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Enfermedad mental y adolescencia

Enfermedad mental y adolescencia

*Podéis seguir a Maribel Gámez en su página web: www.otrapsicologa.com. En ella encontraréis diferentes temas que os pueden ayudar.

Hace poquito, justo al terminar el taller sobre adolescencia que ofrecí en la casa de Malasmadres y cuando me disponía a arrojarme salvajemente a devorar el fantástico catering, algunas mamás se acercaron a preguntar por uno de los puntos que traté en la charla y que parecía preocuparles: la enfermedad mental en la adolescencia. Visto el interés que suscitó el tema creí importante dedicarle un post para aclarar algunos puntos básicos de este problema, muchas veces ignorado o desconocido.

La enfermedad mental es un tabú en nuestra sociedad. Algo de lo que no se habla, como si acallándolo se consiguiera alejarlo y nombrándolo se pudiera atraer, de manera mágica. Cuando hablar de un tema roza lo prohibido provoca que haya una alarmante falta de información sobre él y que por lo tanto sea más difícil identificarlo, entenderlo y combatirlo.

¿Qué es la enfermedad mental?

Para entender bien su naturaleza hay que saber que es un problema que tiene que ver con la biología, es decir, con la genética. También con la psicología de una persona y con lo social. Voy a explicar las dos primeras partes para que entendáis bien como se desarrolla la enfermedad mental en una persona.

Es imprescindible, para que la enfermedad se manifieste poseer un grupo de genes, que la predispone a desarrollarla.

Estos genes, por el momento, no hay prueba médica que los detecte, pero sin ellos el desarrollo de la enfermedad no es posible. Una persona que no tenga esa carga genética no desarrollará la enfermedad en ningún caso. La verdad es que esta información es poco relevante a nivel práctico. No podemos saber quien posee o no el conjunto de genes, así que no podemos jugar con esa información para prevenir la enfermedad. Debemos fijarnos en otros aspectos, en concreto en la parte psicológica de ésta, ya que es la que podemos cambiar para evitar que la enfermedad se manifieste.

Esta parte psicológica hace referencia a ciertas situaciones estresantes que funcionan como una “llave” en la enfermedad mental, siendo capaces de activar esos genes que permanecen dormidos. Es la “fortaleza psíquica”, la capacidad de enfrentarse a esas situaciones difíciles con éxito la que determina entonces si la carga genética de la enfermedad se liberará o no. Si un adolescente sufre una o varias experiencias que le resultan altamente angustiantes y desbordantes y el estrés le supera, puede desarrollar una enfermedad mental, si genéticamente está predispuesto a ello. Los dos requisitos son necesarios. Y si lo pensamos bien, no hay etapa en la vida más estresante para cualquier persona que la adolescente. Esta llena de retos y dificultades que ponen a prueba su estabilidad emocional.

adolescencia-dificultades

¿Cómo se puede proteger a los adolescentes de desarrollar una enfermedad mental?

Todos los recursos que ayuden a vivir el estrés que conlleva la vida de manera mucho más llevadera y menos intensa protegen de la enfermedad mental. Para esto es esencial, como forma de barrera frente a la enfermedad, tener un círculo de personas de confianza, con las que el adolescente pueda contar a la hora de hablar y resolver sus problemas. Tener el hábito de no contar las preocupaciones y sufrir en solitario hace que la presión sobre el adolescente aumente y que se vea sobrepasado por la situación. El fracaso estrepitoso en los estudios, la pérdida de la primera pareja, situaciones de intenso miedo o vergüenza sociales son algunos ejemplos de situaciones que podrían desestabilizar al adolescente en el caso de que no tenga ayuda de su entorno.

Otro de los factores de protección es estar bien entrenado en habilidades sociales y de resolución de conflictos. La vida viene de serie con momentos tristes y difíciles, nadie se escapa de ello, pero no es lo mismo que gracias al apoyo de los demás y los recursos personales esa situación se vaya poco a poco solucionando o aceptando que, sin embargo, una sensación de impotencia y angustia opresiva sea lo que predomine en estos momentos. Por supuesto una buena autoestima, tener la confianza de ser capaz de resolver los problemas que se presenten, es uno de los mejores seguros de salud metal que existen y que le podemos ayudar a forjar al adolescente durante su niñez.

La enfermedad mental a veces avisa de que está llegando

Si observamos algunos de estos comportamientos en el adolescente debemos buscar ayuda profesional.

