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No es solo una foto

No es solo una foto

El martes en mi columna de La Sexta ‘El primer día de colegio’ hablaba de la importancia de que ningún trabajo prive a una madre o un padre de llevar a su hijo o hija el primer día de colegio. Tan sencillo, tan de sentido común, tan necesario en una sociedad que no apoya la maternidad y que deja a la libertad del empresario/a la posibilidad de que ese día puedas disfrutar de “un privilegio”, que debería ser un derecho.

El apoyo a este problema fue mayoritario. Pero también llegan voces disonantes y hay que escucharlas para reflexionar. Ayer una Malamadre, con todo el respeto y la educación que se agradece en estos casos, me dijo que ella discrepaba porque para ella es importante que los niños y niñas tengan claro que no siempre se puede y que les ayuda a ser más autónomos e independientes.

No seré yo quien promulgue la sobreprotección de los buenoshijos e hijas ni me declare a estas alturas madre helicóptero, que sobrevuela por encima de sus polluelos, anteponiéndome cual heroína a cualquier riesgo que pueda hacerles daño. Porque estaría mintiendo y no me creería nadie. Pero en este sentido pienso varias cosas:

  1. No es un día cualquiera. En mi opinión acompañarles el primer día de colegio refuerza su autoestima y les da una seguridad importante para enfrentarse a una nueva etapa. Además del orgullo que siente una Malamadre al verles dar ese paso.
  2. Es ejemplo claro y particular de la falta de conciliación. Si no conseguimos que la sociedad, las empresas, el Gobierno, las familias, entiendan que si no somos capaces de hacer de esto, pequeño, particular y tangible, un derecho, ¿cómo vamos a caminar hacia una conciliación real?

No nos quedemos con lo particular, como si la conciliación real se consiguiera solo y cuando llevemos a nuestros hijos e hijas el primer día de colegio. Por supuesto que no. Esto va más allá y el problema es mucho más complejo y profundo. Pero los cambios sociales no llegan de repente. No se levanta un día una sociedad y dice: “ahora ya conciliamos”, de 0 a 100. Los cambios se demuestran con pequeños gestos, con medidas que impacten en la sociedad, en las personas, en el día a día, que beneficien el equilibrio familiar y profesional. La lucha diaria de las madres hoy en día por demostrar su profesionalidad, por intentar no renunciar ni a su carrera ni a ver crecer a sus hijos e hijas es diaria, contracorriente, frustrante y a veces imposible. En esta carrera diaria, los pequeños cambios son fundamentales para sobrevivir y no tirar la toalla.

Necesitamos confianza de la sociedad, necesitamos apoyo, necesitamos FLEXIBILIDAD. Necesitamos que no se juzgue un hecho concreto, que no se penalicen dos horas de ausencia de una madre o un padre el primer día de colegio, que no se nos aparte del mercado laboral porque nuestro pecado sea el cuidado de nuestros hijos, que son el futuro de la sociedad. 

Me preocupa que no sepamos mirar más allá. Y esta preocupación lleva conmigo desde el miércoles pasado cuando presentamos nuestra Segunda Prueba de Obstáculos “Yo no renuncio” por la conciliación, cuando muchas mujeres se quedaron con lo concreto de una foto y no supieron mirar más allá, sentir el significado de un hecho que va de lo particular a lo social.

La foto con Begoña Villacís.

No voy a entrar en decir lo desagradable que me parecieron muchos de los comentarios. El dolor que sentí leyéndolos, que acabó en lágrimas de impotencia. Y no porque no sepa recibir críticas, que me gustan igual o más que los halagos, porque me enseñan y me despiertan. Si no porque ese dolor me demostraba lo difícil de conseguir el cambio social, si nos quedamos con la foto y no con el significado de la misma. Esto no es un problema con un color, es un problema social y no me cansaré de decirlo. Y no voy a permitir que nadie ponga una etiqueta política a esta lucha, a este proyecto ahora ni nunca.

Que Begoña Villacís se hiciera una foto conmigo y las embajadoras maravillosas de esta prueba NO ES SOLO UNA FOTO. Es una declaración de intenciones. O al menos yo lo veo así y lucharé para que así sea. Conmigo en la foto estuvo la vicealcaldesa de Madrid, mostrando el apoyo del Ayuntamiento de la capital para que corramos y visibilicemos la necesidad de un cambio social en las calles de Madrid. Por supuesto el cambio no depende solo de ella, no depende solo de la foto. Depende de lo que vendrá después, de lo que trabajemos cada día y por lo que seguimos luchando cada día, desde hace cuatro años desde la Asociación “Yo no renuncio” por la conciliación.

