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La salud mental en las mujeres

La salud mental en las mujeres

La salud mental en las mujeres es el tema central de la entrevista que hoy realizamos a Montse García Mas, Laura Zapater y Sara Morreres del Colegio de Psicología de Cataluña. Con ellas conversamos sobre la fátiga pandémica, de las secuelas psicológicas que está dejando en las mujeres debido a la desigualdad de género existente: falta de corresponsabilidad y sobrecarga mental.

Ficha técnica de psicólogas

*Podéis seguir a Montse García Mas en Facebook y en Twitter y al Colegio de Psicólogos de Cataluña en Facebook y en Instagram.

Tras un año de pandemia, ya es más que conocido el término fatiga pandémica, ¿en qué consiste? 

El término fatiga pandémica se refiere a la desmotivación de la población para cumplir con los comportamientos protectores y las medidas de seguridad recomendada, es una reacción natural y esperada tras largos meses bajo restricciones, entre ellas el distanciamiento físico, la reducción de las interacciones sociales y las restricciones económicas. Desde el inicio de la pandemia se ha producido un estrés sostenido y provocado por el miedo, la ansiedad y el insomnio, asociado a la situación vital. Este fenómeno no se manifiesta igual en todas las personas sino en distintos grados según las circunstancias de partida de cada persona, y se origina ante el afrontamiento de una situación nueva, una crisis general de salud y económica, que ha provocado una inseguridad básica en los fundamentos de nuestros hábitos cotidianos.

Está poniendo en riesgo empleos, está restringiendo la movilidad y las relaciones, está impidiendo la libre elección del ocio. Todo ello sin un final claro, sino todo lo contrario, la crisis se va alargando y generalizando para la mayoría de la población. Nadie tiene la solución definitiva ni sabe cuándo ni en qué condiciones se acabará, por lo que vivimos en una incertidumbre que provoca malestar, apatía, desesperanza, irritabilidad, angustia, y en definitiva pone en cuestión la concepción de la vida y de la libertad tal como la conocíamos hasta el inicio de la pandemia.

¿Los efectos de la Covid-19 en la salud mental de hombres y mujeres ha sido desigual?

La diferencia en cuanto a indicadores de salud mental entre hombres y mujeres existe, desde antes de la pandemia. Los efectos postcovid estamos viendo que inciden más en la sobrecarga mental y física de las mujeres, por los trabajos de cuidados y domésticos, y en muchos casos añadidos al teletrabajo.

La corresponsabilidad de los hombres en el cuidado de las personas dependientes de la familia casi no existía antes de la pandemia, y tampoco ahora. La conciliación es un tema pendiente que se ha agravado y se ha puesto en evidencia. La sobrecarga que viven la mayoría de las mujeres tiene efectos en la salud mental con síntomas de malestar generalizado, sensación de impotencia, dolores físicos, cuadros de ansiedad, estados depresivos, burnout o estrés.

Frase de Montse García

¿Cuáles son las principales secuelas psicológicas que deja esta pandemia? 

Entre los problemas de salud mental identificados en la estrategia de prevención de la COVID-19 publicados por la Comisión Europea como prioritarios, se encuentran los problemas de estrés o de ansiedad, pero a medida que se introducen nuevas medidas de control, también el aumento de los niveles de soledad, depresión, consumo nocivo de alcohol y drogas, violencia machista, conductas autolíticas o comportamiento suicida.

Las secuelas psicológicas dependen de la situación con la que nos hayamos enfrentado a la pandemia, no es lo mismo tener una casa confortable que sea un espacio seguro para nosotras, que vivir con una persona que ejerce violencia hacia nosotras y nuestros hijos o hijas.

Como hemos comentado, en general las secuelas de las mujeres son sobrecarga mental y física, síntomas de burnout, depresión y ansiedad. Al cerrarse las escuelas y los centros de día, así como otros servicios de cuidados, las mujeres hemos sufrido sobrecarga al haber asumido esas tareas en unas condiciones muy duras, haciéndose cargo de las nuevas necesidades emocionales y logísticas de la familia, a menudo sin soporte externo de profesionales (el confinamiento nos aisló de una forma extrema) ni corresponsabilidad por parte de la mayor parte de los hombres.

