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Implicarse sin excusas

Implicarse sin excusas

Hace unos meses tuve que pasar unos días en casa de la buenaabuela y volví a revivir esos tiempos en los que todo “fluye” sin preocupación… en los que no sabes cómo, pero siempre hay algo para picar en la nevera o siempre tienes la ropa que te quieres poner bien limpita y planchada… ¡Qué felicidad! Pero fue al independizarme cuando me di cuenta de que todas esas cosas a las que no le dábamos importancia, las estaba haciendo “alguien”…

  • La nevera no se llenaba sola, sino que “alguien” se preocupaba de ver qué faltaba para reemplazarlo a tiempo.
  • La ropa no caminaba sola sino que “alguien” se preocupaba por poner la lavadora a tiempo y que pudiera llegar el lunes al colegio con la ropa limpia y planchada.
  • Y una larga lista de tareas que no sabía ni que existían.

La carga mental

Fue entonces cuando reflexioné sobre el hecho de que responsabilizarse de las tareas doméstico-familiares no es solo saber hacer una buena paella, sino que va mucho más allá. Este trabajo supone una carga mental importante puesto que requiere planificar, estar permanentemente pendiente de los requerimientos y necesidades, organizar o anticiparse.

Si ya de por sí al trabajo en el hogar se le otorga menos valor social por el hecho de no estar remunerado, menos reconocimiento tiene aquél trabajo que, por sus características pasa desapercibido incluso a los ojos de las personas que lo realizan: son las que llamamos tareas invisibles en nuestro proyecto “Yo No Renuncio”. Las tareas invisibles son aquellas que difícilmente tienen un inicio y un fin y además se suelen realizar de forma simultánea a otras tareas.

Las tareas invisibles

Pero el aspecto más importante que destacaríamos sobre las responsabilidades invisibles es que son las mujeres las que más asumen este tipo de tareas. No sorprende, ¿verdad? Según nuestro último estudio Somos Equipo (que puedes consultar aquí), el 54% de las mujeres reconoce ser la principal responsable de las tareas invisibles, frente al 17% de sus parejas.

Estar pendiente de los requerimientos del colegio, del médico, la lista de la compra o poner lavadoras son las funciones que asume la mujer principalmente. La poca presencia de los hombres en estas tareas también la constata un estudio reciente realizado por la consultora Ipsos para Samsung España, según el cual tan solo 3 de cada 10 hombres son los que se encargan de poner la lavadora en casa. Aunque el mismo estudio concluye que los jóvenes están más implicados en esta tarea, el porcentaje sigue siendo inferior al de las mujeres responsables.

La reflexión de Erick Pescador

Erick Pescador, sociólogo y sexólogo especialista en estudios de género y masculinidades nos cuenta a continuación por qué los porcentajes de hombres implicados en las tareas doméstico familiares son tan bajos y analiza cuáles son las ventajas de ser corresponsable.

¿Por qué nos cuesta tanto a los hombres asumir lo doméstico (cuidados y tareas)?

Lo cierto, es que la construcción de la identidad masculina como oposición a la mujer y lo femenino juega un importante papel en ese desapego y falta de interés y práctica masculina en las cosas de casa: “Eso no es cosa de hombres” “Un hombre es menos importante si hace cosas que no tienen importancia” (?) serían los mandatos silenciosos.

Cuando además las tareas están en el listado de invisibles, es decir, sólo se ven cuando se dejan de hacer, la razón que ahuyenta a los hombres aparece además estar vinculada a una cuestión de poder y reconocimiento, y por eso hacemos menos las cosas que no nos dan un lugar valorado, prominente y con representación social inmediata. En este sentido, será más fácil ver a un hombre en la cocina y luego presentando un plato en público y esperando los aplausos, que arrodillado limpiando un váter que tiene más complicada la labor de marketing. No olvidemos que otro de los mensajes masculinos aprendidos es demostrar y representar lo que hacemos, más incluso que hacerlo.

Pero no podemos obviar que dedicar tiempo al cuidado de los demás nos ennoblece y que ser corresponsable con las tareas y los cuidados tiene el premio de saber que estás haciendo lo justo.

Lavar la ropa no nos hace más hombres, pero seguro que tampoco menos. Lo que sí nos hace es más iguales y más preocupados por los demás, y más empáticos, reconocedores y comprensivos con quienes hacen diariamente todas las tareas de la casa. De paso aprendemos que, lo tradicionalmente designado a las mujeres, no nos debilita, sino que nos completa y nos da independencia… como aprender a sentir, escuchar, entender, acariciar, llorar y tantas cosas que están prohibidas en el listado para ser hombre de verdad, ese listado que debe volver de donde salió, del cubo de los pensamientos no pensados.

Las tareas de la casa en general no son gratas, y menos para los hombres que no las aprendimos como propias ni les vemos recompensa o sentido (más que cuando no están hechas). Con el tiempo y la práctica aprendes y sientes las satisfacciones del resultado sobre la gente que quieres, pero eso no lo podemos ver si jamás lo hacemos. ¡Arriésgate en esta aventura sin guión y atrévete a lavar! Por ejemplo.

Y ahora te toca a ti, ¿os suelen poner excusas vuestras parejas cuando hay que realizar alguna tarea en concreto? #YaNoHayExcusas

¡Nos interesa tu opinión para seguir analizando los comportamientos que nos llevarán a ser un país corresponsable porque ¡Somos Equipo!

*Además con el objetivo de concienciar el equilibrio en el reparto de las tareas del hogar, Samsung ha lanzado la app ‘Equal Housework’ para Android e IOS con el fin de equiparar el número de veces que hombre y mujer ponen la lavadora. Más info aquí.

72 Comentarios
  • Pilar

    19 Junio, 2017 a 7:11 am Responder

    Eric, me ha encantado tus comentarios, lo has analizado genial. No es un tema de exigencia ni de imposiciones, sino de darse a los demás y empatía. Pero para esto hace falta estar educado en esos valores y tener sensibilidad, que no deja de ser masculina, de ponerte en el lugar del otro y valorar lo que hacemos por el resto de la familia.