Necesitamos que esos hechos concretos se materialicen en compromisos sociales, que lleguen más arriba y que un día acaben en un Pacto Nacional por la conciliación. Pero el camino se hace andando, desde abajo, implicando a todos los partidos, a todos los sectores y a todas las instituciones, que espero estén representadas el próximo 13 de octubre para correr conmigo y con las más de 1.000 Malasmadres ya apuntadas por un compromiso que irá más allá de la foto. Porque ahí está mi compromiso también.

A mí no me paga la compra del mes una foto con una política/o. A mí no me llena el ego personal una foto que no vaya más allá. A mí no me vale solo la foto. A mí me vale el compromiso de un cambio social. Aquí estamos luchando por mucho más. Por una conciliación real.

A mí me vale vuestro apoyo y que juntas impulsemos el cambio. Una marea amarilla que arrastrará a todos y a todos porque el camino está claro. Y la renuncia no es una solución. 

Ya renuncié yo hace seis años para que no tengan que renunciar el día de mañana más mujeres. Para que cada una de nosotras podamos elegir cuál es nuestro modelo a seguir de conciliación. Para que la corresponsabilidad sea una realidad y ser madre no nos penalice.

Luchemos juntas. No nos miremos de reojo. No juzguemos las decisiones de las demás. Busquemos lo que nos une. Lo que suma y lo que construye hacia un cambio global desde los casos particulares, pero viendo el poder de cada foto, de cada paso, de cada primer día de colegio.

Han comentado...

  1. Gracias, en pie y en alto por todo lo que haces, orgullosa de ser tu amiga y formar parte del club desde que era un tweet

  2. En el mundo se necesitan más personas con esos pensamientos y las ganas q le pones. Nosotr@s ya nos toca vivirlo así, nuestr@s hij@s espero q puedan conciliar la vida laboral con la familiar. Se debe apoyar a las familias q son el motor de la sociedad, y no mimar a los “tiburones industriales”. Como familia, no me siento “cuidada” por los gobernantes, xq yo si debo cuidarlos a ellos???
    En fin…..

  3. Hola Laura,
    Creo que queda clarísimo (o al menos para mi) que tú no tienes ningún ánimo de poner colores e ideologías a esta lucha, porque está fuera de toda discusión que no los tiene.
    Pero sí entenderás que puede ofender, y mucho, que se coloque en esa foto, cuya causa promueve la conciliciación, la corresponsabilidad y resto de problemas que en definitiva nacen de la desigualdad entre hombres y mujeres, una persona que milita en un partido político el cual ha favorecido la entrada en los gobiernos de otros partidos que han recortado en políticas de igualdad y violencia de género y de otras formaciones que han manifestado ciertas ideas y han vertido alguna que otra declaración bastante desafortunada respecto a estos problemas.
    No es muy coherente…si de verdad crees en esta necesidad de cambio, no das opciones a que tenga el poder quien no considera esa necesidad.
    También creo que las críticas que te hayan podido llegar, en realidad no iban hacia ti, sino hacia la otra persona de la foto. Y no me cabe ninguna duda de tu buena intención siempre…pero entiendo quien se pueda ofender e insisto, no por ti, sino por la otra persona.
    Y como tú ya sabes nunca llueve a gusto de todos, así que yo te animo a que sigas con tu lucha y también me gustaría que se dejara claro que la conciliación, racionalización de horarios y corresponsabilidad es para todas las personas, tengan hijos o no.
    Gracias por vuestro trabajo.

  4. Entiendo perfectamente lo que comentas y me molestaron los comentarios negativos en cuanto al tono y al quedarse con la anécdota. Ni siquiera tenía ni idea de que Villacís había optado por no disfrutar de su baja maternal (o lo que sea que haya hecho). Sin embargo, me hizo reflexionar sobre el hecho en sí y me recordó a cuando Sáenz de Santamaría se reincorporó a la primera línea política a los pocos días de parir. Sin tener una opinión rotunda al respecto, me cuestiono si el mensaje que da un personaje público al tomar semejante decisión es de que se puede volver y que si no lo haces eres una floja o no te da la gana trabajar. No pretendo juzgarla a ella, conste. Gracias por todo. Creo de verdad que estáis haciendo un trabajo impecable e importantisimo. Un abrazo.

