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Sobreprotección: Besos de abuelo y raspaduras de rodilla

Sobreprotección: Besos de abuelo y raspaduras de rodilla

A la hora de educar a los buenoshijos surgen muchas  dudas. A veces no sabemos cómo afrontar esta educación sin caer en una sobreprotección excesiva que le cause más perjuicios que beneficios. De cómo encontrar el equilibrio perfecto para poder llevar adelante esta educación sin caer en no dejarles experimentar por ellos mismos y que aprendan a equivocarse nos habla hoy Maribel. Esperamos que os guste.
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*Puedes seguir a Maribel Gámez en su página web: otrapsicologa.com. En ella encontraréis diferentes temas que os pueden ayudar.
¿Envuelves a tu hijo en 15 capas de ropa cuando sale en invierno? ¿No les dejarás coger solos el autobús hasta que cumplan los 18 y sean cinturón negro de judo? ¿Te preocupa que desarrollen profundas cicatrices emocionales si les castigas sin ver la tele? Hoy hablamos de los límites entre controlar y dejar hacer, y la ya famosa sobreprotección.
La sobreprotección es un concepto que se puso de moda hace ya unos años y que, sin duda, responde a una realidad. El problema es que a veces no se tiene claro qué es sobreproteger, se lanza la palabra como explicación de las cosas dando por hecho que todas entendemos lo mismo, y esto hace que las malasmadres a veces entremos en duda: ¿y esto, es sobreproteger? Como si no tuviéramos suficientes preocupaciones…
Por eso he querido aclarar un poco de qué estamos hablando. La sobreprotección puede tener distintos aspectos, y aquí vamos a hablar de tres, según el tipo de situación y las consecuencias en los buenoshijos. ¡Vamos a ello!

1. No exponerle a situaciones sociales

Alguna vez he oído a padres y madres preguntarse por qué tenían que someter a sus hijos a los babosos besos de los abuelos, cuando estaba claro que no les gustaba. Yo os digo: ¡bienaventurados los besos de abuelo! Lo cierto es que, si elegimos ahorrarles esa pequeña molestia, les transmitimos el mensaje de que no merece la pena salvar esa inconveniencia para mostrar el cariño a otra persona. Todos tenemos que aprender a tolerar y a convivir con las babas, pelos, olores, etc. de las personas que tenemos cerca, más aún si son familia y les apreciamos. Además, ellos mismos desarrollarán babas, granos y pelos propios ante los que deberán ser tolerantes, y pedirán a los demás que lo sean. La sobreprotección aquí consiste en querer evitar la molestia a corto plazo, sin tener en cuenta la necesidad de tener ciertas experiencias.
Otro buen ejemplo se da con los buenoshijos tímidos. Si nos ha tocado uno en suerte, tenemos la opción de respetar su timidez (“Pepita, pide tú el pan, que a tu hermano le da vergüenza”) o ayudarles a lidiar con ella (“Venga Pepito, pide tú el pan, que luego te doy el cuscurro”). De nuevo, podemos pensar que les hacemos un favor al ahorrarles una situación incómoda, pero en realidad les quitamos oportunidades de aprender. En el siguiente artículo te mostramos cómo ayudar a los buenoshijos a mejorar sus relaciones sociales cuando son tímidos.

2. No exponerle a ‘peligros’

¡Tranquilidad! Estoy hablando de peligros asumibles, moderados, cotidianos. No estoy hablando de animarle a que acaricie los leones del zoo (aunque haya días que apetezca echarlos a la jaula…). Simplemente se trata de que aprendan que las heridas y los riesgos forman parte de la vida y son inevitables, y que tampoco es un drama rasparse la rodilla o comerse una patata que se ha caído al suelo. Vemos que el principio es el mismo: a veces no queremos que los buenoshijos hagan alguna cosa para evitarles un posible ‘daño’ a corto plazo. Sin embargo, tampoco queremos que tengan la sensación de que lo mejor es vivir en un búnker. Hay que enseñarles que existen los peligros asumibles, porque si no acabarán viendo cualquier riesgo como inaceptable, y eso es una gran receta para vivir siempre con ansiedad. Resumiendo: déjale que se caiga y se raspe la rodilla.

