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¿Eres una madre desaparecida?

¿Eres una madre desaparecida?

Recuerdo perfectamente ese momento, reaparece como una imagen nítida cada cierto tiempo para hacerme valorar el presente. La mente tiende a recordar solo lo bueno con el paso de los años, eso dicen algunos expertos. Pero hay imágenes que siguen doliendo, que gritan en silencio, que también se quedan para siempre clavadas y que son parte de tu esencia, definen el camino que has andado y marcan tus pasos para el futuro. Se convierten en tu guía, en el referente para saber y recordar lo que no quieres. Y esta es una de ellas:

Yo era una madre desaparecida

Era una madre presente ausente durante tan solo dos horas, cuando el día no se daba del todo mal. Entraba en casa como autómata, soltaba el bolso y, sin quitarme si quiera los zapatos, comenzaba el bucle propio de una niña de ocho meses. Baño – cena – dormir… Un baño acelerado porque no había tiempo para jugar, una canción rápidita de “los patitos en el agua” con voz de Teletubbi y una cena atropellada. Con una mano haciendo el avioncito y con otra mano contestando los emails agolpados en aquella Blackberry torpe y lenta. Para terminar la rutina: unos brazos de Morfeo que NUNCA llegaban , una niña que se dormía abrazada a mí después de eternos minutos o incluso horas, pasillo arriba pasillo abajo. Una canción de fondo, la misma siempre (debo confesar que era “Ai Se EuTe Pego”), y una nube de pensamientos y preocupación sobre mi cabeza. Cada día. Y así cada día, durante casi dos años.

“Lo importante es el tiempo de calidad”

En ese momento me aferraba como un clavo ardiendo a la sentencia. Pero, entonces un día, recuerdo perfectamente la imagen, me derrumbé. Mientras la bañaba y el buenpadre preparaba la cena, me puse a llorar, no podía dejar de llorar, llorando como una niña pequeña, sin consuelo, con el corazón “encogío” y mirándola fijamente a los ojos. La buenahija1 se había quedado dormida en la bañerita sin que yo me diera cuenta. En ese instante pasaron por delante de mí esos dos años de baños-cenas-sueños como un flash back acelerado y con ellos un montón de frases me fueron disparando la cabeza. Todas aquellas que me habían acompañado ese tiempo: “Esta niña está a falta de madre”. “¿Para qué has sido madre si no la ves?”. “Lo importante es que sea tiempo de calidad”.  “Ellos no se enteran, son muy pequeños”.  “Haces lo que puedes”.  “Necesitas el trabajo y ella está bien cuidada”. 

¿Sentirme en deuda en casa, sentirme en deuda en el trabajo? ¿Hasta cuándo? 

Se repetían en bucle infernal e incesante en mi cabeza. Y una pregunta: ¿y esto es tiempo de calidad? ¿Entrar por la puerta, poner el piloto automático y desear que, con suerte, en dos horas y media esté la casa en silencio para comenzar con el resto de tareas pendientes: trabajo por adelantar, lavadoras, comidas, organización? ¿Sentirme en deuda en casa, sentirme en deuda en el trabajo? ¿Hasta cuándo? Tiempo de calidad es tiempo de juego, es tiempo de ser y estar, es tiempo de vivir el momento y disfrutarlo, no tiempo para las tareas doméstico-familiares, esas tareas diarias que normalmente son todo el tiempo del que disponemos. Así que, por favor, antes de decir “tiempo de calidad”, pensemos en la realidad que vivimos la mayoría de madres y padres de este país. Y dejemos de ser tan hipócritas, conformistas y plantémosle cara a una situación que tiene que cambiar.

La culpa me dejó sin respiración aquella tarde y ahí comenzó mi huída o mi renacimiento, según se mire. Tomé conciencia de que era una madre desaparecida y que a mí eso no me valía. Y ojo que no querer ser una madre desaparecida no quiere decir estar 24 horas con las buenashijas, renunciar a mis metas profesionales, a mi identidad como mujer y a todo por lo que he luchado hasta ser madre. Ni mucho menos.

* Ilustración de Belén García-Mendoza para Malasmadres. 

