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Tan natural como adoptar

Tan natural como adoptar

Si el mes pasado nuestra colaboradora Ana Kovacs, experta en psicología perinatal, nos hablaba de apego sin velcro, hoy nos escribe un post relacionado con el apego cuando los buenoshijos son adoptados. Para Ana una cosa está clara y es en la que se basa todo:  la idea de ser padres se construye con el amor, no con los lazos de sangre. Más allá de donde vengan los niños, de la biología o de la adopción, el mejor antídoto para combatir historias difíciles es el amor incondicional y permanecer por encima de todo.

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*Podéis seguirla en facebooktwitter e instagram.

La historia de René

René podía quedarse embarazada pero decidió adoptar. Había tenido una infancia difícil, marcada por la pobreza y la violencia, y además no creía que tener hijos biológicos fuera garantía de amarlos.

Primero fue una niña, después un niño… y después otro.

Pero como ya sabemos lo que imaginamos es una cosa y la realidad algo muy distinto: así que su maternidad tampoco escapó a esta verdad.

Todo su tiempo libre lo absorbían las visitas a doctores, especialistas, terapias o educación especial. Incluso varias horas de la noche que dedicaba a leer y estudiar sobre los retos a los que tenía que enfrentarse.

Uno de sus hijos lloraba todo el día y no dormía nunca, otro de ellos tenía graves problemas de apego, ataques de ira y rabietas constantes… Para criar a sus hijos necesitó mucha ayuda de especialistas pero también grandes dosis de paciencia y tolerancia, de aceptar como eran, de horas de juego en el suelo. Lidió con las dificultades de cada uno, con su propia inseguridad, con las dudas… con los llantos de rabia y también la decepción. Pero René no se rendía y a pesar de todo les decía te quiero una y otra vez.

Ella cuenta que cuando la llamaban valiente no se sentía así. Al fin y al cabo los hijos biológicos son igual de desconocidos hasta que nacen. Y dar a luz no es suficiente para convertirse en padres.

Los niños crecieron, “florecieron” (sobre todo emocionalmente), y hoy estudian, trabajan y están bien adaptados. Al adoptar René pudo revivir una infancia que no tuvo: llena de cariño, seguridad y amor.

Para René son hijos propios.

El nacimiento como primera gran pérdida en menores adoptados

Cuando nace un bebé, éste encuentra en el cuerpo de su madre el cobijo y la calma que necesita para las primeras sensaciones de inseguridad y desprotección. Durante su crecimiento también necesitará contar con una figura de referencia, cercana, disponible y afectuosa para poder establecer vínculos afectivos sanos (puedes leer más sobre esto en Apego sin velcro enséñame a no depender siempre de ti, el último artículo que escribí).

En el caso de niños adoptados es algo que no siempre han podido tener.

Esta separación traumática será su primera gran carencia y quizás este sea el comienzo de una gran sensibilidad cuando haya separaciones más adelante, por el miedo al abandono.

La historia personal previa y dificultades que pueden aparecer

Estas carencias y separaciones tempranas pueden traer en algunos casos trastornos del desarrollo y emocionales.

Desde trastornos digestivos, retraso en la talla y el peso, trastornos que afectan al lenguaje, dificultades en el ámbito escolar o trastornos emocionales: agresividad, hiperactividad, rechazo, angustia ante la separación… o dificultades en las relaciones y para expresar afecto.

La historia de cada niño es particular, no todos los casos son iguales ni han tenido las mismas experiencias previas así que pueden mostrar distintos tipos de dificultades para establecer vínculos o incluso no presentarlos.

Hay algunos factores de la historia previa de cada niño que pueden influir en la calidad de la relación que establezcan con sus padres adoptivos:

  • Si existió abuso antes de la adopción.
  • El paso por instituciones de mala calidad.
  • Número de hogares de acogida.

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¿Qué podemos hacer?

Hay muchas cosas que podemos hacer, mostrar y transmitir para hacer que el niño se sienta de la familia:

  • Los adultos somos personas en quien confiar y buscar apoyo.
  • Detrás de eso que dices y cómo actúas comprendo tus sentimientos y emociones así que no me fijaré sólo en tu comportamiento.
  • Eres una persona valiosa y mereces atención, cariño y afecto a pesar de las dificultades que surjan.
  • Estamos aquí para ayudarte a manejar la soledad, la frustración y los sentimientos negativos.
  • Intentaremos centrarnos en las emociones que sientes y no tanto en las normas y los comportamientos del día a día.
  • No es necesario que seas perfecto, te queremos igual.

