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¿Cómo comenzó el Club de Malasmadres?

¿Cómo comenzó el Club de Malasmadres?

¿Cómo empezaste Laura?

Es una pregunta que me hacéis muchas veces y que responderla me ayuda a reflexionar sobre todas las fases por las que he pasado en este proyecto maravilloso y a pensar en lo necesarias que han sido todas y cada una de las personas que me han apoyado y han creído en mí desde el principio.

Ese apoyo y esa solidaridad que yo recibí en su día quiero que una de vosotras la recibáis también, por eso cuando IKEA me invitó a participar en su proyecto #arrimarelhombro me uní sin pensarlo. Gracias a su apoyo nació la primera Malasmadres House y creció haciendo otro sueño realidad: la Malasmadres House 2. Así que si tenéis un proyecto en marcha y queréis que IKEA os prepare el espacio sigue leyendo.

¿Cómo comenzó el Club de Malasmadres?

¿Queréis conocer mi historia de emprendimiento?

Os la cuento aquí

Como os decía, mi proyecto empieza cuando en enero de 2014, después de renunciar a mi carrera profesional, me agencié un rincón de mi habitación, con una mesa y un ordenador, para hacer diseños como freelance y preparar láminas de mi primer proyecto, ‘La Niña Sin Nombre’. Pero pronto, aquello que empezó como un desahogo en Twitter bajo el nombre @malasmadres, se iba haciendo cada vez más grande y en pocos meses el Club de Malasmadres ya se convirtió en una comunidad online de más de 3.000 mujeres.

Al cabo de un año, en febrero de 2015, con la buenahija2 en mi barriga de 8 meses, yo seguía trabajando en mi dormitorio, con mi mesa y mi ordenador Pero ahora con mucho más trabajo. Aunque el proyecto era online, tenía que organizar las reuniones fuera de casa, pero yo ya tenía localizadas las mejores cafeterías del centro de Madrid para quedar con las colaboradoras o con proveedoras (que en aquel momento nuestras camisetas ya iban saliendo a la luz).

La conciliación y la organización con el buenpadre iba complicándose porque el proyecto no paraba de crecer. En aquel momento yo soñaba con tener mi espacio de trabajo en el que poder reunirme, trabajar en solead o quedar con las Malasmadres y reírnos un rato de nuestras aventuras. Y, como quién frota la lámpara mágica de Aladín, mi sueño se hizo realidad y alguien llegó para dar el impulso que necesitaba el proyecto.

Como os decía al principio, me gusta pensar en las personas que han arrimado el hombro por mí y por las Malasmadres que formamos esta comunidad y una de esas fue el equipo de IKEA. Ellos confiaron en mí, en este proyecto tan bonito que estaba despegando, y gracias a ellos pudimos contar con nuestra primera Malasmadres House, un espacio diseñado por el genio Lorenzo Meazza y su equipo.

En febrero de 2018 la comunidad seguía creciendo y cada vez éramos más Malasmadres con ganas de vernos una vez al mes (o incluso a la semana). El equipo también crecía y de 2 pasamos a ser 6 personas y cada vez contábamos con más modelos de camisetas para que las Malasmadres gritaran fuerte “soy Malamadre, y qué!”.

Así que el genio de Aladín y su equipo de IKEA volvieron a arrimar el hombro, confiando de nuevo en un proyecto que seguía luchando y apostando por desmitificar la maternidad. Finalmente, fue en 2018 cuando ampliamos el espacio de la MalasmadresHouse, pudiendo contar con tres ambientes: el de la tienda, el del salón para reunirnos y Malamadrear y el espacio de trabajo en equipo.

Mirar atrás y contar mi historia pasa indiscutiblemente por explicar cómo en mi camino de vida ha sido clave encontrarme con personas que me han apoyado y han confiado en mí. Porque en momentos como el que estamos viviendo, arrimar el hombro es un gesto de solidaridad que no debemos perder.

Y vosotras Malasmadres, ¿qué proyecto tenéis en marcha?

Han comentado...

  1. Mi proyecto es la ampliación y renovación de un Centro Pedagógico que ya existe en la actualidad pero después de 10 años quiero dar el gran salto de crear el centro que siempre he soñado,un centro creado por mi para todas las familias que tienen niños con necesidades especiales. El camino hasta llegar aqui no ha sido facil,después de un despido improcedente por casarme y pensar algún dia en ser madre,un despido que vino de manos de una mujer que ya era madre, luche por no perder la ilusión por mi trabajo,que es mi gran vocación. Y asi llegue a la gran aventura del emprendimiento,con pocos recursos pero con muchas ganas. Alquile un pequeño local con mis ahorros y pasaron meses duros porque nadie sabia a lo que me dedicaba ni de que se trataba mi proyecto. Poco a poco las familias empezaron a creer en mi y sus peques empezaron a venir a verme. Y asi muy despacio he llegado hasta aqui. El año que viene seran ya 10 años desde que empecé este proyecto y creo q ha llegado el momento de dar otro paso mas y crear el centro que siempre he soñado. Por eso esta oportunidad que nos ofreceis es maravillosa y ojalá podais ayudarme. Me haríais muy feliz Muchas gracias ☺️

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