  • Si vemos que se aísla o apenas disfruta del contacto social con los demás.
  • Ideas relacionadas con que los demás le quieren hacer daño, le siguen o le acosan.
  • Está siempre apático o vemos que afectivamente está plano, que no parece tener interés por nada largo períodos de tiempo.
  • Un lenguaje empobrecido o ideas que están alejadas de la realidad pueden darnos la señal de alarma sobre la salud mental del adolescente.
  • El consumo de drogas es un precipitante de la enfermedad mental en muchos casos.

La esquizofrenia, que es la enfermedad mental por excelencia, afecta a un 1% de la población mundial. Un porcentaje suficiente para tomarse en serio este problema e informarse. Esa información incluye buenas noticias en el pronóstico de la enfermedad. En realidad el 25% de las personas que desarrolla una enfermedad mental solo sufre un episodio y no vuelve a tener ningún otro, recuperándose totalmente sin necesidad siquiera de medicación. El 50% pueden hacer una vida normal con ayudas puntuales y medicación de por vida. Solo un 25% sufren un deterioro grave y necesitan ser atendidos en centros especializados. Cuanto más nos acerquemos a este problema antes lo detectaremos y podremos hacer frente a la situación. El miedo a conocer algo solo nos deja indefensos ante él. Hay que estar preparado para ayudar al adolescente en caso de que lo necesite, sin cerrar los ojos ante que esta posibilidad puede tener lugar.

Y vosotras Malasmadres, ¿conocíais cómo puede desarrollarse una enfermedad mental? Si tenéis alguna duda, Maribel hoy os la resolverá.

Han comentado...

  1. Efectivamente una se encuentra con poca comprensión por parte de los demás y te tachan de sobreprotectora, de histérica, y de adelantarte a los acontecimientos. Con lo que evitas mencionar el tema y te lo tragas todo tú solita. Investigando por tu cuenta, aprendiendo y utilizando el sentido común. Mi buenhijo tiene esa predisposición genética, una posibilidad de tres según las estadísticas, de padecer un trastorno mental, y aun yendo en contra de todas las opiniones, me preocupo, incluso me angustio a ratos. ¿Y no es normal? ¿No se angustiaría una madre si le dijeran que su hijo tiene una posibilidad de tres de desarrollar un cáncer? Pero claro, un cáncer es algo más visible, más conocido, más comprensible. La enfermedad mental es algo etéreo, no tiene rastros físicos, no se ve a simple vista. Y tú eres una exagerada…
    Como indica Maribel, me esfuerzo por crear un clima de confianza con mi buenhijo, le animo a expresar sus sentimientos, sobre todo los negativos – ira, tristeza, disgusto… – para poder así yo saber cómo se siente en cada momento y para que los suelte y no se los quede dentro, le procuro armas para que supere las frustraciones y tenga fortaleza interior, para que no le superen los acontecimientos, para que sepa lidiar con las desgracias que trae la vida y no se derrumbe. Poco más se puede hacer, crear un entorno estable y seguro, equilibrado, rutinario, y hacerle ver que puede contar contigo, para que, cuando llegue la adolescencia, la juventud, tenga a alguien hacia quien volverse cuando sienta que las cosas no le van bien y sepa pedir ayuda.
    Pero, ¿cómo se le explica lo que le sucede, lo que le puede suceder? ¿Cómo se le dice que no debe beber, que no debe usar drogas, que sí, que a todos los adolescentes se les dice, pero que en su caso el peligro es mayor porque puede desencadenar algo que ya no se podrá parar? ¿Cómo se le explica algo que es intangible, algo que no se ve, algo que es solo potencial? ¿Y cómo se le dice el por qué de esa carga genética, quién se la ha transmitido, intentando ser objetiva en la explicación, si tú misma desearías estamparle una sartén en la cabeza al transmisor? A tu criterio lo dejan. A tu sola responsabilidad.
    Y vives con el miedo todos los días, poniendo buena cara y esforzándote por ser positiva. Siendo valiente.

