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Malamadre por naturaleza

Malamadre por naturaleza

Siempre nos inquieta cómo será nuestra vida una vez que seamos madres. ¿Podré seguir conciliando todas las facetas de mi vida?, ¿perderé mi identidad?, ¿qué clase de madre seré? y así un gran número de incógnitas tras la que se esconde la incertidumbre que encierra el dar un viraje a tu vida anterior y comenzar una aventura en la que además de mujer, trabajadora, pareja eres madre. De todo esto nos hablará hoy Ana Kovaks, psicóloga de la que pudistéis disfrutar en los talleres que realizamos en Moraleja Green. Os dejamos con su reflexión.

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*Podéis seguirla en @pembarazo

¿Qué ocurre cuando te conviertes en madre?

¿Y las ideas y creencias que tenías durante el embarazo?

¿Es posible ser una “buenamadre”?

¿Dónde fue a parar la persona que eras antes?

Probablemente haya un tipo de madre por cada mujer, pero hay algo que nos une por encima de todo: la sombra de malamadre, que nos persigue allá donde vamos. Esa sensación de “madre lavadora” que está en funcionamiento todo el tiempo y no llega a todo lo que quisiera.

En la maternidad estamos continuamente haciendo elecciones, lo que implica ganar y renunciar al mismo tiempo. Renunciamos a la libertad de solteras, al ritmo frenético que teníamos en nuestra vida social, a nuestro trabajo soñado, ganamos vida parejil cuando logramos escaparnos al cine pero renunciamos a pasar esas horas con el buenhijo… y así podríamos continuar hasta el infinito.

Por este motivo no nos queda otra salida que ser unas malasmadres, malasmadres por naturaleza.

Con la llegada de los hijos todas las expectativas e ideales que teníamos sobre la maternidad por lo general tienden a resultar de manera “ligeramente” diferente a como lo habíamos soñado. Empieza una nueva época en la que nos vemos obligadas a realizar todo tipo de ajustes, entre esas fantasías y la nueva realidad.

La realidad es que, tras dar a luz, nuestra mente termina un poco como nuestro suelo pélvico: manga por hombro. Perdemos nuestra identidad y los lugares de referencia: la vida profesional y personal se paraliza, el cuerpo ya no es el de antes y muchas de las ideas que teníamos se han venido abajo. Mientras todo este tsunami ocurre, el buenhijo depende 100% de nosotras y necesita de toda nuestra disponibilidad: física y emocional.

Nos encontramos en un período de máxima vulnerabilidad y, a la vez, de mucha exigencia.

Por si esto fuera poco ahí afuera todo sigue funcionando como antes: pero tú no estás en el trabajo, no estás allí con tus amigas, y tu vida de pareja no existe. A veces quieres pero no puedes. Otras puedes pero no quieres… El tren se va y tú aquí cambiando pañales y pensando en las tomas.

Nos hemos convertido en madres y estamos “desestructuradas” física y emocionalmente.

¿Aún te preguntas por qué te invade la sensación de estar loca?. El más preciado regalo nos ha sacado de órbita… ¿Lo adoro o lo odio?. En muchas ocasiones no encontramos a alguien que comprenda (y contenga) todo esto por lo que estamos pasando.

En estos momentos de gran agotamiento (físico y emocional) necesitamos el apoyo de un entorno que no juzgue, que no se entrometa, pero que esté presente. Porque los hijos, sobre todo cuando son más pequeños, dependen de nuestro equilibrio emocional.

¿Todo es una duda?, ¿no sabes qué hacer?

Tranquila, aquí llegan los “comités de expertos” para auxiliarte sobre cuándo, qué y cómo hacer para convertirte en una buenamadre. Y nosotras, que estamos absortas por la nueva maternidad y envueltas en una especia de dimensión paralela buscamos un ancla al que aferrarnos: así que frecuentemente nos hacemos seguidoras fieles de unas y de otros, intentando seguir las pautas de nuestra madre, la suegra, la vecina de arriba o el experto de cabecera. Incluso cuando estas pautas van en contra de nuestro propio instinto o parecer.

Convivir, sobrevivir a este viaje y salir airosa no siempre resulta fácil. Pero si tenemos la posibilidad de poder construir una manera personal de ser madres seguramente estaremos en disposición de poder ofrecer un sentido a la vida de nuestros hijos, un sentido único y diferente para cada mujer.

¿Cómo ha sido tu aterrizaje en la maternidad?, ¿te has sentido identificada con lo que nos cuenta Ana Kovaks?, ¿cómo fue tu adaptación a esta ‘otra vida’, la de ser madre?

