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Ser madre de acogida

Ser madre de acogida

“En España hay más de 50.000 niños, niñas y adolescentes que han tenido que ser separados de su familia de origen como medida de protección. Aproximadamente la mitad, 23.209, están creciendo en una residencia. Si quieres convertirte en familia de acogida ponte en contacto con el organismo encargado de la protección a la infancia en tu Comunidad Autónoma. Desde la Asociación Estatal de Acogimiento Familiar (ASEAF) y las asociaciones de familias de acogida podemos informarte y acompañarte en el proceso a través de nuestra experiencia”, nos cuentan hoy desde la Asociación Estatal de Acogimiento Familiar y precisamente de esto hablamos en este post en el que una de las madres de acogida nos relata su experiencia. Sigue leyendo.

La historia de María

Escribir sobre cómo me convertí en madre de acogida no es fácil. No obstante, soy consciente del bien que esto puede hacer y como el acogimiento familiar me ha convertido en Malamadre, todo sea dicho, creo que es de justicia contaros mi experiencia.

Ser madre de acogida

Me llamo María, tengo 31 años. Vivo en Madrid con mi marido y somos padres de acogida de Bollito. Sí, sí, Bollito se llama mi niño o, mejor dicho, así comenzamos a llamarle antes de que viniera a vivir con nosotros, Bollito estaba ya en nuestra mente antes, incluso, de que él naciera y Bollito es conocido mundialmente por toda nuestra familia y amigos que esperaban contentos, junto a nosotros, su llegada.

Pero para llegar a Bollito y todas las cosas que nos ha traído, debo retrotraerme unos años atrás, a antes de casarnos. De prometidos, yo ya fantaseaba con adoptar a un par de nenes; a mi novio la idea no le hacía tanta ilusión, pero pronto llegó nuestra boda y aparcamos el tema hasta más ver.

El deseo de acogida empieza por una idea vaga de la que alguna vez se oye hablar, luego se transforma en esas “casualidades” envueltas en escuchar una entrevista de radio o tener un conocido que viene con la noticia de que ha acogido; y, por último, desemboca en una intuición intermitente de que, quizás, sólo quizás éste sea tu camino. Es difícil de explicar, pero ese deseo había que custodiarlo y ver hacia donde nos llevaba. Así pues, empezamos a intuir que el corazón pedía expandirse y crecer con otros, pero…. ¿quiénes son esos otros? De repente, descubrimos que el corazón no botaba de alegría por el camino de la adopción y, con la paz de las cosas que sabemos bien hechas, aparcamos el coche y nos bajamos de esa vía.

Pasó el tiempo y en nuestro camino se cruzó una familia de acogida –la primera, porque luego han llegado muchas otras-, que hablaba del drama de los niños de las residencias, de los menores tutelados por la Administración pública y de todas esas listas en las que eran los niños los que esperaban una familia. Después de aquella primera conversación, se sucedieron algunas otras. De la mano de esta familia de acogida, avanzamos por este sendero y vimos que cada día estábamos más contentos y seguros. ¿Cómo yo podía seguir viviendo igual si en mi propia ciudad había cientos de niños esperando a vivir en una familia? Las dudas se fueron resolviendo y las fuerzas fueron llegando para ir recorriendo este proceso con ilusión.

En mi interior, luchaba contra la tentación de inventarme un bebé perfecto, de imaginarme al niño que yo quería. Como, en realidad, no sabía qué podía esperar de mi hijo de acogida, decidí dejarme sorprender y no proyectarme. Y, de repente, una intuición preciosa me visitó y, un día, supe lo que mi corazón deseaba. Yo quería un Bollito. ¿Cómo que un bollito? Sí, un bollito con todas las incógnitas que pudiera traer porque, para empezar, no sabía si sería un bollito de chocolate, de crema o de merengue, pero en cualquier caso quería que fuera dulce. Para seguir, no sabía qué esperar de él, pero tenía esperanza que mi hijo fuera un bollito achuchable, con sus defectos, (porque no hay croissant completamente simétrico) y con sus virtudes (porque a nadie le amarga un dulce).

Sólo a nuestros familiares más próximos les contamos que Bollito venía en camino porque compartirlo da mucho vértigo. ¡Hay tanta desinformación! La gente quiere ayudarte, pero en realidad, no entienden bien lo que estás contando y, de repente, les entra un miedo enorme. Y cuando te quiten al niño porque su madre lo reclame ¿qué? Te van a destrozar el corazón… y de ahí no salíamos.

