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Dichoso sentimiento de culpa… Primer podcast de #malasmadres en Onda Mujer

Dichoso sentimiento de culpa… Primer podcast de #malasmadres en Onda Mujer

CMM_quienessomos_01* Puedes seguirme en @malasmadres y escribirme en laura@clubdemalasmadres.com

“La buenahija necesita estar más tiempo con su madre. Sí, vale, que cambiaste tu vida, que ahora te organizas tú y trabajas desde casa, pero si es que, entre una cosa y otra, no paras, ¿te has visto las ojeras? No se trata sólo de estar con ella en el mismo espacio, que sí, que ya sé que estás. Que ella está ahí a tu lado, jugando, pintando, mientras tú trabajas, le contestas con monosílabos y una sonrisa, pero con la mirada perdida, que te estoy viendo. Es como si no estuvieras. Porque te ha salido una niña más buena que el pan, que si no, no sé qué ibas a hacer. ¿Te has parado a pensar que en dos meses tendrás otra? ¿También le vas a dejar que juegue sola? No, no, si yo no te digo nada, te digo sólo que lo visualices, que te vayas haciendo a la idea porque así no puedes seguir.

Por cierto, ¿otra vez una ensalada rápida? ¿Delante del ordenador? Pero si decías que te habías puesto a plan, que ibas a comer sano y organizarte, que no podías perder las cenas con el buenpadre, que es el único rato que compartís. ¡Ah! Que él lo entiende, santo varón. ¿Cuánto te ha durado el propósito? Lo tuyo es constancia y lo demás son tonterías. ¿Cuándo te va a dar por encender la hornilla y hacer una comida caliente a tu familia? Venga, una vez, por hacer la gracia aunque sea.

Y ayer, ¿qué te pasó? ¿La dejaste en el “ratito más”? ¿Tan importante era? … Que no podías cambiar la reunión, ya, ya… Te entiendo. Y ya de paso te librabas de la reunión del colegio, que creías que era ayer y era hoy. Pero hoy tampoco has ido porque total ya habías pensado no ir, ¿no? ¿Otra reunión? Chica, pareces una Ministra, todo el día reunida.

Has llegado por los pelos hoy, un día de estos me matas del estrés, que el buenpadre tenía fútbol a las 8 y te has olvidado, menos mal que ya estabas cerca. Y has llegado y, como llevabas todo el día fuera trabajando y tenías que enviar una cosa urgente, le has puesto el IPad. Perdona, ah, que era de vida o muerte. ¿Y qué es de vida o muerte? ¿Te has parado a pensarlo? No me contestes, no hace falta.

A dos meses justos de la fecha de parto y no tiene nombre, ¿tú crees que eso es muy normal? Y ¿qué le has puesto en la merienda de mañana? ¿Galletas? ¡Cómo te lo curras, hija! Y le has metido el baby sin planchar, otra vez. Y ¿cuántos emails dices que tienes sin contestar? Por cierto, ¿has andado algún día de los 7 meses de embarazo que llevas? ¿No te ibas a apuntar a pilates? ¿Has llamado a tu amiga para felicitarle su cumpleaños? ¿Cuándo vas a contestar la cola de whatsapps que tienes? ¿Mañana? Ese mañana que nunca llega, ¿no? ¿Todavía no has recogido el pantalón de la costurera? ¿Cuánto lleva allí? Yo creo que ya le quedará pequeño, ni te molestes. ¿Ni has cambiado el cinturón que te regalaron por Reyes? ¿Cómo lleva los piojos? ¿Cómo? ¿No le has mirado la cabeza desde hace dos días? ¿Te pica? Cuando mires, habrá una población de piojos que te saludará con pañuelo blanco en mano. ¡Qué llegas tarde otra vez! ¡Qué te cierran la puerta de la clase! Correeeeeee, correeeeeee…. ¡Despiertaaaa!”.

¡Ahhhh! Me despierto sudando, con el corazón encogido. No, no estaba durmiendo, ¿qué ha pasado? Era muy raro, estaba despierta con el cuerpo relajado y la mente acelerada. Espera… ¡No! ¿Otra vez tú? ¿No te había dicho que no volvieras? ¡Dichoso sentimiento de culpa!

¿Hay peor compañera que la culpa? ¿Esa que nos paraliza? Que nos crea frustración, desasosiego, que quiere que seamos alguien que no somos o nunca seremos. ¡Párate, piensa y escucha nuestro PRIMER PODCAST en Onda Mujer!

