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Cuando mi peor enemiga soy yo misma

Cuando mi peor enemiga soy yo misma

Cuando era adolescente siempre recuerdo que los  buenosabuelos me decían: “hay que quererse a uno mismo” y “si no empiezas por cuidarte tú, es complicado que puedas estar bien con los demás”. Muy ciertas las enseñanzas que nos transmiten su experiencia y es que muchas veces nos convertimos en nuestras peores enemigas como nos cuenta hoy nuestra colaboradora Leonor Cabrera. ¡Mejora tu diálogo interno!

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* Podéis seguirla en FacebookTwitter y en su BLOG.

Pocas personas, por no decir ninguna, hay que nos hable tan mal como nos hablamos nosotras mismas. ¿Cuántas veces te has dicho en la última semana que debes o tienes que hacer tal o cuál cosa? ¿Cuántas veces en ese periodo de tiempo te has enfadado contigo por asuntos que dejarías pasar a cualquier otra persona? ¿Cuántas veces en estos últimos siete días has reconfortado a tus buenoshijos, a tu buenapareja o a alguien que te rodea pero has sido incapaz de reconfortarte a ti misma?

Lo habitual es que queramos ser buenas personas con los demás. Ser buenos, portarnos bien, empatizar, ¿pero dónde queda el ser buenas personas con nosotras mismas? Lo veo mucho en mis clientes y en las alumnas que tengo en las formaciones de coaching que doy: parece que el hablarnos mal, el meternos caña y presión y el enfadarnos con nosotras mismas sea la norma. Parece que convertirnos en nuestra peor enemiga sea lo que mole.

Nosotras en Viventi, mi escuela de comunicación y desarrollo personal, trabajamos la comunicación desde dos puntos de vista. Por un lado trabajamos con la comunicación interpersonal, que es la que tenemos con los demás, y la intrapersonal, que es la que tenemos con nosotros mismos y que sufrimos cada segundo de cada día. De la calidad de esta última comunicación depende en mucha medida nuestra felicidad. Cuanto más sosegada sea esta comunicación, más sosegadas estaremos y, cuanto más amorosa sea, más amor por nosotros mismos sentiremos.

¿Qué nos sucede de forma habitual?

Que tenemos una especie de loro en la cabeza que nos dice lo que tenemos que hacer y lo que tenemos que ser. Un loro que nos crea deberes y expectativas y también que nos limita. Y un loro al que ni siquiera conocemos.

Creencias que nos impiden avanzar

En muchas ocasiones, cuando hacemos un proceso de coaching, trabajamos con un problema o un atasco que trae el cliente. Hay algo que la persona desea y que, sin saber porqué, no logra. Cuando comenzamos a trabajar y a indagar es cuando podemos ver estas creencias que están ahí de fondo y que son las que en muchas ocasiones nos impiden avanzar y tener una vida plena. Esas creencias constituyen nuestro diálogo interno, son las que nos decimos a nosotras mismas y que convertimos en dogmas.

Esas creencias pueden ser sobre el entorno, las conductas, las capacidades y la identidad. Una creencias sobre el entorno sería por ejemplo pensar que “trabajar con mis compañeros me genera mal rollo” y tiene que ver sobre lo que te rodea. Si hablamos sobre las creencias relativas a las conductas nos referimos a aquellas que tienen que ver con lo que es adecuado o no hacer. Por ejemplo, “no puedo viajar por trabajo si tengo hijos” es una creencia sobre una conducta.

Creencias sobre nuestras capacidades

Respecto a las creencias sobre las capacidades están relacionadas con lo que soy capaz o soy incapaz de hacer. Un ejemplo sería “sirvo para vender” o, por el contrario, “a mí esto de vender no se me da bien”. Sin embargo, las creencias más nucleares son las que tienen que ver con la identidad porque ahí está lo que yo pienso sobre mí misma. Puedo pensar que soy buena, que soy mala, que soy abundante, que soy carente, que soy la mejor, que soy la peor…

Estas creencias son variadas y, por mucho que nos duela, estas creencias son las que pueden hacer que acabemos convirtiéndonos en nuestras peores enemigas. No es lo mismo pensar sobre ti que eres fuerte a pensar que eres débil. El alinearte con una de estas creencias hará que vayas sobre la vida de una manera u otra y hará que tu comportamiento sea diferente.

¿Qué hacer para detectar estas creencias y para hablarte a ti misma de la mejor manera posible?

Lo primero es detectar cuáles son esas creencias. Puedes, por ejemplo, hacerte un listado con cinco creencias sobre tu identidad, tus capacidades, tus conductas y tu entorno. Y una vez que las tengas preguntarte, ¿esta creencia me fortalece o me debilita? En el caso de que te debilite, ¿qué es lo que te vendría bien pensar sobre ti para sentirte fortalecida?

Las creencias cambian a través de nuestra experiencia. Seguro que si buscas puedes hallar esa creencia que te fortalece y buscar algún momento de tu vida en el que pusiste esa creencia en juego. Por ejemplo, si una creencia sobre tu identidad es “soy débil” y te vendría bien pensar que eres fuerte, busca un momento de tu vida en el que sacaste esa fuerza que seguro está en ti. ¿A que también eres fuerte?

Hablarnos así es hablarnos con más calidad, con más cariño. Convertinos en nuestra propia amiga que nos quiere y nos apoya en lugar de seguir siendo nuestra principal enemiga que nos condena y que nos persigue.

¿Cómo te hablas a ti misma? ¿Cuáles son esas creencias que te están fastidiando la vida y que te vendría bien soltar? Me encantaría leerte ahí abajo, en los comentarios.

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Han comentado...

  1. Buenos días,

    gran artículo, cuanta razón, nosotros mismos somos los más duros y que difícil es controlar la mente y la cabeza, pero si se consigue se pueden conseguir cosas muy positivas.

    Gracias,

    Besos!

    Anabel

  2. Que verdades tan grandes! Yo misma me meto mucha presión con todo los ir DEBO papapapa y papapapa y DEBO papapapa papapapa. Tendré en cuenta este artículo!

  3. Gracias! Es un consuelo, es tan difícil llegar a todo… yo tengo 3 buenoshijos, un buenpadre estresadisimo, trabajo autónoma, familia política, familia propia, la casa… no llego, nunca llego… es muy difícil. Al menos leer artículos como este generan unos minutos de paz interior al sentirse comprendida, gracias!

  4. Magnifico reportaje!!! Yo me encuentro en ese momento, y me gustaria poder cambiarlo, ya que sé la importancia y el cambio que puede ofrecerme

  5. Desde mi infancia, mi cabeza esta llena de deberías y miedos por no llegar a esos deberías, a mis 45 años, mi cuerpo se esta comenzando a rebelar, estoy cansada, mejor dicho harta de tanto debería, donde esta lo que yo debería hacer para ser más feliz y estar más contenta conmigo misma. Tanto machaque sobre estos deberías, que muchas veces te olvidas de disfrutar para hacer lo que les gusta a los demás, porque se supone que eso es lo que debes hacer para ser la “mejor” y ser feliz, la única manera de hacer felices a los demás, es queriendote y respetandote a ti misma y en ese proceso estoy, es duro porque llega un momento que ya no sabes ni lo que quieres de lo alienada que has estado.
    Gracias por volver a abrirme los ojos,

  6. Totalmente cierto Leonor, la peor enemiga es una misma, porque te conoces mejor que nadie, te criticas y exiges más que nadie. Qué razón tienes en cada una de las palabras que has escrito. Felicitaciones por el post, me encanta

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