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Deja de jugar a las casitas: haz equipo

Esta semana estamos dispuestos a hacer equipo, a concienciarnos de que tenemos que trabajar de la mano para que todo funcione a la perfección, para que podamos conciliar. Sin corresponsabilidad no hay conciliación. A veces, la educación recibida y los mensajes que aún nos manda la sociedad dificulta el camino. Hoy Leonor Cabrera, nuestra colaboradora y coach, nos invita a despojarnos de nuestras creencias aprendidas y a formar un bloque sólido con nuestra pareja.

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* Podéis seguirla en facebook@Leonor_Cabrera@centroviventi y en su BLOG.

Uno de los juegos de mi infancia era el de las casitas. El juego era muy simple: había alguien, por norma habitual otra niña, que hacía de mamá. Alguien hacía de papá y había otros niños que hacían de lo que eran: de niños.

Quien hacía de mamá solía desplegar en la mesa, en la que estuviéramos jugando un juego de café del que sacaba las tacitas, sus platos, las cucharitas y una cafetera en la que echaba un agua sucia con un poco de tierra, que simulaba el color del café y que servía en aquellas pequeñas tazas de plástico cuando el papá llegaba del trabajo.

Romper con los estereotipos

A mí no me gustaba hacer de mamá. La mamá tenía que preparar la comida, luego el café, limpiar, cuidar a los niños… Y a mí lo que me gustaba cuando era pequeña era correr detrás de un balón, jugar al pilla pilla o escribir. Así que lo habitual era que me pidiera hacer de papá. Mi papel era mucho más cómodo porque cuando llegabas a casa la mamá tenía todo preparado para que el papá tomara su café después del trabajo. Ella había estado todo el día por voluntad propia limpiando la casa y cuidando a sus retoños.

Seguro que tú también has jugado a las casitas o a algún juego parecido.

  • ¿Cuál era tu papel?
  • ¿El de papá o el de mamá?
  • ¿Y hasta qué punto sigues representando ese papel hoy en día, en el que ya tienes una casa de verdad y una familia?

¿Qué son los introyectos?

Llegada a este punto nos toca hablar de los introyectos.  Son esas creencias y esos patrones que nos tragamos sin masticar, como el que la mamá es la que tiene que estar en casa y el papá fuera, en el trabajo, como hacíamos en el juego de las casitas.

Pueden venir de la familia, de la sociedad, de las series de televisión que vemos, de las películas o de los cuentos que leemos. Incluso de la moda, como denuncia la pequeña inglesa Daisy Demonds en un vídeo que se ha hecho viral en internet. ¿Por qué en las camisetas de los niños hay mensajes como ‘Piensa más allá’ o ‘Sé aventurero’ y en la de las niñas frases como ‘Bella’ o ‘Me siento fabulosa’?, se pregunta en este vídeo.

Echándole un vistazo a tus introyectos y a los de tu pareja, ya sea un buenpadre u otra buenamadre, podemos tener mucha información sobre cómo es vuestra relación en la casa. Si nos hemos zampado que tenemos que ser buenas madres, buenas esposas y además buenas mujeres trabajadoras, el drama puede estar servido y el drama incluye jornadas interminables de trabajo en las que es imposible llegar a tener la casa en orden, los buenos hijos atendidos, rendir al máximo en el trabajo y además tener una vida sexual plena y de traca, como la de las protagonistas de esa serie que tanto te gusta.

El peligro de la palabra ayuda

Si a esos introyectos le unimos los de la pareja, que también viene con los suyos de serie, el cóctel molotov está servido. Quizás sea un buen padre que ha aprendido que él es el que tiene que traer el dinero a casa, aunque para ello tenga que estar todo el día fuera. Igual ese es el patrón que vivió en su casa de pequeño y se limita a repetirlo. Eso sí, él ayuda en casa.

