dejado de trabajar en la misma línea, alzando la voz de las mujeres que nos vemos obligadas a renunciar a un aspecto u otro de nuestra vida cuando somos madres. Y es que en un contexto como el actual, en el que no contamos con medidas para poder conciliar, estamos renunciando todavía más. De ahí la decisión de publicar los datos hoy, ya que la lectura de estos resultados cobra todo el sentido en un momento en el que las mujeres (y todo el trabajo que realizamos) estamos siendo INVISIBLES.

INVISIBLES porque esta sociedad nos aparta del ámbito productivo, nos penaliza por ser madres y nos deja solas, sin estructuras de apoyo para poder compartir el trabajo de los cuidados con otros responsables como son las parejas, la empresas o los servicios públicos.

Reivindicamos, por tanto, que el trabajo del cuidado sea considerado una responsabilidad social, no únicamente una labor que ocurre en la esfera privada. Se requiere que, tanto las familias como las empresas y el Estado, asuman su cuota de responsabilidad para revertir las cifras y convertirnos en una sociedad sostenible, igualitaria y justa, donde los cuidados estén en el centro. Y lo privado sea público y se gestione desde el ámbito político y social.

Qué conclusiones nos arroja el Informe de Las Invisibles

1.  Cuidar es una obligación de la sociedad, no solo de las madres.

Del estudio se desprende que la falta de apoyo con el que contamos las mujeres a la hora de criar y educar es debido a la falta de un sistema de protección a los cuidados que los visibilice y no los menosprecie.

Las mujeres somos las responsables principales del cuidado en los hogares y las cifras confirman que no contamos con apoyos formales para llevar a cabo este trabajo, sino que recurrimos a la red familiar, concretamente a otras mujeres (las abuelas), para compartir esta responsabilidad.

  • Antes de la llegada de la pandemia, el 38% de las madres se quedaban con los hijos o hijas cuando se ponían enfermos o enfermas. En el 37% de los casos eran las abuelas y tan solo en el 8% se encargaban las parejas de esta responsabilidad.
  • Además, 7 de cada 10 mujeres nos sentimos solas ante la crianza y educación de nuestros hijos e hijas, algo que, según las cifras recogidas es consecuencia de la falta de corresponsabilidad en las tareas doméstico familiares y de sentir que el trabajo que realizamos está menospreciado y juzgado socialmente.

Necesitamos, por tanto, repensar un sistema de cuidados que visibilice y proteja este trabajo, ya que sin él no podemos aspirar a vivir en una sociedad sostenible.

2. Sin apoyos a la crianza y al cuidado, no tenemos más hijos o hijas ni reemplazo poblacional

La caída de la fecundidad y la falta de reemplazo poblacional son una realidad preocupante en España que se explica por la falta de apoyos a la crianza y al cuidado. La falta de medidas de conciliación que faciliten el equilibrio entre los usos del tiempo y pongan en valor el trabajo del cuidado, hace que las mujeres no tengamos los hijos o hijas deseados.

Por tanto, la tasa actual de fecundidad no es una cuestión de cambio de valores, sino más bien es un problema social grave que se basa en la falta de estructuras que protejan el tiempo del cuidado.

  • En este sentido, 7 de cada 10 mujeres hubieran tenido más hijos o hijas si contaran con estructuras de conciliación. Esta situación en la que no se está protegiendo ni fomentando el cuidado de los menores tiene conlleva graves consecuencias como la falta de reemplazo poblacional y la imposibilidad de mantener un sistema de bienestar sin una pirámide poblacional sostenible.

3. El sistema laboral debe integrar la importancia de los cuidados, no penalizarlos.

Los datos constatan que la penalización a la carrera profesional de la mujer al convertirse en madre, incluso cuando está embarazada, es una realidad que no pasa desapercibida. No solo vemos paralizadas nuestras funciones, sino que también nos vemos obligadas a renunciar, a abandonar el mercado laboral o incluso nos despiden de nuestros puestos de trabajo, sufriendo en muchos casos “mobbing maternal”.

  • La vida laboral de 3 de cada 4 mujeres se ve afectada al convertirse en madre y el 31% de las embarazadas afirma que su empleo ha cambiado en algún sentido.
  • Por tanto, creemos que se convierte en una asignatura urgente la necesidad de contar con medidas corresponsables, que impliquen no solo a las madres, sino a todas aquellas personas que, independientemente de su género, tengan necesidad y obligación de cuidar. Esto implica cuestionar el sistema laboral y valorar el impacto emocional que tiene en las organizaciones el hecho de poner en el centro las necesidades de las personas, no únicamente las necesidades productivas.

Esta crisis global de los cuidados se ha puesto de manifiesto con mayor crudeza en estos meses de pandemia donde la mujer madres se ha visto abocada a la renuncia por los cuidados sin contar por la falta de medidas, recursos e inversión. Un sistema que no apuesta por los cuidados, por la maternidad y la corresponsabilidad es un sistema social sin futuro.

Desde Malasmadres y la Asociación Yo No Renuncio por la conciliación no renunciamos porque Esto no es conciliar y seguiremos trabajando para diseñar un plan de medidas que reviertan este problema social, que nos afecta a todas y a todos.

Y vosotras Malasmadres, ¿os habéis sentido invisibles?

Han comentado...

  1. Sobre lo del reemplazo poblacional creo que estáis dando en el clavo, eso afecta a toda la sociedad y al sistema socioeconómico en el que estamos metidos. Muchas gracias por vuestra labor, creo que si seguís trabajando en esta línea, tarde o temprano habrá cambios sustanciales, con pandemias y sin ellas. Y las Malasmadres tenemos que seguir ahí, expresándonos. ¡Bravo y mucho ánimo!

  2. Así me sentí yo cuando decidí ser madre a los 38 años en una ciudad donde no tenía ni la familia materna ni paterna y fui descubriendo donde me había metido.

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