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La necesidad de querer controlarlo todo: descubre por qué te conviene soltarla

La necesidad de querer controlarlo todo: descubre por qué te conviene soltarla

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¿Sientes la necesidad de tenerlo todo controlado? ¿De saber lo que vas a hacer en cada momento, los pasos que vas a dar y de qué forma vas a hacer cada cosa? ¿Tu frase favorita es ‘lo tengo todo controlado’?

Si es así, tengo que decirte que vives en una ilusión porque el control es algo que no existe. La vida puede cambiar en un segundo y el don más valioso para bailar con ese cambio es la flexibilidad. El control es rígido, está prediseñado, mientras que la flexibilidad tiene el poder de adaptarse a las circunstancias, al discurrir de la vida, a lo que sucede en cada momento.

El control nos vuelve rígidas, sí, incluso al cuerpo, y la flexiblidad hace que tanto nuestra mente como nuestro cuerpo sea flexible y maleable.

La sensación de tenerlo todo controlado es una falsa seguridad porque, siento decírtelo, la vida pueda cambiar en un segundo, en el mismo segundo que hago este chasquido de dedos. Chas. Y todo ha cambiado.

Sobre control sé mucho. Yo siempre he sido una persona que ha necesitado tenerlo todo controlado. Hasta que hace unos años esto cambió. ¿Y cómo cambió? Pues cuando viví en mis propias carnes esto que te cuento de que la vida puede cambiar en un minuto y me di cuenta de que tú, por mucho que lo intentes, no puedes hacer nada por evitarlo.

En mi caso ese darme cuenta vino de una separación de pareja. Tras más de 14 años de relación, de repente, esa relación se rompió. Fue así, en un segundo. Sin saber muy bien cómo habíamos llegado hasta ahí y echando por tierra lo labrado en esos más de 14 años. De nada me sirvió sentir que todo estaba bajo control.

Justo después de romper esa relación me fui por primera vez a un viaje sin tener nada reservado. Si unos cuantos meses antes me hubieras dicho que iba a ser capaz de hacer eso, me habría reído de ti. Sin embargo, fui capaz de recorrer de una punta a otra de España sin tener ni un alojamiento reservado, en coche, parando donde me apetecía y buscando en los pueblos a los que llegaba a pie habitación (por aquel entonces Booking aún no era lo que es ahora).

He de decirte que ni una noche dormí al raso y que ni una noche dormí en un mal lugar. Todas las noches, que fueron unas cuantas, encontré alojamiento a pesar de que no llevaba nada reservado. Es más, encontré algunos alojamientos que no hubiera encontrado de llevarlo todo reservado.

Lo que puedes ganar al soltar el control

Esta experiencia me puso delante todo lo que podía ganar al soltar el control. Porque si de algo es enemigo el control es de la confianza, de la confianza en la vida y de sentir que la vida nos sostiene y que por sí sola ya nos cuida. A mí a menudo me gusta pensar en la vida como una red invisible que se extiende y que nos protege del vacío, de modo que aunque caigamos siempre hay un sostén que nos impide estrellarnos del todo.

Ya, ya sé que esto de confiar en la vida es muy pero que muy complicado. Sin embargo, párate a pensar sólo un segundo cuántas veces la vida te ha puesto por delante oportunidades que te han traído hasta dónde estás ahora. Sin buscarlas, sin programarlas, sin agendarlas… Simplemente apareciendo y tú estando disponible para cogerlas.

Entre los principales aliados del control se encuentran las expectativas. Esperar que algo sea de tal o cual manera, tener previsto lo que va a suceder, lo que va a pasar… Soltar las expectativas supone soltar también el control, abrirse a lo que venga, a lo que llegue, a lo que tenga que ser sin tener nada prediseñado. Es fluir con la vida, con lo que hay, con lo que viene, entregarse al momento como quien se entrega a la brisa fresca que entra por su ventana cada mañana.

Y si algo alimenta el control es el estrés, uno de los temas estrella que suelo trabajar en mis sesiones de coaching a través de un método denominado coaching wingwave. Ese estrés se puede manifestar a través de una sensación en el pecho que te impide respirar de forma fluida, que hace que te falte el aire, te tensa y hace que de forma continua imagines todo lo que necesitas tener controlado repasando miles de veces esa lista mental que tienes hecha.

Porque el control tiene que ver con el futuro, con lo que va a suceder, con tener previstos todos las pasos a dar. Y para eso es necesario mucha planificación mental. Mucha tensión. Y mucho esfuerzo, un esfuerzo que, créeme porque lo veo en muchos clientes, acaba pasando factura a la salud, tanto física como mental.

Soltar el control significa entregarse a la incertidumbre y saber cómo vivir en la incertidumbre y en el cambio es uno de los mejores regalos que puedes hacerte porque significa vivir en el momento presente, en lo que hay. Significa estar en el flujo de la vida con la flexibilidad necesaria para capear cualquier temporal por terrible que sea.

