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¿Es posible la inclusión escolar?

¿Es posible la inclusión escolar?

* Podéis seguir a Sonia López en FacebookTwitter y en su BLOG.

Esta semana nos hacíamos eco de la noticia protagonizada por un grupo de madres que se alegraron de que echaran de la clase de sus hijos a un chico con Asperger. Estas madres, para poneros en antecedentes, dejaron de llevar a sus hijos al colegio porque no estaban de acuerdo conque este niño compartiera clase con  ellos. La tía de este chico con Asperger, visiblemente enfadada, decidió hacer pública esta cadena de mensajes y se hizo viral.

Nosotras compartimos la noticia en redes sociales y se generó un intenso debate sobre la inclusión escolar. Desde el Club de Malasmadres nos preguntamos cómo pueden darse noticias así, qué hace falta para que la inclusión escolar se pueda llevar a cabo de una manera satisfactoria y qué obstáculos se encuentran las madres y padres de niños con necesidades educativas especiales. Y para poder tener una opinión cercana a la realidad hemos contado con  nuestra colaboradora Sonia López, psicopedagoga y profesora con experiencia con chicos TEA. Esta es su visión sobre el tema y hoy nos interesa especialmente conocer vuestra visión.

 

La diferencia nos da miedo

La opinión de Sonia López

La diferencia nos da miedo, nos incomoda, nos produce rechazo. Lo desconocido, lo distinto, lo que no controlamos nos crea incerteza, ansiedad, desconfianza. Todo lo que salga de los parámetros marcados como “normales” nos descoloca. Marcamos distancias, creamos etiquetas, rechazamos la posibilidad de descubrir. Centramos nuestra energía en recordar todo aquello que nunca podrán hacer aquellos con necesidades diferentes a las nuestras, en marcar todo lo que nos diferencia, olvidando que es en la diversidad donde encontramos la mayor riqueza.

Esta es la posición de algunos padres y madres ante la diferencia, ante la posibilidad que sus hijos convivan en el aula con alumnos con necesidades educativas especiales. Niños y niñas con dificultades para seguir el currículum establecido pero con las mismas ganas que el resto de escolares de aprender, experimentar y avanzar. Familias que temen que la inclusión perjudique el rendimiento del resto del alumnado, que se generen conflictos en las aulas, que el profesor de sus pequeños dedique más tiempo a los alumnos con mayores necesidades.

Con temor que sólo éstos hagan uso de la mayoría de los recursos de la escuela, que el resto de los alumnos queden desatendidos, que no haya el tiempo suficiente para aprender o el ritmo sea tan lento que sus hijos se aburran y no quieran trabajar. Padres que acaban filtrando una realidad en función de sus miedos, de su falta de conocimiento o sus pocas ganas de aprender sobre los que más lo necesitan. Que contagian a sus hijos estas inseguridades y les hacen ignorar la cantidad de beneficios que la educación inclusiva les puede regalar.

Soy de las que piensan que las distancias se reducen conociendo, queriendo, aceptando, aprendiendo de la mano, ofreciendo nuestra ayuda sin eludir nuestras responsabilidades, sin excluir al diferente, sin etiquetar. Creo en la inclusión responsable siendo muy consciente que en muchos momentos no es tarea fácil, que a menudo faltan recursos, información o oportunidades, profesionales que orienten correctamente o una flexibilidad de los centros escolares que consiga que todos rememos en la misma dirección.

Nuestra sociedad necesita una educación inclusiva que acoja, que valore, que cuide, que entienda, que enriquezca a toda la comunidad educativa, que crea que la diferencia no divide sino que ayuda a sumar. Una escuela que de respuesta a las necesidades de todos los niños, sin distinción alguna, que potencie las capacidades, que impulse a aprender respetando ritmos e intereses, que de respuesta a cada interrogantes, que repte a crear. Aulas que creen entornos normalizados, respetuosos con la diferencia, con los recursos metodológicos, materiales y profesionales que permitan una educación de calidad real para todos.

Comunidades educativas donde alumnos, profesores y familias eliminen barreras, donde se busquen espacios para resolver dudas y temores que pueda plantear la inclusión, donde se busquen soluciones en equipo para avanzar.

Aulas cooperativas donde se aprenda de la mano, con pedagogías centradas en las necesidades e intereses de todos los alumnos asentadas en los principios de la normalización, la igualdad y la oportunidad. Que animen al resto de alumnos a participar activamente en el proceso de inclusión de sus compañeros, maestros que promuevan, faciliten y optimicen la interacción entre el alumnado, familias que vean en la diferencia un regalo para aprender.

La experiencia de Sonia con chicos TEA

Nuestra colaboradora Sonia ha trabajado con alumnos TEA, para ella ha sido “un privilegio poder trabajar en una escuela inclusiva junto alumnos TEA, es un trabajo muy difícil pero tremendamente motivador”. Nuestra colaboradora escribió este post que también compartimos con vosotras. Puedes leerlo aquí.