    1. Pues desde luego la idea que debe transmitir es la de la igualdad…si nadie cuestiona al padre por no cogerse las 16 semanas, ¿por qué cuestionar a la madre?…pero hasta las mujeres criticamos a este tipo de madres…
      Hacen falta muchos años para que haya un cambio de mentalidad, que es el primer cambio que tiene que haber.

  5. Muy acertado y muy triste que sea así. A mí me han penalizado profesionalmente por el cuidado de mis hijas, sin posibilidades de ascenso como tenía antes. Y, sinceramente, la confianza de que pueda ser de otra manera la he perdido. Así que cuando pienso en tu ‘Yo no renuncio’ inmediatamente me digo “hipócrita, sí has renunciado”, me han obligado a renunciar.

  6. Respecto al primer día de colegio, comentar que en Alemania se le da una grandísima importancia. El día que el niño/a comienza a primaria se celebra mucho: toda la familia va al colegio, se le prepara un cucurucho enorme lleno de detalles para la escuela y de golosinas, y normalmente la familia se va a comer toda junta a un sitio bien para celebrarlo. Todo un acontecimiento. Eso sí, se espera que tras un par de meses, los niños de 6 años vayan cada mañana ellos solos a la escuela cercana a su casa, sobreprotección no parece. Con la importancia que se le da aquí, a nadie le extraña que los padres/madres se cojan el día, o parte, para acompañar al primer día de colegio.

    1. Pues lo que pasa es que todo es demasiado complejo y suena todo muy bien pero no en todos los trabajos se pueden faltar dos horas así alegremente…¿estamos sin policias, bomberos, conductores de autobús/metro/tren, personal sanitario e incluso los propios docentes que no lleven a sus hijos al mismo colegio al que ellos trabajan porque es el primer día de colegio? ¿nos quedamos sin guardería porque los puericultores están llevando a sus hijos al colegio? y en una residencia de ancianos, ¿nos quedamos sin personal atendiendo a nuestros familiares porque están llevando a sus hijos al colegio? ¿y el pequeño comercio?
      Y así infinidad de trabajos…no es tan fácil de verdad. Y si en otros países eso es normal, que además lo sé de primera mano, habría que ver cómo lo gestionan ellos porque a mi de verdad no se me ocurre, por ejemplo, cómo suplir el cuidado de ancianos esas tres horas en una residencia de mayores y habrá que pensar en las personas que tienen que coger un autobús para llegar a donde sea y resulta que hay menos autobuses ese día…
      Dicho esto, dudo que haya persona más convencida de la importancia de tener horarios racionales (tengas hijos o no que la conciliación es para todos), de que se acabe de una vez por todas el estar bien visto calentar la silla en un trabajo hasta horas imposibles (tengas hijos o no) de proteger a la infancia, de que debe haber políticas que favorezcan el que nazcan niños, lo cual empieza porque haya trabajo estable y bien remunerado. Con contratos basura de 20 horas semanales por 2 meses y luego 7 meses al paro, por muchas medidas de conciliación que haya, ¿quién se atreve a tener hijos?
      Me he enrollado demasiado…sólamente quería decir que no es tan sencillo, de verdad.

  7. Hola, según la edad se le puede dar mayor o menor importancia al primer día de colegio. Dile a mi a mi hijo de 16 años que lo acompañas y hazle una foto en ese momento, posiblemente hable por si sola.
    Añade la “importancia” o no de tener determinadas profesiones cubiertas ( comentado anteriormente, servicios emergencias y demás)
    No centraría yo en ese día todos los esfuerzos, sino en aquellos días que te convocan para reunión más específica de tu hijo y tienes que hacer el pino puente con triple salto mortal para llegar a ella.
    Un comentario desde el cariño y con hijos de edad superior a la media de los blogs que sueles crear. Abrazo 🤗

  8. Estoy de acuerdo con Monica, nosotros no le damos una importancia especial, mi hijo tiene 6 años y el primer día va tan feliz como siempre a madrugadores. Allí también se encuentra con los compañeros del año anterior, que no coinciden necesariamente con los de su clase. Esto en cuanto a mi familia en particular. Hablando de la sociedad en general, opino que tampoco es una demanda importantísima (por lo que palpo a mi alrededor, no me baso en nada más). Veo más importante lo que apunta Monica, que no se facilite la asistencia a reuniones, los malabarismos que hay que hacer cuando amanecen con fiebre… eso me parece más inportante que el primer día de colegio, que ya os digo, en cuanto a rutina para muchos niños es un día normal.

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