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Un monstruo llamado trastorno de la conducta alimentaria

Un monstruo llamado trastorno de la conducta alimentaria

Soy una madre de una chica actualmente con 19 años que sufre TCA, tengo otra hija de 15 años. Cuando mi hija tenía 16 años, en pleno confinamiento, nos dimos cuenta que algo pasaba. Su gran preocupación por adelgazar y no comer nos hizo que saltaran todas las alertas dentro de casa. Mi hija había comenzado una relación con un monstruo, el monstruo de los TCA, concretamente anorexia restrictiva.

Cuando un TCA entra en una casa todo se pone patas arriba. El desconocimiento de este trastorno junto a los sentimientos de culpabilidad por parte de mi marido y de mi, hace que el bienestar de lo que antes conocíamos en casa se disparara por los aires. A mi hija le acompaña el TCA no desde la edad antes mencionada sino que, cuando me propuse componer este puzzle, las primera piezas se remontan a cuando ella tenía 12,13,14 o incluso mucho antes.

Un monstruo llamado trastorno de la conducta alimentaria

“Una sociedad que premia la delgadez”

Vivimos en una sociedad en la que se alaba la imagen corporal perfecta se premia la delgadez ,el moralizar los alimentos como buenos o malos, el practicar ejercicio físico, pero, sobre todo, lo que hace daño en el fondo del corazón de esta niña es el opinar sobre el cuerpo de ella, el que se le compare con otros cuerpos ‘normativos’.

Mi hija nunca fue gorda, pero no encajaba dentro de ese cuerpo normativo impuesto por la cultura de dieta y por la sociedad gordófoba en la que nos encontramos. Los TCA son la  forma en la que una persona no sabe expresar correctamente las emociones reprimidas desde la infancia, son la incapacidad de gestionar problemas, conflictos y emociones. Es gritar y pedir auxilio, no es un capricho  de querer perder unos kilitos o estar más mona. Supone canalizarlo a través de una mala relación con la comida, es sobrevalorar el cuerpo y llevar a cabo conductas de compensación, purgas, vómitos, atracones, etc… para conseguir ese ansiado cuerpo, que por otro lado jamás llega porque siempre es insuficiente. A su vez es una forma de expresar y querer reconstruir su vida.

“Los TCA nos muestra lo que es vivir dentro de una cárcel sin barrotes físicos pero si mentales”

Vivir siendo esclavos de reglas, normas, rigidez que te dicta tu mente y se apoyan en la sociedad de cultura de dieta antes dicha. El monstruo del TCA quiere devorarte, exprimirte y acabar contigo. Es un compañero de viaje que su único fin es aniquilarte como persona y anularte, e incluso llegar a la muerte.

Como madre, mi mensaje para todas las Malasmadres es un mensaje de esperanza. Debemos escuchar a nuestros hijos e hijas, ofrecerles un hombro donde llorar, validar sus emociones. Debemos educar sin comparaciones, sin fomentar altas exigencias o extremas sobre la imagen corporal, pero sobre todo eliminar los juicios hacia nuestros hijos e hijas. Juzgarlos  provoca mucho daño, les hace empequeñecer y les baja la autoestima.

El amor, el acompañamiento y el aportarles un espacio o entorno seguro, será la mejor medicina. Les ayudará a convertirse en adultos futuros más fuertes, felices ,valiosos y  reforzando sus virtudes y talentos.

Mi hija actualmente, se encuentra en fase de recuperación activa. El proceso no es lineal, las recaídas son parte del proceso, pero es una gran valiente. El año pasado se encontraba en emergencia vital donde solo el ingreso hospitalario tenia cabida en ella.

Un monstruo llamado trastorno de la conducta alimentaria

“Mi hija se enfrenta cada día a miedos con gran fortaleza. Se divisa ya la luz”

Mi sueño como madre es ver dentro de unos años a una hija con seguridad ,sin complejos ,queriéndose a ella misma, pero sobre todo estable física y emocionalmente, así como graduada en matemáticas, los estudios que cursa, que por cierto han sido su tabla de salvación para apostar por su recuperación.

Los aprendizajes extraídos de esta vivencia son numerosos, la unión que tenemos las dos, hace unos años era impensable, el mostrarme vulnerable y con mis fuerzas por los suelos, en muchas ocasiones, así como llorar juntas, ayudó a que mi hija fuera testigo que las madres no somos perfectas, que también poseemos inseguridades y miedos.

Todo ello, junto al amor y compasión mostrado a ella, conforma la mejor medicina del mundo. El tratamiento de mi hija es de carácter privado, a nivel público existe una larga espera. Reivindico  desde aquí  mas unidades para enfermos y enfermas con TCA públicas dentro del sistema, público de salud, para aquellas personas que no pueden sufragar los altos costes que  conlleva el tratamiento. Éste requiere de un prisma multidisciplinar. La situación de mi hija era grave hace un año y si no hubiera podido económicamente llevarlo a cabo, se hubiera agravado mucho la situación.

Después de la pandemia los casos se han elevado exponencialmente. Alcemos la voz para rebajar los casos, visibilicemos estos trastornos y sobre todo erradiquemos la cultura de dieta y la gordofobia existente  que causa tanto dolor.

Un abrazo a todos y todas las enfermas.

Una madre que sueña con una hija sana pero  sobre todo, segura y feliz.

Cuidemos  nuestra salud mental.