Acoger significa cuidar del hijo de otra mujer. La acogida es así de fuerte y, por qué negarlo, así de surrealista. Sin embargo, esconde un atractivo enorme que sólo unas cuantas familias (de acogida) somos capaces de saborear. El milagro en lo cotidiano se va dando y, un día, así porque sí, se te olvida que tú no has parido a tu hijo y, sin embargo, le darías el cielo entero si fuera necesario. La acogida es así. Contemplar a mi Bollito, que acaba de cumplir dos primaveras, me hace vivir constantemente agradecida por su vida. Por eso animo al club de Malasmadres, por si a alguna le pica el gusanillo. Porque a mí acoger a Bollito me ha hecho entrar en este club de Malasmadres, pero, en el mejor de los casos, me ha hecho una madre tremendamente feliz.

Ser madre de acogida

Han comentado...

  1. Nosotros también somos papis de acogida,hace 12 años… después de 7 acogimiento a tengo que decir que es, después de ser madre,lo más maravilloso que me ha pasado en la vida,estoy muy orgullosa de pertenecer a este grupo de seres raros que somos por querer a niños que no son nuestros y que un día se irán…por cierto…como los propios
    Los quiero como míos,si,los achucho y los consiento ,si,y????? Se lo merecen,son adorables y se merecen ser muyyyyy queridos
    Si ,tengo que decir que soy mala madre por dar amor,

  2. Yo también soy madre de acogida , monoparental, además de tener dos hijos biológicos . Estoy en mi segunda acogida, tengo un bollito de chocolate precioso que aún no tiene 2 años , mi primera acogida fueron dos hermanos que afortunadamente volvieron con mamá , hace unos días me reencontré con ellos después de más de un año y una pandemia y fue lo más emocionante que he vivido en años , estar con los tres , con mamá y con mis hijos biológicos por videollamada. Hay muchas clases de familia , pero yo no
    Cambio la mia , nada me enriquece mas que mis hijos biológicos y los que la vida me dio , me hacen recordar que la afortunada soy yo porque vivo en esta parte del mundo y puedo permitirme estos privilegios

  3. Odio el parque, en toda su extensión. A los niños brutos que pegan a los tuyos, a las madres que se pegan sentadas 4 horas en el bar del parque sin hacer caso de los niños, a la jungla a la que se enfrentan mis hijos cada vez que vamos. Odio sentirme mala madre por preferir y fomentar otras actividades con mis hijos que además rara vez me piden ir al parque. Nos gusta ir a las ferias de libros, al cine, a cenar juntos….soy mala madre lo sé, a mi hijo no le gusta el fútbol, le encanta estar con su hermana melliza y sus amigos y no entiende los juegos a lo bruto. Eso hace que su círculo de amistades sea reducido, bueno su círculo masculino de amistades y yo me siento responsable. responsable por odiar el parque, por decirles que lean, por apuntarlos a robótica y escalada en vez de a fútbol y baile…por.no estar con las otras madres 4 horas en el bar, por preferir hacer un bizcocho con ellos o ver una película, por estar fuera de lo que casi todos están dentro, lo intento pero no nos hace felices, se que me equivoco, porque rwduzo su círculo social, porque hay que tener un círculo grande verdad? en resumen que soy una mala, muy mala madre

  4. Soy madre de acogida, de un preadolescente lleno de amor y energía desbordante.
    Me gustaría expresar que la acogida puede ser muy diversa y no sólo debemos pensar en bebitos o niños pequeñitos.
    Hai acogimientos de urgencia, de corta y larga duración e incluso permanentes. Pueden ser de tiempo completo, de fin de semana y vacaciones.
    Cualquiera de ellos son beneficiosos para hijos y madres de corazón.
    Gracias María, por tu testimonio.

  5. Mi mujer mi hija y yo estamos en nuestro segundo acogimiento , el primero fue un niño que cogimos con 4 meses y se fue con casi 22 meses y ahora estamos con una niña que acogimos en febrero de 2020 con 3 meses, en plena pandemia y que es un terremoto y el sol de nuestra familia.
    Seguramente sea una de las mejores experiencias en nuestras vidas.
    No piensas que puedas querer así a nadie que no sea de tu sangre, pero en poco tiempo es parte de tu vida.
    La partida es dura pero en esa balanza te queda el consuelo que le has aportado un poco de ti y le ayudaste a superar un bache. Esto no quiere suavizar ese momento es muy duro y aunque desde el inicio sabes que es así no se puede explicar , (se va tu niño que no es tuyo….)
    Nosotros seguimos teniendo contacto con el primero , sin entrometernos, y nos encanta ver que es feliz con sus papas.
    Ahora esta pequeña sigue dándonos trabajo y alegrías por partes iguales, va a cumplir los 2 años pronto. ( ya estoy pensando como lo celebraremos)
    El tiempo nos enseñará cual es su camino , de momento es feliz y nosotros con ella…
    Espero que esto os sirva para animaros al acogimiento , no debería haber ningún niñ@ fuera de una familia que pueda criarse feliz y sentirse querido.