Cuando Ana Kovaks se convirtió en madre ya era psicóloga. Pero lo que aprendió en los libros lo consiguió articular continuamente con el crecimiento de su hijo y de ella misma como madre. Después de tres años, de la aventura de conciliar e intentar que el tren no se le fuera, consiguió lanzar un pequenño proyecto personal, unos pequeños talleres muy prácticos e intensivos para ayudar a aquellas mujeres que se convierten en madres y comienzan un viaje emocionante pero distinto al que estábamos acostumbradas.  Unos talleres como los que Ana soñó y que le hubiera gustado tener antes de ser madre.

Los próximos días 13 y 14 de abril comienzan los talleres. Un espacio donde aprender, pensar, repensar (se) y encontrar tu propia maternidad.

 * Ana Kovacs en uno de los talleres que dimos en Moraleja Green.

Han comentado...

  1. Mi aterrizaje en la maternidad fue un auténtico shock, aunque he llegado a la conclusión de que yo tengo mi propio método que es “haz lo que te pida el cuerpo” porque, al fin y al cabo, solo yo voy sé lo que me viene bien a mí y a mi hija. Pero me fue muy difícil llegar a esta conclusión, porque hay mucho miedo a hacerlo mal.

    1. Sin duda sentimos ese “shock” al aterrizar en la maternidad. Pero qué bien que hayas podido encontrar tu propio modelo, seguir esa intuición que muchas veces desoímos pero que suelen ser grandes aciertos! Gracias por tu comentario!

  2. Yo aun sigo en ese shock. Mi peque tiene cinco meses y sigue todo mi entorno avasallandome con consejos, creencias, imposiciones y criticas. No llego a buenamadre, buenanuera, buenaesposa, buena ama de casa, para todo tienen algo q reprocharme. Trato de que no me importe y seguir mi propio instinto, pero hay días que me sacan de quicio. Las peores las mujeres q fueron madres allá por los 70, esas son las mas crueles, que tratan d dejarme en evidencia a la menor que pueden. A veces dan ganas de … Bueno ya me entendéis.

    1. No siempre es fácil poder encontrar un espacio “libre” de comentarios donde poder elegir y decidir. Mucho ánimo!

  3. Yo la verdad nunca había pensado cómo iba a ser mi maternidad,tampoco la había idealizado,nunca había tenido niños alrededor, entonces no sabía lo que me venía encima.
    Pero después de dar a luz a mi primera hija fue un tsunami de sensaciones, llegas a casa , despues de estar en un hotel de 5 estrellas, que te lo dan todo hecho, y estas sóla ante el peligro: tus hormonas de un lado a otro,las visitas que te van a casa (que esto debería estar prohibido , y los que vengan que traigan la comida hecha para el día siguiente de los buenos padres , en vez de traer bombones y contribuír a tus kilos de más), y tu hija que depende 24 horas de ti, no hace mas que llorar, y no sabes lo que le pasa…buf, fue duro, y la novatada se paga.
    Hoy en día tengo 3 y si os tranquiliza,personalmente,lo más duro fue pasar a ser madre por primera vez, ya con los siguientes tienes tu propia filosofía.

    1. Hola Irene! Qué valiente aventurarte con tres! Seguro que el primero fue todo un entrenamiento para que los siguientes pudieran ganar en “tranquilidad”! Enhorabuena!

  4. Lo más difícil es intentar llevarlo todo por delante trabajo, familia y bebe, pensando que podrás. Mi hija ya tiene tres años y todavía no quiero renunciar a nada con lo cansada que voy, pero es al final lo que te haga sentir feliz lo que debes hacer no lo que te digan como debes actuar.

    1. ay Ángeles! Renunciar a nada es misión imposible!! Y tampoco se puede contentar a todos! Un abrazo y gracias por tu comentario!

  5. Para mi fue muy importante el taller de lactancia … no solo por la lactancia sino por la terapia de grupo. Y también las clases de preparación al parto para saber que no iba a ser todo idílico y q lo q m pasara sería normal.

    1. Hola aoro! Si es verdad que los grupos de lactancia y, a veces, las clases pre parto ayudan mucho! que bien haber contado con esa ayuda! Un abrazo!