    • Maite

      20 Junio, 2017 a 12:02 pm Responder

      Muchas gracias Pilar por tus comentarios! Efectivamente, es cuestión de ser justo 😉
      Un abrazo

  • Abi

    19 Junio, 2017 a 7:37 am Responder

    Las tareas invisibles las asume quien tiene mayor sensación de responsabilidad con el hogar, el que le gusta que estén realizadas o que la familia esté bien. Casi siempre la mujer pero depende de la pareja….Incluso no viviendo en pareja, tras pasar tiempo de niña interesada por aprenderlas, las asumí en el piso de estudiantes… si hubiera sido hombre, en mi casa nadie se habría molestado en enseñarme, pero tambien he planchado para otras mujeres, por ejemplo. Asumirlas supone un acto de generosidad, independientemente del sexo. Aun así, me encanta la aportación tan certera de Erik.

    • Maite

      19 Junio, 2017 a 1:57 pm Responder

      Muchas gracias Abi con contarnos tu experiencia!

  • M

    19 Junio, 2017 a 7:42 am Responder

    Estoy todalmente de acuerdo en que debería de haber corresponsabilidad en las tareas de casa y el cuidado de los hijos pero ¿Cuántas veces hay que tirar la ropa después de que tu marido/pareja la haya puesto a lavadora? ¿Cuántas veces hay que poner el lavavajillas con la misma olla esperando a que la comida pegada se disuelva mágicamente? ¿Cuántas veces hay que poner la bolsa de basura en el cubo después de que él haya tirado la basura? ¿Cuántos meses hay que esperar para que él por fin cambie las sábanas? ¿O cómo le dices ya que a la niña hay que peinarla antes de llevarla a la guarde? Y así muchas más y más. Al final para la mujer (al menos para mi) es más fácil hacerlo todo porque, total, tienes que ir repasando y haciendo o deshaciendo lo que él no ha hecho bien y nunca le puedes decir nada porque sino se enfada y la de broncas que yo ya llevaré… Lo peor de todo no es que no sepan hacer las cosas, es que son tan vagos que le da igual y no se dan cuenta hasta que explotas pero luego la buena voluntad le dura dos días. Y luego te dice su madre “yo rs que a mis hijos los he educado en igualdad”…

    • mvm

      19 Junio, 2017 a 9:15 am Responder

      Es como si me mirara en un espejo. ¿cómo se cambia a un tío de 45 años que ha sido educado de esa manera sin que te lleve a tener peleas, o ansiedad por callártelo?

      • Nieves

        19 Junio, 2017 a 10:02 am Responder

        Hace poco leí
        En mi caso, se puede decir que soy afortunada (algo que mi madre me recuerda constantemente y reconozco que me molesta un poco) Aunque mi pareja viene de una familia patriarcal, 7 hijos en los que solo limpiaban las mujeres, al emparejarse todos los hijos se han adaptado a la realidad, al trabajo en equipo, en cambio las hijas no, me resulta tan curioso, ellas son las que llevan la carga de la casa, pero no es excusa la educación recibida, mi familia política es el mejor ejemplo.
        Volviendo al tema, nosotros compartimos las tareas de la casa, no lo hacemos todo al 50% sino todo al 100%, según cuadre, él cocina más que yo, se le da mejor, yo pongo más lavadoras, pero tendemos por igual, por poner algún ejemplo…
        Un día que no podía más le eché en cara que nunca se ponía a planchar como yo, ahí de pie, dos horas, para tenerlo todo perfecto y guardado, y me dijo, es que lo veo innecesario, yo prefiero guardar las cosas directas del tendedero e ir planchando a medida que se necesitan.
        Primero piensas que está mal, qué así no se hace porque no lo haces tú, pero por qué?
        Pues nada, cuando él recoge lo hace a su manera y cuando lo hago yo, a la mía, nos avisamos de que lo hicimos para estar organizados y ya está.

        • Nieves

          19 Junio, 2017 a 10:05 am Responder

          Las tres primeras palabras de mi comentario sobran, edité y se me quedaron 😉

      • Beatriz

        19 Junio, 2017 a 11:37 am Responder

        Me veo muy reflejada porque siento desidia a la hora de hacer tareas invisibles y además no querer hacerlo y la mejor manera es hacer que no sabe.

    • Maria Jesus Moron Luque

      19 Junio, 2017 a 9:53 am Responder

      Jajajaja, eres mi clon!! Y creo que el de muchas. Si para que se den cuenta de todo lo que hacemos tenemos que dejar de hacerlas, habría un verdadero desastre en nuestras casas. Yo he escuchado frases del tipo: para que hay que limpiar el cuarto de baño otra vez? Lo limpiamos la semana pasada!! –
      Desde que vivo con mi marido, no le he planchado ni una sola prenda. Pensais que él lo ha hecho alguna vez? Le da igual. Sale con la ropa desarreglada y ya está. Y desde que tenemos una persona que nos ayuda en casa, se aprovecha y le planchan la ropa.
      He llegado a estar un mes sin lavarle ropa. Y solo se ha dado cuenta cuando le faltaban calzoncillos. Ha lavado solo nuevos calzoncillos y ya está.
      Así que, con alguien así, ya no puedo luchar más. Paso de tener más broncas en la casa. No se da cuenta o no tiene interés o lo que sea.
      Yo hago todo lo posible para que mi casa, donde vivimos yo y mis hijos, esté limpia y ordenada. Y él se aprovecha de la situación. Así al menos lo veo yo.

    • Maite

      19 Junio, 2017 a 2:22 pm Responder

      Así, es! La pareja tiene que preocuparse por hacerlo (como mínimo) como le gustaría encontrarse las cosas. Gracias por tu reflexión M!

    • miren

      20 Junio, 2017 a 11:56 am Responder

      ¡hola! creo que las tareas debe hacerlas cada uno a su forma, si tratas de imponerle la tuya, estás perdida, y creo que con razón, que si te dicen que lo haces mal, es fácil responder “pues lo haces tú”.. y lo peor es que para que cada uno pueda hacerlas a su manera, hay que tener la suerte de que no recaigan todas sobre una por defecto.. queda mucho aún, parece mentira, pero sí… bss!

  • Elvira de la Cruz

    19 Junio, 2017 a 7:47 am Responder

    Ha sido el debate familiar de la semana por un estudio que salió del tema y que además culpaba a las mujeres de no delegar… perdona? No tengo ningún problema en que alguien se responsabilice de apuntar que falta y comprar papel higiénico. De leer una circular del cole y apuntar cuando es la fiesta del agua y que tiene que llevar . Hace un año asignamos que mi marido se encargaba controlar el pago de extraescolares y otros extras cuando no llegábamos por trabajo a casa , el primer mes me dijo que lo repasabamos juntos … como? Si yo tengo que tenerlo en mi espacio mental ya lo hago yo… el reparto es eso … ya llevo bastantes cosas en la cabeza y agenda del móvil

    • Maite

      19 Junio, 2017 a 2:24 pm Responder

      Es bueno que haya debate, aunque sea para poner en cuestión cómo se hacen las cosas! Muchas gracias Elvira por contarnos tu experiencia!