Algunas de estas secuelas según el perfil de las mujeres han sido:

  • Trabajos esenciales (profesionales de los centros de salud, de alimentación, de limpieza,…): sobrecarga en el trabajo de cuidados y domésticos, por tener que hacer doble o triple jornada. Sufriendo así estrés laboral por exigencias extremas, por estar expuestas al virus, por miedo al contagio propio y de la familia.
  • Teletrabajo (profesionales de la enseñanza, de la administración y de otras empresas): sobrecarga en el trabajo de cuidadosy domésticos. Cambios de hábitos, de horarios, de actividades a menudo compartiendo espacios y ordenadores con la familia, han generado tensión y malestar en la convivencia.
  • Pérdida del empleo o que se han visto afectadas por reducciones temporales de la jornada laboral: sobrecarga del trabajo de cuidados para proteger a las criaturas. Dificultades de comunicación entre la pareja, estrés en las relaciones familiares.
  • Mujeres que viven solas algunas con trabajos remunerados con teletrabajo o presencial y otras sin ocupación: aislamiento y soledad muy acusados, a menudo acompañados por un sentimiento de culpa y estrés emocional por no poder acompañar o ayudar a las personas vulnerables de su familia o entorno.
  • Mujeres que sufren violencia de género y que conviven con el agresor y, en muchos casos, con los hijos e hijas, que han estado más horas en casa: sobrecarga en el trabajo de cuidados de la madre, para protegerse y proteger a las criaturas. Agravamiento de la violencia machista dentro de casa. Miedo, inseguridad, estrés postraumático, indefensión aprendida.
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¿Qué ventajas e inconvenientes emocionales tiene el teletrabajo?

Las ventajas del teletrabajo básicamente son la flexibilidad horaria y el menor tiempo perdido en desplazamientos, estas dos características en algunas ocasiones nos pueden reconfortar al permitirnos gestionar mejor nuestro tiempo y compatibilizarlo con otras tareas cotidianas que sin el teletrabajo se realizaban igualmente como una segunda o tercera jornada, pero no siempre sabemos o podemos gestionarlo eficazmente y los inconvenientes se está viendo que son: la dificultad de separar el trabajo del resto de tareas y del tiempo propio, el solapamiento de tareas laborales y domésticas, el aislamiento social, la sobrecarga por la conexión telemática, en estas circunstancias los efectos pueden ser de sobrecarga emocional, dificultades para la concentración, problemas o alteraciones en los hábitos alimentarios o de descanso,…

¿Qué podemos hacer en nuestro día a día para superar la fatiga pandémica?

Para superar la fatiga pandémica y la incertidumbre es muy necesario darnos cuenta que podemos desarrollar la confianza en nosotras mismas, en todo lo que sí depende de nosotras, y  aprender a manejar la ansiedad, la frustración y el desconcierto, mediante las decisiones que tomamos cada día, para mejorar nuestra salud. De hecho, sabemos que en las situaciones límite se pueden desarrollar nuevas capacidades y habilidades que ayudan a afrontar las dificultades.

Podemos proponernos pequeños retos o motivaciones, por ejemplo:

  • Dedicar un tiempo «obligatorio», escrito y programado en la agenda, a parar físicamente y a silenciar el ruido mental (especialmente los pensamientos catastróficos), mediante las actividades que en cada caso personal sean factibles, realistas, y respondan al deseo de cada una, ya sea realizando alguna actividad física con música, estando en contacto con las amigas para realizar un círculo de mujeres, sesiones de ejercicios de estiramientos, mediante visualizaciones y técnicas de relajación, cualquier expresión artística, dibujar, escribir o leer.
  • Buscar nuestra parte creativa es primordial, a lo largo de estos últimos meses han sido muchas las personas que han dejado volar su imaginación y dado rienda suelta a su creatividad con unos efectos muy positivos a nivel de salud mental.
  • Estas serían algunas de las opciones que tenemos para rebajar la ansiedad y los malestares psicosomáticos.

¿Por qué está tan invisibilizada la salud mental de las mujeres? ¿se diagnostica correctamente o se tiende a pensar que es una exageración o no darle importancia?

Debido a la desigualdad estructural del patriarcado en el que vivimos, la salud mental de las mujeres tiende a interpretarse como una peculiaridad que no se ajusta al canon de los hombres. Demasiadas veces no se entiende el malestar de las mujeres y se incurre en diagnósticos de salud mental que causan yatrogenia, es decir, que perjudican y estigmatizan. Las mujeres que sufren violencia de género, por ejemplo, están sobrediagnosticadas de depresión, de trastorno límite de la personalidad, de ansiedad, etc. Y en cambio están infradiagnosticadas de Trastorno por estrés postraumático. Otras veces se interpreta que nos quejamos y exageramos, simplemente porque es nuestra «naturaleza».

Si no hay un trabajo de profundización de los estereotipos de género y de cómo nos determina la socialización de género, se perpetúa el maltrato y la incomprensión de los malestares de las mujeres, en cuanto a síntomas, discriminación y desigualdad existente desde los siglos de los siglos.

¿Qué os ha parecido la entrevista de hoy, Malasmadres?

Han comentado...

  1. Es que la carga para la gente joven está siendo mucha, ya que tienen que hacer de papás y mamás, enseñar, cuidar y luego el trabajo… a ver si para el verano esta más controlado con las vacunas

  2. La salud mental es muy importante y a raíz de la pandemia a todos nos ha afectado todo mucho… ya no somos los mismos y cualquier cosa nos afecta más. En este post se habla sobre la salud mental de las mujeres pero ¿Hay varias diferencias entre hombres y mujeres respecto a este tema?

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