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Cómo cambia el cerebro con la maternidad

Cómo cambia el cerebro con la maternidad

Ser madre te cambia la vida, qué gran tópico y qué gran verdad. Tal vez decir que tras la maternidad eres otra persona pueda sonar exagerado para algunos/as, pero nadie pone en duda que la maternidad supone una actualización importante en tu sistema operativo, una nueva versión de ti misma.

Cómo cambia el cerebro con la maternidad

*Podéis seguirla en @neuro.maternal

Es indudable que la conducta de una mujer cambia cuando es madre. Ya durante el embarazo dedicamos gran parte de nuestros pensamientos y nuestras acciones a asegurar el bienestar físico y psíquico del futuro bebé. Dejamos de hacer cosas que nos apetecen por temor a que puedan perjudicarle.

Cuando por fin le vemos la cara a nuestro bebé nos rendimos ante el poderoso instinto maternal. No importa lo cansadas que estemos, lo poco que hayamos dormido o lo dolorido que esté nuestro cuerpo tras el parto. Hay algo que es mucho más poderoso, mucho más fuerte que todo eso, el instinto de cuidar a nuestro/a hijo/a. Es un instinto, y como tal, está al mismo nivel que el instinto de supervivencia. Ahora, cómo madres, deberemos gestionar estas dos fuerzas e intentar compaginarlas, anteponiendo muchas veces las necesidades del bebé a las necesidades propias.

El instinto maternal hace acto de aparición

El instinto maternal es, ni más ni menos, que la esencia de nuestra supervivencia como especie. Al nacer somos seres completamente dependientes, estamos indefensos. No sólo somos incapaces de ver, sino que ni siquiera somos capaces de regular nuestra propia temperatura corporal. Para poder sobrevivir necesitamos que la conducta de nuestra progenitora cambie, es decir, que las acciones de la madre pasen de estar motivadas por el instinto de supervivencia (buscar el placer y huir del dolor), a estar motivadas también por el instinto maternal. Si esto no fuese así, si a las madres no nos ‘poseyera’ el instinto maternal, la especie humana se habría extinguido.

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Hasta la fecha se desconocía si en humanos el embarazo modificaba la anatomía del sistema instintivo y primitivo del 🧠 encargado de la motivación, el refuerzo, el placer y el “instinto maternal”💗. La región principal de este circuito es el ✨Núcleo accumbens✨ ¿Habías oído hablar de ella? . El núcleo accumbens es clave para la conducta maternal en roedores🐭. Las hormonas de final del embarazo/parto modifican la estructura y función de esta región para que inmediatamente tras el parto el animal se sienta atraído por los estímulos procedentes de la cría y organice su conducta para estar en contacto con ella, limpiándola, acicalándola, amamantándola, protegiéndola… Podríamos decir que es algo parecido a lo que popularmente se llama “Instinto maternal". Una vez el animal entra en contacto con las crías, será la interacción con ellas la que irá manteniendo, adaptando y reforzando el circuito. 💗 . Y en humanos, ¿pasa lo mismo? ¿El embarazo y parto también modifican sistemas instintivos y primitivos del cerebro de la mujer? Pues sí. En nuestro último estudio publicado encontramos cambios anatómicos en esta estructura en mujeres que habían pasado por su primer🤰. La siguiente pregunta es: ¿están estos cambios relacionados con la conducta maternal? En el estudio también analizamos cómo se activaba el 🧠 de la mamá cuando veía fotos de su 👶 . Observamos que cuanto más cambiaba la anatomía del sistema del placer🧠, mayor era la activación de esta región ante fotos del 👶. . En la prensa lo han resumido como “Cambios cerebrales que hacen que la madre se enamore del bebé”. . Obviamente estamos hablando de estadísticas, y la experiencia de embarazo, parto y posparto varía entre nosotras. ¿Os enamorásteis vosotras de vuestro bebé desde el primer día? (Leed comentarios del post anterior sobre las distintas experiencias) . ¿Creeis que hay diferencias dependiendo de cómo ha ido el embarazo o el parto? 🤔 . Estamos deseando contestar a vuestras dudas y escuchar vuestras experiencias para enriquecernos todos y seguir investigando en este campo que tanto nos apasiona y del que nos queda mucho por descubrir. 📷@monetnicolebirths #embarazo #maternidade #postparto

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Pero, ¿cómo consigue el instinto maternal apoderarse de nuestra mente?

Desde el embarazo, la placenta emite una serie de hormonas que llegan a la madre por el torrente sanguíneo. Estas hormonas modifican cada uno de los órganos y sistemas del cuerpo de la mujer para facilitar el embarazo, parto y posparto.

Entre estos órganos, ¿se encuentra el cerebro? Esa era justamente la pregunta que nos llevó a realizar el estudio del que os voy a hablar. En nuestro grupo de investigación queríamos saber si el embarazo producía cambios en el cerebro humano. Para responder a esta pregunta escaneamos con resonancia magnética el cerebro de mujeres que querían quedarse embarazadas antes del embarazo y después del parto. Como grupos control también escaneamos a los futuros padres (antes del embarazo y después del parto) y a parejas que no tenían hijos ni los tuvieron entre las sesiones.

Al comparar el cerebro de las mujeres antes de quedarse embarazadas con su cerebro después del parto vimos que se habían producido cambios importantes en áreas cerebrales implicadas en la cognición social, en particular en regiones clave para la percepción del “yo”, la empatía y el altruismo (ver figura 1), así como en regiones implicadas en la percepción del placer (ver figura 2). En un estudio posterior vimos que se trataba de cambios cerebrales similares a los que ocurren durante la adolescencia, sugiriendo así que podría tratarse de mecanismos de poda sináptica inducidos por cambios hormonales.