Ay. Ya hemos llegado a esa palabra peligrosa que sale cada vez que hablamos de estas cosas y la palabra no es otra que ‘ayuda’ porque el hombre tiene que ayudar en casa. ¿Por qué digo que esta palabra sea peligrosa? Porque no se trata de ayudar, se trata de ser un equipo, con todo lo que ello conlleva. Un equipo tiene un objetivo común, una planificación para lograrlo y, en un equipo, aunque cada uno pueda estar especializado en algo, todos se cubren en el terreno de juego. En un equipo, uno no le reprende a otro porque hace más o hace menos o porque no hace las cosas como el otro piensa que hay que hacerlas.

Hacer equipo y reducir estrés

Digo esto porque en algunos talleres que hemos hecho desde Viventi de gestión del tiempo y del estrés ha habido mujeres. Muchas de ellas con cargos de responsabilidad, muy estresadas porque también tienen que llevar adelante todo el trabajo de la casa porque su pareja “no sabe hacerlo”. “Si yo dejara a mi marido encargado de cocinar, no comeríamos ningún día”, llegó a decirnos una chica. A la vez que lanzaba una sonora carcajada cuando le hablábamos de la necesidad de ser un equipo en la casa y de saber repartir el juego para reducir ese estrés del que tanto nos quejamos.

¿Cómo lograr ser un equipo? Una buena manera es comenzando a desactivar esos introyectos que nos aprisionan, tanto a mujeres como a hombres. Y la mejor manera de desactivarlos es tomar conciencia de ellos, conocer cuáles son. Cuando jugabas a las casitas, ¿cómo era hacer de papá o mamá? ¿Qué hacía cada uno? ¿Hasta qué punto repites ese papel hoy en día? ¿Qué puedes hacer para cambiarlo?

También puede ayudar echarle un vistazo a las heroínas y a los héroes de tu infancia. A esos cuentos, esas películas y esas series de dibujos que veías. Quédate con uno, el que fuera más significativo para ti. ¿Hasta qué punto estás ahora mismo tratando de alcanzar la heroicidad en tu vida siguiendo sus patrones de conducta? ¿Cómo afecta ese patrón a tu convivencia en casa?

¿Te animas a contarnos de qué te has dado cuenta al leer este post y qué podéis hacer desde ya para formar un equipo real en casa? Puedes hacerlo ahí abajo, en los comentarios.

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* Puedes contestarla hasta el próximo lunes 10 a las 23:59 horas. 



45 respuestas a “Deja de jugar a las casitas: haz equipo”

  1. Vicky dice:

    Ha sido empezar octubre y tener un estrés y un cansancio….. me encantaría hacer equipo en casa, de verdad que si. Pero me veo, llegando a las 6:30 a casa y tooooodo lo que pase a partir de ahí lo tengo que hacer yo: juegos, baño, cena, más juegos, dormir. Ya bastante hace el que la lleva y la trae de la guarde. Con la excusa de “es que conmigo no quiere” se escaquear de todo. Podría poner una lavadora mientras, o recoger los juguetes…. en fin….momento zen y a respirar, y veremos por donde sale todo esto

    • Hola, Vicky. Yo te invitaría a observar qué pones tú de tu parte para contribuir a esa actitud de tu pareja. Por norma general, tendemos a ver cuál es la actitud del otro pero no la nuestra. Puede ser un buen ejercicio que te puede aclarar cositas.

  2. Ana dice:

    A mí de pequeña me gustaba ser el hermano, hacía de chico, arreglaba cosas, salvaba a la madre (mi hermana) y a los bebés…pero no sé como, que ha pasado, ahora interpreto la mar de bien a la mamá del “juego de las casitas”. ¿Me lo han impuesto? ¿Me lo he impuesto yo? En mi casa sigue imperando la mentalidad de “ayuda” aunque ahora sea yo la que más tiempo esté fuera de casa por trabajo….Una pena…

  3. Marilo dice:

    Echo de menos un poco de atención a las que estamos solas. Leí al principio que sin corresponsabilidad no se puede conciliar. Ya nos estáis derrotando de entrada y abandonando a nuestra suerte.