  • Mentxu

    19 Junio, 2017 a 8:27 am Responder

    Este es el principal tema de discusión infinita en mi casa. Mi chico o está cansado del trabajo o tiene algo que hacer antes que lavar los platos, poner una lavadora, cambiar las sábanas, etc. Al final le digo que no lo haga por mi, ( veis no?, por mi, en vez de por nosotros), que piense en nuestra hija y en que clase de ejemplo quiere darle.

    • Vidaconuve

      19 Junio, 2017 a 9:51 am Responder

      Efectivamente, cómo coeducar si lo que ven l@s hij@s es que papá pone la lavadora cuando mamá se lo dice? Desesperanzador lo despacio que va todo, por no hablar de la poca capacidad de autocrítica de la mayoría de los hombres en esta línea..

      • Maite

        19 Junio, 2017 a 3:31 pm Responder

        Sí, Vidaconuve! El cambio es lento pero el primer paso es ser consciente de que queremos cambiar la situación actual! Gracias!!

    • Maite

      19 Junio, 2017 a 2:27 pm Responder

      Es así, es algo que beneficia a todos/as! Mil gracias por compartirlo 😉

  • Marta

    19 Junio, 2017 a 9:47 am Responder

    Yo he estado a punto de copiar y pegar el enlace y mandárselo al buen padre para que lo lea…. pero creo que el tema merece un análisis en común lo más sosegado posible.

    En mi caso el tema de la lavadora es el que menos me preocupa, pero sí el avituallamiento casero o las gestiones de la casa y el cole. Mi buenhijo ya ha llegado a decirme “Te lo digo a ti porque tú eres la que mandas en las cosas del cole, no papá.” ?

    • Maite

      19 Junio, 2017 a 3:33 pm Responder

      Marta te animo a que lo compartas con él y, después hacéis el análisis ;))
      El primer paso es ser consciente de que quieres cambiar las cosas! Gracias!

  • Martuki

    19 Junio, 2017 a 10:07 am Responder

    Ponerte a fregar a las 11 de la noche y oír, “deja que ya lo hago yo…” ¿perdona? has estado aquí toda la tarde y podías haberlo hecho ya…; o dejar TODO lo del colegio preparado por la noche y que aún así en un mes se haya dejado la mochila de la piscina del niño 3 veces… ; que yo duerma 5 horas entre semana porque no me da la vida y el fin de semana te pregunte cuál de los dos días quieres levantarte, porque él no perdona su noche de PlayStation… son ya demasiadas, como dice “M” un poco más arriba, acabo antes haciendo yo todo, si después tengo que ir repasando o antes organizando… hasta lo de darles crema antes de ponerles al sol hay que recordárselo después de 5 años que tiene el mayor,… ayer vino el pequeño quemado porque yo sólo tuve tiempo de ponérsela al mayor antes de que se bajaran y a él se le “olvidó”… y todo así… Yo estoy AGOTADA física y mentalmente, de verdad…

    • Maite

      19 Junio, 2017 a 3:43 pm Responder

      Sí, el problema es cuando las tareas no se asumen como responsabilidad propia y se espera que alguien te lo recuerde. Gracias Martuki!

    • Ana

      20 Junio, 2017 a 11:54 am Responder

      ¿Alguien piensa que los hombres no ponen crema a sus hijos porque no les apetece? Supongo que no, supongo que todas y todos nos damos cuenta de que lo que pasa es QUE NO PUEDEN HACERLO como nosotras lo hacemos, porque tienen la cabeza en otras cosas, porque no se fijan en los detalles, porque son así, porque son HOMBRES….
      Pero, a diferencia de vosotras, yo no me indigno con ellos por ser así, porque comprendo que son así, que realmente son así, no es la sociedad la culpable, sino que ellos simplemente no sirven para el cuidado amoroso y punto.
      Y en vez de enrabietarme, comprender esto me permite sentirme mejor conmigo misma, porque comprendo que es una fortuna ser mujer, ya que el hombre vale por lo que hace, mientras que la mujer vale por lo que es.
      Las mujeres no necesitamos hacer nada para hacernos valer, ya que nuestro valor reside en algo natural, esencial, algo que llevamos en nuestra feminidad, algo que los hombres y los hijos siempre acaban por reconocer. Ese algo es nuestra capacidad de amor, de cuidar a los demás, haciendo del mundo un sitio mejor para los que nos rodean.
      Los hombres nos quieren y admiran por eso, porque ellos no saben, no pueden ser así. Ellos tienen que hacerse valer, tienen que destacar y competir con los demás hombres, mientras que nosotras no, nos basta con ser como somos, como nos sale ser.
      Todo lo que decís de que siempre somos nosotras las que lo hacemos todo en casa, no hace más que confirmar lo que digo, porque lo hacemos nosotras porque no somos como ellos. Deberíamos estar orgullosas de nuestra capacidad femenina de amor y cuidado y explotarla al máximo. Sentir algo de pena por ellos, ya que está comprobado que no pueden vivir sin nosotras, ya seamos sus madres o sus esposas, mientras que bien podemos nosotras prescindir de ellos a partir de cierta edad…
      Porque el problema no está dentro del hogar, sino fuera, lo que agota a una mujer es el tener que trabajar dentro y fuera de su casa. Es demasiado.
      Y luchar para que el hombre haga lo que no sabe hacer, parece batalla perdida…
      La batalla que hay que luchar es otra.
      Pero a los hombres hay también que comprenderlos. Para poder llevarnos realmente bien y enseñar a nuestros hijos a comprender y no odiar a nadie por su condición masculina o femenina. Últimamente parece haberse desatado una guerra entre los dos sexos, y los niños crecen percibiendo esa especie de enemistad tan poco natural.
      En fin….