    1. Que relato tan bien escrito sobre la incertidumbre que vives respecto a tu hijo, Tere, gracias por hacer el esfuerzo de compartirlo. Siempre son difíciles de aceptar las situaciones en las que, en ciertos aspectos, se tiene poco control para cambiarlas. Creo que estás protegiendo a tu hijo lo mejor que sabes y le estás preparando para que las probabilidades de que desarrolle el problema sean las más bajas posibles. Y eso es hacer muchísimo. Preguntas cómo proporcionarle información en relación a las drogas y el riesgo aumentado que conllevan para él. Te aconsejo que le expliques en general los tipos de drogas y todos sus efectos perjudiciales, incluido el peligro de desarrollar una enfermedad mental, en forma de guía y sin hacer especial hincapié en su predisposición. No queremos que se aterrorice ni obsesione con esa posibilidad pero si que conozca el riesgo que conlleva, para él como a cualquier otro adolescente. La idea, es dar información sin crear alarma. Por último, creo que, aunque tú lo tengas en mente, aporta poco, en el sentido de que sería poco útil, señalarle de manera forzada quien podrá ser el “culpable” de su predisposición. En realidad no hay culpables, porque es una enfermedad que se transmite genéticamente y poco tiene que ver con la voluntad de quien la trasmite, pero si hay que explicarle, si él lo pide, el porqué de tus advertencias respecto a su salud mental.
      Te mando un abrazo muy fuerte. Tu hijo tiene muchas probabilidades de estar protegido contra la enfermedad mental y es gracias a ti.
      Besos

      1. Gracias por los consejos, Maribel.
        Sin embargo discrepo, como imaginarás, respecto a que no hay culpables. En este caso el transmisor, encontrándose en negación sobre su estado, y por lo tanto ocultándolo, pero sabiendo perfectamente de su padecimiento, voluntariamente tuvo un hijo y voluntariamente transmitió genéticamente la posibilidad. Y yo a eso lo llamo ser culpable. Y a mis ojos es un comportamiento criminal, aunque desgraciadamente no está penado por la Ley. Es maltrato consciente. Es abuso de poder. Es condenar a tu hijo a una vida limitada. Es ponerle en peligro. Es condicionar su futuro y el de aquellos que le quieren. Es una irresponsabilidad.

  2. Este tema me callo como anillo al dedo mi hija desarrollo la ansiedad y estoi trabajando en eso por genes mi familia es asi estresada ansiosa y preocupona pero que toque en la perso q mas amas es de vdd frustante.. pero se q hay alluda y mi hija saldra adelante esta en la epoca de nina a dolecente 11 años ser mama es dificil hermoso pero habeses no te sientes tan fuerte como para aguantar todo esto leyendo este articulo me doi cuenta q no soi la unica mama q pasa por esto i eso me hace centirme un poco mas tranquila grasias ……

    1. Qué bien Talia que te sientas acompañada ahora. Espero que la información del post te ayude a proteger mejor a tu hija de la posibilidad de desarrollar una enfermedad mental.

      Un abrazo fuerte

  3. Hola y que hacer cuando tu buena hija de 16 años está en una relación tóxica, y la aconsejas y no te hace ni caso y la ves mal y le hablas y sigue ahí y no sé qué hacer estoy desesperada.

    1. Es una de las situaciones más complicadas, la que explicas en tu comentario, en la que uno se puede encontrar, Ali. Cómo hacer cambiar a alguien que no quiere hacerlo y que vemos que sufre. Otra vez, cómo he dicho en un comentario anterior, es una situación de muy poco control por tu parte.
      En tu caso habría que realizar un análisis muy fino de qué maneras podrías influir en qué tu hija se diera cuenta, si es el caso, que la relación en la que está le hace daño. Creo que ahora mismo esa tarea solo la podría hacer un profesional de la psicología.
      Espero que todo se vaya resolviendo bien…
      Un abrazo grande

  4. Mi hija tiene 6 años, y desde que nació tiene un carácter muy fuerte, para que nos vamos a engañar, heredado de mi. Cuando empezó en infantil su profesora me dijo: “Lucía, este carácter va a traerle muchas cosas buenas si lo sabe gestionar, pero también muchos disgustos, porque no va a ser fácil. Es una niña con carácter e independiente”. Y en esas estábamos hacer 3 años, intentando lidiar con un carácter dificil que no sabiamos nadie como manejar. Tres años después, ese carácter se ha ido descompniendo en un montón de cualidades: poca paciencia, no saber gestionar las emociones, celos hacia sus hermanos… Así que me planté y decidí que tanto ella como yo necesitábamos ayuda. Y lo primero que nos dijo que vivia en continuo conflicto interior: “Siente la necesidad de agradar continuamente a sus amigas para sentirse aceptada, pero no sabe como hacerlo y eso la lleva a que todo lo canalice enfadándose con todo el mundo a su alrededor, y los de alrededor no quieren estar con ella porque siempre está enfadada”. MADRE MÍA!!!! Y eso con 6 años!!!!! Nos pusimos manos a la obra: Había que enseñarla a gestionar sus emociones, algo imprescindible para saber reaccionar en determinadas situaciones. Había que enseñarla a tener paciencia, a saber esperar, algo que también le sirviría a la larga a controlar ese carácter. A enseñarle que las mejores recompensas nunca son inmediatas, que vienen con el tiempo. A enseñarla que ella no tiene que cambiar para agradar a nadie, sino que si ella aprende a calmarse, y a respirar y aprende a ponerse en el lugar del otro, a ser empática, podrá discutir con sus amigas, pero ellas siempre estarán alli. Y todo esto con 6 años…