    • malasmadres dice:

      Hola Mariló, no es nuestra intención, de hecho la encuesta está preparada para que contestéis todos, la corresponsabilidad es también hacer equipo con la sociedad, que haya medidas de apoyo para las personas que estáis solas, a lo mejor tú haces equipo con alguien de la familia, algún amigo/a, cuéntanoslo. Y si te apetece puedes contar tu historia en el blog para visibilizar también vuestra lucha.

      Un abrazo y feliz viernes.

      • Marilo dice:

        Hola,

        Yo no tengo un buenpadre que me “ayude”, yo tengo un buenpadre que cuando le toca su hija viene a las siete de la tarde, por lo que yo tengo que arreglarme para que alguien la recoja en el cole, porque yo también trabajo ya que si no lo hago mi hija y yo no comemos. Yo no he podido elegir, y sigo sin poder. Tengo la enorme suerte de salir con un chico que se acerca a recoger a mi hija al cole cuando yo estoy trabajando o tengo que ir al centro de igualdad a tratarme las secuelas por violencia de género. Y si él no puede, pues tengo que tirar de alguna madre del cole, porque estoy sola. Mi madre vive a 450 kilómetros, y no tengo familia en donde vivo. Las compañeras, que ven cómo no llego, de vez en cuando me cubren para que pueda salir o entrar, porque saben que estoy sola y que no sólo eso, sino con el enemigo a las puertas. El buenpadre trae a la niña mala quincena sí y quincena también a base de darle helados y no abrigarla, y luego monta el pollo si me da la pediatra un justificante diciendo que la niña tiene que quedarse en casa para que me justifiquen a mi en el trabajo por tener que quedarme con ella, porque él dice que lo que tengo que hacer es perder días de vacaciones y fastidiarme, que para eso tengo yo la custodia y me “paga” (aclarar que sólo paga la manutención de su hija, y no cubre ni la factura del colegio por permanencia, extraescolares y comedor con los que sí que no podría arreglarme).
        En fin, si la conciliación es difícil para los que sois dos, para las que estamos solas imaginaos.

        • malasmadres dice:

          ¡Qué duro Mariló! Y qué injusto, desde aquí te mandamos todo nuestro apoyo. Gracias por contar tu experiencia, muchas malasmadres se sentirán identificadas contigo. Un abrazo enorme

        • Itziar dice:

          Jod… Marilo, vaya historia la tuya, muchísimo animo, y cuando creas que el mundo se te cae mira a tu hija, seguro que piensa que eres la mejor madre del mundo, para mi eres ya una heroína y no te conozco, y enhorabuena por tus compañeras y esas otras madres que te ayudan un poco, parece que has encontrado buena personas en tu camino. Un abrazo enorme y un besazo!!

    • Itziar dice:

      Marilo, lo vuestro es otra liga, es muchísimo más, sois dos en uno, tenemos que conseguir corresponsabilidad e igualdad cuando somos dos, para que cuando eres sólo uno se reconozca que falta una parte y se de el apoyo que necesitáis, y podáis reclamar compensación por ello. Al final, sigue siendo una lucha de todos. Mi reconocimiento a vuestro esfuerzo.

      • UXUE dice:

        Yo me encuentro en un caso bastante parecido a Marilo, pero por suerte tengo la familia cerca. Y también creo que desde esta asociación se debería ayudar estos casos, porque parece que no encajamos en ninguna parte. En este país tienes que cambiar mucho la mentalidad, de nuestros gobernantes, las mismas mujeres ya que hay muchas bastantes machistas, y sobre todo la de los hombres. Las leyes están hechas por ellos y para ellos y ya pueden hacer todo lo que quieran que jamás les va a pasar nada.