  6. María, es un artículo maravilloso contado desde el corazón y espero que llegue a muchas futuras madres de acogida para que muchos niñ@os puedan querer y ser queridos.
    Soy madre de acogida también, ahora mi niño tiene 7 años y llegó a nuestras vidas con 6 meses, lo mejor que me ha pasado en mi vida. Soy una malamadre, como todas las demás, seamos biológicas o no. Un abrazo, María y millones de gracias por compartir tu experiencia

  7. Trabajo en un centro de menores desde hace 15 años. Aunque los queramos mucho,las familias de acogida, no se van de vacaciones sin ti, ni se dan de baja, ni cambian de trabajo y dejas de verlos.
    Mi pareja y yo lo hemos hablado muchas veces y después de asentarnos con nuestros hijos es una opción que veo viable. Porque le puedes cambiar la vida a un niño a mejor y eso es maravilloso.

  8. Gracias María por compartir tu historia!! Me ha emocionado… La verdad es que coincidimos en el nombre y en esas palabras que dices de cómo nace ese deseo y cómo tímidamente va apareciendo en tu vida de forma clara. Me he sentido identificada. Me encuentro ahí, en esa curiosidad, sueño e interés por el tema. Más que el miedo a la despedida, me preocupa mi momento vital, tengo tres niños aún pequeños que me ocupan mucho y creo que esos bollitos necesitan mucho pero que mucho amor. No dudo que podamos dárselo, ser trimadre te enseña que el amor se agranda y se ensancha lo que haga falta, pero es mi resistencia actual.
    Gracias otra vez por tu testimonio, ha vuelto a hacer que me lo plantee. Sigo en ese camino de búsqueda y sueño.
    Un abrazo

  9. Hola mamis,mi familia y yo somos familia de acogida desde hace 7 años,y os puedo asegurar que es la experiencia más bonita que tenemos .Por nuestro hogar han pasado ya 10 peques,a los que hemos colmado de amor y mimos,que es lo que realmente necesitan.La frase que siempre escuchamos cuando la gente se entera de que somos familia de acogida es :yo no podría”…y quizás algunos piensen que somos como de piedra,que carecemos de sentimientos. ..más bien,todo lo contrario,somos familias en las que anteponemos el bienestar del peque ante todos los sentimientos que te envuelven durante el proceso y sobretodo en su partida.Es así,muy duro cuando se van,lo has cuidado y amado como un hijo propio,pero ellos han tenido una oportunidad en la que se han criado felices y a salvo,y nosotros nos quedamos con todo esto.La vida es dura,nunca se puede saber que te puede llegar a ocurrir,todos merecemos segundas oportunidades.Nos sentimos muy afortunados porque tenemos contacto con algunas familias de nuestros peques,y eso de verles crecer y darles achuchones ,y sentir como esa familia te agradece lo que has hecho por el,no tiene precio.Os lo aseguro!!.

  10. somos familia de acogida desde hace casi 10 anos, y la verdad, las despedidas nos destrozan a toda la familia, pero debemos aparcar el “yo y mi sufrimiento egoísta” y pensar en el bien del niño. Y si tienes la inmensa suerte de verlos crecer después con sus familias, esto cura todas las heridas que puedas tener.

  11. Soy madre de un bebé y pese a que alguna vez he pensado en esa opción para darle un hermano a mi hijo, me aterroriza pensar en lo devastador que puede resultar para los dos hermanos (porque a todos los niveles, ellos serían hermanos) el tenerse que separar a una edad temprana.
    Si nosotras y nuestras parejas a pesar de tener capacidad de gestión de las emociones y entender en qué consiste la acogida, nos dolería (y mucho) el tener que despedir a un niño que hemos criado como nuestro, para los niños, que todavía están en proceso de aprendizaje de todo ello, creo que resultaría demasiado traumático.