3. No dejarle desarrollar habilidades

Este es otro aspecto de la sobreprotección. Por muy diversos motivos, muchas veces nosotras mismas (y los buenospadres) hacemos cosas por ellos que son, en realidad, capaces de hacer. Suele ser por falta de tiempo, por lástima o porque “no me cuesta nada hacerlo yo”. Hablo de cosas como hacer su cama, recoger, vestirles, pedirles cosas a los profes o a otros adultos (en vez de dejar que las pidan ellos) y cosas así. Puede resultar difícil saber qué es lo que un niño debe saber hacer por sí solo a cada edad, así que hemos puesto una tabla orientativa descargable en nuestra web con algunos de los hitos en cuanto autonomía que van alcanzando los buenoshijos según la edad.
Ser capaces de ocuparnos de nuestras cosas es lo que nos confiere el sentimiento de autonomía y nos permite sentirnos capacitados, y esto es así también con los niños. También hay que tener en cuenta que, aunque ahora no haga las cosas bien o rápido, si les dejamos hacerlas pronto aprenderán, y eso que nos quitamos nosotras de encima. Además, a ellos se lo vendemos como un logro que solo consiguen los niños mayores y estarán tan contentos de hacerlo 😉
Resumiendo, la sobreprotección aparece cuando queremos evitarle a nuestros retoños algún inconveniente, daño o molestia a corto plazo, pero no caemos en la cuenta de sufrir esas contrariedades es una parte esencial de su aprendizaje. Bien está un poco de despreocupación.
Nos gustaría que nos contarais cuál es vuestra receta para encontrar el equilibrio y no caer en la sobreprotección.
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Han comentado...

  1. Completamente de acuerdo. Hay que dejar que crezcan, y se formen. Protegiéndolos en exceso les hacemos un flaco favor

  2. Me ha encantado … Yo a veces me siento rarita por como intentamos educar al buenhijo … Con mucho amor pero siempre siempre con sus límites y sobre todo intentando no ser sobreprotrectores
    Tengo a experiencia de mi madre que cuando nací yo le dieron 3 años de vida y entonces ella me amaba con locura pero siempre intentó hacerme una niña independiente para que yo no sufriera cuando ella ya no estuviera … Al final me duro 29 años a mi lado pero siempre fue así .. Me hizo independiente y eso no sabéis como lo agradezco porque siempre estábamos juntas como las mejores amigas pero creo que todo estoy fue fundamental para mi y la persona que soy ahora

    1. Gracias por compartir la experiencia… efectivamente, educar a los niños en independencia es algo que siempre les quedará y, aunque cueste, acabarán valorando mucho.
      un beso!

  3. La buenahija es muy tímida. Y se enrabieta con cualquier visita. Hemos aprendido que si la dejamos en paz un cuarto de hora o así. Se va soltando poco a poco y cuando se van les da hasta su beso de despedida y todo. Me han dicho que tiene que aprender a sufrir un poco y que no pasa nada. Tiene dos años y yo tenía el mismo carácter y hasta hace poco tenía pesadillas soñando que mi abuela me llevaba de visita a casa de las vecinas. Jajaja

    1. Mi hija es igual tiene dos años y es tímida a más no poder, a veces incluso con los abuelos. En la guarde me dice la seño que juega estupendamente con todos, pero en grupos pequeños; cuando llega el momento de la asamblea y hablan delante de los demás, se corta y apenas susurra. Al principio la justificábamos delante de la gente “es muy tímida”, “le da corte”…. ahora la dejamos a sus anchas y acaba relacionándose con todo el mundo… Sólo necesita su tiempo…

    2. Es cierto que cada buenhijo tiene su ritmo que tenemos que conocer, y está muy bien adaptarnos a ello. Lo malo es eso, cuando vemos que le cuesta mucho de primeras y se lo queremos ahorrar… gracias por compartir vuestras historias, que muestran que se puede hacer 🙂

  4. Hola: trabajo como psicologa en en Juzgado de menores de la geografía Española valorando menores (14-18 años) que comenten delitos. Un elevado tanto por ciento de ellos, son menores sobreprotegidos que no aprenden a asumir la frustración de asumir un NO (no puedes hacerlo, ahora no puedes tenerlo…). Por eso no puedo estar más e acuerdo con el artículo. Enseñémosles desde pequeños que el NO forma parte de nuestras vidas (de manera moderada) y así sabrán afrontarlo cuando sean más ayores sin tener reacciones agresivas.

    1. Hola Noemí, me alegro mucho de tu aportación, ya que a veces se tiene la impresión de que de estas cosas hablamos solo los psicólogos… y es cierto que puede tener consecuencias graves. Como psicóloga infantil me he encontrado con muchos casos que, tras años de plegarse a cualquier deseo del niño (por no verle enfadarse, por no soportar rabietas), se encuentran con un problema mucho más grave.
      Ánimo con el trabajo, que debe ser duro, y un saludo!

