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Separarse en tiempos de pandemia

Separarse en tiempos de pandemia

Si hay una noticia que llamó la atención desde el principio del estado de alarma, con el confinamiento, fue la del aumento significativo de las separaciones. Parejas que se mantenían por la inercia de la costumbre, no habituadas a pasar tanto tiempo juntas y con la presión de una situación de pandemia mundial que ha obligado a limitar los movimientos y con ello, la posibilidad de evadirse de la rutina familiar, han acabado por romperse.

Ahora estas parejas necesitan regular su nueva situación, pero se encuentran con un sistema judicial que, si antes ya era lento, ahora se encuentra más colapsado aún por el parón de los meses que estuvo sin actividad. así que veamos cómo actuar para minimizar los problemas en estas circunstancias.

Las parejas que necesitan regular una nueva separación

¿Qué pasos debemos dar?

Paso 1: Intentar un acuerdo

  • Esto es un consejo que SIEMPRE hay que seguir, pues nadie mejor que la propia pareja para decidir cómo quieren quedar – familiar y económicamente – después de la separación. Mejor un mal acuerdo que un buen pleito, como se dice en la jerga legal. Pero ahora, con los juzgados mucho más que al tope de su capacidad y con la posibilidad de que el proceso judicial se demore por muchos meses o incluso años, conseguir firmar un convenio de mutuo acuerdo deberá ser nuestra primera tarea.
  • No es el momento ahora de sacar esos pequeños trapos sucios que, aunque no tienen una importancia extraordinaria, siempre dificultan los acuerdos: olvídate de si el otro no le da al niño/a la fruta que tú consideras suficiente; o de si permite al mayor jugar a la consola cuando tú no quieres; o de que sus abuelos maternos le consienten demasiado. Todo eso ahora da igual, porque si te metes a pelear en el juzgado debes saber que te esperan muchos, muchos meses de tramitación sin nada seguro. Céntrate en lo importante: te vas a separar y quieres negociar con tu ex cómo vais a estar de ahora en adelante.
  • En muchos casos es difícil llegar a un acuerdo: hay parejas con poca o nula comunicación, o con un resentimiento tan grande que les impide tomar una decisión en frío y con la cabeza. Para estos casos, encontrar un/a buen/a abogado/a desde el primer momento va a ser de gran ayuda, pues podrá enfocar nuestro caso de manera objetiva para mostrarnos las posibilidades reales que tenemos y negociar con la otra parte. Sin embargo, si aún existe una comunicación suficiente en la pareja, negociar las medidas que queremos antes de acudir al abogado puede suponer la base del éxito, al eliminarse las suspicacias y temores (infundados casi siempre, pero ahí están) de caer en un engaño o trampa en las condiciones del acuerdo.

Paso 2: Dar forma al acuerdo

Una vez tenemos negociadas las medidas que queremos adoptar, hay que contratar un/a abogado/a ESPECIALISTA EN FAMILIA para que le dé la forma adecuada. Hoy es más necesario que nunca que los convenios contengan con sumo detalle las previsiones respecto al ejercicio de la custodia, visitas y responsabilidades económicas, teniendo en cuenta la posible prolongación de la pandemia durante unos cuantos meses (o años) más: ¿Qué pasa si vuelve a haber estado de alarma? ¿Con quién se quedan los menores si nos obligan a una cuarentena o nos confinan? ¿Cómo se asume el coste de una persona de apoyo si uno de los progenitores tiene que trabajar y no se puede hacer cargo de los menores? Hay mil situaciones que se pueden dar y que, si están solucionadas de antemano en el convenio, nos van a evitar dolores de cabeza e incluso pleitos posteriores.

Si la relación entre ambos miembros de la pareja es lo bastante buena y han podido negociar el acuerdo entre ellos mismos, contratar un único abogado/a será la opción más conveniente y económica. Pero debemos saber que, si en el futuro surgen problemas y hay que volver al juzgado, cada uno tendrá que buscar otro abogado diferente. Es igual si se tiene derecho a la justicia gratuita, pues se podrá solicitar un solo abogado de oficio para ambos, o bien uno para cada uno. Aprovecho para recordar que los abogados de oficio están especializados en la materia para la que son designados – en este caso, en derecho de familia – y llevan a cabo su trabajo con la misma profesionalidad y diligencia que si es un abogado al que se paga, así que no se debe tener ningún recelo en recurrir a ellos.

Paso 3: Aprobación del convenio por un juez y obtención de una sentencia

Por muy buena que sea la relación entre las partes, para que los acuerdos a los que se lleguen puedan imponerse de manera forzosa en caso de incumplimiento es necesario que sean aprobados por un juez. En lo que tiene que ver con los menores, su custodia y las responsabilidades económicas que conllevan, da exactamente igual que los progenitores estuvieran casados o no. Sea un proceso de divorcio o uno de guarda y custodia, tendremos que tramitarlo en el juzgado para que el acuerdo pueda ser ejecutado.

¿Qué quiere esto decir?

Pues que nosotros podemos negociar y redactar un acuerdo y firmarlo, con el compromiso de cumplirlo desde el primer día, pero hasta que ese acuerdo no esté aprobado por un juez en sentencia, no se podrá ejecutar de manera forzosa; es decir, que no podremos “denunciar” al otro por su incumplimiento. Aquí es donde puede haber problemas por el retraso que tienen los juzgados, ya que desde que firmamos el convenio hasta que obtenemos una sentencia puede pasar mucho tiempo. Pero desgraciadamente, no podemos hacer nada al respecto, aunque siempre será mejor que este tiempo transcurra con algo ya firmado y atado, que con la incertidumbre de no saber qué hacer en cada momento y tener que estar negociando con el otro cada día lo que va a pasar.

Paso 4: Si no hay acuerdo

En aquellas situaciones en que no sea posible alcanzar un acuerdo, habrá que iniciar cuanto antes el proceso judicial para evitar perjuicios sobre todo a los menores, por la incertidumbre de no saber con quién se quedan en cada momento o cómo se pagan sus gastos, entre otros problemas. Aun con el hándicap del retraso judicial, hay algunos procesos que están creados para resolver de manera rápida – en la medida en que ello sea posible – las controversias más urgentes, como puede ser la elección del colegio, el cambio de domicilio u otras similares.

También existe la posibilidad de pedir medidas provisionales antes de tramitar el pleito, pero la experiencia nos dice que este tipo de procesos al final acaban casi con el mismo atraso que la demanda principal. Por eso es de vital importancia contar con un buen asesoramiento por parte de un/a especialista en familia desde el primer momento. No me cansaré de decirlo, pero recurrir a un abogado que no tenga esta especialidad, o caer en la trampa de quienes prometen el “divorcio exprés” a precios ridículos puede salirnos muy caro, a nosotros y a nuestros/as buenoshijos/as. Y más en una situación como la que vivimos desde el mes de marzo, en la que debemos contar con el mejor asesoramiento legal para que la solución que obtengamos sea correcta, adecuada y evite o minimice al máximo los problemas en el futuro.

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Y vosotras Malasmadres, ¿os habéis separado o habéis iniciado un proceso de separación en esta pandemia?

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