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Cómo hacerlo es la clave: hijos, divorcio e ideas preconcebidas

Cómo hacerlo es la clave: hijos, divorcio e ideas preconcebidas

Cómo hacerlo para que los buenoshijos afronten una separación o divorcio de manera que no le afecte, es algo que deberían procurar todas las parejas si deciden que ha llegado el momento de romper. Muchas de nuestras actitudes en este proceso puede provocar malestar e incluso conductas alarmantes en pequeños y adolescentes si no tenemos cuidado en lo que mostramos delante de ellos. Hoy Maribel Gámez aborda este tema en el que nos recuerda que los niños suelen sentirse culpables en muchas ocasiones por la separación de sus padres.
Maribel Gamez
*Podéis seguir a Maribel Gámez en su página web: www.otrapsicologa.com. En ella encontraréis diferentes temas que os pueden ayudar.
Afortunadamente, la idea de que los hijos de padres divorciados van a sufrir traumas permanentes e irreparables está cada vez más cuestionada y rechazada. Si esta afirmación fuera cierta cualquier adulto que hubiera vivido esta situación en la niñez sería una persona con graves problemas emocionales. Y seguro podéis encontrar a vuestro alrededor muchos ejemplos de que esto no es cierto. Que los niños de padres separados desarrollen o no problemas psicológicos, fruto de la separación de sus padres, no tiene que ver con el mero hecho de que sus padres se separen, sino que está relacionado con la forma en que se lleva a cabo ese proceso de divorcio. Por lo tanto, cómo gestionar la separación puede resultar en niños felices y adaptados o por el contrario en niños con problemas de muchos tipos. Es en el cómo hacerlo donde tenemos que prestar toda nuestra atención para evitar que sufran innecesariamente.

Una etapa de trancisión

Es evidente, no se puede negar, que la separación produce un cambio importante en la estructura familiar y, como en todo cambio, las personas que lo sufren pueden vivir ese momento con miedo e incertidumbre hasta que se adaptan a la nueva situación. Hasta que ese ajuste tiene lugar, es esperable ver en el niño ciertos cambios de comportamiento normales y necesarios en respuesta a ese momento de transición y que ¡ojo! no hay que confundir con problemas psicológicos graves o preocupantes. Solo tenemos que fijarnos en los adultos que han pasado o están pasando por una situación de divorcio y cómo reaccionan ante ella. ¿Acaso llorar, enfadarse o sentirse solo en una situación así no es una reacción justificada y natural? Pues los niños también reaccionan de acuerdo a ese cambio, cada uno a su manera. Aunque no nos guste, es adaptativo y normal que sea así durante un tiempo. Estar triste o enfadado ante una situación que no nos gusta es lo más esperable y adaptativo que hay, no es un problema psicológico, es la vida. Hay que tomarlo como una etapa de transición que termina cuando se vuelve a reorganizar la vida familiar otra vez y entonces, poco a poco, esos síntomas van desapareciendo. Una vez adaptado a las nuevas rutinas y aceptada la situación, los niños no tiene porque sufrir ningún problema.
Para que el pequeño pueda hacerse a la nueva situación con éxito, sin que aparezcan esos temidos problemas psicológicos, hay que saber responder a las diferentes necesidades que él va presentando. Asunto que no es sencillo en la práctica porque los adultos, entre otras cosas, están viviendo su propia crisis de pareja y personal.
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Los miedos lógicos en los niños

Es lógico que un niño no quiera que sus padres se separen y manifieste su oposición a que eso ocurra. Cada niño es diferente y pueden asaltarle miedos distintos; a no volver a ver al otro padre, a que si sus padres se han dejado de querer le dejen de querer a él también, a perder ciertos momentos que disfrutaba con cada uno de ellos… Son esos miedos los que hay que ir aclarando y despejando en el proceso de divorcio, tranquilizando al niño diciéndole, entre otras cosas, que va a tener el afecto de los dos y que la separación no tiene nada que ver con nada de lo que haya podido hacer él. Vamos, ir desculpabilizándole de la decisión, ya que los niños a cierta edad, tienen la tendencia de pensar que todo lo que ocurre está relacionado con ellos. Él no sabe como se va a estructurar la familia a partir de ese momento, por eso puede estar asustado de perder cosas que para él son enormemente importantes, como es lógico, así que se le debe tranquilizar en ese sentido. Es importante dejar espacio para que ellos tomen pequeñas decisiones en ese proceso, que sientan que forman parte de lo que está pasando y que pueden, en la medida de lo posible, elegir cómo van a ser partes de esa nueva situación (por ejemplo, podemos ir a comprar con ellos los muebles de la nueva casa donde van vivir o que elijan ellos la ropa que van a llevarse a la otra vivienda)
Si el niño no lleva bien el proceso…
Si el niño presencia de manera continuada ciertas situaciones que le perjudican, ahí pueden dar comienzo conductas alarmantes en el pequeño. Llegados a este punto probablemente tendrá que intervenir un profesional para poder reconducir esa situación, ayudando a los padres a comportarse de una manera que facilite al niño a entender bien la situación y aceptarla. Ejemplos de estas situaciones podrían ser:

  • Los padres se insultan delante del niño o el pequeño les escucha hacerlo por teléfono.
  • Uno de los padres desaparece varios días y el niño no sabe cuando va a volver a verle.
  • No se le explica ni cuenta nada de lo que está pasando en todo el proceso, a pesar de que pregunta o pide aclaraciones.
  • Se le regaña cuando muestra afecto al otro padre.
  • Se le pide que sea mensajero entre ambos padres sobre asuntos que no son propios de su edad
  • Se le regaña cuando cuenta que se ha divertido al volver de la casa el otro padre.

Conductas alarmantes
Como cada niño es diferente, hay muchas conductas que pueden considerarse alarmantes en el pequeño como reacción a una situación de divorcio mal llevada. Entre ellas pueden estar:

  • Hacerse pis o caca encima cuando estos hitos ya están superados.
  • Volverse agresivo, intentando en todo momento saltarse las normas de convivencia.
  • Hacerse daño a sí mismo.
  • Una disminución continuada del rendimiento escolar, en comparación con la situación anterior de divorcio.
  • Ya en adolescentes, consumo de cualquier tipo de droga.
  • Estado de ánimo bajo: no tiene ganas de hacer nada o lo que antes le interesaba ha dejado de hacerlo (deportes, estudios, amigos, ocio, etc.).

Todas estas conductas indican que el niño puede estar enfrentándose a una situación que no se ve con recursos para superar y que su entorno no le está ayudando a manejar, por lo tanto hay que buscar la ayuda de un profesional.
Quiero terminar con optimismo. Si se lleva bien esta situación por parte de los adultos, los beneficios a medio y largo plazo (e incluso a corto en muchas ocasiones) son impagables para los niños. Es una oportunidad para crecer en un ambiente tranquilo y de afecto. Seguro que merece la pena intentarlo y es más sencillo si nos cuestionamos todos esos falsos mitos que revolotean alrededor de la palabra divorcio.
Y vosotras Malasmadres, ¿estáis pasando por esta situación? Si tenéis alguna duda, podéis dejarla abajo en los comentarios.

Han comentado...

  1. En mi caso mis hijos han ido evolucionando positivamente y eso que para ellos es difícil entender porqué su padre no quiere verles. Sí, suena fatal pero su padre no les ve. Hay divorcios y divorcios y éste es uno muy peculiar. Pero de todo se sale y nos espera una vida llena de optimsmo, alegría y sobre todo muchas metas a conseguir. Un saludo

  2. Hola,
    la verdad es que es una situación del todo indeseable, pero que muchas veces no hay remedio, pero siempre mirando por el bien común y sobretodo de los hijos.
    Por suerte por ahora no estoy en esa situación.
    Anabel

  3. Yo estoy pasando por esta situación, con una niña de 8 años y un bebé de 10 meses, y aunque empezamos queriendo hacerlo todo por las buenas, las actitudes del padre de los niños han hecho que esto cambie. Qué consecuencias trae para los niños, aunque no nos vean pelear, que uno de los padres tenga la custodia y le ponga un regimen de visitas muy flexible al otro?

    1. Hola Patricia, no conozco tu situación concreta pero hay que tener en cuenta que el objetivo es crear una nueva rutina cuando ya se ha tomado la decisión de separarse. Es importante que entiendan que no vaís a volver juntos y para eso se evita que os vuelvan a ver llevando a cabo cualquier actividad. Repartirse los días de manera más o menos equitativa es una buena solución, dependiendo del contexto claro, y mantener esos cambios en el tiempo es esencial para que puedan aceptar y estar tranquilos en la nueva situación.