Figura 1. Cambios en el volumen de sustancia gris en regiones implicadas en la percepción del “yo”, la empatía y el altruismo.

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Figura 2. Estriado ventral, región clave el procesamiento del placer, la motivación y el refuerzo.

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Otra de las preguntas que queríamos responder era cuánto duraban estos cambios, ¿se trataba de cambios cerebrales duraderos que persistían más allá del postparto temprano? Para saberlo volvimos a escanear al grupo de madres dos años después del parto y vimos que los cambios cerebrales persistían a los dos años. Si duran más allá de los dos años es algo que tendremos responder en futuros estudios. La pregunta ahora es: ¿qué significan estos cambios? ¿tienen algo qué ver con lo que se conoce como The Mommy Brain? es decir, ¿están relacionadas con los fallos de memoria o despistes que comentan las embarazadas?

  • En nuestro estudio evaluamos mediante una batería de tests cognitivos funciones como memoria, capacidad de aprendizaje, tiempo de reacción, atención y memoria de trabajo. No observamos diferencias entre el pre-embarazo y el post-parto en ninguna de las medidas, ni tampoco vimos correlaciones entre estas medidas y los cambios cerebrales.
  • Sin embargo, si observamos una asociación entre los cambios cerebrales y las puntuaciones en escalas de vínculo maternal: a más cambios mejor calidad del vínculo materno-filial. Además vimos que cuanto más cambiaban durante el embarazo las regiones encargadas en procesar el placer, más se activaban estas áreas en el posparto cuando las madres veían fotos de sus bebés.

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¿Y a los padres? ¿No les cambia nada el cerebro?

Los datos procedentes de la literatura animal indican que las hormonas del embarazo son necesarias para poner en marcha la conducta maternal rápidamente, pero que, tras el parto, la interacción con el bebé será la encargada de mantener y adaptar los cambios cerebrales y hormonales. Este proceso, que recibe el nombre de sensibilización parental, parece que es el responsable de los cambios observados en el cerebro del padre. De hecho, estudios realizados durante el POSPARTO en padres indican que los cambios cerebrales y hormonales están relacionados con la implicación del padre en la crianza de los hijos. Cuanto más tiempo pasa el padre con los hijos y más disminuyen sus niveles de testosterona, mayor activación de áreas cerebrales implicadas en el procesamiento del placer ante fotos de su bebé.

El estudio de los cambios cerebrales asociados al embarazo supuso un importante avance científico, pero a la vez dejó abiertas muchas preguntas que queremos responder en futuros proyectos. Por ejemplo, ¿Cuánto duran los cambios?, ¿Se mantienen de por vida? ¿Cuándo se inician? ¿Influye el tipo de parto? ¿Ocurre lo mismo con cada embarazo? Recientemente hemos creado una cuenta de Instagram llamada @neuro.maternal, en la que ofrecemos divulgación científica sobre la neurociencia del embarazo y la maternidad, y damos a conocer los proyectos que estamos llevando a cabo. Si os interesa el tema o conocéis a alguien a quien le pueda interesar, os agradeceríamos enormemente que le dieseis difusión.

*Referencias principales:

¡Esperamos que os haya resultado interesante este post!

Han comentado...

  1. Me ha gustado mucho el articulo, pero viendo que los despistes y la mala memoria según vuestros estudios no tiene que ver con el postparto etc deberia ir al medico?ya era despistada de antes de tener al bebe pero ahora siento que no me acuerdo de cosas, cuando me preguntan y tengo que recordar algo me cuesta mucho recordarlo y tengo muchos despistes tontos y me cuesta concentrarme, la niña ya tiene año y medio he de decir. Gracias!!un saludo!!

    1. Hola, Estíbaliz,
      Gracias por tu comentario. Los estudios acerca de los efectos del embarazo y la maternidad en la memoria son contradictorios. En nuestro estudio no observamos cambios significativos en las funciones cognitivas pero es cierto que hay algún estudio que sí observa. Creemos que parte de esta controversia está generada porque, a parte del embarazo, hay factores que acompañan a la maternidad que pueden afectar a la memoria, como el cansancio o la falta de sueño. Por otro lado, es importante que seamos conscientes de que tras la maternidad tenemos que prestar atención y recordar más cosas. Puede que nuestras recursos cognitivos se mantengan idénticos, pero que ahora, el lugar de dedicarlos exclusivamente a “nuestras cosas”, hemos de dividirlos para que procesen, atiendan y recuerden “nuestras cosas” y todas las nuevas que surgen tras la maternidad (que no son pocas:) ). Espero haberte ayudado. Un abrazo! Instagram: @neuro.maternal

  2. Un artículo muy interesante, yo creo que la verdad es que vamos evolucionando y adaptándonos poco a poco nuestras vidas, costumbres y gustos con la edad y como nos va yendo..

    Besos!

    Anabel

  3. Hola!
    Muy interesante el artículo, con el tema de la pérdida de memoria, no creo que sea tan así. Soy madre de una niña de nueve meses y lo fui a los treinta y un años, y me he dado cuenta que la pérdida de memoria se debe a que nuestro cerebro toma nuestra información y ve la prioridad (nuestros hijos) y nos lleva a olvidar las preocupaciones, deberes y u obligaciones que nos alejarian de él.
    Al nacer nuestros hijos, los placeres, obligaciones, recuerdos y cualquier otra debilidad, es puesta en segundo plano por nuestro propio cuerpo. Lo vi en mi madre y en mi hermana de primera mano.
    Al final de tanto leer, escuchar opiniones de otras mujeres y compartir información, este ha sido mi humilde resultado y le doy fe de lo que yo estoy viviendo.

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