  4. Susana dice:

    La cuestión es que hacer equipo es cosa de dos, y si uno no quiere dos no pueden, y te aseguro que ellos no quieren, yo lo he intentado haciendo una lista de tareas a realizar, que no valió para nada porque se la salta a la torera, he hablado con él del reparto de tareas, y las suyas, no las hace, que si llega cansado, que si tiene deporte, que si ya mañana, vamos, que se han podido quedar platos en el fregadero de más de 1 semana y no tener cubiertos para comer, y así todo, ya me dirás como se lidia con eso :/

  5. Kikanicka dice:

    Personalmente estoy 100% de acuerdo con este post. Lo más triste es que yo jugaba a ser mamá (y cuando erámos todas niñas las que jugábamos, nadie quería ser papá, porque era un “rollo”: el papá, literalmente, no hacía nada; solo se marchaba por la mañaba a trabajar en su coche, volvía a casa a comer -si la niña de turno que hacía de papá decía que se aburría haciendo de papá, porque “no jugaba nada”- y ya volvía por la noche a cenar y a dormir). Hoy en dia, he repetido el estereotipo al 100% (y eso que en mi casa mi padre hacia lo mismo que mi madre, mis amigas decían que si éramos suecos, no parecía un papá normal). Escribir esto y reflexionarlo hasta me da miedo. Precisamente porque hasta ahora yo he sido el cabeza de familia en casa (digo hasta ahora porque recuentemente me he quedado en paro y eso me agobia muchisimo). Mi marido es un cielo, pero fue educado por una madre que aún hoy (y ella lo reconoce), les pone y recoge la mesa (cosa que a mí me mata, porque ella misma, sin quererlo, ha contribuido a hacer unos inútiles a sus hijos). Hoy lo reconoce y se maravilla de que su hijo cocine, deje los zapatos en el recibidor y a regañadientes haga (una vez al milenio), la cama. Para mí este reparto de roles en el siglo XXI es absurdo y fuente de serias discusiones en la pareja. Los dos trabajamos fuera y dentro de casa. Qué nos hace a las mujeres seguir trabajando en casa después? El adn? No lo creo. Y estoy de acuerdo en que nuestra pateja, buenpadre o buennovio no “ha de ayudar” , sino ha de colaborar o compartir tareas en casa. No se puede cargar tanto a las mujeres dentro y a los hombres fueta. Biologicamente somos distintos, pero no estamos programados (de momento y por mucho tiempo espero), para ejercer unos roles unos y otros, otras. Hoy en día me doy cuenta del valor de mi madre, que renunció a su trabajo por cuidarnos. No debería de haber sido obligada a elegir. Debería de haber elegido qué hacer. Ambos sexos deben elegir libremente, no por estereotipos heredados.

  6. Carmen Andreu dice:

    Evocar mis juegos de la infancia me ha hecho soltar alguna lágrimita …. y es que he recordado que yo no jugaba a mamás y papás, yo siempre quería ser una tía lejana que pintaba cuadros y viajaba en avión y es curioso, hace más de un año que cumplo a la perfección el rol de mamá ama de casa perfecta y no me gusta. La crisis me dejo sin trabajo y me entregue en cuerpo y alma al cuidado de mis hijos. He intentado paliar esa sensación de culpa que arrastre durante los años que trabaje fuera y he descubierto que esa sensación sigue aquí solo que ahora por otro motivo, ahora me siento culpable de no ejercer mi profesión, de estar “solo” cuidando a mis peques. Sera posible deshacerse alguna vez de estas exigencias autoimpuestas? Podremos vivir sin necesidad de pensar que tenemos que hacer algo más? . Es agotador este papel que la sociedad, la educación y nosotras mismas nos exigimos. Esta mentira continúa de que tenemos que ser grandisimas profesionales, maravillosas cocineras, dulcisimas madres…. ah! Y guapísimas, delgadisimas y sexualmente activas todo el rato! Uffffff si me agoto solo de pensarlo. Yo propongo romper con esto, aceptarnos como somos, aprender a decir que no, admitir que ser madre es maravilloso a la par que agotador, echar de menos alguna vez nuestros días de soledad y relax y en definitiva intentar pintar algún cuadro y subirnos a un avión de vez en cuando. Yo lo voy a intentar, y vosotras?.

