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Cómo equilibrar la vida personal y profesional

Cómo equilibrar la vida personal y profesional

En el VI Taller Yo No Renuncio hablamos de un tema que nos preocupa a todas las Malasmadres: cómo equilibrar la vida personal y profesional y no sentirnos culpables por no llegar a todo. La encargada de dirigir este taller ha sido Laia Arcones, experta en liderazgo y visibilidad femenina y autora del libro Mamaboss. Estos talleres como sabes son gratuitos y los ponemos en marcha gracias a nuestras socias y marcas Yo No Renuncio: Danone, Ayuntamiento de Madrid y Junta de Andalucía. Si quieres hacerte socia puedes hacerlo aquí.

¿Qué aprenderemos en este taller?

¿Qué podemos hacer para lidiar con la conciliación sin sentirnos culpables? 

  • Sé realista y ten en cuenta todos tus roles. No solo dos.
  • No renuncies. El equilibro no consiste en elegir sino en tener lo que es importante en su justa medida.
  • Para lidiar con la culpa, toma conciencia de cómo tus roles se nutren mutuamente.
  • La gestión del tiempo es nuestra mayor batalla para lograr conciliar. Dedícale tiempo a la gestión del tiempo.
  • Poner presencia a lo que hacemos en cada momento nos permite disfrutarlo.
  • Liderar tu vida, decidiendo qué es para ti realmente lo importante es liberador.

Además realizaremos ejercicios prácticos para:

Plasmar esto en un formato visual qué tal si hacemos un onirograma o tablón de sueños. En los próximos 6 meses escribe para todos nuestros roles una cosa que quieras SER como prioridad y una pequeña acción que puedas hacer hoy para empezar a serlo.

¿Quieres disfrutar del resto de talleres, Malamadre?

Te los dejamos aquí:

1. Cómo ser activista de la conciliación en nuestro día a día.

En febrero dimos la bienvenida a todas las socias y os contamos la importancia de romper con los roles de género, que es  la base de la desigualdad y un aspecto clave para hablar de conciliación. Lo hicimos con la colaboración de Beatriz Pérez y Mercè Brey. También aprendimos con la psicóloga Paz Gómez cómo poner en marcha un plan de acción en nuestro día a día para tomar conciencia de lo que necesitamos y lo que nos importa.

2. El teletrabajo: información legal y claves para ponerlo en marcha de manera efectiva

En marzo presentamos el segundo taller sobre teletrabajo, en el que dimos la información legal con Amparo Iglesias, abogada de Legálitas, pero también ayudamos a las Malasmadres a gestionar mejor la flexibilidad que ofrece teletrabajo con David Blay, periodista freelance, y a evitar los riesgos del trabajo a distancia para nuestra salud metal con la psicóloga Montserrat García. 

3. Cómo fomentar la corresponsabilidad en el hogar

En abril pusimos el foco en la corresponsabilidad en el hogar, algo que, lamentablemente, todavía está muy lejos de ser una realidad en nuestro país. Iria Marañón, filóloga feminista nos ayudó a distinguir aquellas tareas mentales que ocupan un lugar en nuestra mente y que no nos permite liberar tiempo para nosotras. Iria nos dio varios tips para detectar estas tareas y pactar con nuestro entorno familiar.

4. Efectividad y productividad personal, aprender a gestionar tu tiempo mejor

En mayo Quique Gonzalo, cofundador de Kenso, nos habló sobre la efectividad personal y cómo conseguir gestionar nuestro tiempo para ser más felices. Todo ello acompañado de ejercicios prácticos para entender que no todas somos iguales ni necesitamos las misas cosas.

5. Cómo tomar decisiones y dormir tranquilas

En junio reunimos a Melisa Terriza, coach especializada en liderazgo femenino, para que nos contara cómo tomar decisiones con conciencia, sin hacerlo a lo loco y escuchando nuestras necesidades. También hicimos un ejercicio muy revelador para poner en práctica cuando tomamos decisiones importantes como mudarnos o cambiar de trabajo.

Cómo equilibrar la vida personal y profesional

Han comentado...

  1. Está bien recordar (y denunciar) que hay sectores profesionales profundamente marginados de todas esas políticas de conciliación.
    Sectores a los que, por una parte, se les pide una vacuna a contrarreloj cuando llega una pandemia, pero que por otra, no puedes aspirar a un contrato de larga duración y te pasas tu vida laboral encadenando contratos asociados a proyectos de entre uno a tres años.
    Sectores en los que si eres madre, no se contempla una extensión de la fecha final de proyecto equivalente a lo que dure tu baja de maternidad, sino que tus pagadores se limitan a sugerirles a tus jefes que pongan a otra persona a trabajar en tu lugar hasta tu regreso (luego nos indignamos cuando las estadísticas revelan que únicamente un 25% de jefes de grupo son mujeres).
    Sectores con sueldos bajos en dónde las horas extras (no remuneradas) forman parte de las necesidades del propio puesto de trabajo… y si quieres optar a un salario más elevado (porque los niños, baratos no salen y ponerles una canguro para cuando sales tarde, tampoco) no te queda otra que marcharte al extranjero (más renuncias).

    ¿Os suena lo de la “fuga de cerebros”?
    A estas alturas, ya habréis adivinado a que sector me refiero…

    Por supuesto, la investigación científica.
    Olvídate de ser madre y científica en España, a menos que cuentes con una amplia red de apoyo familiar a nivel logístico-económico (o una pareja que no trabaje).
    Así de dura es la realidad… y hablo con conocimiento de causa.

    Soy madre y doctora. Investigadora en biomedicina, y me he dado de bruces con todo lo expuesto más arriba cuando nació mi primer hijo, hace menos de un año.
    Mi sector profesional se encuentra lleno de puestos de trabajo que requieren de un alto nivel formativo (cosa que ya de por sí, conlleva una serie de renuncias hasta que te plantas a los treintaypico con tu carrera, máster, doctorado y postdoc), pero una vez logras vivir de tu vocación y te planteas formar una familia con tu pareja… Oh, sorpresa! O renuncias a tu vocación o renuncias a formar una familia o te vas del país y dejas atrás a tus padres mayores (más renuncias, por si no eran suficientes).

    En mi caso, yo SI renuncio… porque no me quedará otra!

    La maternidad es maravillosa y mi vocación científica está ahí desde que era niña (leches, como me gusta mi trabajo!) pero después de ver la de malabares logísticos que mi pareja y yo tenemos que hacer con nuestros respectivos trabajos para pasar tiempo de calidad con nuestro hijo, pagar un alquiler, una canguro cuando no llegamos y una guardería (privada… que en la pública no quedaban plazas), tengo clarísimo que si le quiero dar un hermano a mi hijo antes de que sea demasiado tarde, voy a tener que abandonar la investigación y pasarme a otro trabajo menos apasionante pero mejor remunerado, más estable y que me permita compaginarlo con la crianza de mis hijos.
    Recordemos ésto para la próxima pandemia: Las vacunas y los tratamientos, no llegan solos. Éste es el precio que tenemos que pagar los (las) que trabajamos en ello…

    1. Muchas gracias por compartir tu experiencia con nosotras, tenemos que seguir luchando por una conciliación real y no tener que renunciar. ¡No somos invisibles!

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