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¿Para cuándo un club de Malospadres?

¿Para cuándo un club de Malospadres?

Esta pregunta se repite cada X tiempo en mis reuniones, charlas, entrevistas… Recuerdo la primera vez que contesté a esta pregunta. Fue en el programa de Risto Mejide cuando fui de ponente. Tuve suerte y la noche anterior, que dormí poco por los nervios, me había hecho una lista mental de posibles preguntas que me lanzaría. Y la de los malospadres estaba entre mi lista de “por si acaso”. Fundamental haberla visualizado en mi mente para llegado el momento de estar en ese atril frío y distante poder responder sin titubeos:

  • “Para cuando los padres tengan los mismos problemas que tenemos nosotras: las madres. Para cuando ellos, en su mayoría, sean corresponsables, sientan la culpa como nosotras, den un paso al frente y vean el cuidado como una responsabilidad, no como una obligación”.
¿Para cuándo un club de Malospadres?

Implicarse no significa ayudar

De esto hace ya 4 años. Mi opinión es la misma. Porque no conseguiremos la conciliación real en todos los ámbitos, si ellos no se implican. Implicarse no es “ayudar”, implicarse es, como dice mi amigo Octavio Salazar en el podcast de esta semana, “asumir los privilegios que los hombres tienen solo por cuestión de género, asumir que el sujeto de esta lucha somos nosotras y romper el silencio cómplice”. Además implicarse es ser agentes activos en la paternidad, tanto dentro como fuera del hogar y esto conlleva:

  • Estar presentes en los grupos de whatsapp del colegio. Y además participar, claro. Y además encargarse de las tareas, al mismo nivel que las madres.
  • Ocuparse de los requerimientos de los colegios, de los médicos. Llevar el calendario de vacunación y otras necesidades.
  • Tomar decisiones laborales a favor del cuidado o la conciliación. Recordemos que solo un 8% de los padres interrumpen su jornada laboral para cuidar a un hijo/a cuando enferma, según nuestro último estudio “Las invisibles”, que pone de manifiesto la soledad que viven la mayoría de mujeres en la crianza y educación de sus hijos y de sus hijas. Y que las excedencias y reducciones de jornada, que se alzan como la única solución en muchos casos, tienen en un 95% rostro de mujer.
  • Implicarse también es no preguntar a una mujer madre “cómo se va a organizar” en una entrevista de trabajo, apostar por el talento femenino y romper la cadena de desigualdad laboral.
  • Implicarse es estar presente en el día a día, en todo tipo de tareas, también cambiar pañales o levantarse de madrugada y consolarles.

Que sí, que haberlos haylos, pero según nuestros estudios y lo que nos cuentan son pocos, tanto que la sociedad sigue llamándoles PADRAZOS, tanto que las Malasmadres seguimos dándole las gracias por acompañarnos o dejarnos un rato de autocuidado en soledad y tanto que siguen teniendo un reconocimiento familiar, que nosotras no tenemos. No es que nosotras queramos su status de superhéroes, no, lo que queremos es que se entienda que es una responsabilidad compartida, que somos equipo y que es el camino para que podamos conseguir una igualdad real.

Esta semana salen iniciativas interesantes que desde aquí apoyamos, porque además nos ayudan a escuchar sus preocupaciones, a reflexionar y repensar las nuevas masculinidades y partenidades como la de Erick Pescador: las jornadas ‘Paternidades en cambio. Hacia paternidades positivas y sostenibles”:

Y la de Joaquim Montaner, bajo el concepto “Mes Padre” como excusa para hablar de paternar, desde enfoques complementarios.

Siempre que hablo de este tema, recuerdo a mi admirada Mercedes Wüllich cuando decía en una de las presentaciones de las “TOP 100 Mujeres líderes en España”, que en nuestra mano está también elegir bien. Lo dice ella que lleva toda una vida con su pareja y que ha tenido siempre su apoyo para ser madre de cinco y para poder sacar adelante un gran proyecto. Pero ella con humor lo deja claro y dice que si no hemos elegido bien, hagámoslo ahora, que nunca es tarde.

En la relación de pareja como en todo nunca se sabe, pero una de las cosas que en esta casa hemos aprendido es que el 50-50 no es una norma estricta que deba funcionar siempre. Se trata de sentarse, de hablar, de negociar como un equipo, de que habrá épocas que ese equilibrio se balancee más hacia un lado que hacia el otro, pero en el que la situación siempre tiene que ser decidida, compartida y aceptada por ambos para que funcione. Y que cuando uno se responsabiliza de una tarea lo hace en su totalidad y con algo fundamental: no hacer sentir culpable al otro. No echar en cara lo que nos toca o hemos decidido. Porque si no, ese equipo no funcionará.

Así que para mí hoy si era muy importante felicitar a todos esos padres corresponsables, que se ocupan, que se responsabilizan y que sobre todo disfrutan de una paternidad consciente y presente.

A todos vosotros, que también os sentís “malospadres”, que soñáis con dormir una noche del tirón y huir a Las Bahamas, bienvenidos a este club, donde también tenéis un lugar.

¡Feliz día del buenpadre, del malpadre, de aquellos que sí hacen el camino a nuestro lado!

Y vosotras, ¿qué opináis, Malasmadres?

Han comentado...

  1. Bueno un tema controvertido… tampoco debemos generalizar, hay de todo, la mayoría están muy añinados, pero por ejemplo mi marido se encarga de los peques y enseñarles, deberes y se encarga de las tareas de la casa también… pero bueno está claro, que a nivel de sociedad queda mucho trayecto que recorrer aún..

  2. Totalmente de acuerdo. Mi pareja cada día hace menos y estoy replanteandome cosas, esto no es lo que quiero para mi ni para mi hija. Me he hecho una reducción de jornada y ya parece que es es solo obligación mía, la niña y la casa. Aún queda muchísimo por hacer y desde luego quiero luchar para que a mi hija no le ocurra. Muchas gracias por todo lo que hacéis

  3. Que qué opino? Pues lo mismo que hace un milenio ( https://clubdemalasmadres.com/ellas-opinan-soy-malamadre-y-que/ )cuando nos lo preguntaban todos los medios: ¿para qué queremos un club de “malospadres”? ¿para hablar de futbol?

    Porque si se pretende debatir/avanzar en corresponsabilidad, crianza, igualdad, conciliacion y tantos otros temas el lugar ya existe y se llama club de malasmadres.

    Y si no os gusta el nombre, haced otro y ponedle el nombre que #ossalgadeloscojones

    Qué cansinos, hoygan 🙄

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