    No solo era ella la que tenía que aprender. Nosotros también. A contar hasta 100. Algo que parece básico, pero que en la borágine del día a día, con sus hermanos de 3 años y 6 meses, noches sin dormir, trabajo, extraescolares, deberes…. UFFFFF!!!, Me canso solo de escucharme… Baste decir, que mi paciencia se veía muy límitada en muchos momentos, y al final siempre acabábamos a gritos. Y yo la repetía las cosas, y ella nos las hacía, y todo era con el no por delante. Esa maldita palabra salía disparada detrás de cualquier petición mía: Éramos la pistola perfecta, yo apretaba el gatillo con una orden cualquiera y su “NO” salía disparado como una bala. la gente decía “Es pequeña y tiene mucho carácter” pero al final comprendí que yo no podía estar a gritos todos los días con una niña de 6 años. Nuestra relación no iba por buen camino, y era esencial sentar unas buenas bases para que cuando realmente me necesitara, no tuviera problemas ni desconfianzas en acudir a mi. Teniamos que aprender las dos a hablar al una con la otra. Tiene 6 años, pero también tiene sus problemas. Y debía escucharla porque se sentía sola.

    La gente me dice que estoy cometiendo un error, que no tenemos que ir al psicólogo, que ella solo tiene 6 años, pero yo lo tenía tan claro….

    Tenemos que enseñarles desde pequeñitos a fortalecer su mente. Todo esto es necesario que lo aprendan desde esta edad para que luego puedan superar todo lo demás. Yo lo supe. Tal y como íbamos su adolescencia iba a ser un infierno. Y nosotros no le estábamos dadno las herramientas para que la pudiera superar. Y ahora así vamos: Poco a poco, aprendiendo, porque ella tiene muchas cosas buenas escondidas en ese carácter suyo, solo hay que enseñarla que esas cosas tienen que prevalecer sobre lo malo. Y quien sabe, con un poco de suerte consigo que tenga la suficiente autoestima y confianza en si misma, para que cuando llegue a la adolescencia no se convierta en una niña triste, desconfianza, irascible… Y pueda superar esos 3-4 años en los que tendrán que tirar de todo lo aprendido para no caer en la frustración, el miedo al fracaso y a no sentirse querido o integrado.

    Da tanto miedo… Porque el detonante está en cualquier cosa. Pero si son fuertes de cabeza, lo superarán. Los sentimientos y las emociones también se entrenan.

    1. Anís, te he leído, y me veo reflejada con mi buenhijo, el más que un carácter fuerte, es muy intenso,no para puede estar en un minuto en 4 sitios a la vez, lo mismo salta a en la cama ,que se revuelca en el patio, o me enciende los grifos….mis nervios se desbordan conforme pasa el dia..
      Y a eso le sumamos que es super despistado….
      Siempre hemos tenido como respuesta por parte de su pediatra, que sólo es eso, que es muy intenso, nervioso, inquieto, o incluso que esa normal, solo que su hermana mayor, nos tiene mal acostumbrados como padres…
      El problema llega en el cole, y cuando académicamente, vemos que este problema afecta más de lo que debiera.
      Entra ahora en primaria, y aún escribe los números (los básicos), del revés, su nombre le cuesta trabajo, leerlo y escribirlo, no hemos conseguido que aprenda a atarse los cordones, las cosas manuales no se le dan muy bien,como colorear, recortar, repasar….
      Y para completarlo, las relaciones con el resto de la humanidad….ni quiere amigos, ni le entusiasma lo que hacen…pasa el tiempo sólo, buscando bichitos. Sólo hay una cosa que lo ha motivado un poco, y fue el nacimiento de su prima hace poco más de un año.