 

El cambio no es fácil y por desgracia, no depende solo de nosotras mismas

Depende de factores externos e internos por los que tenemos que luchar y no renunciar: de una corresponsabilidad que no llega, de unas medidas de conciliación que no se cumplen, de leyes necesarias que impulsen el cambio social, de un Plan Nacional de Conciliación, de concienciación de líderes de empresa, de educación, de una nueva cultura del trabajo, de fomentar el talento individual, de creer en las personas y de un largo etcétera. Pero un paso muy importante es que no queremos ser madres ni padres desaparecidos porque el 81,59% de los padres dedican el tiempo que pasan con sus hijos a darles de comer o de cenar, como muestra uno de los datos que se desprende del estudio ‘¿Cuánto tiempo se dedica en España a los hijos?’ realizado por ARHOE y que podéis consultar ampliamente en esta noticia

En mi caso particular, mi renuncia (de la que hablé aquí) y el posterior emprendimiento fueron el plan B, la salida y el inicio de una nueva vida. ¿Fácil? Para nada. ¿He vuelto a desaparecer? Sí, muchas veces, pero ahora sabiendo lo que no quiero, sin caer en la trampa sin salida, organizándonos como un equipo de verdad. Porque “el emprendimiento es muy cool” en palabras de los gurús americanos, pero en la cruda realidad de un país, que no apoya el talento femenino ni a los autónomos de toda la vida, se convierte en una vida de locura, casi una heroicidad, una vida de malabares sin fin, responsabilidades que pesan, pero con algo bueno, muy bueno, porque ¡algo bueno tenía que tener!: la flexibilidad horaria. Una flexibilidad bien entendida a la que no estamos todos preparados, pero que es el único futuro si queremos seguir siendo madres y padres, si queremos estar presentes de verdad y si queremos estar cuando hay que estar.

Así que esta tarde no vengan a la Malasmadres House porque no estaremos porque aquí se concilia y seguiremos luchando para que esa sea nuestra bandera. Y eso no es trabajar menos o ser menos productivos, esto es entender el trabajo como tiene que ser: por objetivos, haciendo equipo y confiando en las personas. ¡Hasta que el cuerpo aguante!

Mientras la sociedad lo entiende, tomemos conciencia, tengamos claro que una jornada reducida no es conciliar, un horario estanco no es conciliar, renunciar no es conciliar… Porque el primer paso es ese: tomar conciencia. Y concienciar a los que tenemos a nuestro alrededor. No es fácil. Pero es responsabilidad de todos.

*Recuerdo este vídeo por el que la semana pasada tuvimos el reconocimiento de La Fundación Gimened, quien nos otorgó el Premio de Divulgación a la Maternidad. Toda la información aquí

26 Comentarios
  • Sandra Arevalo

    14 Julio, 2017 a 7:11 am Responder

    Cuánta razón en tus palabras Laura! Y que gran labor que lo comuniques tan abiertamente, así acompañas a quien sufre en silencio y motivas a quien se está planteando cambios.
    Precisamente el querer estar presente como madre y que muchas más pudieran hacerlo fue lo que motivó mi emprendimiento, eso lo tenemos en común. El resultado: mucho trabajo y mucha motivación para empujar Wisar (http://www.wisar.co), abogando por la posibilidad de conseguir un real equilibrio entre lo profesional y lo personal.
    Un fuerte abrazo y gracias de nuevo por ser esa compañía virtual y la catalizadora de tantas reflexiones sobre cosas que a veces por estar en el día a día ni paramos a cuestionarnos.

  • Zaida Gutierrez Silva

    14 Julio, 2017 a 8:04 am Responder

    He tenido días de sentirme así, por suerte no han sido a diario y no tengo la sensación de no haber estado, claro que no he estado ni estoy todo lo que me gustaría, pero aún así, sigo buscando el horario más compatible con mi vida como madre, no será el que deseo, pero como bien dices, emprender no es nada fácil y a veces no depende uno mismo. Hace pocos días hablba sobre esto en un post, si te apetece leerlo te dejo el enlace: https://mamacuchufletadotcom.wordpress.com/2017/07/10/mi-vuelta-al-trabajo-tras-la-baja-maternal/

    Buenos días, me ha encantado el Post. Un abrazo.