Carmen.

Han comentado...

  1. Al leerlo me he sentido identificada en todo. Abandonada por la Sanidad Pública,mi hija ingresó con 14 años en centro privado en septiembre de 2021 durante 9 meses (5 meses sin poder visitarla),a día de hoy está muy recuperada siguiendo arrinconando al monstruo.Estoy muy orgullosa de ella,le tocó ser muy valiente muy pronto💪💪

  2. Mi hija 15 años en recuperación de TCA desde el año pasado, gracias a la terapeuta privada a la q íbamos ingreso en ITA Alcalá durante 7 meses sin ningún tipo de ayuda económica, q viendo su recuperación es lo de menos. Cada vez q se encuentra con una dificultad hay un retroceso y es desesperante. Mis fuerzas están al límite y mi pareja está sin fuerzas. tenemos una gran lucha y hoy por hoy cada vez q hay un bache nos hunde a todo el entorno familiar
    gracias .

  3. Un post muy interesentante, los TCA están creciendo exponencialmente de manera muy preocupante. Para que tenemos una persona de nuestro entorno familiar directo que está en plena batalla con el monstruo. ¿Cómo podemos ayudarla? ¿Cómo podemos acompañar a ese padre, esa madre y esa familia que están pasando unos momentos tan duros? Me encantaría tener respuesta a esto….

  4. Hola Malasmadres, tengo 40 años y más de 10 diagnosticada de TCA, no tengo muchas palabras, o no se bien que decir, porque hay tanto detrás de esa enfermedad. inseguridad, falta de autoestima, querer que te quieran…
    Y en pleno 2023 se sigue sin saber mucho de ello y lo peor poco recursos médicos. estoy a vuestra disposición para aportar mi granito de arena, si lo necesitan. Un saludo

  5. Hola Carmen,yo también tengo una hija con 18 años.Con 15 le diagnosticaron tac,gracias a una profesora que me llamó por teléfono,pues muchas veces los padres no vemos lo obvio.Ha estado 2 años en tratamiento,por la seguridad social y por privado,ya que en la primera las citas eran bastantes espaciadas .Actualmente está dada de alta,está muy feliz ,aunque sabemos que esto es para toda su vida.También es muy importante que aprendan los recursos que le inculquen los profesionales,para ponerlos en práctica en sus recaídas.
    Ánimo seguro que ya queda menos!!

  6. Hola, MALASMADRES!
    Aunque no soy madre, sí MALATÍA, os sigo desde hace tiempo por que me interesa mucho lo que contáis. En concreto hoy, me he sentido muy identificada. Mí pareja, tiene una TCA desde hace varios años y, como bien decís, la sanidad pública, por desgracia, no tiene o no pone recursos en este tipo de trastornos, tan comunes hoy en día. Es una lucha diaria y, de por vida.
    El dar con un profesional adecuado,el apoyo incondicional de la familia y el entorno, es fundamental. También es cierto que, hemos perdido y, sobre todo él, amigos por el camino, más que nada por la falta de conocimientos y empatía.
    Muchas gracias por este artículo y mucho ánimo 👏🏽 Ojalá que comencemos a eliminar los falsos cánones de belleza y, veamos lo bello que hay en cada uno de nosotros 😘

  7. Totalmente de acuerdo con este post. Gracias por visibilizar este problema que aún no se toma suficientemente en serio a pesar de las escalofriantes cifras que nos da la realidad desde la pandemia.
    ¿A qué esperan para invertir en prevención y tratamiento de la salud mental de los que en un futuro breve van a ser el pilar de la sociedad?
    Si no nos hubiéramos podido permitir pagar el tratamiento, hoy en día mi hija (15 años) no estaría en recuperación del TCA que arrasó nuestra vida hoy hace dos años. Es lamentable que de mis ingresos dependa que mi hija hoy tenga de nuevo ganas de vivir.
    Durante su breve estancia en la unidad infanto-juvenil de psiquiatría, no especializada en TCA (aunque de 8 camas, 6 estaban ocupadas por enfermas de TCA), coincidió con tres personas de su entorno más cercano, ninguna sabía que la situación de las otras, pero ahí estaban, sufriendo la misma pesadilla.
    Y es que nadie está libre de que ese monstruo que devasta a su paso todo lo que toca.
    A todas las madres luchadoras, mucha fuerza!

  8. Hola, me siento identificad, mi hija lleva un año en tratamiento, es una larga batalla y ellas son unas luchadoras, mucho ánimo a las personas que luchan con esta enfermedad.

  9. Está enfermedad es desgarradora y de una gran impotencia de los padres, somos el apoyo de nuestr@s hij@s ( en mi casa es mi hija de 15 años) para sus momentos de ansiedad y profunda tristeza. Lidiando todos los días con el monstruo de la enfermedad ,llorando, riendo ( mejor fingiendo su risa)sacando fuerzas de dónde no las tienen, cansad@s mentalmente de su lucha diaria . Pero son auténticas luchadoras , mucha
    fuerza y ánimo a tod@s que estén sufriendo está enfermedad.

  10. Buenos días, te entiendo perfectamente porque en mayo del 2020 en plena pandemia llamaron a nuestra puerta…Tca..empezaría nuestra lucha contra Goliat, a fecha de hoy mi hija está recuperada, ha sido una época durísima.
    Mucha fuerza
    un abrazo

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