    1. Diana, existen muchas formas de acogimiento, y una es el acogimiento permanente…Puedes informarte. Soy mamá de un peque de 7 años de edad, de origen magrebí, y se trata de un acogimiento permanente…no habrá separación alguna! A vivir la experiencia, es única!

    2. Soy mamá de acogida , tengo dos biológicos, una niña de tres años en permanente y un bebé en la modalidad de urgencia . Llevamos 11 niños acogidos , tal como relatas es algo desconocido y emocionante , pero quiero decirte que no tengas dudas por dar hermanos de corazón a tu bollito , los niños son muchos más empaticos que nosotros , son resilentes y sobre todo son tolerantes , afrontan las despedidas con mucha naturalidad y se adaptan a todo lo que le vamos enseñando . No os privéis de la experiencia de ser uno más y ayudar a esos niños que tanto les hacen falta . La experiencia es enriquecedora . Mil besos para vuestra familia

    3. Hola. Pues yo creo que sería una forma natural de “aprender a soltar” para tu hijo y por supuesto, para vosotros

  12. Hola María, tu historia me parece maravillosa, gracias, a ti, por compartirla y a Malasmadres por darte voz aquí.
    Un abrazo enorme.

    1. ¡Qué historia tan maravillosa! A mi me has animado a acoger. En otros países es algo muy normal, como en Inglaterra. La madrina de mi marido que tenía tres hijos, acogió a más de 30 niños a lo largo de su vida, como decía ella la estabilidad que les aportas aunque sea por poco tiempo se queda en sus corazones y en su vivencia, y claro que duele separarse pero es question de mentalizarse y pensar en lo que esos niños necesitan, un ambiente tranquilo y estable. No solo lea estas ayudando a ellos, es que estas ayudando a hacer una sociedad mejor.

  13. Lo veo durísimo. Fui a una charla informativa y empecé a llorar en el minuto 10. Dejar marchar con futuro incierto a un pequeño que has criado y que tampoco se quiere separar de ti…me destrozaría por dentro. Injusto.

    1. Injusto? Injusto es que cualquier bebita crezca sin su familia biológica. Mi familia y yo somos familia de acogida de urgencia y no hay mayor sensación de felicidad que cuando nuestro bebé vuelve con su mamá biológica.Todo el mundo tiene derecho a una segunda oportunidad y el saber que detrás de cualquier decisión están los servicios sociales nos da mucha tranquilidad.
      Cuando el bebé que amas y has cuidado como a tu propio hijo se va es duro, muy duro però yo siempre hago el ejercicio de pensar: y si me hubiera ocurrido a mi, si me hubieran quitado a mi hijo?
      Desearía con todas mis fuerzas que volviera conmigo y haría lo imposible por qué así fuera. Pues eso; si yo sería capaz de cambiar y de solucionar mis problemas por recuperar a mi bebé, seguro que no soy única y hay muchas mamás capaces de luchar por sus bebés.
      Mientras ellas luchan, somos muchas familias que cuidamos de sus bebés y si no es posible la vuelta con ellas siempre habrá una familia deseando darles amor incondicional como el que le estamos dando nosotros, las familias de acogida.

    2. Más injusto sería que aquel niño crezca en un centro.
      Tu eres adulto, tienes herramientas para superarlo.
      Ofrécele una familia cuando la necesita, es así de fácil

    3. Pero mientras ha estado contigo ha tenido una,familia q en la calle o en un centro (con todo mi respeto) no tiene. Le habrás salvado de muchas cosas.
      Yo hace 3 años q no toco a,mi bollito. Pero sé q mis cuidados y yo poder dedicarle tiempo puedo pasar x quirofano, curarse de muchas cosas… Y esta vivo y sano.

  14. Son personas de gran corazón, puras y nada egoístas.
    Amar y cuidar a Bollito sabiendo que un día habrá que dejarle marchar, eso es amor, sin ninguna duda.
    En el mundo hace más falta personas como vosotros.
    Un gran abrazo

    1. Bienvenida, hace 9 años que somos família acojedora, TODOS, desde el tio mas lejano asta mi madre, que se ha convertido en abuela ya ocho veces.
      Es difícil, claro, las despedidas son lo peor e incluso lo unico malo, però los niños sufren menos que nosotros, son supervivientes y todos se adaptan al nuebo entorno con una facilidad que aveces asusta.
      Acojer es algo adibtivo por lo que siempre recibes.
      Animaros muchos bollitos esperan que alguien los acompañe en su història.

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