  • SARA SOLANA

    14 Julio, 2017 a 8:38 am Responder

    Totalmente de acuerdo. En mi caso la reducción ciertamente soluciona el problema logístico y la falta de presencia. Seguimos el españolísimo patrón:

    Él trabaja mil horas y crece profesionalmente pero llega sin fuerzas, exhausto por las horas y por la intensidad de las mismas.

    Ella (yo) se acoge a la reducción de jornada, lo que la defenestra profesionalmente y la aleja de cualquier reconocimiento y/o crecimiento profesional. Eso sí, con tiempo para los chicos. Porque HAY que ESTAR, eso sí que lo tengo claro y a fuego clavado en el alma.

    Este es nuestro equilibrio, el de muchos. ¿Qué necesitamos?

    Racionalización del tiempo de trabajo

    Horarios compatibles con la vida

    El trabajo NO es un sitio al que ir…por Dios! Bienvenidos al futuro.

  • Sara

    14 Julio, 2017 a 9:07 am Responder

    Hola,

    Yo también he tenido días de esos, de decir no la veo, no la disfruto, de llegar de mal humor a casa porque te ha tocado viajar cuando tienes reducción y llegas a las 10 de la noche…. hasta que un día dije “hasta aquí”,necesito otro trabajo, donde me valoren, donde me den tiempo… Ahora estoy encantada, hay horario flexible, llego pronto a casa y tengo toda la tarde con ella. Gracias por el post

  • Lula

    14 Julio, 2017 a 10:06 am Responder

    Por suerte pude reducirme la jornada y ahora trabajo hasta las 3 pm, como todo tiene sus pros y contras (sobretodo cuándo veo la disminución de mi nómina) pero para mí ha sido de momento la única opción para poder disfrutar de mi pequeña, intento pasar con ella y mi marido el máximo tiempo y poder disfrutar de ella en sus pequeños avances y de las ocurrencias y mimos del buen padre y es que gracias a él he aprendido a entender que no pasa nada “si la casa esta patas arriba ” que el trabajo compartido entre los dos hace menos estresante el día a día, porque de lo contrario terminas harto de ti misma y pagando con quién no debes tu mal humor, que también súper mamá necesita una pausa de vez en cuando y tienes que aprender a delegar y confiar en tu otro yo ( que no es un extraño …que es su padre por Dios) he aprendido a desconectar y poder disfrutar de ambos, porque así como ellos me necesitan y digo ellos porque él también necesita a su mujer, su amiga, su compañera!!! yo los necesito a los 2 y para yo poder disfrutar y dedicarles un tiempo de calidad exclusivo a ellos tengo que sincronizar mi cabeza, cuerpo y corazón y así no perderme ningún detalle, gesto o anécdota….que la casa puede esperar, lo que el tiempo que deje de pasar con ellos ese tiempo ya no lo puedo recuperar.

  • Teresa

    14 Julio, 2017 a 10:13 am Responder

    Fuiste una valiente por decidir cambiar. Ojalá nuestras hijas no encuentren una sociedad así cuando crezcan y no tengan que renunciar a nada.
    Seguimos en empresas pensadas para hombres y gestionadas al estilo del siglo XX.

  • Ana

    14 Julio, 2017 a 10:16 am Responder

    Me ha encantado el post, Laura. Gracias por todos los esfuerzos que hacéis por la conciliación en España. A nivel personal yo ahora mismo no me puedo quejar porque en mi trabajo me permitieron conciliar y paso toda la tarde con mi hijo. Y el buenpadre y yo hacemos equipo, además, y comprendemos que ambos necesitamos espacios de soledad, de esparcimiento etc. Pero ¿qué pasará cuando cambie de trabajo? ¿Cuando el buenpadre esté más ocupado laboralmente (es autónomo)? Por eso, aunque ahora mismo mis circunstancias sean muy afortunadas, no puedo dejar de ser realista y observar que en España nos queda mucho camino por recorrer y que nadie lo va a hacer por nosotras. Nosotras tenemos que luchar y ser perseverantes. Así que gracias de nuevo por ser tan valiente y emprendedora y ayudarnos así a todas.

