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Cómo relacionarte en la nueva normalidad

Cómo relacionarte en la nueva normalidad

El pasado sábado 2 de mayo comenzó la desescalada con la incorporación de algunas actividades como actividad deportiva en solitario y paseos de la unidad familiar. Poco a poco tendremos que adentrarnos en esta nueva normalidad que cambiará por un tiempo los hábitos sociales a los que estamos acostumbradas, cómo afrontarlo es el tema de hoy en este post con Leonor Cabrera y Pilar Pineda, de la Escuela de Coaching y Comunicación Viventi.

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*Podéis seguir a Leonor Cabrera en Instagram, Facebook y Twitter y en su web.

*Podéis seguir a Pilar en Facebook e Instagram.

Nueva normalidad, distanciamiento social o desescalada son algunas de las expresiones que con el Covid-19 hemos hecho nuestras. Detrás de estos conceptos hay todo un cambio en la forma de relacionarnos, en nuestros hábitos y en nuestros comportamientos.

¿De qué forma hacerlo para estar en este nuevo mundo con el menor estrés posible y de una manera que sea sostenible tanto para nosotros como para los buenoshijos?

Porque lo que está claro es que hay nuevos hábitos que necesitarán ser integrados. Nuestro comportamiento también tendrá que cambiar y ese beso que ya nos instaban de pequeñitas a dar al ver a alguien conocido ahora no podrá ser dado. Este es solo un ejemplo de cómo es la realidad que estamos viviendo desde ya.

El cambio en nuestra comunicación

Pilar Pineda, experta en comunicación y mi compañera en Viventi, nuestra escuela de coaching y comunicación, lleva desde el inicio de la crisis del Covid-19 hablando sobre temas como este en directos que está haciendo a través de la página de Facebook y de Instagram Viventi y sostiene que todo lo relacionado con la comunicación entre las personas está ya dando un vuelco total. Ante ello, lo mejor es adaptarse.

Recuerda que ya Darwin decía: “No es la más fuerte de las especies la que sobrevive, tampoco es la más inteligente la que sobrevive. Es aquella que se adapta mejor al cambio”. Así que es necesario enfocarse en la adaptación y en la capacidad que tenemos para llevarla a cabo en lugar de enfocarse en lo que ya no se puede hacer.

¿Y de qué forma lograr esa adaptación a todo lo nuevo que estamos viviendo y a lo que nos queda por vivir?

Lo primero teniendo claro que la adaptación no es resignación, ni conformismo, ni acatamiento, ni sumisión, ni aguantar, ni claudicar. Es adaptación y punto.

“Para adaptarse lo importante es la responsabilidad personal y aceptando que hay hábitos que puede costar llevar más a cabo, así como conductas que de alguna manera no te van a gustar y que incluso van a generar emociones negativas”, explica Pilar, quien pone como ejemplo el hecho de que incluso hay conductas consecuencia del distanciamiento social que te pueden conectar con el abandono, el rechazo  o la soledad.

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La importancia de cuáles son tus emociones en este momento

Si te sucede esto, intenta darte cuenta de cuáles son esas emociones que surgen. El hecho de que al ver a alguien a quien quieres y no puedas darle un abrazo, un beso o tocarle genera muchas emociones. Y si a eso le unes que el contacto será a través de una mascarilla, sin verle el rostro completo, puede generarte frustración, tristeza o rabia.

Si se produce en ti alguna de estas emociones, es posible que situaciones como estas te conecten con situaciones vividas en algún momento de tu vida y que fueron dolorosas para ti. Quizás te conecten con ese beso de mamá o papá que te quedaste esperando cuando eras niña o con ese abrazo no recibido. Ver con claridad qué echas de menos es también una manera de saber qué te está sucediendo y de tener claridad respecto a qué te pasa, así como si la emoción que surge es la de la niña que se quedó esperando el beso o la de la adulta.

También es importante que aceptes que hay hábitos y conductas que te cuestan más llevar a cabo. Es interesante que veas también qué te pasa con esos comportamientos que te generan una tensión interna.

  • Te pongo un ejemplo: para mí es un suplicio salir con mascarilla a la calle y tiene mucho que ver con el valor de la naturalidad. La mascarilla, los guantes, el tener cuidado con lo que toco… Me genera una tensión interna importante cada vez que tengo que ir al supermercado porque siento que hay una limitación de mi capacidad de movimiento y me resulta físicamente incómodo.

Tener claro qué te sucede es una especie de pasaporte para que sea más llevadero eso que te sucede, porque si no te quedas sólo en la sensación de enfurruñamiento cuando llegas del supermercado y al no encontrarle explicación es posible que se traslade a otras áreas de tu vida.

Otra de las reflexiones que nos invita a hacer Pilar desde el punto de vista de la comunicación es qué te sucede cuando ves a alguien que no cumple las medidas de distanciamiento social dictadas por el Gobierno, ya sea en vivo o en diferido, por ejemplo cuando los periódicos se han inundado con fotografías de familias apiñadas en zonas de ocio después de que se diera el visto bueno a la salida de los niños y niñas.

Aquí la solución está en poner la máxima atención en el espacio en el que tú puedes actuar y tienes control. “En la medida en la que asumas que esta manera de actuar es la que corresponde en este momento y es por un bien mayor, que va del individuo al sistema, serás capaz de integrar estos hábitos de una manera más natural y sostenible”, explica ella.