      • Verónica

        20 Junio, 2017 a 1:01 pm Responder

        En total desacuerdo, se aprende por necesidad también y todos podemos hacer de todo, mi marido se quedó huérfano de madre con 15 años y cuidando a su padre enfermo de cáncer que perdió unos años después, aprendió a cocinar, lavar, planchar, coser a máquina, de TO-DO.
        Hoy en día con 49 años, somos corresponsables de dos niños de 6 años y 6 meses, y cada uno hace lo que toque o pueda en ese momento, cambiar pañales, bajar perros, poner lavadoras, coser botones, extraescolares, pediatra, compra, todo escrito y planificado, y organizado en una pizarra y un calendario, vamos anotando y tachando.
        Mi hijo de 6 desde los 3 hace su cama a su manera, desde los 4 sabe poner lavadora, lavavajillas, y está aprendiendo a cocinar, etc.
        Se predica con el ejemplo, todos podemos hacer de todo, con paciencia y tiempo, no hay que infravalorar a las parejas, hijos y demás-
        En mi pueblo organizan cursillos para aprender a hacer tareas del hogar y mantenimiento del mismo, desde coser un botón a cambiar un enchufe, para gente mayor que se quedó viud@, y los que más se están apuntando son los jóvenes.
        Lo primero que hay que cambiar son las mentalidades cerradas y pensamientos obsoletos.

        • Maite

          20 Junio, 2017 a 1:37 pm Responder

          Gracias Verónica por contar la experiencia de tu pareja y las actividades que hacéis en vuestro pueblo. Un abrazo.

        • Ana

          20 Junio, 2017 a 2:25 pm Responder

          Obviamente, cualquiera puede aprender a poner lavadoras y todo eso. Yo no digo eso!
          Digo que, como las continuas quejas de las mujeres lo demuestran, nosotras somos más dadas, por naturaleza, a un tipo de actividades y actitudes ante la vida. La razón de ello, logicamente, estriba en que la naturaleza nos hizo gestar a nuestros hijos y parirlos. Somos, por naturaleza, mejores cuidadoras que los hombres. Me parece triste andar peleando por no hacer lo que mejor hacemos.
          Cuando trabajaba fuera de casa siendo mis hijos muy pequeños, solo pensaba en acabar la jornada laboral para ir a recogerlos a la guardería y estar con ellos. Me lo pedía mi naturaleza, lo necesitaba. Odiaba mi trabajo porque me impedía cuidar a mis hijos, sabía que todo niño necesita estar con su madre mucho más que con cualquier otra persona. Es de una importancia total el que el niño sea cuidado por su madre. Ese cuidado se hace en casa, con todo lo que conlleva. Es lo mejor, lo más pleno en la vida de una mujer. Negar esto es ridiculo. El hombre ayudará en la medida de sus podibilidades, pero creo que lo ideal para todos es ser cuidados por una mujer.

      • Maite

        20 Junio, 2017 a 1:36 pm Responder

        Gracias Ana por tus reflexiones y comentarios. Un abrazo 🙂

  • Carlos del Campo Campos

    19 Junio, 2017 a 10:50 am Responder

    En total desacuerdo con mucho de lo que se comenta, ya que desde muy jovencito en que salí de casa, nadie me lava o me plancha la ropa, me cocina, llena la nevera, o tira la basura y si… hasta me ocupo de colegios extraescolares y mil asuntos más…
    Y porqué??? Porque soy un superhombre?? Para nada, soy de lo más normalito, con mis errores y cosas a mejorar, pero en casa soy el que mejor horario tiene así que entiendo/entendemos que “reparto” no supone hacerlo al 50% sino que en la pareja decidimos quien y qué hace cada uno. Además como dato en la gente que me rodea muchos padres (entre los 40 y 50 años) se implican y mucho en todas las tareas del hogar hijos incluidos
    ¿No sería hora de reflexionar y pensar que quizás cuando no es así, es porque se permite a la otra parte no asumir roles y/o trabajos?
    Al final aunque se falle al principio, cualquiera de la pareja puede realizar cualquier tarea

    • Maite

      19 Junio, 2017 a 4:18 pm Responder

      Carlos muchas gracias por compartirlo y visibilizar tu experiencia (y la de tu entorno) como familias corresponsables. Lamentablemente, los datos muestran que existe un desequilibrio importante y siguen siendo las mujeres las que asumen las responsabilidades doméstico-familiares.
      En cuanto a las causas de este desequilibrio, por supuesto que están las barreras internas que son valores y creencias heredados de un sistema patriarcal que no nos permite avanzar. Gracias por tu reflexión!

  • Silvia

    19 Junio, 2017 a 11:28 am Responder

    Pues sí, no sé con cual de los comentarios estoy más de acuerdo jajajaja. Sé que hay excepciones, pero son tan poquitas…

    • Maite

      19 Junio, 2017 a 4:19 pm Responder

      Sí, lamentablemente los datos muestran como son pocos los buenos ejemplos referentes en corresponsabilidad. Gracias Silvia!

  • Tere

    19 Junio, 2017 a 12:45 pm Responder

    Creo que falta un enfoque más profundo a las tareas invisibles que pasan por la organización familiar. Podemos pasar ya del lavar, planchar o cocinar ¿por favor? Hay mucho más en la crianza que no se ve. Empecemos por el ¿en qué te ayudo? (a mi en nada perdona) y terminemos por el whatsApp de la clase, del grupo de judo, del regalo de cumpleaños de la buenaamiga, de apuntarlos a campamentos, escuelas de verano y de organizar las vacaciones. Si no me acuerdo de algo, no se hace. Y encima se me ha olvidado a mi. No puedo más.

    • Maite

      19 Junio, 2017 a 4:25 pm Responder

      Efectivamente Tere! Tienes razón. De hecho tratamos estos temas en nuestro último informe Somos Equipo. Si quieres profundizar más sobre las tareas invisibles, puedes leerlo aquí ( https://clubdemalasmadres.com/somos-equipo-13f/ ) y descargarte el informe.
      Muchas gracias por tu reflexión 😉

  • Brujuleando (con peques)

    19 Junio, 2017 a 1:03 pm Responder

    No sé cómo se cambia algo que debería venir desde la educación desde pequeños. Pero en mi caso por suerte no es así. Mi marido cocina, está pendiente de qué falta en la nevera, de ordenar la casa, etc etc. Y de igual manera yo voy a cambiar las ruedas o el aceite del coche cuando toca sin que él me lo tenga que recordar. No sé,…..siempre ha sido así.

    • Maite

      19 Junio, 2017 a 4:28 pm Responder

      La educación es clave para cambiar las cosas! Gracias Brujuleando por contarnos cómo lo vives!