  4. Pues estoy en esa situación, con un niño de 3 años, estamos en mediación familiar, porque él me pidió que lo intentáramos. El problema es, que yo ya no siento lo mismo hacia él, me falta esos sentimientos que te hacen querer seguir la relación.
    Miedos, tengo muchos, a que el niño lo pase mal, ha que él lo pase mal, pero cada vez estoy más convencida de que, aguantando en una relación sin amor, por el mero hecho de que el peque esté con ambos, no es bueno, y no quiero que el niño crea que aguantar es lo correcto. Ambos somos adultos y nos llevamos bien, y espero que eso no cambie y que podamos llevar una vida en la que los dos compartamos tiempo con nuestro hijo, para que sea feliz.

    1. Muchísimo ánimo Beatriz, espero que los dos encontreís una forma, por lo menos, cordial de comunicaros. Seguro repercutirá positivamente en vuestro pequeño.
      Un abrazo

  5. Hola, estamos pasando por ésta situación desde hace un año, para entonces los peques tenían 3 y 5 años, y veo que la cosa empeora desde hace un tiempo, la niña ha bajado mucho el rendimiento escolar llegando a suspender, y en ocasiones no quieren ir con el padre, vive con su pareja y los hijos de ésta (la niña compañera de la mia) y oye comentarios respecto a mi (insultos)… Nuestra relación ha ido a peor, para nada cordial y sé que ésto es parte del problema, le he planteado que vayan al psicólogo pero él dice que no es necesario… Creo que les vendría bien poder hablar de estas cosas con alguien que no sea su padre o su madre..

    1. Hola Vane: cuando hay una disminución del rendimiento escolar, puede ser señal de que los niños no gestionan bien las situación por la que están pasando. Sería muy bueno que lo pudiera ver un profesional especializado en infancia y adolescencia.
      Espero que todo vaya mejorando
      Un abrazo

  6. Yo estoy pasando por ello. Mi hija tiene 3 años. Después de aguantar durante años, se acabó. Todo parecía cordial hasta que dejó de serlo y estamos a la espera de juicio. El no quiere pagar, no me pasa ni un euro para manutención de la niña. Y tampoco quiere pagar hipoteca. Aún y así, mi relación con la niña ha mejorado muchísimo, le he contado la verdad a su nivel, es muy pequeñita pobre. Le gusta estar con mamá y también con papá, y para mi será siempre el padre de mi hija, jamás se me ocurriría decir nada malo de él delante de mi hija. Hay que pensar que a quien haces daño a los peques. Desgraciadamente mi camino será complicado, pero mientras dependa de mí mi hija no va a presenciar ni una discusión más de sus padres.

    1. Y ese el motor es el que seguro te ayudará a continuar en los momentos difíciles: que tu pequeña vivirá mejor y en un entorno más tranquilo. Ahora, gracias a tí, tiene la posibilidad de aprender a vivir con modelos de pareja, de relación y de persona mejores.
      Te mando un beso grande!

  7. Hay cosas que se pueden controlar, como hablarse civilizadamente o utilizar a los hijos, y otras que no, como que uno de los progenitores desaparezca de repente. Lo más importante es explicar a los niños lo que está ocurriendo, la verdad objetiva y a su nivel de entendimiento, sin excusar desapariciones (“es que está trabajando mucho”, “se ha ido de viaje de trabajo”…). Si los adultos necesitamos la seguridad de la certidumbre, para los niños es lo mismo, y nada desestabiliza más que no saber qué está ocurriendo y qué va a ocurrir. Los niños, sobre todo los más pequeños, no tienen prejuicios ni pueden comparar, por lo que cualquier nueva situación, en tanto la explicación sea clara y real, les parecerá natural, y el conocimiento de lo que está pasando les proporcionará tranquilidad para poder aceptar la novedad. De lo contrario, se generarán más preguntas y al hecho de vivir el estrés nosotras de la separación, se añadirá el estrés provocado por un continuo “¿Y cuándo vuelve?”. Porque gestionar el estrés de los hijos estando nosotras bien, pues vale, pero en esos momentos no estás bien, y reaccionar correctamente se hace muy cuesta arriba, y es necesario tomarnos nosotras el tiempo también de gestionar nuestro propio estrés para poder ayudar a nuestros hijos con el suyo.
    Sí es mejor creo, cuando nos pregunta el niño sobre papá/mamá, sobre cosas que no sabemos con certeza (¿Por qué no viene papá/mamá a verme este fin de semana? ¿Por qué vive papá/mamá con otra persona?), el especificar que nuestra respuesta es “nuestra opinión” y que deberían preguntar a papá/mamá el por qué de esto o de aquello.
    Pero si conocemos la verdad, por dura que sea, también hay que decirla, igualmente suave y a su nivel, porque en muchas ocasiones los niños crecen oyendo solo la versión de una de las partes, y como en todo, para poder hacerse una idea y formarse una opinión, hay que conocer todas las versiones.