Y vosotras Malasmadres, ¿qué pensáis sobre este tema? Os esperamos en los comentarios.

Antes de irnos…

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17 Comentarios
  • Ana

    11 Septiembre, 2017 a 8:03 am Responder

    Entiendo perfectamente que las madres no quieran que se vea perjudicado el rendimiento escolar de sus hijos. También creo que el que los niños con Asperger u otro tipo de problemas que hacían que hace años fueran a otro tipo de institución y les condicionaba su futuro vayan a un cole “normal” es muy beneficioso para ellos y también para el resto de sus compañeros, ya que fomenta la aceptación de la diversidad. Creo que la solución no radica en que se vea perjudicado nadie en ningún sentido sino en que se aumenten los recursos como por ejemplo un profesor más en el aula dedicado exclusivamente a ese niño. En el colegio de mis hijos (público y en un pueblo) esto es una realidad y creo que es una idea estupenda

    • Sonia

      11 Septiembre, 2017 a 12:10 pm Responder

      Yo también creo que es muy beneficioso para toda la comunidad educativa

    • Carmen

      17 Septiembre, 2017 a 3:39 pm Responder

      Completamente de acuerdo con tu enfoque. No solo hay que dar oportunidades para la inclusión……….. hay que dar medios para que esa inclusión sea posible. Si no se da esta segunda premisa nos quedamos en el limbo de las buenas intenciones…….. y pasan cosas como estas.

  • Cesi Sánchez Turanzas

    11 Septiembre, 2017 a 9:19 am Responder

    En el cole de mis hijos hay un aula especial para niños con TEA. Son 3 niños los que están con nosotros desde hace ya varios años. Tienen sus profesoras especiales y sus espacios propios, y también momentos de encuentro y de actividades comunes con los niños “normales”. ¿Y sabéis qué? que es una de las cosas más bonitas que le está dejando el colegio a mis hijos. Ver cómo todos los niños (da igual el curso) les saludan por su nombre, les miman, les cuidan. Entender que para mis hijos nunca serán bichos raros, sino que son las “Tortuguitas”, porque van a un ritmo distinto, y no pasa nada. Gracias al colegio Inmaculada Concepción, de Madrid, y al colegio Araya, por hacer esto posible, y a las profes que se han volcado en este proyecto. Somos un poquito mejores gracias a vosotros, y a ellos.

    • Sonia

      11 Septiembre, 2017 a 12:11 pm Responder

      Yo también pienso que la inclusión es un regalo para todos, adultos y niños. Hay que luchar para conseguir escuelas inclusivas.

  • Mar Revuelta

    11 Septiembre, 2017 a 9:32 am Responder

    En mi clase de preescolar y EGB (hasta octavo) había un niño con parálisis cerebral. Entonces no se hablaba de “inclusión”, simplemente su madre quería que fuera al cole “normal” y allí fue. Nunca fue un problema ni bajó el rendimiento de la clase por ello. Lo importante es el nivel medio de la clase, el que haya algún niño con necesidades especiales no supone ningún lastre.

    • Sonia

      11 Septiembre, 2017 a 12:12 pm Responder

      Totalmente de acuerdo contigo. Las metodologías aplicadas en el aula deben asegurar que todos los alumnos aprendan, respetando ritmos e intereses.

  • Inesve

    11 Septiembre, 2017 a 10:01 am Responder

    La realidad de la Argentina es muy diferente a la que vivimos en España. En España hay ayudas para los colegios publicos y concertados que son escuelas inclusivas y acogen a niños con “capacidades diferentes”. Y la verdad, por experiencia propia, al menos en infantil y primaria funciona muy bien, mis hijos van a un cole concertado inclusivo en Madrid. Pero en Argentina no se da esto por ley, no hay ayudas de las Comunidades o Provincias o Estado. Siguen existiendo las “escuelas diferenciadas”, que son las que tienen el personal cualificado para tratar a niños con capacidades especiales, y los colegios publicos y concertados no tienen las ayudas que ya mencione. Ademas, como era el caso de la clase de este niño, permiten hasta 35 niños en un mismo aula, lo cual es ya una barbaridad, y aqui en general nunca hay mas de 28-30 niños por Clase. Yo no estoy de acuerdo con la reaccion (el modo y el medio) de estas madres, pero en el fondo hay que entender un poco sus sentimientos y miedos tambien. El contexto social y juridico es totalmente diferente al nuestro.