  6. Para mi fue un shock y de los grandes. Sumado al cambio ya de por si de tener de repente una personita que depende absolutamente de ti, el buenhijo no paraba de llorar, no dormía ni de día ni de noche y no cogía peso. Y tooooodo el mundo tenía claro qué pasaba, y tenía la mejor solución, menos yo, que iba perdidísima y me sentía fatal y fuera de este mundo… Suerte que mi marido se volvió loco como yo y juntos estábamos ahí, en nuestro mundo, intentando sobrevivir y intentado descubrir qué le pasaba al pobre buenhijo. Algo tan simple como que tenía hambre, el pobre. Pero las pediatras nos decían que es que era nervioso y no nos dejaban darle biberones… Pero bueno, esta es la anécdota. A mi lo que me chocó fue lo claro que lo tiene todo el mundo, cómo se meten con lo que haces y lo poco respetuosos que pueden llegar a ser algunos. En fin, que me gustaría que me hubieran avisado antes 🙂

    1. Gracias Roser por compartir tu experiencia! Al convertirnos en madres es necesario “volverse un poco locos”. Y mejor sí encima el papa también!! Nunca es tarde de todas formas para seguir aprendiendo porque creo que cada día nos encontramos con nuevos retos! Un abrazo

    2. ay Roser, cuando estás embarazada, por arTe de magia TODO EL MUNDO es tocólogo. Y cuabdo das a luz, TODOS son pediatras jajaja. Yo viví lo mismo que tú. En fin…

  7. Hola, hoy hace 8 años nacio mi pequeña. Ha sido una hermosa locura, desde la depresión postparto y hasta hace muy poco que llevaba 4 dias en el colegio con comunicación día por medio por portarse mal. Ha sido un ir y venir en evaluación maternal, un analisis de evaluación de como criar y que consejos seguir. Y aún por más que quiera siento lo díficil llevar a una persona en la dirección correcta, tácticamente es fácil verlo, mostrar lo bueno y lo malo, y decirle que escoja dentro de lo bueno, pero existen zonas mixtas de distintos tipos, y no sé guiar. Sere mala madre?No sé?, intento no ser mala, pero me sale natural, al parecer.

    Saludos. Muy bueno tu blog

    1. Hola Monica! claro que no es fácil acertar y seguir la dirección correcta… hay muchas formas y muy válidas y también en el camino nos equivocamos, sin duda. al actuar nos equivocamos y eso nos hace “malasmadres” en algún momento. Nuestros hijos agradecerán también saber que erramos! Gracias por compartir tu caso. Un saludo!

  8. Tuve la suerte de asistir a uno de tus talleres en Moraleja Green y no pude salir más reforzada. Todas caemos en menor o mayor medida pero hay salida a esa culpa 😉
    Mi shock fue encontrar q la conciliación con la buena hija no era tan ideal como la tenía yo en mi cabeza. Pasé unos meses duros hasta q la organización se impuso en mi vida.
    Genial post Ana

  9. Hola Eva! Me alegro que te sirviera el taller y que hayas podido encontrar esa salida!! Un abrazo y gracias por el comentario!

  10. Yo tengo dos, niña y niño, con 20 meses de diferencia, el pequeño va a cumplir ahora el año, y sigo inmersa en un cúmulo de sensaciones y altibajos que me tienen un poco harta. Conciliar? No sé si alguien puede. Depilaciones, mascarillas faciales, lectura o momentos de relax brillan por su ausencia. Trabajo? asume que ya no ascenderás, al menos en mi empresa. Buscar otro trabajo? con horario reducido, imposible. Amigas/os? cuando los veo, pienso: cómo han envejecido! jajaja, y de la pareja ya ni hablo… En fin, que los niños son una pasada, pero los míos también se las traen, y en fin, yo echo mucho de menos la libertad de antes. Quizás ser madre a los 40 es lo que tiene, demasiado tiempo de disfrutar antes de este compromiso/esclavitud.
    La paradoja es que a veces incluso me planteo si no querría tener otro. Una locura, a todos los niveles, pero es como un gusanito que me va rondando. Son tan monos de bebés… y dura tan poco esta época…
    Quiero creer que vendrán tiempos mejores, pero bueno, yo quise ser madre, así que tendré que saber gestionar todo este tinglado, no?
    Bueno, me podría alargar infinitamente con este tema, me encanta haber leído que hay mucha gente en la misma situación.
    Y Roser, te entiendo tanto… 1 mes después de oír llorar día y noche a mi segundo hijo, resultó que tenía hambre. Solo tenía hambre!!! No tenía cólicos, ni era nervioso, ni nada de eso. Al final, mi suegra (pffff) tenía razón!
    Chicas, lástima que los talleres son solo en Madrid, en Barcelona seguro que también tendríais quorum.