    1. Creo que es muy importante esto que cuentas, Teresa. Cuando el divorcio se hace efectivo y los padres de un niño viven separados físicamente pueden ocurrir ciertos comportamiento por parte de uno de los padres que el pequeño no llegue a entender. Por ejemplo, que le hagan promesas que no se cumplen de manera repetida:que no le llamen o no le vayan a buscar al colegio o no le hagan regalos por su cumpleaños cuando se le han prometido todas estas cosas.
      La idea es que sea el pequeño (dependiendo de la edad, claro) que pregunte al otro padre/madre porque ocurren estas cosas y que sea él el que de una respuesta, para que poco a poco o se vaya subsanando esa situación o, por el contrario si esto no es así, que el niño se vaya formando su propia idea de lo que puede estar ocurriendo con la ayuda, claro está, de su entorno.
      Hay situaciones que no podemos controlar cuando los niños están en la casa del otro progenitor pero si podemos ayudarles a analizarlas y a que saquen sus propias concluiones. Les servirá de mucho que les enseñemos a hacer esto, sin ideas preconcebidas, sin objetivos más allá de que entiendan la situación y puedan comprenderla para controlarla en la medida que puedan.
      Muchas gracias por tu comentario, creo que has sacado a la luz un tema muy importante
      Gracias Teresa!

  8. Nosotros nos separamos cuando el niño tenía 9 meses. Él ha crecido así, y es muy feliz. Hay que reconocer que nos lo ha hecho todo muy fácil, se adapta a todo y a todos. Solemos juntarnos alguna vez los tres y estamos muy bien. Ahora tiene 3 años y si que pregunta alguna vez y quiere que papá esté en casa con nosotros. Pero luego lo entiende, que papá vive en su casa y mamá en la suya. Tenemos régimen libre de visitas. Nos adaptamos el uno al otro, sin perjudicarnos jamás. Al revés en todo caso. Cediendo en alguna ocasión acabas ganando en otra. Tenemos, creo yo, la mente tranquila el papá y yo….. Porque vemos que el niño crece muy sano, y muy feliz. Y es nuestro cometido, al fin y al cabo….

  9. Nos divorciamos hace dos años y puedo decir orgullosa que nunca jamás se han dado las circunstancias que se dicen de insultos, peleas, reproches delante de ellos. Con 4, 6 y 9 no fue fácil para ellos pero se les dijo que papá y mamá iban a empezar a vivir en casas separadas y que ellos cada semana estarían con uno. No han dejado de ver a ninguno, ni a las respectivas familias, todo se hace de mutuo acuerdo y somos flexibles con cambios necesarios por trabajo o familia. El mayor lloró y preguntó mucho. El mediano callaba y tuvo días de irritabilidad mientras el pequeño año pedía más atenciones y muestras de cariño. Yo también he llorado por el daño que podía estar causandoles pero sinceramente ahora soy feliz y sé que ellos eso lo notan el tiempo que compartimos. Para mí, lo fundamental, dejar atrás el egoísmo y pensar en ellos.

  10. Gracias por este artículo, me dedico de manera profesional a este tema y comparto coma a coma lo que expones. Casualidad que justo esta semana hablemos del mismo tema en nuestro blog, dejo el enlace por si interesa su lectura http://www.separacion-responsable.com/blog-sobre-divorcio/como-afecta-el-divorcio-a-los-hijos/
    Qué importante hablar de este tema y sobre todo prevenir que los progenitores hablen mal el uno del otro…es tan necesario que se mantenga el respeto entre ambos!

  11. Interesante las reflexiones..
    Mi caso es el siguiente, mi marido se separó de su mujer con una niña de 6 meses que hoy tiene 5 años.
    El caso es que a medida que la niña crece, los problemas empeoran pq la niña pregunta porqué se han separado,. Por nuestra parte oye que a veces los mayores cambian su manera de quererse y ya no quieren vivir juntos, pero se quieren muchos. Por parte de la madre, que también se ha casado de nuevo la buenahija dice que oye que su padre las abandonó, aunque en realidad la exmujer abandonó la ciudad en la que vivían juntos. La exmujer incumple el régimen de visitas y no le deja ver a su hija según la sentencia, y además me insulta con chorradas tipo que soy una bruja y que tengo verrugas con pelos en la cara…
    ¿ qué podemos hacer para que la buenahija no sufra ? la buenahija dice: yo quiero mucho a papá y a ti pero mi mamá no te quiere

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