  • Ana Muñoz Muñoz

    19 Junio, 2017 a 1:19 pm Responder

    Y además de asumir todas esas tareas invisibles, no te enfades, no te deprimas, no te agobies, ten siempre una cara alegre y buenas palabras, tus sentimientos no importan…..es que en 3 meses que tiene mi bebé ayer llegué al límite y exploté, qué os voy a contar que no sepáis…..llegué incluso a decir que me arrepiento de haber tenido a mi hijo, y eso es lo más doloroso que me ha pasado

    • Maite

      19 Junio, 2017 a 4:34 pm Responder

      Gracias Ana por compartirlo. La carga no visible es la más pesada, precisamente por eso: porque nadie la ve. Un abrazo 🙂

  • G

    19 Junio, 2017 a 2:32 pm Responder

    Ojalá todos los hombre lo leyeran y lo entendieran…yo estoy cansada de intentar hacerle entender a mi respectivo que yo cargo con mucho y ya no puedo más, parece ser que tengo que estar agradecida porqué algunos días hace la cena, se pasa por el súper, o tiende una lavadora una vez al mes…las listas de la compra están hechas con mi letra, todo lo relacionado con las niñas es mi responsabilidad, el cesto de la ropa lo vacío yo, la ropa tendida no sabe donde va… él llega a casa 1h más tarde que yo, y ahora que hace intensiva y llega 2h antes no le da tiempo de hacer nada ni un sólo día… Cansa cansa cansa y desenamora mucho…yo decidí tener dos niñas, el niño que vive conmigo creía que era un adulto 🙁

    • Maite

      19 Junio, 2017 a 4:37 pm Responder

      Muchas gracias por compartir tu experiencia. Como muestran los datos de nuestro último estudio, las tareas de planificación y organización las asume la mujer. Un abrazo.

  • Orion

    19 Junio, 2017 a 2:45 pm Responder

    En casa coparticipamos bastante (aunque con la planificación cargo algo más yo, ejecutams a partes iguales… ). Eso sí, creo q ñara ello hay que asumir que algunas cosas las haga a su manera (aunque yo lo haría diferente)… No se acaba el mundo si los niños van algun día peor vestidos al cole o con la cara a medio lavar…. Pienso que hay que dejarles hacer si queremos descargarnos nosotras, que a menudo, tenemos un nivel de exigencia muy alto…

    • Maite

      19 Junio, 2017 a 4:40 pm Responder

      Sí, lo hombres tienen que ir asumiendo las responsabilidades! Muchas gracias!

  • Rebeca

    19 Junio, 2017 a 2:52 pm Responder

    Mi marido cocina, pero no los sábados y dejando todo guarro (de eso se quejan muchas mujeres así que algo de verdad habrá), sino a diario, haciendo la compra, y si va a estar fuera unos días está pendiente de dejar cena para los niños, etc. Yo me encargo de lavadoras y sí, de esas tareas invisibles referentes al colegio o guardería.
    Se trata de repartir tareas según las afinidades sin que ningún miembro de la pareja sienta que sale perdiendo. Si es así, el reparto no está bien hecho.
    Y cada uno se encarga de su coche, de su declaración de la renta, de su cuenta corriente (las tenemos separadas desde siempre, nunca vimos motivo para dejar de funcionar así), etc. De las cosas personales se encarga cada uno, y con lo común se hace un reparto equitativo. Lo normal, creo yo, entre dos adultos igualmente capacitados

    • Maite

      19 Junio, 2017 a 4:43 pm Responder

      Eso es Rebeca, repartir de forma justa sin que nadie salga perjudicado, es la clave!
      Gracias por compartir tu ejemplo. 😉

  • Alicia

    19 Junio, 2017 a 4:23 pm Responder

    Como me identifico!! La mayoría de las tareas del hogar me toca hacerlas a mí, aunque tengo que decir que poco a poco voy consiguiendo que colabore un poco más en casa (llevamos poco tiempo viviendo juntos). Espero que algún día (no muy lejano) lleguemos a la igualdad respecto a esto! Me ha encantado el post 🙂

  • lulu poison

    19 Junio, 2017 a 4:39 pm Responder

    Es una lucha, cuesta discusiones, gritos (a veces) y disgustos, pero hay que librarla. Argumentos:
    – por ellos, por dar ejemplo y facilitar que las nuevas generaciones vivan una sociedad más igual y justa.
    – por nosotras: porque tenemos derecho a tener algo de tiempo libre, y para ello la pareja ha de implicarse algo más allá que de hacer de soporte auxiliar a nuestras órdenes. Es lo mínimo, si sienten un poquito de amor por nosotras, no?

    Después de casi dos décadas de convivencia y mucha microbatalla, no me puedo quejar, lo tenemos todo repartido casi al 50%… y de vez en cuando me critica por ser yo la que no ve las tareas invisibles. 🙂

    • Clara

      19 Junio, 2017 a 6:26 pm Responder

      guau, algo de esperanza queda!! yo llevo como 8 años y sólo he conseguido que deje de tirar la ropa sucia al suelo!

    • Maite

      20 Junio, 2017 a 1:38 pm Responder

      Gracias Lulu por compartir con nosotras tu experiencia y aprendizaje después de tanto tiempo juntos!!

  • Clara

    19 Junio, 2017 a 6:14 pm Responder

    Cuando tantas mujeres se sienten igual, algo de verdad hay.
    ¿A veces la mujer tiene que aprender a delegar? Seguramente. Igual que habrá mujeres a las que les guste encargarse de todo… aunque no creo sea la norma. ¿Muchas intentan delegar y no da resultado? Rotundamente sí.
    ¿Cuál es el porqué de esa falta de equidad tan común? Pues no lo sé. Por más que lo pienso nunca obtengo respuesta; reducirlo a los roles aprendidos me parece demasiado fácil, y con el peligro de “echar balones fuera” (es que le educaron así, es lo que vivió de niño,…ergo ¿no tiene poder de cambio ni adaptación como adulto…?). Pienso que todos de adultos tenemos poder de decisión sobre lo aprendido, siempre se puede elegir, con mayor o menor dificultad. Elegir sólo lo que es conveniente para uno mismo, y no mirar por las necesidades de los demás antes que las propias, pues es una decisión también.

    Yo también aprendí que eran otros los que cocinaban y lavaban cuando yo era niña y adolescente, y tampoco hacía nada a no ser que me obligaran, igual que mi hermano. Sin embargo, de estudiante y viviendo sola, fui aprendiendo sola a cocinar, a quitar manchas, a limpiar cristales sin dejar marcas,… Desde que me casé hace 7 años, gotita a gotita me veo cargada con una mochila de trabajo que nunca se vacía, en una rutina que nunca acaba. Y he intentado todo tipo de experimentos para repartir el trabajo, pero ninguna solución dura más allá de mi enfado. En cuanto empiezo a sonreír, empieza de nuevo el goteo. Creo que va un poco más allá de echarle la culpa a la educación o a la sociedad (que algo sí, pero no toda).