Señala además que los buenoshijos y buenashijas aprenden hasta cierta edad a través de la imitación y del modelaje del adulto, así que tu hijo lo va a hacer dependiendo de cómo lo hagas tú y el otro buenpadre o la otra buenamadre. Así que si para ti es difícil el cambio, para tu buenhijo también lo será. Mostrarlo como algo fácil es la puerta de entrada para que también sea fácil para tus hijos e hijas.

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Imagínate que no tienes nada que perder porque ya lo has perdido todo. Has perdido esas entradas para el concierto que no se celebró, la cuota del gimnasio, la matrícula para ese curso que tanta ilusión tenías por hacer. Has perdido a ratos el juicio, incluso la cordura, por no hablar de la esperanza que viene y va como ese león que no para de moverse de un extremo a otro de su jaula. Has perdido el suelo que pisas. Has perdido aquello que construiste con tanto esfuerzo, con tanto cariño, con tanta dedicación. Has perdido lo que considerabas imperdible: tu libertad a ir, a venir, a decidir qué hacer con tu vida. Imagínate que no tienes nada que perder porque ya lo has perdido todo. Como a quien se le escurre el agua por las rendijas de la mano, tu vida se filtra por el suelo de tu casa a través de esta quietud a travésde este no hacer a través de este día sin fin. Cuando ya no hay nada que perder, ¿qué queda? Qué grita con fuerza tu cabeza, qué acoge tu corazón como la única realidad posible. Qué perdura tras la pérdida de la cotidianeidad, del día a día, de lo que era. La fotografía es la carta de la confianza en el tarot Osho Zen. #fuerzainterior #bloqueosemocionales #ego #espiritualidad #conciencia #consciencia #alma #aquiyahora #coaching #coachingdevida #lifecoaching #gestalt #transpersonal #desarrollopersonal #desarrolloprofesional #pnl #wingwave #constelacionesfamiliares #coachingsistemico #eneagrama #benalmadena #costadelsol #malaga

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Y recuerda que…

Con esta nueva forma de relacionarnos todos nos sentimos torpes, nos equivocamos, no sabemos cómo hacerlo, pero como sucede con todo o con casi todo en la vida, acabaremos aprendiendo.

¿Cómo llevas esta nueva realidad? ¿Te estás acostumbrando a estos nuevos hábitos o hay algunos que te cuesta más trabajo que otro? ¿Qué emociones son las que están despertándose al cumplir las medidas de distanciamiento social? Me encantaría leerte ahí abajo en los comentarios.

Han comentado...

  1. No puedo estar más en desacuerdo con el post. El distanciamiento social es solo un eufemismo que provocará daños psicológicos irreparables en los niños y los adolescentes y en la población más frágil, además de debilitar nuestro sistema inmune. Creo que los médicos y los psicólogos tienen una gran responsabilidad por no levantar la voz ante esta atrocidad. Como seres humanos sólo nos queda rebelarnos ahora que nos están quitando todos los derechos y nuestra dignidad humana con la justificación de un riesgo impreciso.

  2. No puedo estar más en desacuerdo. El distanciamiento social es un eufemismo que provocará daños psicológicos irreparables en los niños, adolescentes y en la población más frágil, además de debilitar nuestro sistema inmune. Creo que los médicos y los psicólogos son muy responsables de no levantar la voz ante esta atrocidad. Como seres humanos solo nos queda rebelarnos para recuperar nuestra dignidad humana que con la justificación de un virus nos la han quitado.

  3. Tengo un bebé de cinco meses y algunas pautas que pedía encarecidamente para los tres primeros meses (básicamente lavarse las manos y no dar besos) no siempre se han cumplido, ante lo cual llegué a frustrarme mucho. Ahora me da miedo que en el reencuentro van a querer tomar y abrazar al bebé… ¿Cómo explicar que hasta junio no se puede sin sentirme violenta?

    1. Hola, Mari. Simplemente poniendo un límite y una buena manera puede ser remitiéndote a la norma y diciendo que no quieres que nadie lo coja en brazos hasta que se pueda hacer de forma ‘oficial’. Habrá gente que te entienda mejor y otra que no te entienda, eso va a estar claro. Pero el poner por delante la norma que hay te puede dar cierta autoridad y hacer que no sea tan violento. Saludos.

  4. Lo estoy viviendo con calma nerviosa, frente a los niños aparentando normalidad pero cuando salgo a la calle si voy al centro y se que me voy a encontrar con gente no me gusta me pongo nerviosa. Tengo una niña de riesgo, con dos Enfermedades Raras y debo protegerla con más cuidado y en muchas ocasiones la gente se le acerca como si nada dejando medio metro de distancia o menos y estoy en tensión marcando límites. Con lo cual, procuro ir en dirección contraria a la gente y así disfrutamos de un paseo pleno que para una hora que tenemos, esto no merece la pena que pase.
    Respetando tiempos y lo que nos apetezca ese día, la nueva normalidad nos va a costar un poco instaurarla pero tiempo al tiempo, todos debemos aprenderla y mejorar los hábitos ya instaurados.
    Todo pasa y todo llega.

      1. Soy una abuela y madre de 64 años, hace 33 años murió mi madre y 16 mi padre, me encuentro estupendamente, toda mi familia está bien física y económicamente y yo lo que observo en este periodo que siento un gran vacío pensando en mis padres, cosa que habitualmente nunca me ha sucedido

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