  5. Totalmente de acuerdo. Yo añadiría también la comida. Mi madre me decía, cuando tuve a mi buenahija: “Lo que no tienes que hacer es dejarle ‘jugar’ con la comida”. Estuve pensando. Ésa fue la actitud que ella tuvo con nosotros (5) y resultó negativa: la mayoría fuimos muy malos para comer desde bebés. A mi buenahija, desde que comenzó a ser capaz de llevarse ella misma la comida a la boca, la dejo hacer (aunque la comida llegue hasta los pelos), y (cruzo los dedos) por ahora es de muy buen comer y le gusta prácticamente todo. De su misma edad me encontré a un niño con su madre que me comentó que allá con unos 15 meses todavía no comía más que purés que los padres le daban… el problema: que ensuciaba.

    1. Siiii, la comida es todo un campo! A mí se me cae el alma a los pies cuando veo en un restaurante a un padre o madre dándole de comer a su hijo mientras este juega con la consola o el móvil (hablo de niños con edad de sobra para comer solos). Todo por no soportar el enfado o la rabieta que supondría quitarles el cacharro un rato
      besos!

  6. Me ha encantado.
    Vivimos en una sociedad de sobre protección y un concepto de felicidad mal entendido.
    Los niños tienen que aprender a tolerar la frustración porque solo así estarán preparados para la visa real.
    Me resulta hartante esa forma de educación basad en “las flores y los pájaros” según la cual los niños tienen que expresarse libremente y hacer lo que ellos quieren…de horror.

    1. Estoy de acuerdo en que hay un concepto de felicidad que puede dar problemas, entendida como un “no frustrarse nunca, sentirse siempre bien”.
      Al final, el demorar la gratificación y superar obstáculos que nos daban pereza, rabia o miedo nos lleva a formas de vivir normalmente más satisfactorias.

  7. Sobre este asunto de la sobreprotección…yo siempre me veía muy “madrastrona”, dejándolo experimentar lo bueno y lo malo…pero resula que en el fondo soy más “comeflores” de lo que pensaba.
    Conclusión: en el EQUILIBRIO está la clave de todo…como en la vida.
    Ni que se crie solo, ni atarlo a nuestra pierna.
    Besos mañaneros de viernes!Yuju

  8. Buenos días, muy interesante el artículo y he ojeado la tabla orientativa y mi pequeño buenhijo de 8 años hace todo eso y mas, pero estaría muy bien algo orientativo para los adolescentes y preadolescentes, para mi buenhijo de 12 años que tiene la edad el pavo y medio y es en dos palabras…. in-soportable!!!!!

    1. En la adolescencia nos metemos ya en harina de otro costal… 🙂 las habilidades de autonomía deberían estar ya aprendidas (otra cosa es que quieran ponerlo en práctica). Quizá se podría hacer una tabla de desarrollo emocional en el adolescente, nos apuntamos la idea!

  9. Qué razón tiene ese anuncio de detergente! Hay que dejarles que se manchen, que jueguen con el barro y demás, eso les ayuda a crear un buen sistema inmunológico, pero la verdad, seguiremos prefiriendo que jueguen sin ensuciarse hasta el punto de no querer tocarlos jejeje

    1. Eso es, que vayan haciéndose sistema inmunológico! 🙂 Por suerte llega una edad en la que no necesitan ensuciarse tanto para divertirse
      Saludos!

  10. Hola Malasmadres! Formo parte de vuestro club desde antes de mi embarazo pero no me había pasado a saludar todavía. Me parece muy interesante lo que planteas en el post. Es imprescindible que enseñemos a nuestros hijos a tolerar la frustración y a pelear por lo que quieren y eso pasa por no estar todo el día protegiéndoles. En mi caso tengo un dilema porque siempre he creído que cuando fuese madre sería mas firme con esto, pero mi buenahija tiene 4 meses y aún me cuesta que la cojan otras personas que no sean muy cercanas, no soporto que le toquen la cara, le pongan el chupete o le toquen las manos. A la vez que siento que debo facilitarle la conexión con el mundo algo dentro de mí me frena. Dentro de dos semanas empieza la guardería y se me irá quitando esta sensación de “nadie lo hace mejor que yo”. Pero anda que no me va a costar.
    Un abrazo a todas!

    1. Hola Ana!Es normal lo que dices, no estar encima a veces es muy complicado aún cuando no lo necesitan…date tiempo y ve haciéndolo poco a poco! Sacarles de nuestro regazo protector a veces cuesta y es algo que puede pasarnos a todas pero que es necesario hacer.
      Ánimo con la guarde al principio te costará pero te ayudará a quitarte ese miedo
      Un abrazo!

  11. Yo soy quizás un poco fresca para esto de educar: mi buen hijo de dos años se ha caído incontables veces, se ha golpeado con casi todo desde sus 9 meses q decidió empezar a andar…pero a cambio, actualmente tiene una motricidad increíble, le encanta saltar, correr, bailar y brincar. No cambiaría sus experiencias en este tiempo por menos manchas….de eso estoy segura!