    Todo esto me recuerda un anuncio muy certero, en el que un hombre limpiaba su coche, con un mimo, y lo dejaba reluciente, mientras que dentro de casa no limpiaba absolutamente nada. Y la pregunta era algo así como “Si sabes hacerlo, ¿por qué no lo haces también en casa?” y es que, querer es poder.

    • Maite

      20 Junio, 2017 a 1:44 pm Responder

      Efectivamente Clara, el problema no se resuelve únicamente educando. Tenemos que apostar todos y todas por una sociedad más justa y, para ello, es importante implicar a todos los agentes sociales: Estado, Familia y empresas pasando por la concienciación social. Un abrazo y gracias por recordarnos el anuncio que abrió los ojos a más de uno/a! 😉

      • Clara

        22 Junio, 2017 a 3:03 pm Responder

        Gracias a todos vosotros por la labor que hacéis, espero que de muchos frutos. Yo estaba encantada con mi trabajo y mi carrera, hasta que fui madre. Muchas mujeres estamos viviendo lo mismo que nuestras madres, abuelas, bisabuelas y tatarabuelas, y eso no puede ser… malo para toda la sociedad. Un abrazo!

  • Claudia Verdecchia

    19 Junio, 2017 a 7:35 pm Responder

    Y colgarla y doblarla y guardarla, y limpiar los dedos de los muebles de la cocina, arriba de la nevera……… El moho de la ducha……. El interior de la nevera, las esquinita de las ventanas………….y puedo seguir.

    • Maite

      20 Junio, 2017 a 1:46 pm Responder

      jajaja gracias Claudia!

  • Eugenia Rodríguez Reguera

    20 Junio, 2017 a 8:21 am Responder

    Este “debate” lo tendría que leer mi suegra,ya que al bh,ahora bpadre,nunca le dejó hacer nada de nada en casa.
    Ahora bpadre,antes bhijo, hace absolutamente todo en casa,y mi suegra le pregunta cuando aprendió a hacer la comida (siempre cocina él ) a planchar..a tender la ropa..a vestir y peinar a la bhija ..y a los bhijos porque es más fácil….y su respuesta es: que nunca me dejaste..y ahora con tres niños..si yo no ayudo…esto sería un desastre. (Gracias bpadre..mi cara de satisfacción se me sale..la cara de mi suegra llega al suelo y me mira como que “he echado a perder a su bhijo) …????

    • Maite

      20 Junio, 2017 a 1:47 pm Responder

      Muchas gracias por contarnos tu experiencia!

  • Ana

    20 Junio, 2017 a 8:35 am Responder

    Supongo que todo el mundo puede comprender que las mujeres son mujeres y los hombres son hombres.
    Supongo que todo el mundo puede comprender que esa diferencia no es solamente física, ya que un organismo es un todo, un todo en el que cada parte está integrada.
    Supongo que todo el mundo puede comprender por tanto que una mujer tiene, además de unas características fisicas que la hacen reconocible como mujer, otras características psíquicas igualmente femeninas.
    Sin embargo, tengo la impresión de que no todo el mundo puede comprender el hecho de que las mujeres y los hombres se sienten mutuamente atraídos precisamente por esas diferencias, tanto físicas como psíquicas, es decir, que a mí me gusta y enamora un hombre determinado en cuanto tal, como hombte, no como mujer!! Nos gusta lo diferente del sexo opuesto por algo, porque la naturaleza lo ha dispuesto así por algo, obviamente…
    Pues bien, entre esas diferencias psíquicas características de la mujer hay una que es fundamental y, a mi juicio, la que convierte a la mujer en un ser maravilloso de quien un hombre puede enamorarse de verdad, con respeto y admiración. Respeto y admiración por esa capacidad que el hombre no tiene en la misma medida, por esa capacidad de CUIDAR a los demás, de hacerlo con amor ( y amor es sacrificio, es sabiduría y es sufrimiento a veces).
    Y, digo yo, ¿por qué las mujeres de hoy se empeñan en ir en contra de esta realidad, de este hecho natural?
    Porque trabajan fuera de casa y consideran que lo justo es que luego en casa ambos arrimen el hombro… Bien, esto es justo y razonable, sin duda. Ahora bien, lo que yo creo y veo es que por este camino se va a llegar a perder esa maravillosa cualidad femenina del cuidado amoroso, cualidad que, repito, es propia y única de la mujer. ¿Qué recuerda todo niño cuando es mayor sino el amor de su madre, esa forma de cariño tan femenino que ningún hombre podrá nunca sentir ( mientras la ciencia no consiga que los hombres puedan parir)?
    La mujer es, por ello, quien ve que hay que limpiar tal o cual cosa de la casa, quien pone unas flores, quien se acuerda de que hay que llevar al niño al dentista, quien se levanta en la noche para besar la frente de su bebé con fiebre y quien disfruta o debería disfrutar con todo ello. Si no disfruta con lo que le es más propio, ay de ella!!!
    Yo animo a todas las mujeres a darse cuenta de que el verdadero privilegio de la mujer consiste en ser seres capaces de un amor que cuida a sus seres queridos, tanto a sus hijos como a su marido o sus padres ya ancianos.
    Y si hay que protestar contra algo, no será más bien contra el excesivo trabajo fuera de casa?
    ¿Por qué es mejor trabajar doce horas en una oficina ante un ordenador que hacer que tu casa sea un lugar maravilloso para los demás, tus demás?

    • Maite

      20 Junio, 2017 a 1:48 pm Responder

      Muchas gracias Ana por tu reflexión!! Un abrazo

    • Clara

      23 Junio, 2017 a 7:02 pm Responder

      Creo que nadie dice que trabajar fuera de casa sea mejor. Para *muchas* mujeres, es bueno trabajar fuera de casa, porque es gratificante. Aprendes una profesión que te dignifica.

      El trabajo de ama de casa, en muchos casos, es ingrato, ni la propia familia lo valora, y ya no sólo las tareas se vuelven invisibles, sino la propia mujer. Tampoco tiene reconocimiento social. En unas familias funcionará, cuando la mujer siente la misma satisfacción en casa que otras fuera de ella, ya sea una maestra, o una cirujana, y en eso también tienen que ver las circunstancias de cada una, y cómo la trata su entorno, familia incluida. Si tu experiencia es positiva dentro de casa, bravo! pero no invalida que otras sintamos un trato injusto.