  7. Itziar dice:

    A mi me pasa lo contrario, me repatea cuando me dicen “que bien enseñado lo tienes” me cabrea muchísimo, a él le educaron en su casa, igual que a mi, al convivir nos adaptamos el uno al otro, no hubo un planteamiento de ningún tipo, teníamos asumidisimo que la casa es cosa de dos. Al llegar los hijos igual, ¿sabeis quien ha puesto el desayuno para todos mientras yo estoy con los niños? pues eso

  8. Ruth dice:

    Hola, buenos días.
    Cuando hablan de corresponsabilidad, también siento que no habéis tenido en cuenta a las madres que estamos solas, la verdad, siento que esta encuesta no va para mí, porque cuando veo el “reparto de tareas” no tengo con quién ser corresponsable, ya que lo hago yo todo. Y bueno, los sueldos tampoco dan para poner una persona en casa que te ayude, y en cuanto a la familia, la mayoría de las veces no puedes contar porque o están lejos o no están simplemente, o no se les puede exigir lo mismo que pedirías a un “buenpadre”.
    Así que, aunque he hecho la encuesta, me siento fuera de ella.
    Esta es una realidad bastante grande, la mía y la de muchísimas madres, que por separación, divorcio o diversas causas, están solas.
    Quizás os sorprenderías de que el porcentaje es igual de alto que el de las madres que están acompañadas.
    Gracias y saludos.

  9. Gema dice:

    Me ha marcado esta frase “Si nos hemos zampado que tenemos que ser buenas madres, buenas esposas y además buenas mujeres trabajadoras, el drama puede estar servido y el drama incluye jornadas interminables de trabajo en las que es imposible llegar a tener la casa en orden, los buenos hijos atendidos, rendir al máximo en el trabajo”, y eso es culpa de las madres y suegras, cada una se la dice a uno de los dos, pero me parece taaaaaaaan injusto que lo ideal sea ser los perfectos para que te miren desde fuera.

  10. PALOMA dice:

    Reconozco que en mi caso, el buenpadre tiene buenas intenciones, pero es cierto que yo soy la primera que utilizo la palabra “ayuda”. Pero como de sabios es rectificar, prometo a partir de este mismo momento utilizar el handstag #somosequipo. Es más pienso incluir en #somosequipo a toda la familia inclusive a los buenos hijos. Voy a elaborar un letrero bien grande y a todo color para que cuando alguuno tenga la menor duda lo pueda ver bien clarito. En cuanto a los juegos infantiles, yo me tiraba las horas muertas con las muñecas peinándolas, vistiéndolas, haciéndolas diseños propios de lo primero que cayera en mis manos. Lo de jugar a papás y mamás no era un juego que me apasionara mucho, pero seguro que elegía ser mamá. Siempre ha sido mi rol favorito.

  11. Yol dice:

    Leonor, te leo y entiendo lo que hago mal y porque estoy cansada y agotada, pero… sólo te leo yo, la mitad del equipo, ¿de qué me vale darme cuenta si el otro lado no se da cuenta? Y con esa reflexión he pensado que los hombres no suelen leer estos blogs y reflexiones que a nosotras tanto nos ayudan ¿Cómo llegar a ellos? ¿Cómo conseguir que lean y reflexionen? Si ellos siguen en su mundo, no hay equipo que funcione… Nosotras seguiremos cansadas y amargadas y ellos pensando que no nos entienden, que ellos son felices y no es tan difícil ser feliz en esta vida…

  12. Su dice:

    Creo que la organización de la casa es fundamental, pero en la mayoría de los casos no es cuestión de roles. Tampoco de vergüenza o miedo al qué dirán. Creo que nuestra generación no es la de nuestros padres y ya está cambiando (afortunadamente). Es cuestión de falta de tiempo. Con horarios de 40 horas semanales por sueldos de 1000 euros (o menos) sin pagas extras y con horarios de comercio imposibles. Si a esto le sumamos enfermedad o discapacidad de alguno o varios de los buenos hijos apaga y vámonos.

    ¿Pedir ayuda?
    Acostumbrados a patadas desde el minuto cero. Alguien externo invade algo tan bonito como la familia para explicarte cómo tienes que alimentar a tu hijo, te explican cómo funciona un pulsi, que hacer si se ahoga o cuando tienes que acudir a urgencias.
    Aunque seas el mejor profesional del mundo en cuanto tienes ingresos y constantes visitas al médico se acabó tu posibilidad de promocionar.