  • Eva Piqueras

    14 Julio, 2017 a 10:25 am Responder

    En casa yo ya era una “mujer” desaparecida…Conciliar es importante para tu vida incluso antes de ser madre. Yo salía de casa a las 8 de la mañana y llegaba a las 20:30 hecha un trapo mientras mi marido, que trabaja para una empresa alemana con horario flexible (entre muchas otras medidas de conciliación) había llegado a las 17:30-18 y había tenido tiempo de hacer deporte, hacer cosas de la casa y hasta los tuppers del día siguiente. Pero yo, que me dedico al mundo de la publicidad y encima teníamos una pausa bien “española” al mediodía (de 14 a 16h), llegaba a casa sin ganas de nada (Laura seguro que te suena…). Con mi primer hijo la decisión estaba clara, reducción de jornada, lo que me defenestró profesionalmente y llegó a hacerme sufrir hasta el borde de la depresión. Con el segundo más de lo mismo, ni me cambiaron el ordenador que andaba a pedales porque “total, tu sólo vienes por las mañanas”. Y con el tercer hijo llegó la simpática propuesta de la empresa para abandonar y tuve que comerme con patatas nuestro querido #yonorenuncio porque era ya un tema de salud mental.
    Así que ahora temporadita de parón profesional pero de tiempo de mucha calidad (ahora si!) con mis hijos.
    Espero en breve poder combinar las dos cosas: una profesión que me encanta y tiempo para mis hijos, que me encantan aún más!
    Muchas gracias por le post y por vuestra lucha, somos muchas las que os apoyamos!!

  • ANA MARTINEZ

    14 Julio, 2017 a 10:32 am Responder

    Como nos vemos reflejadas en tu palabras…me has hecho llorar…a parte de que soy llorona…pero tienes tanta razón…realmente no me puedo quejar de mis jefes…me han ayudado mucho en cuanto a atender a mis niños siempre que lo he necesitado…no contemplo cogerme la jornada reducida porque no me saldria rentable…la reducción de salario sin reducir gastos…pero cada dia se me hace cuesta arriba el trabajar a 80km de casa…de la guarde …del cole…llegar a casa por la tarde y dedicar media hora de juegs y una hora a cenas que en mi caso son una pesadilla…me da pena pensar que incluso tengo una relación amor odio con ellos…porque el cansancio hace mella en mi paciencia cuando alguna cena se tuerce…y asi cada dia no se puede seguir…

    Pero hay que hacer conciencia…hay que saber conciliar…aunque también he de decir que no siempre son los jefes quienes ponen zancadillas…sino que muchas veces los compañeros no facilitan esa conciliación….

    • miren | de lunares y lunas

      14 Julio, 2017 a 10:38 am Responder

      a mi también se me han saltado las lágrimas con lo del baño, ¡pero a chorro! porque en algún momento me he sentido igual… y es verdad, lo triste es que muchas veces, son los compañeros los que te lo complican, o cuestionan… ¡y a veces son otras madres las que lo hacen! con su jornada reducida que no cumplen y que esperan que tú tampoco..

      ¡gracias laura por vuestra/nuestra lucha!

  • Tere

    14 Julio, 2017 a 10:45 am Responder

    Pone en el diccionario mi nombre y como definición “Malamadre abducida por las responsabilidades”. No sólo de pan vive el hombre, pero bueno, que eso no falte o lo llevamos crudo. Para llegar a todo con dos manos, 24 horas, y necesidades primitivas como comer o dormir… dime tú. Se trata entonces solamente de separar lo urgente de lo importante, lo de vida o muerte de lo secundario, y tomar decisiones, y luego hacer esas cosas sobre las que se discute en los foros: colecho o no colecho, bañarse juntos o no, intimidad en el baño, trasnochear… Cuando arañas los minutos, todo aquello que te permita estar y hacer algo juntos, es bueno. Sin mayor discusión ni consideración. Benditos aquellos que pueden elegir, en cualquier caso.
    Cuando la conciliación externa no es posible porque las obligaciones te han comido con patatas, nos queda conciliar con nosotros mismos. Y bueno, que no creo que por nuestro estilo de vida el buenhijo vaya a ser un drogadicto, un sociópata o un incapaz emocional. O un desapegado desmalamadrado. Gracias al cielo, no habrá nada que apague su sol.

  • LAURA

    14 Julio, 2017 a 10:47 am Responder

    Por todo esto que tan bien has explicado me veo incapaz de traer al mundo a otro hijo/a… es mi razón fundamental para no traerle, si yo no voy a poder atenderles como me gustaría… Gracias por darnos voz.