    2. Me quedo con una frase maravillosa de tu comentario, Pirruca: “hay que enseñar a los hijos a fortalecer la mente”
      Hay pocas protecciones mejores que esa, no sólo para prevenir la enfermedad mental sino para saber manejar cualquier dificultad en la vida.
      Un beso

  5. Tere, gracias por compartir tu testimonio que me resulta muy familiar. Tiene suerte de tenerte. Enhorabuena. Los adolescentes tienen derecho a saber, y yo te sugiero que se lo expliques tal cual: “el alcohol y las drogas son peligrosos pero no para todos igual, en tu caso, tu cerebro es especialmente sensible. No importa que veas que a tus amigos les sienta bien, a ti, hay posibilidades muy altas de que te haga mucho daño. No puedes probarlo”. Lo suelen entender, per pero si no, te sugiero que busques un buen profesional, experto en psiquiatría infantil. Si sabe hacer su trabajo, ademas de evaluar el estado emocional de tu hijo en ese momento, es posible que os ofrezca la posibilidad, si ve algún signo menor de alarma, de hacer acompañamiento a lo largo de su desarrollo, pongamos una revisión trimestral o semesestral para comprobar que todo va bien. Eso te tranquilizara, dejara la posibilidad de que puedas contactar antes si ves que algo te preocupa y mejorará el clima entre vosotros al tener tú un motivo menos de preocupación. Pero eso si, intenta que sea un psiquiatra con experiencia amplia en trastorno mental grave en niños. Mucho ánimo con tu adolescente. Es una etapa de riesgo pero también de grandes oportunidades de crecimiento.
    Saludos
    Abigail Huertas

  6. Muy interesante, he estado muy alerta a las señales que describes, ya que mi ex pareja fue diagnosticado de trastorno bipolar hace muchos años y por decisión propia dejó la medicación, creando un caos en la familia con una recaída hace más de 4 años dónde todos fuimos víctimas de sus paranoias, cambios de humor, y agresividad. Hace dos años tomé con el apoyo de mis 4 hij@s de separarme de la única manera posible, ya que estaba amenazada de muerte si me iba de casa. Nadie de su familia nos ha apoyado, ya que si enfermedad es tabú, la niegan, nadie quiere ver los síntomas acompañados de un narcisismo muy marcado. Las niñas han ido a terapia desde la separación, para sobrellevar el trauma del maltrato físico y psicológico que se había desencadenado en los últimos meses. El mediano me preocupa porque ha pasado por esas situaciones qué describes, el apoyo de su tutora en el instituto ha sido primordial, ha estado atenta a la falta de brillo en su mirada, la ausencia de su sonrisa característica, tuvo apoyo terapéutico, pero ahora ya no puedo pagarlo, y me he formado online con lo que he encontrado, leyendo y hablando mucho, ha cambiado de entorno social para mejor y socializa mucho más. El mayor ya con 17, no ja querido ir a terapia, no quiere ver al padre al igual que su hermano, pero a diferencia de los tres pequeños es muy introvertido, yo cuando era pequeño trabajaba mucho y el pasaba mucho tiempo con su padre, y me he enterado a posteriori que cuando ocurría algo cuando yo estaba ausente estaban todos aleccionados para no contarme nada…
    Volviendo al mayor, tiene novia desde hace dos años y su refugio es ella, es quien le ha devuelto la sonrisa, el interés por los estudios, es una persona que por fortuna para él es muy inteligente, motivadora…pero temo que si algo no fuese bien con ella su mundo se derrumbe al no afrontar la situación como debiera, la deja de lado, no quiere hablar de ello. Aunque le pregunto de cuando en vez, cómo se siente, si necesita hablar, si quiere contarme algo. Siempre está todo bien. Cómo podría hacer para evitar que todo se derrumbe si algo no saliese cómo el espera. Le recuerdo que estoy ahí para lo que necesite, le digo que lo quiero todos los días, pero temo que su bomba interior explote y no pueda contenerlo. A veces me demandan tanta atención los pequeños que se aparta para no preocuparme e incluse me ayuda a levantar los ánimos de sus herman@s. Agradecería tu opinión.gracias

    1. Hola Gabriela, respecto a tu duda decirte que hay veces que las madres, por el motivo que sea, no son las personas de mayor confianza de los hijos para contarles sobre algunos temas.
      El ocasiones, un tio, un primo o hermano mayor puede hacer esa función. Piensa ¿Hay alguien en vuestro entorno en que tu hijo podría confiar?

      Un abrazo

  7. Por si quereis leer mas del tema os recomiendo cualquier cosa que haya escrito Pepe Leal Rubio sobre la adolescencia. He hecho varias formaciones con él y es un crakc!!

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