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Me sentía malamadre. A ratos me sigo sintiéndo malamadre. Pero le doy una patada a ese pensamiento e intento ser objetiva, pararme a pensar, cambiar aquello que no me gusta y continuar. ¿Me acompañas? Él, dichoso sentimiento de culpa, tenía que ser el protagonista de este primer podcast. En el fondo le debo mucho, él me empujo a gritar, a ser una malamadre convencida y a desahogarme en este club que formamos hoy todas las madres que nos sentimos desbordadas por una razón u otra, pero que no cambiaríamos por nada del mundo el sentimiento de ser madre. Con nosotras, Leonor Cabrera, nuestra coach, que nos da pautas para aprender a convivir con él o para ir quitándole espacio de nuestras vidas, poco a poco.

Desde aquí deciros que estamos muy ilusionadas con llegar a vosotras de otra manera, a través de la magia de la radio. Desde aquí pediros disculpas por los nervios iniciales y mi entonación robótica. Y desde aquí dar las gracias a Onda Mujer por permitirnos enamorarnos de su radio y crear junto a ellas un espacio para todas nosotras. Porque queremos que sea tu espacio. Así que no dejéis de escribirnos en los comentarios qué tema os gustaría que tratáramos o si queréis participar y estar conmigo un día, en el estudio o entrando por teléfono, dejadnos vuestro email y tema que os preocupa. ¡Deseando poneros voz a todas!

Malasmadres_culpaY RECORDAD:

Hoy de 14 a 15 horas tenemos nuestro PRIMER CHAT con nuestra nutricionista Conchi de iNutralia. ¡Tenemos un objetivo este 2015! Operación “Adiós culamen”. Vamos a aprender cómo comer sano, equilibrado y organizarnos mejor. ¡Manda tu pregunta o duda a @malasmadres con el hashtag #malasmadresaplan! y estaremos contestando en directo.

Malasmadres_chat_inutralia

Han comentado...

  1. Tan pero tan pero tan identificada me siento! Hoy a las 5am he abierto el ojo por culpa del pequeño de la casa y el dichoso sentimiento de culpa no me ha dejado volver a dormir. Siempre hay una lista interminable de cosas ori hacer en la empresa y todo es a costa de sacrificar tiempo con ellos… Siempre estarán las croquetas de la abuela para compensar las congeladas…

  2. Jo, casi me he angustiado leyendo el post… puff, el sentimiento de culpa es horrible… pero es que a veces no hay más remedio que tirar de ipad, tv, etc. Yo a veces le digo a Huguete… a jugar en la cuna… y el pobre se queda ahí con dos muñecos y sin liarla por toda la casa para que yo no tenga que recoger más cosas… pobreeeeeeeeeee.
    Es una pasada lo de las malasmadres en la radio. Enhorabuena!!!!
    Y cuídate mucho que estás en la recta final. A tope.

  3. Pues yo no tengo ningún sentimiento de culpa. Llego hasta donde llego y punto. No tengo que ser una superwoman ni estar todo el día radiante ni tenerlo todo perfecto, a costa de ser la esclava de todos y principalmente de ese sentimiento de culpa que otros pretenden inculcarme. ¡Ni hablar! Que somos idiotas por permitirlo (la que lo haga).

  4. En primer lugar, Enhorabuena por el primer podcast de malasmadres en Onda Mujer, todo un acierto…
    Generalmente me siento muy identificada con todo lo que escribes, pero en este caso tengo que decir que totalmente, pues eso de despertarse a mitad de noche acelerada y con una agenda que no descansa en tu cabeza…pidiendo que los días se alarguen una horas más para asi estar con tu peque y no te asalte la dichosa culpa.

    Graciasss y Felicidades

  5. Laura, el
    Sentimiento de culpa es por querer llegar a todo y no somos perfectas. Asi que hay darle la
    Importancia justa a las cosas,… Y si el baby de la buenahija va sin planchar… Que mas da!! La arruga es bella!!!
    Encantada de leer tus palabras y tus impresiones.
    No te agobies y dedicate un poco de tiempo a ti. Aunque sean 5 min en el baño.
    Os dejo nuestro ultimo post: “¿De que se nos acusa?”
    http://mujeresconarte.com/blog/de-que-se-nos-acusa/