La historia pasada de cada niño no puede cambiarse pero sí puede mejorarse la calidad de la relación a través de la cantidad de tiempo que pasan juntos niños y padres adoptivos, la confianza entre ellos y cómo se comunican.

Más allá de la historia pasada está lo que ocurre en el presente: qué tareas realizan esos padres adoptivos y de qué modo para poder transformar la experiencia anterior.

Permanecer por encima y a pesar de todo, mostrando día tras día amor incondicional, como René con sus hijos.

Los niños adoptados suelen traer detrás un historial de abandono y rechazo, a veces también de malos tratos y negligencia. No ha habido un lugar para ellos en un inicio pero en su historia también se cruzan las historias de unos progenitores que han rechazado ser padres y unos padres que lo desean enormemente. Si este deseo es suficientemente fuerte puede permitirle al niño reconciliarse con su historia.

Todos somos adoptados

Leyendo y preparando este artículo no he podido dejar de pensar cómo las sugerencias para “acoger” a un niño son fundamentales para todos nuestros hijos, ya sean adoptados o no.

La idea de ser padres se construye con el amor, no con los lazos de sangre. Así que de alguna manera todos debemos ser adoptados por nuestros padres y a su vez hacer un lugar en nosotros desde el afecto para nuestros hijos.

Más allá de donde vengan los niños, de la biología o de la adopción, no hay mejor antídoto que el amor incondicional.

Como dice René, “tener hijos es adentrarse en lo absolutamente desconocido, un universo mágico donde elegimos amar una y otra vez.

(Historia basada en el relato de René Denfeld “Como formar una familia perfecta”.

Referencias web:

Antes de irnos…

Cuando nace una familia, taller practico

Nuestra colaboradora Ana Kovacs impartirá un taller practico el próximo 12 de enero de 2018. ‘Cuando nace una familia’ contará como tema principal las habilidades para afrontar los nuevos retos.

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Han comentado...

  1. Ay que emoción me ha entrado por todo mi cuerpo serrano cuando he leído este post. Que gran verdad eso de “dar a luz no es suficiente para convertirse en padres”.
    En mi caso, yo fui al paritorio con toda la parafernalia que nos venden de una maternidad edulcorada metida en el cerebro, y salí del hospital, dos días después,con mi buenhijo en brazos y pensando en qué momento me habían timado con la idea de que todo iba a ser más bonito y mejor por el solo hecho de tener un hijo.
    Lo malo de que te creas esa gran trola, es que los sentimientos naturales tampoco afloran como deben, pero queridas Malasmadres, la Naturaleza (la Malamadre Naturaleza) es muy sabia, y al final el amor, el apego, y ese nosequéquéseyo que es la maternidad sale de ti y ya no hay vuelta atrás, te transformas y ya eres otra, para bien y para mal.
    Llevo varios meses dándole vueltas al tema de adoptar, el buenpadre aún no lo sabe… soy un mar de dudas y todavía no me atrevo ni a decirlo en alto, de hecho, esta es la primera expresión material de esta idea que me visita una y otra vez. Leer esto me ha ayudado a verlo más claro, no sé si al final conseguiré decidirme, pero ahora tengo más claro a lo que me puedo llegar a enfrentar, y me da menos miedo, porque efectivamente, las familias se construyen con amor, no exclusivamente con lazos de sangre.
    Muchas, muchas, pero que muchas gracias Ana Kovacs.
    Un besazo a todas

  2. Tengo una hija, la adopté, la quise desde el segundo 1 que la vi, como si la hubiese parido supongo, no lo sé porque nunca he tenido un parto. Pero mi amor por ella es incondicional. Al leer este artículo no me he identificado para nada. Lo he vivido todo como un proceso natural y soy su madre, no entiendo el adjetivo “adoptiva”. Soy la persona que la está criando, que se desvela, que ríe con ella, que llora, que la acompaña cada momento de su vida. Tanto mi marido como yo somos sus padres, sin adjetivos.

  3. A raiz de tener una hija adoptada a los 2 años y ser psicóloga es un tema que siempre me ha interesado. He leído mucho sobre este tema, escribo artículos, he asistido a Seminarios, Conferencias, etc. vale la pena.
    No siempre es un camino de rosas. Lo que comenta Renée en el post es una realidad, puedes tener muchos obstáculos y dificultades con una persona adoptada, pero los vas superando al igual que sucede con un hijo biológico y realmente la experiencia

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