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Cómo ayudar a los niños y niñas a vencer la incertidumbre

Cómo ayudar a los niños y niñas a vencer la incertidumbre

  • ¿Cómo serán las vacaciones este año?
  • ¿En qué condiciones volverán los niños al colegio?
  • ¿Cuándo podremos pasear por la calle sin estar pendientes de la restricción horaria?

Ahora mismo son cuestiones de difícil respuesta. Y es que nos encontramos en una de las situaciones más extremas de incertidumbre, sin información precisa que rellene esa idea difusa de lo que va a ser el futuro a partir de ahora.

A nivel internacional tenemos ejemplos, relativamente recientes, de como lo inesperado irrumpe en la vida de la gente, paralizándola.  Por ejemplo, los atentados del 11 de septiembre  ilustran bien lo que es que ocurra algo de tal magnitud que lo cambie todo. Si bien es cierto que el virus ha invadido nuestras vidas de manera más paulatina e insidiosa, prácticamente todo el mundo está de acuerdo en que este acontecimiento marcará un punto de inflexión en nuestra historia, nada será cómo solía ser. Da igual que hablemos del área política, económica, educativa o social. Todo será distinto.

Cómo ayudar a los niños y niñas a vencer la incertidumbre

Esperando la llegada de la nueva normalidad

Hasta que la tormenta pase y los bandazos informativos diarios cesen para materializarse en la nueva normalidad, estamos en tierra de nadie. Los cambios se suceden de un día para otro y sentimos que trastabillamos a la hora de alcanzar una estabilidad,  fallamos en  agarrarnos  a algo seguro para no tropezar.

Tras ese período de incertidumbre llega la estabilidad, el mundo se muestra más predecible, sin cambios bruscos. Gracias a que los seres humanos somos los animales que se adaptan mejor al medio en el que viven, no solemos tener demasiados problemas para aceptar lo que venga y olvidarnos, incluso, de a santo de qué el mundo ha cambiado. Ahí estamos, tras el 11 de septiembre, aguantando los desesperantes y desagradables procesos de control de acceso al embarque cuando queremos subirnos a un avión. Pero ya nos hemos acostumbrado. Y pocos reflexionan sobre que esas medidas se adoptaron para intentar menguar la incertidumbre de que un atentado semejante pudiera ocurrir. Simplemente vivimos con ellas.

Pero mientras todo se estabiliza, la incertidumbre, la carencia de información, para poder realizar pronósticos a medio y largo plazo sobre lo que podemos hacer o lo que va a pasar, pone a prueba a cualquiera.

De hecho ese estado de falta de certidumbres provoca, en muchas personas, un estado de angustia vital hacia el futuro con la que resulta difícil relacionarse. Todos son irritantes “no sé” o “quizás” a las preguntas que se hacen.

 ¿Cómo vivir en un mundo instalado en la incertidumbre?

Algunas personas toleran mejor que otras la falta de certezas y la imposibilidad de conseguir respuestas rápidas. Y es que tenemos la tendencia a buscar un “cierre cognitivo”. Así llamamos en psicología a la necesidad que tenemos los humanos de conocer de manera firme y directa las respuestas a las preguntas que se formulan a nuestro alrededor. Por ejemplo, saber o no con certeza si este verano la familia podrá irse de vacaciones o no.

Cuando no podemos contestar de manera clara y directa a este tipo de preguntas es inútil obcecarnos en buscar respuestas sencillas. Hay que cambiar la forma de pensar y generar escenarios posibles, abrir el abanico de posibilidades de lo que el futuro puede llegar a ser. Si no se corre el riesgo de vivir  en un eterno “no sé” que provoca inquietud,  apatía y sensación de falta de control sobre lo que a uno le ocurre. Es un buen recurso para ayudar a los niños a que vivan con más tranquilidad un mundo complicado de predecir.

  • Por poner un ejemplo, en una escala más pequeña, más doméstica, imaginemos que tenemos planeado ir al parque de atracciones toda la familia, pero dan lluvia justo el fin de semana que estaba planeado. Es una posibilidad que los planes se estropeen. Como ahora. Muchos de nuestros planes y de lo suyos se han visto o truncados o en el aire. ¿Y si no volvemos al colegio? ¿Y si no podemos irnos de vacaciones?
  • Es un buen momento para pensar en otras posibilidades. A través de materiales sencillos se pueden crear árboles de decisión donde se genere un plan C, D o E que, quizá no sean tan apetecibles como el A, pero que den una dirección de hacia dónde ir. Sin ese abanico de posibilidades en un mundo tan inestable la frustración está asegurada.
Cómo ayudar a los niños y niñas a vencer la incertidumbre

Ahora los niños/as deben enfrentarse a vivir dentro del marco de una serie de medidas, como el uso de la mascarilla, la distancia social y el lavado constante de manos que modifican su relación con el entorno y su forma de ver el mundo. Esas pautas pueden proporcionarles cierta seguridad pero cuanto más edad tenga un niño se hará preguntas o tendrá dudas sobre cómo actuar en un mundo donde el peligro aparece como algo constante, invisible e impredecible. Es esencial que les ayudemos a desarrollar la lógica y el espíritu crítico basado en la búsqueda de información para que se convierta en un agente activo de su propia historia. Una persona autónoma que entienda su entorno y por lo tanto pueda manejarlo aunque sea mediante posibilidades.

Y, por supuesto, proporcionarle un refugio, por lo menos alguna certidumbre. Hay cosas que no deberían cambiar como el amor incondicional de unos padres hacia sus hijos. Un lugar desde donde enseñarle a enfrentarse a cualquier situación por cambiante que sea.

Y vosotras Malasmadres, ¿cómo lleváis este presente de incertidumbre? Si tenéis alguna pregunta Maribel os la responderá.

Han comentado...

  1. Habrá seguramente un período de mayor predictibilidad, cuando se encuentre una vacuna, pero es posible que, tras esta experiencia, el mundo cambie de tal manera que tengamos que adaptarnos a vivir con un mayor grado de incertidumbre en nuestras vidas. Gracias a ti.

    Un abrazo, Lorena.

  2. Gracias, realmente es así, incertidumbre por todo, por la familia que todos estén bien , el trabajo, la conciliación con las peques… tendremos alguna vez normalidad??tanta incertidumbre….
    Gracias

  3. Hola, Estefanía.

    Veo que es una tarea muy difícil de llevar a cabo. Creo que va en contra de la naturaleza del comportamiento de un niño de esa edad ambas medidas, la distancia social y evitar que toquen lo que les rodea. Si eso ocurre los profesores que intenten que ambas normas se cumplan se enfrentarán a una tarea imposible. Además en esas edades es especialmente importante fomentar el desarrollo a nivel social y la experimentación a través del juego en la presencia del grupo de pares. No sé cómo evolucionará esta asunto pero hay que buscar la manera en que los niños estén adecuadamente estímulados.

  4. Maribel, cómo ves la vuelta al colegio en infantil con distancia social y sin poder relacionarse ni tocar prácticamente nada?Cómo crees que eso afectará a los más pequeños? Muchas gracias

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