    ¿Ayudas del estado?
    Muchos buenos padres prefieren no pedir minusvalías o dependencias por lo tedioso de la burocracia. No por el qué dirán. A todos esos buenos padres que alegremente en la puerta del colegio afirman que “se llevan una pasta por esto o por lo otro” les invito a vivir de las ayudas.

    ¿Cómo nos organizamos en casa?
    Como cualquier familia normal. Tu los llevas yo los recojo. Hoy se quedan con los abuelos. Mañana con una amiga. Mientras hago la cena preparo la comida del día siguiente. Tu friegas los platos. El buen hijo pone la mesa y saca al perro. La limpieza del hogar sobre la marcha hoy tu, mañana yo. Hoy haces tú la compra. Cariño trae leche…
    Cómo cualquier familia pero con un plus.

    ¿El ocio?
    Cuando podemos.

    Y hay cosas en las que no pienso delegar. Llevar a tus hijos al médico es un derecho. Y si decido quedarme con ellos no es por rol ni por creerme una súper mamá. Es sencillamente por que me da la gana. Me obligaron a renunciar a un futuro laboral. Pero no fue por nuestro reparto de roles. Fue por la empresa. Han conseguido que para mí el trabajo sea algo que sólo sirve para pagar facturas. Ya me realizo fuera. Es una pena, pero es así. ¡Me niego a que me culpabilicen de mi situación laboral! Vivimos en una sociedad cada vez más egoísta. La palabra empatia es marciana.

    Hay gente que se queja por que llega a casa las 18:00 horas candado y tienen que atender a sus hijos. Ellos mismos. Cada familia es un mundo y se organiza como puede.
    Mucha fuerza y ánimo a todos.

  13. Esto sería lo ideal, y más ya que muchos estereotipos han cambiado y ahora los dos padres trabajan, es una labor que ellos poco a poco van ayudando más, pero que aún esta verde. Aunque esta filosofía del equipo está muy bien para ir introduciéndolos más en el mundo del hogar… porque en lo relativo a la peque siempre tengo que llevarla yo al parque…

    Gracias por el artículo. Besos ;D

  14. Greta dice:

    Hola. Yo acabo de estrenarme con la maternidad, hace sólo 2 meses. Mi vida hasta ahora: casi 40 años y estoy con mi pareja desde hace 5 aproximadamente. Mi vida hasta ahora era viajar, conciertos, salir con mis amigos etc. Por suerte, las labores de casa nos las hemos repartido siempre. Más o menos por igual, tengo la suerte de tener una pareja que hace de todo y es más ordenado que yo. Pero llega nuestra pequeña buena hija. Y empiezo a vislumbrar lo que será nuestra vida. Es cierto que él sigue encargándose de las cosas de la casa, limpiar, cocinar, tender, sacar al perro. Pero yo estoy 24h con la bebé. Con el shock de este cambio de vida tan brutal y absorbente necesito cocinar yo para despejarme (normal que os entre la risa, no pido ir a tomarme un café con una amiga, me pido pasear al perro sola o cocinar… En fin). La respuesta que tengo de él es que o no se queda con la buena hija o la tiene 5 minutos y escucho acercarse el llanto cuando viene a dármela porque él no sabe, a la niña no le gusta él y mil pintorescas excusas más. No se esfuerza con ella. No sabe ni donde tiene guardada su ropa. Sé que no puedo quejarme en lo que a labores de la casa se refiere, en eso somos un equipo; pero qué pasará con los cuidados de la buenahija? No voy a poder dejarla nunca con él? Estoy intentando tener paciencia, explicarle con cariño hasta que estallo, porque como yo le explico a mi nadie me ha enseñado a ser mamá, no soy más lista y por eso sé cuidarla, simplemente estoy practicando más horas que él. Sé que lo mío no es problema al lado de otras vidas, pero ya se masca la tragedia. En mi trabajo no me dejarán reducirme (así que denuncia o vete) y los dos tenemos trabajos en los que estamos mucho fuera (sobretodo él). En fin… Quería compartirlo y desahogarme un poco.