  6. El sentimiento de culpa es interminable, viniendo de dentro y de fuera, y no siempre enfocado a las cosas que se hacen o se dejan de hacer por motivos laborales.
    Yo no trabajo y llega por tener al niño en la guardería “pudiendo estar con su madre”. Cuando está enfermo a veces me sorprendo deseando que se mejore solo para poder descansar. Me paso el día deseando que llegue su padre para poder descansar. A veces duermo en otra habitación para poder descansar…
    “Tanto querer descansar estando todo el día en casa cumpliendo con lo más básico de las labores domésticas? Y las que trabajan? Mira que eres vaga”.
    Me gustaba salir de noche antes de tenerlo y ahora es casi una necesidad desconectar de mi papel de madre y desfogarme de tanta “perfeccíon”… si salgo porque salgo, “vaya madre” y al día siguiente “vaya madre… tu hijo te necesita y tú hecha unos zorros”.
    Como digo, interminable y por innumerables motivos. Vete ya!

  7. A mi el sentimiento de culpa por no ser una buena madre me ha llevado al limite que he reconocido que necesitaba ayuda, al parecer tengo depresión y me ha empezado a ver una psicóloga.
    El tener la autoestima por los suelos de no hacer nada bien y sentirme juzgada todo el tiempo por los buenos intencionados comentarios de terceras personas con hijos mayores que me dicen que sus hijos no lloraban y no se despertaban a las 5 de la mañana cada día llorando. O que guapo que es el buen padre y la buena madre con unas ojeras horribles, irritable, antipática, chillona o mil cosas más.

  8. Laurita!

    Otra vez trascribiendo cómo me siento!!!??? 😛 Jo, qué duro ese sentimiento de culpa, de no parar, de esforzarte, de hacer esto y aquello y no llegar a nada. Y encima, sentirte fatal por todo lo que has dejado en el camino 🙁

    Yo estoy aplicando algo que he leído últimamente en el blog de la madre tigre 😉 En lugar de agobiarme por todo lo que me queda por hacer, hago check list con todo lo que me he quitado de encima en el día 🙂 Victory log, lo llama 😀 Mucho más gratificante y, desde luego, no agobia tanto.

    Mil besos! y ánimo con la tripota

  9. Que lo estas haciendo muy bien Laura! Te has parado a pensar en todo lo que sí haces? Si eres una máquina! Aparte de una mujer inspiradora 🙂 besos

  10. Qué buen post y felicidades por este gran paso con tu primer podcast.
    Quiero decirte que la culpa es una sombra que me persigue desde el día que nació mi hija, siempre pienso que no estoy haciendo lo suficiente o que todo lo hago mal. Aparte me di cuenta que no quiero ser mamá 24/7, que me interesa mucho seguir creciendo como persona y profesional y que mi oficio de periodista es tan importante como el ser mamá. Esto me producía y me produce todavía gran remordimiento ¿cómo es posible que quiera salir a trabajar cuando otras mamás quieren dejar el trabajo para estar com sus hijos? ¿Cómo es posible que me aburra de estar todo el día en casa entre comidas de bebé, juegos y oficios? Pues sí, me aburre. Pues sí, quiero salir a trabajar, quiero volver a sentir que aparte de mamá todavía queda algo de mi que es importante y que merece la pena seguir desarrollando.
    Me costó mucho entenderlo, porque para entenderlo y para eliminar la culpa, tuve que aceptarme como soy y tuve que empezar a cambiar ciertos modelos mentales que no me permiten seguir adelante con el estilo de mamá que estoy construyendo.
    Mi conclusión es que la culpa viene de lo que muchas madres creen que es el “deber ser” de la maternidad: si no eres como crees que debes ser, te sientes culpable y mala madre; sientes que estás haciendo todo mal y que incluso no quieres a tu bebé como “deberías”.
    La culpa viene también de los preconceptos que tenemos sobre la maternidad, los inculcados por tu propia mamá, los que ves en tus amigas y los que lees en las redes sociales. Estos conceptos te hacen compararte y pensar que eres culpable de no seguirlos o de no querer seguirlos.
    La culpa viene de la idea que tenemos de que la maternidad nos procura estados de felicidad permanentes, que jamás deberíamos cansarnos o que nunca nos sentiremos aburridas ni solas porque al fin y al cabo estamos con nuestros bebés que son nuestros “todo”. Cuando nos aburrimos, nos sentimos confundidas o perdidas, no aceptamos que estos son sentimientos válidos y normales, que nos ocurren siempre sin darnos cuenta ya sea con nuestra pareja, trabajo, familia o amigos… Entonces, al sentirlos nos cuestionamos, porque el bebé “debe ser sinónimo de felicidad infinita e inigualable”, si eso no pasa todo está mal.
    Y lo otro es que la culpa viene de no sentirnos merecedoras de cosas que muchas consideramos un lujo al lado de la tarea de cuidar a nuestros bebés: un café con las amigas, un masaje, hacer ejercicio o tener un hobbie. Por eso, cuando salimos a hacer estas cosas sintiéndonos poco merecedoras de ellas, aparte de no disfrutaralas, nos sentimos culpables.
    Por eso, y una vez lo dije en este portal, conocerte, saber qué quieres y cómo lo quieres, y aceptarte así como eres, te permitirá ir encontrando el balance e ir librándote de la culpa, porque una no es buena o mala madre, una es la madre que es y punto.