    1. Eso está muy bien! Lo importante es darse cuenta de que no son de cristal y dejar que se vayan enfrentando al mundo según sus capacidades
      besos!

  12. Si señora, ese es mi lema, una cucharadita de mierda es un antibiotico estupendo, dejarle andar descalzo en enero fortalece, se ha caido pues ya se levantara, no comes esto pues no hay otra cosa, hoy no nos bañamos que no pasa na…
    Mi madre siempre me dijo que lo que yo tenia no es “paciencia” es “pasotismo”, pues si, a veces paso de mis hijos, se buscan la vida en ciertas cosas, son fuertes, sanos y equilibrados, tambien son cariñosos y afectivos , dan besos y abrazos, sonrien y cantan y bailan sin verguenza cuando toca…son mu majos oyes¡
    Soy #malamadre pero creo que no lo estoy haciendo muy mal…
    Muy bueno tu post Maribel, gracias.

  13. Es complicado… Yo creo que con la mayor me pase de exigente por hacerla independiente… Espero que la pequeña no me pase lo contrario…jajajajajaja

  14. Lo siento, pero nunca entenderé que un niño no dé un beso a sus abuelos. Creo que el cariño se inculcado. Cuando mis sobrinas no querían dar un beso al abuelo, se lo dábamos nosotros y ellas limitaban. Funcionó

    1. Muy buena táctica, dando ejemplo los niños imitan y pueden aprender que hay que hacer ciertas cosas aunque no les entusiasmen. Y luego el roce hace el cariño 😉
      Gracias por tu comentario!

  15. Qué bueno! Yo soy el polo opuesto de mi suegra, que es un AYAYAYAY!! constante. La niña tropieza y aunque no caiga grita AYAYAYAY! Se derrama un poco de yogur de la cuchara al mantel AYAYAYAYAY! Oye, que cada vez que voy a su casa acabo infartá.

    1. Ay Paloma! las abuelas están para abuelar y suelen ser muy preocuponas, pero es estupendo que puedas aprender de tí que si se tropieza no es para hacer una tragedia griega. Sigue asi!

  16. Yo si, soy muy malamadre,pero el enano con tres años y colegio britanico(cultura anglosajona no mucho apego), nos ha traido en varias ocasiones su cartulina de regalo dandole el premio por ser el niño mas independiente de la clase. Y mi cuñada con un hijo de 15 años, le pela las gambas, es que asi el niño come, le pela la fruta, es que asi la come mejor. Los dientes, te los has lavado? Vamos, yo desperada. Formas de educar taaaaaan diferentes!

  17. 65 euros la sesion??? Estamos todos locos. Y el que imparte las sesiones quien es, el padre o la madre del año? Cuanta prepotencia y cuanta pasta le sobra a la gente…

    1. Hola Elena. Muy buenos días,
      Las sesiones las imparten profesionales. Entendemos que no te encaje, pero de verás que no hay prepotencia ninguna, al revés. Las colaboradoras son madres súper generosas que comparten sus conocimientos y profesionalidad con el club para que cada día aprendamos.
      A todos nos gusta que valoren nuestro trabajo.
      Muchas gracias. Saludos,

  18. Yo soy un malpadre y tengo clariiisimo que la sobre protección es el eterno debate entre malospadres y maladmadres incluso alguna buenaabuela y malasuegra. 🙂

  19. Yo tengo in hijo de 15años,y no se sí lo hemos sobreprotegido pero está en un plan de no hacer caso de nada y no querer estudiar,y ya no sabemos que hacer,sí alguien nos puede dar algún consejo se lo agradecería,gracias

    1. Hola Dolores, la adolescencia es un momento dificil… se suelen alejar de los padres, buscan su identidad enfrentandose a las normas e ideas que antes aceptaban… Sin embargo cuando vemos que esa situación se nos escapa de las manos y no sabemos que hacer quizá haya que plantearse la posibilidad de recibir consejo de un especialista. Cada caso es único y hay que estudiarlo a fondo para poder hacer intervenciones útiles.
      Un abrazo

  20. Sobreprotección o negligencia, esa es mi duda continúa. Ayer la buenahija aprendió a subirse al sofá y yo la miraba con el corazón en un puño… Creo que tiene que ser lo más independiente posible, aunque a veces se cae, se hace un moratón y tienes que responder a las preguntas y miradas de todo el mundo…a veces hasta a las del buenpadre! Por otro lado, este finde fui a un cumpleaños y una buenamadre soltó que a ella no le gustaba decirle a su hijo de 3 años y medio que los leones se comen a las cebras porque es cruel… Ni tanto ni tan calvo, no? Yo sigo buscando el punto de equilibrio…
    Gracias por el post 🙂

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