¿Cómo te llevas con el control? ¿Qué problemas te causa en tus días a días? ¿La necesidad de tenerlo todo controlado, te conecta con tu centro y con quien eres o te saca de ahí? Esa necesidad de control, ¿te acerca a los demás o te aleja? Me encantaría escucharte ahí abajo, en los comentarios. 

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Han comentado...

  1. buenos días leonor. yo vivo en una permanente necesidad de tener todo controlado y me agobia mucho. tengo tantas cosas en la cabeza: trabajo (encima tengo 15 personas a mi cargo), casa, mis 3 buenoshijos con sus respectivas tareas/médicos,… Mi marido asume todo lo que yo le paso, pero al final acabo acaparando yo todo porque me lo pide el cuerpo. no puedo delegar y despreocuparme, tengo que controlarlo todo. es una sensación rara porque me agobio por controlar todo pero si dejo de hacerlo, me agobio por no tenerlo controlado…
    a veces, me pongo a hacer alguna tarea que requiera algo de concentración pero que no sea importante (clasificar medicamentos, ordenar armario, cocinar…) para dejar de pensar un rato.
    en fin…imagino que me vendría bien un psicólogo que me ayudara a canalizar esto.
    me ha encantado tu post! gracias

    1. Hola, María. Sí que te podría venir bien un psicólogo o un coach con quien trabajarte esto. Gracias a ti por tu testimonio.

  2. Hola, Sí yo soy de esas a las que les gusta tener todo organizado y bajo control, con cierta previsión. La realidad, como dices, es muy diferente y que se desmonte ese plan que has elaborado, genera estrés y malestar. En la vida personal, gracias a los BH, estoy aprendiendo a ser más flexible; ya que con ellos el plan que vale es el momento. Pero en el plano laboral me resulta más difícil y va pasando factura.

    1. Pues sí, lo que vale es el momento. Me da que estás teniendo ahí un buen aprendizaje 😉

  3. Hola. Yo me he llamado durante mucho tiempo a mi misma Doña Listas. Todo bien atadito y así no me dejo nada….Pero desde mi divorcio….la presión a menguado y mucho, a veces termino la lista y a veces no, y personalmente cada vez me supone menos problema que sea así. Lo más importante adelante, y el resto me lo tomo con otro humor. Mi lacra era al señor que tenía al lado, y ahora yo con mi niña al fin del mundo! Que sigo siendo un poco Doña Listas de Tareas? Bueno, ya me estoy quitando tanta exigencia. Veo la vida de otra manera, y mira que entre trabajo, casa, etc…lo hago lo mejor que puedo y quiero.
    Bss.

  4. Hola Leonor,me ha gustado mucho tu post y me he sentido muy identificada con lo que dices…voy a guardarlo para recordar,entre otras cosas, lo de que dices sobre que la vida,de alguna forma,nos sostiene…estoy viviendo un momento vital que no esperaba…y mi respuesta está siendo el control…así que gracias por tus palabras,son un apoyo más en mi camino,un abrazo

  5. La incertidumbre viene sola y en muchas cosas, al final la seguridad no existe porque todo se puede ir al garete en un momento, efectivamente. Es necesario mantener una mínima seguridad, cada uno en su nivel, porque la estabilidad y el equilibrio vienen de esa seguridad. Yo no sería capaz de lidiar mucho tiempo sin saber si mañana me van a despedir, por ejemplo, porque la seguridad financiera es el pilar de la independencia, y la independencia es fundamental para mí, ya que no tengo a nadie de quien depender y sí quien depende de mí. Por lo que en ese aspecto debo tenerlo todo bajo control o me arriesgo a encontrarme debajo de un puente un día de estos y que me quiten al buenhijo por no poderlo atender… Luego, si un día llega y me veo sin trabajo, como sé que tengo la capacidad de encontrar otro, la flexibilidad de mudarme a donde sea, no me importa no tener el control sobre mi vida laboral. Porque tengo el control sobre lo que puedo manejar a nivel interior y tengo el control de no dejarme sobrepasar por los acontecimientos.
    No pasa nada por no controlar lo exterior, si controlamos el interior.

  6. Buenas, me hago una pregunta leyendo las respuestas al post ¿esto de tenerlo controlado es solo cosa de mujeres?
    El paso del tiempo me va enseñando que no se puede tener todo controlado, por salud mental y agotamiento físico pero aunque delegues siempre tienes ese instinto de querer supervisar, a pesar de que el listón de exigencia baje porque sino no vives.
    Muy bueno el post. Felicidades!!

  7. Y cuando dejas en manos de otros algo, pensando justo en no controlarlo todo, y sale mal?
    Y entonces te dices: ¿por qué no lo controlé yo?. Creo que en esos momentos se siente una peor que si lo hubiera hecho una misma y se equivocara.. y más cuando la otra persona no reconoce su culpa..
    Es como: fui una dejada y además la persona culpable no asume su culpa, por lo que al final.. la culpa mía es doble..
    Y no soy mucho de usar “culpa”, mas bien para aprender del error, pero en este caso me lleva a que “debería haberlo controlado yo”…
    Muy bueno este tema, hay para debatir horas y horas 🙂

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