    1. Mari Carmen, ¡qué bien lo has dicho! Parece que porque una sea madre no debe querer divertirse, ni juergas, ni sexo, ni tener éxito en los negocios o en su carrera profesional, ni jugar a las cartas, ni salir con las amigas, ni irse sola a un SPA… Y a partir de ese momento tu vida ha de girar en torno a tus hijos…¡no! Tú eres madre, como todas, pero eso no ha de hacerte un satélite de tu hijo. Tu misión en la vida es educarle, enseñarle a volar, hacer de él o ella una buena persona, libre e independiente, no estar a cualquier cosa que él pudiera querer, incluso sin pedírtelo. Así sale luego algun@ de “señorit@”, o de tiran@, que es lo mismo. No, la secuencia es, y debe ser, en este orden: primero persona, después mujer, y luego, madre. Y no son excluyentes entre sí. No asumas roles estereotipados. No dejes al niño con su padre para fregar tú los cacharros: deja a tu marido con los cacharros para jugar tú con el niño, o al menos de vez en cuando. Reparte las tareas, que no son “cosa tuya” sólo porque seas mujer. No demos pasos hacia atrás en ese sentido. Es importante que la ropa esté limpia, sí, pero … ¿planchada? ¿Habrá esclavitud más tonta que planchar unos calcetines? ¿O la ropa interior? Tiéndela bien, recógela mejor, dóblala, y ya verás cómo no hace falta planchar.
      Establece tus prioridades. Las tuyas, no las que digan los demás que deben ser. Si no, entre todos te escribirán el guión de tu vida, capítulo a capítulo. No lo permitas. ¡Suerte, malamadre!

    2. Mari Carmen comparto todas y cada una de tus palabras. Soy periodista como tú y hasta hace tres días me he pasado 24 horas con mi bebé de ahora 15 meses. Se perfectamente de lo que hablas y cómo te sientes. Desde el lunes mi ratoncito va unas horas a la guardería y para mi ha sido todo un alivo. Aunque sí, ahí está esa vocecita que te dice…. tu en paro y la niña en la guarde. Si señora ,porque soy persona y necesito volver a sentirme persona y no sólo madre. Gracias por describirlo tan bien.

      1. Suscribo tus palabras al 100%. Para mí el sentimiento de culpa es lo único que está empañando mi experiencia como madre. Mi situación es un tanto especial ya que trabajo fuera de casa y mi trabajo exige viajes fuera de España con cierta frecuencia. Además de esto, en mi casa tenemos los roles completamente invertidos. Mi marido trabaja muy pocas horas así que él es quien desempeña el papel tradicionalmente asociado a la madre (pasa casi todo el día con él, lo baña, lo lleva al parque, le da la comida, juegan, le cambia…) mientras que yo, en el poco tiempo libre que tengo fuera de mi trabajo me dedico a la logística, es decir, a hacer todo ese trabajo necesario que lleva mucho tiempo y que el niño no percibe (preparar las comidas, ocuparme de la ropa, compras, recoger…). Con todo esto a lo que hemos llegado es a que el niño prefiera a su padre antes que a mí y a que a veces me demuestre su disgusto ignorándome deliberadamente. En resumen, me siento como una pringada completamente: no hago más que trabajar, fuera y dentro de casa, me esfuerzo al máximo para ser la mejor en mi trabajo y para que en mi casa todo funcione de la mejor manera posible y ¿qué recibo a cambio? que mi hijo se sienta abandonado y me desprecie; ¿cómo no voy a tener sentimiento de culpa???
        Gracias a todas por participar en este blog, que nos ayuda a compartir nuestas experiencias y a desahogarnos 🙂