  • patricia arbos

    14 Julio, 2017 a 12:26 pm Responder

    yo afortunadamente salgo a las 4 de la tarde sin estar reducida!! que ya es todo un logro, pero hace que a la vez no pueda avanzar profesionalmente por el mismo motivo y eso hace entrar en un bucle del que no sé como salir…!!!!
    Por otra parte todo el tiempo que paso con mi hijo equilibra todo lo demás pero aún así no es lo suyo, estoy a un paso de que todo explote por los aires!!
    Gracias por compartir vuestras experiencias.
    Saludos!

  • Monica Carballo Barata

    14 Julio, 2017 a 1:22 pm Responder

    Con el mayor me reduje la jornada y casi me cuesta que me devuelvan a mi tierra,estaba en comision de servicios a espera del traslado definitivo a Badajoz que es donde vivo,me dijeron que no les interesaba que siguiera con ellos porque tenian que contratar a otra persona para cubrirme,a todo esto os digo que soy funcionaria fija,con plaza en propiedad,conseguida con mucho esfuerzo y estudio,pero que me pagara el sueldo Madrid que Extremadura no queria pagar a alguien que solo trabajaba a ratos.Al final se soluciono,con abogados por medio,claro.
    Con la segunda,jornada completa,otra boca mas que alimentar,hacia falta todo el sueldo.Turnos de noche,de mañana,de tarde,fines de semana,fiestas….no podia mas,los niños se criaban a todo correr,prisas,enfados.
    Cambie de servicio,es un rollo,pero trabajo solo de mañanas ,de lunes a viernes,tuve que dejar de atender personas desconocidas para atender a los mios…no sera para siempre,pero ahora no queda otra.

  • ANABELEN

    14 Julio, 2017 a 2:30 pm Responder

    Mi sentimiento al leerlo es que es mi marido quien esta en esa situacion, y yo, en la contraria, tengo que duplicarme para cubrir el hueco en el que el no esta. Cuando veo las vacaciones escolares a la vuelta de la esquina me siento agotada y mi marido algo parecido ya que no contamos con familia de apoyo donde vivimos. Mi proposito es mejorar en lo que sea posible y seguir en la lucha de la crianza de mis hijos

  • virginia garcia lopez

    14 Julio, 2017 a 5:06 pm Responder

    Asi me siento yo Laura… Todo el dia corriendo… Jornada partida… y asi llevo 4 años… y con la letania de “esto es lo que hay”… una cruz. Gracias por tus reflexiones y por tu trabajo!!!

  • Ruth

    14 Julio, 2017 a 6:11 pm Responder

    Confieso que me he echado a llorar en cuanto he empezado a leer el post, entre otras cosas porque hoy tengo un día en el que la culpa ha podido conmigo. “En deuda en casa, en deuda en el trabajo”. A mil por hora todo el día para ser perfecta en todas tus tareas y sin que nadie lo aprecie ni lo agradezca, sobre todo una misma, que, en realidad, no se sentiría satisfecha con lo que hace aunque el resto del mundo se deshiciese en elogios y agradecimientos. Y, por si no tuviéramos suficiente con trabajar en casa y en tu empleo, ahora también tienes que trabajar “en tu interior”.

    Poco a poco lo iremos trabajando, como todo lo demás, y educando a nuestros hijos para que sean conscientes y vayan cambiando la sociedad, en la que hoy tengo poca fe porque, seamos sinceras: ¿nunca oímos a nuestras madres quejarse de lo mismo que nosotras y pensamos que “era una exagerada” o incluso que “la culpa era suya” por haberse dejado llevar? Pues eso.

    Besos a todas, malasmadres.

