¿Qué quieres encontrar?

Cómo luchar contra la carga mental

Cómo luchar contra la carga mental

¿Sientes que tu cabeza va a mil por hora?

¿Ni en el sofá paras de pensar?

¿Cuando te acuestas sigues en modo centrifugadora?

Si tú también has contestado “Sí” a todas, bienvenida al club…

*Puede seguir a María en Instagram.

Pero ¿Cuál es el origen de esto? ¿Para qué le damos tantas vueltas a todo? ¿Por qué se nos queda ahí atascado y no sale? Y, lo más importante ¿Cómo se puede resolver? Pues vamos al lío.

Lo primero que necesitamos es saber, a grandes rasgos, cómo funciona la mente. Ésta, aunque a veces nos dé la sensación contraria, siempre está a nuestro favor. Siempre intenta ayudarnos. Siempre intenta RESOLVER los problemas que le presentamos. Y lo hará buscando soluciones a través del pensamiento. Pero… ¿Qué pasa si el problema que le planteamos NO SE PUEDE RESOLVER AHORA (o no se puede resolver de la forma en que queremos)? Pues que se queda atascada dando vueltas, porque si tú sigues queriendo resolverlo (AHORA), pese a que no se puede en este momento, y la mente, muy obediente, sigue buscando… Sin encontrar. 

El único motivo por el que nos quedamos en modo centrifugadora, o en bucle, o con pensamientos rumiantes, es que queremos cambiar o actuar sobre algo que no depende de nosotras (o bien ahora no depende de nosotras, pero igual mañana sí, o bien simplemente no está en nuestra mano, depende de otros). Sí, parece que así de golpe esto no acaba de cuadrar, pero lo sigo explicando.

¿Qué solemos tener en la cabeza?

  • Lo que nos falta por hacer (Tengo que…)
  • Lo que mañana “igual” pasará (¿Y si…?)
  • Lo que Pepita me dijo que no me gustó (No entiendo por qué lo ha dicho… No debería haberlo dicho)
  • Preocupaciones sobre los hijos (cosas que no han pasado o que han pasado y no nos han gustado)
  • Lo que debería de hacer la pareja que no hace
  • Lo que nos gustaría que ocurriera pero no ocurre
  • Miedos de futuro
  • Culpas del pasado

No podemos parar la cabeza luchando contra ella. Queriendo pararla sólo miramos más a la centrifugadora, al problema, y lo hacemos más grande. Lo que es importante empezar a pensar cuando estamos ahí metidas es: Vale, le estoy dando vueltas porque, en realidad, no depende de mí, no tiene solución ahora mismo. Esto ya empieza a liberar presión, porque cambiamos la perspectiva. Y hay que introducir un nuevo enfoque, usar el idioma del cerebro: las preguntas.

Soluciones:

Pregúntate, sobre eso a lo que le estás dando vueltas:

 ¿Lo puedo resolver todo ahora? 

Respuesta: No (siempre será esta respuesta, porque TODO no se puede resolver a la vez, y darnos cuenta de esto, elimina presión y empezamos a ver caminos libres). 

Sigue preguntándote: 

¿Puedo resolver una parte ahora?

Respuesta: No. Pregúntate: ¿Qué es lo que SÍ depende de mí en este momento? Y centra tu atención en otra cosa que sí dependa de ti.

Respuesta: Sí. ¿Qué parte depende de mí? ¿Qué puedo hacer AHORA sobre esa parte que depende de mí? Y, si tienes respuesta, actúa. Si todavía no te sale respuesta, sólo sigue con la pregunta para acostumbrar a tu mente.

Y muy importante: delega

Que dependa de ti (es decir, que lo puedas hacer) no significa que lo TENGAS QUE HACER. Sobre lo que depende de ti PUEDES ELEGIR hacerlo o no. Y si eliges no hacerlo, está bien. Tienes derecho. Porque muchas veces, hasta que tú no sueltas, los demás no cogen. No puedes pretender que aquella persona que no hace o que no se le ocurre hacer, haga (porque se dé cuenta de que tú ya llevas mucha carga). No. Eso no depende de ti. Pero sí depende de ti soltar parte de esa carga, porque TE ELIGES y sabes que NO ES UNA OBLIGACIÓN sino una elección, lo que habías tomado hasta ahora. Delega. Y ten paciencia durante el proceso. Porque quien no ha hecho algo hasta ahora, no puedes pretender que lo haga ded golpe y, además, de la misma forma en la que tú lo harías.

Muchas mujeres Kaizen (las que han hecho conmigo el proceso de 12 semanas de Camino Kaizen) me dicen, a mitad del curso, “Pero es que, si no lo hago yo, no lo hace nadie”. Y realmente, es al revés. No lo hace nadie porque siempre lo haces tú, y no hay necesidad por parte del resto de hacerlo, porque siempre vas a acabar haciéndolo tú. La solución pasa por darnos cuenta de que somos prescindibles, aunque hay una parte de nosotras que se resiste a creerlo. Que el mundo sigue girando si hacemos un poco menos. Que los demás lo acabarán haciendo, puede que no igual que nosotras, pero a su manera, que también vale. Y así, nuestra mente, se puede ocupar de resolver otros asuntos, y tiene tiempo para ESO que habíamos dejado de lado para nosotras porque “primero van los demás”.

Cómo luchar contra la carga mental

Lo que no depende de ti, no está en tu mano, nunca podrás cambiarlo o actuar sobre ello.

Céntrate en preguntarte: ¿Qué es lo que yo puedo hacer AHORA sobre lo que depende de mí? Y actúa. Esa pequeña acción, te hará descansar la mente, te generará un éxito y te motivará a seguir avanzando en la dirección adecuada para ti. Siempre piensa en el paso más pequeño que ahora puedas dar para acercarte a tu objetivo. Esto es el modo Kaizen.

Si lo que quieres es tener tiempo para ti: ¿Cuál es el paso más pequeño que puedo dar ahora para acercarme a mi objetivo de tener más tiempo para mí?

Y, no pasa nada porque no salga respuesta, sigue haciendo la pregunta. Así la mente se enfoca en algo que está bajo su control y sueltas el estrés y la frustración de intentar hacer lo que no depende de ti.

Haz listas. Descarga lo que sí quieres hacer. No necesitas llevar una agenda mental, eso genera más carga, porque tu mente, cada vez que le recuerdas “tengo que … lo que sea” es como si fuera una cosa nueva. Y si te repites 20 veces “tengo que ir a comprar”, tu sensación de carga será como si tuvieras que ir 20 veces. Así que, descarga.

Resumiendo. Si estás en modo centrifugadora, estás queriendo resolver algo que no depende de ti (o quieres hacer mil cosas de golpe, o depende de ti pero no ahora, o escapa absolutamente a tu control). Centra tu atención en algo pequeño que sí que esté en tu mano AHORA y, si puedes, hazlo. Este es el modo Kaizen: saber actuar ahora sobre aquello que está en nuestra mano, y dejar de pelearnos con lo que no.

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