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Cómo introducir la alimentación en los más pequeños y pequeñas

Cómo introducir la alimentación en los más pequeños y pequeñas

El Consultorio Malamadre Dígame junto con Danone vuelve con septiembre, esta vez para hablar de la alimentación complementaria. Tras conversar sobre embarazo, posparto y lactancia, ahora nos toca resolver vuestras dudas en torno a esta etapa de la crianza. Esta noche Laura Baena, fundadora del Club de Malasmadres, y Gonzalo Oñoro, confundador de ‘Dos pediatras en casa’ estarán esta noche en Directo con vosotras.

Consejos para iniciar la alimentación complementaria

*Podéis seguir a Gonzalo Oñoro en Instagram.

La alimentación es uno de los caballos de batalla a los que se tienen que enfrentar las madres y los padres en el día a día con sus hijos. Según la Organización Mundial de la Salud, durante los primeros 6 meses de vida los bebés se deben alimentar de forma exclusiva con leche, ya sea esta materna o artificial, ya que este alimento tiene todo lo que necesitan para que crezcan y se desarrollen durante este tiempo.

Hasta aquí parece todo muy sencillo: leche, leche, leche…, pero al llegar a los seis meses, ¿qué? A partir de esta edad la leche ya no es suficiente para cubrir las necesidades nutricionales de los más pequeños de la casa por lo que se debe iniciar lo que se conoce como Alimentación Complementaria. Durante esta etapa el bebé irá teniendo contacto con otros alimentos, mientras la leche sigue siendo el alimento principal. Sin duda alguna, esta etapa es una de las que más quebraderos de cabeza provoca a las madres y los padres que se preguntan cuándo y cómo deben empezar a dar esos pasos y con qué alimentos.

Pues para esto la respuesta también es bastante sencilla. La Asociación Española de Pediatría publicó en el año 2018 su guía más reciente sobre alimentación complementaria. Es esta guía no figuran arcaicas listas y tablas con tiempos y alimentos para que las niños sigan un camino estrecho del que no pueden salirse. No, todo lo contrario. En esta guía se insiste en que un bebé puede comer (casi) de todo desde los 6 meses de vida sin que haya que seguir un orden determinado.

En este documento se insiste mucho en otra de las dudas que más frecuentemente tienen las mamás, ya que muchas se preguntan si realmente hay que esperar a los 6 meses para iniciar la alimentación complementaria o si se puede adelantar. Como ya se ha explicado, a un bebé sano que se desarrolla correctamente le basta y le sobra con comer solo leche hasta los 6 meses. Pero si somos justos, también es verdad que la alimentación complementaria se puede iniciar desde la semana 17 de vida (aproximadamente desde los 4 meses de vida),  aunque esto iría en detrimento de la leche que toma el niño, por lo que ¿qué necesidad hay de adelantar la alimentación complementaria si al niño le es suficiente con la leche, sobre todo si esta es materna? Creo que la respuesta es evidente.

Más allá de cuándo iniciar la alimentación complementaria, muchas familias se debaten si hacerlo a la vieja usanza, con triturados de frutas o verduras junto a la proteína que toque ese día, o bajo un enfoque más actual con trozos que el bebé se lleva a la boca y tomando él la decisión de cuándo ya no quiere comer más, método que se conoce como Baby Led Weanig (BLW). Es cierto que a al BLW se le presuponen una serie de beneficios, como que es el lactante el que controla su sensación de hambre y saciedad, una introducción desde el inicio de los sólidos o una experiencia más allá del mero hecho de alimentarse; sin embargo, una alimentación con triturados no tiene por qué ser menos saludable que bajo el enfoque BLW. De todas formas, la introducción de alimentos y texturas diferentes a los triturados se debería de realizar hacia los 9-10 meses y no más tarde de los 15, ya que si se retrasa por encima de esta edad existe mayor riesgo de que el niño desarrollo una aversión a texturas. Y hablando de aversiones, ¿cuántas madres habrán pasado por nuestras consultas diciendo que a Manolito no hay manera de que Manolito abra la boca para tomar un bocado de tal o cual alimento?

Durante la alimentación complementaria, muchas veces se necesitan 10 o 15 intentos para que un niño tome de buen grado un alimentos nuevos. Realmente no es que no le guste, es que existe una tendencia innata a rechazar alimentos con sabor amargo y/o agrios, ya que nuestro cerebro infantil los interpreta como veneno y, ¡oh, sorpresa!, muchas verduras y frutas tienen este sabor.

Poco a poco y con el paso del tiempo el bebé entenderá que esos nuevos alimentos no le hacen daño y los acabará tomando con gusto. Además, esta etapa no debe ser vista solo desde un punto de vista en el que hay que cubrir las necesidades nutricionales del bebé, ya que, además, es clave para sentar las bases de la que en un futuro será una buena relación con la comida.

De hecho, siempre será preferible un niño que come poco, pero lo hace con gusto y de diversos alimentos, que un niño muy restrictivo que come solo cuatro o cinco cosas aunque en una cantidad suficiente para cubrir sus necesidades calóricas.

En este sentido, durante la infancia, como en muchos otros aspectos vitales, se sientan las bases de nuestra relación con la comida, por lo que la única forma de que un niño acepte un alimento que no le gusta es seguir en contacto con él. No debemos forzarle a comer, pero si no insistimos (múltiples exposiciones e intentos a un alimento que rechaza) dad por seguro que ese alimentos que ahora de pequeño no le gusta, de mayor lo rechazará con todo seguridad.

Para acabar, me gustaría resaltar el papel que tenemos los padres y las madres como ejemplo de una adecuada alimentación para nuestros hijos. No debemos olvidar que nosotros somos el espejo del que aprenden los más pequeños de la casa, por lo que lo primero que hay que hacer es predicar con el ejemplo y comer lo mismo que ponemos en el plato a nuestro hijos. ¿Cómo se va a comer Manolito un plato de judías verdes si no ha visto  a papá o mamá comérselo nunca?

Y tú Malamadre, ¿qué experiencia has tenido? Te esperamos en los comentarios.

Han comentado...

  1. Buenas,

    en efecto hay que insistir, sobretodo con verduras y pescados que es lo que las cuesta, al peque se los cuelo en papillas pero la mayor con 9 años le cuesta…

    Besos!

    A. Moreno

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