  11. Qué grande Ana, lo has clavado hija! Éste embarazo con la fiera de dos años y medio (“los terribles dos años”, qué gran verdad!) haciendo de las suyas y yo pillando todos los virus menos el del ébola (por ahora), está siendo muuuuuy duro, y se me abren las carnes de pensar en lo que pasará con el buenhijo2 cuando llegue al mundo… No sé sí tendré depresión postparto, pero la depresión “previoparto” la tengo fijo!

  12. Yo confiaba en que la Madre Naturaleza me echaría una mano con este torbellino que es tener un hijo. Y me ayudó bastante, afortunadamente.
    Pero el secreto del relativo éxito que voy consiguiendo (tengo tres: 10, 8 y 4 años) es que hicimos equipo el buenpadre y yo.Ya desde el principio, tomábamos lo que nos gustaba de los consejos ajenos e ignorábamos los demás. Y ahora nos apoyamos y buscamos soluciones y acciones en las que ambos estamos comprometidos. Admiro profundamente a las personas que crían solas a sus hijos, mi pareja es fundamental para mi equilibrio mental y emocional.

  13. Pues yo estoy aún en shock!!! Mi buenahija tiene mes y medio y jamás, había sentido mi vida tan “patas arriba” como la siento ahora… Con ganas de llorar día si y día tb… Y para rematar, mi hermana mayor (creo q es la primera vez q me desahogo con respecto a este tema), ella es una súper madraza que me anula por completo, q me ridiculiza cuando más gente hay y q piensa q xq nadie se lo haya dicho, su hija, mi sobrina (me siento fatal al pensar estas cosas) no deja de ser una mal educada de mucho cuidado!!!
    Y si con mi familia no me puedo desahogar, mucho menos con mis amigas… Todas ellas unas talibanas de la “teta” que decidieron amargarme la existencia cuando decidí a la semana de nacer mi hija que no seguiría dándole el pecho.
    En fin, menos mal que mi marido está conmigo en todo momento y ve lo mismo q yo veo. Así q desde aquí, solo puedo darle las gracias por estar a mi lado siempre y más aún en estos momentos que no están siendo nada fáciles para mi ya que me siento fatal por no estar súper feliz en el momento que, supuestamente, es el mejor de la vida de una mujer.

    1. Anna!! Muchos ánimoss y fuerza en todo este proceso!! Lo estas haciendo muy bien y recuerda que siempre serás la mejor malamadre que tu buenahija puede tener! Por algo escogió tú vientre!
      Yo también acabo de ser malamadre de un buenhijo hace un mes y una semana! Y el primer mes ha sido durillo!
      Así que pa lante, yo procuro reírme de mi misma y del entorno para desdramatizar la situavión!
      Un abrazoooo

  14. La culpa, ese sentimiento horroroso tan difícil de evitar. Creo que es el principal enemigo, al menos para mí lo fue, por encima de las críticas o de que la ‘buenahija’ no te deje dormir, o ponga directamente tu vida patas arriba. Las cosas no son como pensaba, y eso que fui madre con 42 y tiempo para imaginar tuve de sobra, pero a pesar de que año y medio después no llega la paz deseada, admiro a las que habéis tenido tres y os envidio un poquillo. ¡Valientes!

  15. Pues yo aun no soy Malamadre, pero lo seré en unos meses; entretanto espero aprender de todas vosotras!!!!

  16. Aunque mi “pequeña” ya es una adulta, recuerdo lo que sentí cuando nació: un terror absoluto por lo desconocido y por hacerlo todo mal. Los consejos de mi madre y amigas fueron fundamentales y sin ellos seguramente hubiera colapsado. Sobre la experiencia de la maternidad, en sí, recuerdo que fue extraña, ni mala ni buena, sólo una sensación de que no era yo y de que el bultito que me entregaron en el hospital tampoco era mío; me llevó unos días adaptarme a sensaciones, sentimientos y pensamientos nuevos (y no todos lindos, seguramente por las malditas hormonas). En fin, lo único que puedo afirmar es que no fue “la experiencia más hermosa del mundo”, quizás por ello me considero, desde que fui mamá, una MALA MADRE en toda la extensión de la palabra, aunque en ese entonces no lo sabía. Ahora, sin embargo, creo que fue una experiencia necesaria para mi madurez y por supuesto que la buena hija se ganó todo mi amor, pero no fue instantáneo, aprendí con el tiempo. Mucho tiempo me sentí culpable por este desapego inicial, ahora entiendo que este sentimiento es frecuente y que no somos madres desnaturalizadas quienes sentimos así, simplemente todas reaccionamos diferente ante una experiencia tan avasalladora y desconcertante como es la maternidad, y aunque ya tengo edad para ser abuela, sigo aprendiendo!

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