  • Elena Lopez

    11 Septiembre, 2017 a 10:08 am Responder

    Pues me viene muy bien este post, porque justo este curso han entrado en el cole de mis buenoshijos 5 niños TEA y uno de ellos va a clase con el buenhijo1. El viernes, el primer día de clase, la profe explicó a padres, madres y niños que este curso van a tener un compañero especial. Les contó un poco por encima las dificultades de comunicación que tiene para que estén preparados ante sus reacciones. Tiene su profe especial, compartirá momentos y actividades con la clase y tendrá también sus ratos en el aula TEA con el resto de niños TEA que han entrado al cole. Eso sí, por parte de la Administración CERO recursos para el cole. Desde aquí mi queja. Envían al cole 5 alumnos TEA pero que el cole se las apañe como pueda, nada de material, ni mobiliario, ni nada de nada, en fin…
    Me parece que esta nueva circunstancia, bien gestionada, puede ser una experiencia muy positiva para mi hijo, aunque no os voy a negar que algo de inquietud sí sentí al enterarme, supongo que el miedo a lo distinto, a lo desconocido, a los cambios… Pero quiero creer que va a ser bueno. Los niños en este sentido siempre nos dan lecciones.

    • Sonia

      11 Septiembre, 2017 a 12:13 pm Responder

      Me alegro que te haya gustado el post. Yo tengo el privilegio de trabajar en una escuela inclusiva y te aseguro que es un regalo para toda la comunidad escolar.

  • Ana Isabel Peñafiel Andres

    11 Septiembre, 2017 a 10:22 am Responder

    Yo tengo un buenhijo Asperger, este año empieza primaria y desde infantil en su colegio, en Zaragoza han estado guiandole y ayudandole para que no se sienta diferente en clase, sus compañeros le entienden y le ayudan y no retrasa el funcionamiento de la clase ni baja el nivel ya que al ser asperger tiene un CI de 133, su carencia esta en lo social.
    No entiendo porque dicen que ese niño de Argentina bajaba el nivel de la clase porque estos niños no suelen tener dificultades a nivel curricular, mas bien a la hora de hacer amigos.

    Yo estoy muy contenta con el colegio de mi hijo y su forma de enseñanza.

  • Ana Kovacs

    11 Septiembre, 2017 a 10:30 am Responder

    Precioso post Sonia! como ha comentado una lectora la realidad de un país como Argentina es bien distinta pero lo que es universal es el miedo a lo diferente, a lo desconocido. Que aquí en España algunos centros públicos tengan aulas TEA y personal para atender necesidades especiales, si bien no es suficiente y hacen falta más recursos, creo es un logro para lograr la inclusión y educar en el valor de la diferencia. Un beso!

    • Sonia

      11 Septiembre, 2017 a 12:14 pm Responder

      Muchas gracias Ana, un fuerte abrazo.

      • Sonia

        11 Septiembre, 2017 a 12:15 pm Responder

        Por suerte la realidad de las escuelas españolas es muy diferente. Yo creo ciegamente en los beneficios de la inclusión.
        Un abrazo

  • maria del carmen fernandez martinez

    11 Septiembre, 2017 a 11:30 am Responder

    no se que implica tener esa enfermedad, pero si se trata de incordiar hay niños que lo hacer si tenerla.
    me imagino que si el colegio dispone del personal y medios adecuados no habra ningun inconveniente … ya se sabe q los buenos hijos son “portentos de la naturaleza”.
    me parece mas grave la existencia de un profesor o varios profesores y/o niño o varios niños que practiquen el acoso y/o que se lo callen, pero claro, mientras no afecte a mi buen hij@ todo esta bien.
    creo q con esos “mensajitos” han sido las propias madres las que han acosado a ese niño, deberian hablar con el cole, no lo se no estaba alli

  • Mariano Nieto Navarro

    11 Septiembre, 2017 a 12:27 pm Responder

    Estoy completamente de acuerdo en que la diversidad enriquece la educación de nuestrxs hijxs.
    Pero también entiendo que, si no hay refuerzo de profesores, la inclusión de alumnado con necesidades especiales es un brindis al sol que perjudica a todos, tanto a los “normales” como a los que tienen esas necesidades educativas especiales.
    Los grandes recortes en los presupuestos de educación que hemos vivido en los últimos años y seguimos viviendo en la mayoría de las comunidades autónomas, con el consiguiente aumento de las ratios de alumnos por aula, hacen misión imposible la tarea del profesorado, más si se tiene en cuenta que, aunque un alumno con necesidades especiales a efectos de ratio cuenta por dos, quizás debería contar por tres o por cuatro y, en todo caso, si no hay refuerzo con asistentes específicos, da igual que cuente por dos porque dada la saturación de las aulas es muy difícil poder ocuparse de él o de ella.
    Así que inclusión sí, por supuesto que sí, pero con medios suficientes para atender a la diversidad.
    En vez de pedir la salida de un niño o niña del colegio lo que hay que pedir es la salida del gobierno de la comunidad Autónoma de esos políticos a los que se les llena la boca con la palabra educación pero después sistemáticamente recortan los presupuestos.

  • Ana González

    11 Septiembre, 2017 a 12:28 pm Responder

    Muy interesante, donde vivo la escuela inclusiva ya es una realidad (Comarca Garraf, Barcelona), existen unas 15 escuelas TODAS INCLUSIVAS y como madre de un niño con necesidades especiales estoy agradecida y decidida a luchar para que este modelo se expanda todo lo posible. Gracias por dar voa a este tema!!!

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