  • Laura

    14 Julio, 2017 a 8:36 pm Responder

    Yo soy monoparental de 2, equipo formo con mis padres. Pero tengo la gran suerte de poder haber estudiado y cada día doy mil gracias fe haber opositado. Son muchos codos, mucho esfuerzo anterior y la renuncia a tener nunca un súper sueldo pese a la formación y experiencia. Pq esa oposición me permite un horario flexible y conciliable con mi vida familiar (no hay papa para compartir). Pero cuando leo esto veo q hay muchísimo camino por hacer para q todospuedan tener las condiciones de los empleados públicos (eso sí…hay q renunciar a una nómina abultada…cuando no te la reducen…). Ánimos, lo vamos a conseguir seguro. Y siempre teniendo presente q lo importante, lo q lo vale todooo, es lo q tienes en casa. No hay carrera profesional q valga una infancia. Todo implica cierta renuncia, todo (en mi caso…sueldo)

  • Sofia Calvo

    14 Julio, 2017 a 11:46 pm Responder

    De acuerdo en todo, salvo lo de que renunciar no es conciliar. A veces sí. Yo he renunciado a todo por criar a mi hija. Ahora después de tres años voy incorporándome al mundo otra vez. Es la única manera en la que creo y sé hacerlo. Tampoco encuentro que sea una renuncia, es una opción, una forma de conciliación, al final conciliar es conseguir el equilibrio que cada uno necesita para sentirse pleno no? Bueno es sólo ese matiz de que parece que renuncia es algo negativo. Un abrazo y apoyo totalmente vuestro plan de conciliación para todas las diferentes opciones de familia

  • Carol

    16 Julio, 2017 a 4:26 am Responder

    Hola¡¡ les leo desde Bogotá, Colombia, me encanta este club, es el manifiesto de tantas cosas que la mternidad ha callado por tanto tiempo, toda una vida, en muchos lugares del planeta. Celebro el nivel que le estan dando a la conciliación en españa a traves de este movimiento de malasmadres, creo que en algun momento y de a pocos como todo, lograran resultados que permitan que la maternidad y paternidad ayude a crecer seres humanos mas felices.

  • Mireia

    21 Julio, 2017 a 7:49 am Responder

    Yo también he llorado 😀. El día que dejé a la buenahija en la guarde para trabajar fue el peor de mi vida. Una culpa y sensación de abandonarla que no me acaba de dejar. Yo quería estar con ella pero mi sueldo es el grande de la familia. Mi trabajo es súper flexible pero 8 horas son 8 horas y un bebé tiene que estar con su madre y viceversa. Las 16 semanas de baja son irrisorias y luego..qué? Pues lo que has descrito. Así que GRACIAS. Malasmadres, tenemos que gritar más fuerte o el cambio no vendrá solo. Felices vacaciones!!!

  • La sonrisa despeinada

    21 Julio, 2017 a 9:07 am Responder

    Lo de ser madres, y trabajadoras lleva asociada la culpa por todo, como bien dices la sensación de no rendir ni aquí ni allí. Después de luchar (judicialmente) por mi reducción sé lo que me espera profesionalmente así que intento tomármelo con calma, dedicarme también a otras cosas que me gustan (como daros el tostón en el blog) y disfrutar de mis niños. Acerca del tiempo de calidad ya escribí hace algún tiempo 😉
    http://www.lasonrisadespeinada.com/el-tiempo-de-calidad/

  • Noelia Gabaldon

    21 Julio, 2017 a 11:00 am Responder

    Desgraciadamente no todos los sitios son así. A mi me despidieron con ERE estando embarazada de mi hijo y ese sí que era un buen trabajo, tenia todo: buen horario, buen sueldo, conciliación etc … Cuando el año pasado me puse a buscar trabajo (en Recursos Humanos), me ofrecieron dos trabajos: uno de 8 horas en Alcobendas ( a 1 hora de mi casa) y otro en el centro de Madrid con jornada parcial de 5 horas y elegi el trabajo a jornada parcial para poder ver crecer a mi hijo y no perderme todos esos momentos. Me han renovado y sigo a 5 horas pero el día que me digan de pasarme a 8 horas, si no aceptan mis condiciones, lo tengo claro: Elijo a mi hijo, elijo a mi familia. Es triste pero estamos en un mundo donde si no calientas la silla y estás mil horas frente al ordenador, parece que no trabajas. Y eso que mi trabajo perfectamente se puede hacer desde casa, pero parece que si estas allí y no aquí, no trabajas… Seguiremos luchando!!!!

  • […] de Tronos, me encuentro con este artículo sobre Conciliación (esa gran mentira) en El País y este otro de Laura de […]

  • Vane R Mont

    20 Agosto, 2017 a 2:16 pm Responder

    A que te refieres con conciliar?
    Entiendo que no es jornadas reducidas o renunciar, pero que si es ?
    Saludos desde México

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