      Y trabajando fuera de casa puedes seguir cuidando a los demás, y si no puedes, es que la conciliación está fallando, pero la culpa no es de la mujer por trabajar fuera. Creo que no es justo culpar a alguien, por empeñarse en ir en contra de una situación que le haga sentir ninguneado.

  • Ana

    20 Junio, 2017 a 8:42 am Responder

    Supongo que todo el mundo puede comprender que las mujeres son mujeres y los hombres son hombres.
    Supongo que todo el mundo puede comprender que esa diferencia no es solamente física, ya que un organismo es un todo, un todo en el que cada parte está integrada.
    Supongo que todo el mundo puede comprender por tanto que una mujer tiene, además de unas características fisicas que la hacen reconocible como mujer, otras características psíquicas igualmente femeninas.
    Sin embargo, tengo la impresión de que no todo el mundo puede comprender el hecho de que las mujeres y los hombres se sienten mutuamente atraídos precisamente por esas diferencias, tanto físicas como psíquicas, es decir, que a mí me gusta y enamora un hombre determinado en cuanto tal, como hombre, no como mujer!! Nos gusta lo diferente del sexo opuesto por algo, porque la naturaleza lo ha dispuesto así por algo, obviamente…
    Pues bien, entre esas diferencias psíquicas características de la mujer hay una que es fundamental y, a mi juicio, la que convierte a la mujer en un ser maravilloso de quien un hombre puede enamorarse de verdad, con respeto y admiración. Respeto y admiración por esa capacidad que el hombre no tiene en la misma medida, por esa capacidad de CUIDAR a los demás, de hacerlo con amor ( y amor es sacrificio, es sabiduría y es sufrimiento a veces).
    Y, digo yo, ¿por qué las mujeres de hoy se empeñan en ir en contra de esta realidad, de este hecho natural?
    Porque trabajan fuera de casa y consideran que lo justo es que luego en casa ambos arrimen el hombro… Bien, esto es justo y razonable, sin duda. Ahora bien, lo que yo creo y veo es que por este camino se va a llegar a perder esa maravillosa cualidad femenina del cuidado amoroso, cualidad que, repito, es propia y única de la mujer. ¿Qué recuerda todo niño cuando es ya mayor sino el amor de su madre, esa forma de cariño tan femenino que ningún hombre podrá nunca sentir ( mientras la ciencia no consiga que los hombres puedan parir)?
    La mujer es, por ello, quien ve que hay que limpiar tal o cual cosa de la casa, quien pone unas flores, quien se acuerda de que hay que llevar al niño al dentista, quien se levanta en la noche para besar la frente de su bebé con fiebre y quien disfruta o debería disfrutar con todo ello. Si no disfruta con lo que le es más propio, ay de ella!!!
    Yo animo a todas las mujeres a darse cuenta de que el verdadero privilegio de la mujer consiste en ser seres capaces de un amor que cuida a sus seres queridos, tanto a sus hijos como a su marido o sus padres ya ancianos.
    Y si hay que protestar contra algo, no será más bien contra el excesivo trabajo fuera de casa?
    ¿Por qué es mejor trabajar doce horas en una oficina ante un ordenador que hacer que tu casa sea un lugar maravilloso para los demás, tus demás?

    • Susana

      20 Junio, 2017 a 9:52 am Responder

      ES la primera vez que he sentido vergüenza ajena ante un comentario escrito por otra “malamadre”. No tengo palabras.

  • El bolsillo de Mamá

    20 Junio, 2017 a 9:45 am Responder

    Nuestro reparto es bastante equilibrado sólo que el trabajo del Señor M. es bastante exigente en cuanto horarios y en el tiempo en el que él no está en casa tengo que asumir otras cosas que, por ejemplo, los fines de semana están más repartidas.

  • ZURIÑE

    20 Junio, 2017 a 9:59 am Responder

    Ana,si eres una mujer y estas contenta con el trabajo de cuidar, me alegro mucho por ti, pero no debes presentar como el estado natural de las cosas el que la sociedad (patriarcal) nos imponga todas las tareas de cuidado gratuitas (por supuesto, y por amor!). Las haces encantada, felicidades! Pero yo solo tengo una vida y quiero vivirla, no encadenada a una cocina, una escoba y por supuesto tampoco a un ordenador. Entre dos se tarda menos,se disfruta más, ya esta bien de que los hombres tenga tiempo libre y de ocio a nuestra costa y gracias al discurso de «amor y entrega», que es falso

    • Ana

      20 Junio, 2017 a 10:21 am Responder

      Nunca un discurso de amor será falso.
      Podrá ser difícil y doloroso amar, pero lo que yo mantengo es que, al menos, se tiene eso, el amor desinteresado, que es MUCHO más que todas las diversiones del mundo.
      Dar a los seres queridos tus cuidados es lo más grande que le puede pasar a una mujer, porque es mujer y va en ella esa capacidad.
      Pero, claro, esto tiene que hacerse desde la necesidad, no desde la imposición! !! Cuido a mis seres queridos PORQUE LO NECESITO, no porque nadie ni nada me obligue.
      Quien se sienta obligada, esa lo pasará mal, claro!!!

    • Susana

      20 Junio, 2017 a 10:31 am Responder

      Amén. Cuando he leído el comentario de Ana he pensado: “¿pero es que ninguna malamadre ha respondido a esto?”

  • Anabel

    20 Junio, 2017 a 10:00 am Responder

    Gracias a dios los tiempos van cambiando, pero esto viene de la educación que ha estado dando y es muy díficil de corregir, aunque conozco a padres de familia con unos cuantos años y también aportan su grano de arena en casa, como bien decís depende mucho de la empatía que se tenga con la otra persona y más si son los dos los que trabajan, ya que el trabajo en casa requiere también mucho esfuerzo y casi nunca recibe recompensa. Me ha gustado mucho el artículo de Maite y Erick.

    Besos!

    Anabel!