        1. Irene, tu hijo no te desprecia. Simplemente distingue – como han hecho toda la vida todos los niños – entre el progenitor que está siempre “ahí”, y el que aparece de vez en cuando. Los padres nunca han tenido sentimiento de culpa por ello. Y me parece muy bien. Si el niño está bien atendido, ¿por qué te vas a sentir culpable? Lo que sí puedes hacer es involucrarle todo lo que puedas en esas tareas de logística que mencionas y que haces tú, que “él no ve”: comidas, ropa, compras, recoger … para que vea cuáles son tus ocupaciones y para que sienta que no queda aparte de ello. Tenga la edad que tenga, alguna ocupación o entretenimiento puedes darle. Y así estarás más con él. Si recoges la ropa, dále a él una prenda para que sienta que ayuda también. En la cocina, dale alguna cosa y díle que la cuide o vigile. Llévatelo de compras al supermercado, recoge con él para que se sienta útil, etc. Que el tiempo que se pasa con ellos no ha de ser sólo de juego, o bañarles, o darles de comer … No gires tú alrededor de él, haz que él gire alrededor de tí. Y si en vez de un hijo tienes más, esto es aún más válido.
          Incluso, si ya tiene suficiente edad, también te puede “ayudar” con tu trabajo: dibujando una oficina, un avión que te lleve a trabajar fuera, etc. Si él siente que cuentas con él, que está en tu vida, eso le hará feliz. Calidad, no cantidad, recuerda.

          1. Gracias por tus palabras Marta. Tomo nota. Lo que si hace tiempo que me tomo muy en serio es lo de calidad frente a cantidad y desde que lo aplico noto que la situacion mejora. Prefiero que pasemos un rato tranquilamente que toda la tarde estando yo de los nervios porque el lo nota.

  11. Hola!

    A mi me pasa que enumero todo lo que tengo pendiente, me digo a mi misma que mañana me pondré las pilas y al día siguiente vuelvo a estar igual o peor…
    Por eso hace tiempo que decidí no alterarme. En mis cristales se pueden plantar patatas, no sé si podré volver a cocinar en mi horno de la porquería que tiene, mis azulejos tienen relieve, mi sofá pide a gritos ser desenfundado…y un montonazo de cosas más.
    Pero ya no me agobio. Mi madre viene a casa y se echa las manos a la cabeza, pero yo le digo que me he acostumbrado a mi caos, que no se escandalice.
    Me gustaría ser una de esas maniáticas que salen de su casa a las 8 de la mañana con el piso fregado y todo en su sitio….pero no…no lo soy. Y ¿qué hago si le pongo una peli a mi hija y me dice “Mama, ven aquí conmigo. Tú también la ves”? Pues voy.
    Ánimo!!!

  12. Jooo que mal,que mal… comencé mi reducción de jornada en septiembre con las ganas dr compensar el tiempo perdido con mi hoja de tres años y resulta que me quedo embarazada y lo llevo casi tan mal como con ella.Ahora que ya me encuentro mejor aprovecho para hacer cosas en casa… ¡¡sólo he jugado dos días con ella.

  13. Soy una mala madre, eso es definitivo, no porque yo lo crea sino por los comentarios que deslizan mis colegas de trabajo.
    Soy madre de mellizos de 8 meses, duermen en sus cunas y desde hace una semana de un tirón toda la noche, ahora esto no es gratis, es que yo como mala madre me he pasado noches envela tratando de hacerles hábitos, algunas veces resulta y otras no, pero qué se le va hacer…todo en la medida de lo posible me repito constantemente. Trabajo fuera de casa y estoy 12 horas fuera de ella (8 horas trabajando y 4 viajando ya que vivo a 160 km de casa.)
    Pero mi problema son los que me rodean, que insisten en tocar fibras para que aflore el sentimiento de culpa…”difícilmente puedas inculcarle valores fuera de casa” frase de un colega, “me imagino que tus niños deben extrañarte a morir” frase de mi jefe…pero NO, no…no renunciaré. Mis hijos tienen la madre que les tocó y yo a ellos… contamos con una buena red de apoyo, un buen padre que me apoya y una amiga que trabaja cuidando a mis niños…soy afortunada y feliz de ser madre-trabajadora-outhouse , sólo quisiera que me dejarán en paz intentando criar a mis hijos que ya es suficiente tarea.

    1. No les hagas ni caso. A algunos hombres les fastidia mucho que puedas ser madre y trabajadora y que lo lleves bien. Porque, en el fondo, les gustaría que nos quedáramos en casa. Machismos atávicos, supongo. ¡Ánimo, no desfallezcas! Y ante comentarios de esos, responde con un “¡qué va, para eso están con su padre!” o algo similar. Que no te afecten sus comentarios en absoluto. Van con muy mala leche.

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