  • Ana

    20 Junio, 2017 a 12:28 pm Responder

    Si en casa hay que poner un enchufe, colgar una lámpara, apretar una junta de un grifo, cambiar la rueda del coche, etc, lo suele hacer él, no? Ello se debe a su mayor fuerza física, así como a su mente más abstracta, menos concreta o intuitiva. ¡Qué le vamos a hacer!
    En lugar de tratar de cambiar lo que es así, ¿por qué no disfrutar de la vida tal cual es, con sus bellas diferencias?
    ¿Que hay muchas menos ocasiones de poner un clavo que de cambiar pañales? Pues claro!!
    Mala suerte para ellos, ya que así tienen.menos ocasiones de sentirse bien. O, ¿es que no os habéis fijado en lo contentos que se quedan cuando hacen algo bien? Cuando han conseguido cambiar una rueda, cuando nos han ayudado en una tarea que requiere de su fuerza física, ¿no veis cómo se sienten bien? Sí, porque eso es lo suyo, lo que pueden hacer bien, no como organizar una casa, tarea para la que, como decís, son negados…
    ¿por qué no srntirnos bien cada uno en zu papel? ¿Que el nuestro es más esforzado? Pues tanto mejor nos sentiremos cuando tengamos el trabajo cumplido, no?
    Y no creáis que hablo de una vida de esclavas, no, solo hablo de luchar por lo que hay que luchar, por lo que más nos conviene a todos.
    Y no pienso así gratuitamente, sino por experiencia. Conozco trabajar fuera de casa, conozco tener hijos y hacerlo todo en casa, conozco que el marido se vaya con otra dejandote con los hijos…. Lo conozco y , precisamente porque lo conozco, porque he padecido las consecuencias de ser una superwoman al uso, por eso me he acabado por dar cuenta de que algo está mal planteado en esta sociedad, ya que la mujer, a pesar de su evidente liberación, no consigue estar a gusto. Por algo será.

    • Verónica

      20 Junio, 2017 a 4:39 pm Responder

      Las consecuencias se pagan por convivir con niños grandes a los que disculpamos, son adultos y como tal pueden hacer de todo, y ello incluye cuidar, ya está bien de excusarlos, de pensamientos rancios, patriarcales y de imposiciones moralistas, así no se avanza, yo soy informática, sé de mecánica y me niego a que mis hijos sean una carga para sus parejas, es muy cómodo decir es la naturaleza, es mayor la carga educativa

  • Susana E.

    20 Junio, 2017 a 12:46 pm Responder

    Debería ser lo lógico y lo normal, y que las tareas en casa se repartan, pero como he leído en algún comentario, a pesar de trabajar los dos, aunque si bien es cierto que yo tengo reducción de jornada, elegida para cuidar de mi hija, no para tirarme a la bartola, cosa que todavía el BP no entiende. Lo que conlleva comentarios del tipo ” tú trabajar menos horas, no esperarás que yo después de trabajar 8 horas quiera llegar a casa con ganas de limpiar o de hacer cosas en casa”. No tengo ganas de discutir, hago las cosas como me apetece y considero, para con mi casa y mi hija, y a tragar hasta tener la próxima bronca. Solo espero que mi hija sea independiente, y jamás tenga que aguantar eso de “hacer las cosas porque toca”. No hay mal que 100 años dure, pero tampoco cuerpo que lo aguante. Cada día más mujeres aguantan menos y más hombres son uno más en el reparto de tareas de la casa.

  • Laura

    21 Junio, 2017 a 2:29 pm Responder

    Yo no me quejo de nada, en mi casa el reparto es equitativo, y tanto mi marido como yo trabajamos fuera de casa. ¿Quién ha dicho que discutimos? Yo no lo he dicho, desde luego, porque no es cierto. No sé qué es eso de la “condición femenina”, pero te aseguro que hay mucha gente que lleva siglos luchando para acabar con todas esas cosas que dices. Tú sí que eres para dejarte por imposible.

    • Susana E.

      22 Junio, 2017 a 11:02 am Responder

      Lo de discutir no lo decía por el foro, ni mucho menos. Lo decía por las posibles discusiones que surgen en casa a raíz de la distribución de tareas.

      • Laura

        22 Junio, 2017 a 1:19 pm Responder

        Mi mensaje no era para ti, Susana, era en respuesta a un comentario anterior (que por lo visto ha sido eliminado, pues ahora ya no lo veo), en el que decía básicamente que perdíamos el tiempo discutiendo en lugar de aceptar que por nuestra “condición femenina” habíamos nacido para encargarnos del hogar, mientras que ellos no. Algo que pensé que ya no leería en este siglo. Y encima terminaba diciendo que era para dejarnos por imposibles. De ahí mi respuesta.
        Quería aclarar que no me refería a ti 🙂
        Un saludo

  • Carla

    23 Junio, 2017 a 12:23 pm Responder

    Mi experiencia me dice una cosa sencilla a más no poder, esta:
    Cuando un hombre ama a una mujer, es bueno con ella, y viceversa.
    Veamos el ejemplo de mis padres, hoy de 85 y 86 años:
    Mi madre nunca trabajó fuera de casa, mi padre, ingeniero industrial, trabajó siempre, saliendo de casa a las 8 y volviendo a las 20 horas.
    Mi padre nunca hizo nada en casa, como resultará normal ( eso espero).
    Bien, pues cuando mi padre se jubiló anticipadamente, entonces, sin que nadie le tuviera que decir nada, él ayudaba en lo que podía. Ahora bien, ese ayudar en lo que podía era poquito, pero era poquito porque él no era capaz de ver si había polvo en los muebles, y porque en la cocina, mejor era que no entrase…. Simplemente, era un inútil con mayúsculas, pero buena intención no le faltaba.
    Sin embargo, cuando mi madre comenzó a adelgazar en grado alarmante, cuando empezó a sentirse cansada por dar dos pasos, cuando se deprimió, ahí empezó mi padre, sin que nadie se lo dijese, a fregar, a cocinar, a ir a la compra…
    No, no es cuestión de antes o de ahora, es cuestión de amor y de educación, de cultura.
    Un hombre que no ayuda a su mujer si la ve agotada, no la ama. Y punto.

  • patricia bravo martin

    16 Noviembre, 2017 a 7:42 pm Responder

    Hola Eric yo en este tema la verdad tengo bastante suerte los dos trabajamos fuera de casa y la verdad en casa los dos hacemos por igual,,lo único que aveces nuestros horarios son super disparatados y no llegamos, pero la convivencia a ido puliendo cosillas y¡ oye! hoy por ti y mañana por mi. Tenemos dos chicos y los educamos para que respeten el trabajo de casa incluso que hagan cosillas como limpiar su habitación y que valoren el trabajo que cuesta todo.asi que me encanta tu articulo un saludo.

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