    • ¿Has pensado que igual él tiene miedo? ¿O que no sabe cómo hacerlo? Hablo esto abiertamente con él, sin juicio y sin ideas preconcebidas. Igual te llevas una sorpresa.

    • Milmamas dice:

      Te entiendo y ánimo, no tires la toalla.
      A mi marido le daba pánico quedarse solo con la niña. Lo que hicimos fue irnos de vacaciones una semana y él se tenía que quedar con ella 4 horitas al día mientras yo me iba al spa, leer… ahí fue el entrenamiento para que a la vuelta él cogiera parte de mi baja sin problemas. Y cierto que la práctica hacer, dos semanas más tarde él sabía que posición tenía que coger a la niña para que no llorara, conmigo no se callaba…. yo me quejaba de que venía cansada del trabajo, viajes.. y que él no había limpiado ni hecho la cena. Él se quejaba que no le había dado tiempo ni de ducharse ni de haber hecho nada de provecho, pensaba que le daría tiempo hacer sus cosas… Nos reíamos porque dos semanas antes cada uno pensaba lo mismo del otro. Que fácil es cambiar de óptica cuando realmente se práctica. Mi consejo, sin saber vuestra relación, es que no le des opción; vete un día entero de paseo, leer, un masaje… y el bebe se lo queda él, al cabo de dos fines de semana que se quede con el bebe el fin de semana entero. La relación además que se establece con el bebe no tiene precio. Mi marido que no compartió la baja del segundo al ser autónomo, no tiene la misma relación que con la primera. Y se olvidó por completo de la imagen del albornoz, lleno de leche y sin ducharse… yo se lo iba recordando. Ánimo!!

    • Sofia dice:

      Una vivencia vale más que mil palabras. A mi me resulto muy difícil hacerle entender al buen padre lo costoso que es hacerse cargo muchas horas seguidas de un bebe y en vez de explicarle-enfadarme se lo demostré. Un solo día le dije que el se haría cargo del bebe, yo sólo le alimentaba (la teta no es desenroscable,que pena), a partir de ese día todo cambio, lo vivió. También he de decir que algunos buenos padres les resulta muy difícil hacerse cargo de bebés muy pequeños y cuando mi bebé ha pasado a infante ha recuperado con creces el tiempo perdido. Ánimo y mucha fuerza,el primer mes es el peor,y el primer año un poco cuesta arriba,luego todo se va aligerando

    • Pilar dice:

      Humildemente pregunto a santo de qué tuvisteis una hija, si no encaja ni en vuestras vidas ni en vuestra personalidad. Tener hijos no es obligatorio. Hay cosas que no entiendo….

  15. Laura dice:

    Yo coincido con Itziar, lo hacemos todo a medias y ya sabíamos que iba a ser así, y también me da mucha rabia que me digan que tengo suerte cuando creo que simplemente tiene que ser así.
    Y os comparto una cosa que me han dicho y me da mucha energía: seamos sobrevivientes y no víctimas!

  16. Tere dice:

    Cuando estaba en pareja era lista de tareas y una semana uno y la otra el otro. Me negué desde el principio y aun a regañadientes no le quedó otra. Y ahora sola y sin familia cerca, el buenhijo de seis años es corresponsable de las tareas, pone su ropa sucia en el cesto, deja sus zapatos en la entrada, pone la mesa y retira su plato y su vaso, se levanta a por agua o el postre… Yo le digo -Soy tu mamá, no tu criada- y le enseño que la casa es cosa de todos los que viven en ella y cada uno debe ocuparse de algo. Espero que a medida que sea mayor pueda contribuir más y se eduque en la corresponsabilidad, que no es solo la pareja, son todos los que viven bajo el mismo techo y comparten el espacio y la vida. Yo hacía de papá de pequeña, pero un papá que también montaba banquetes de barro… y ahora que hago de los dos mira qué bien me viene …

  17. Ana dice:

    Hola a todas, a mí lo que me parece es que hay mucho caradura suelto. Francamente, no sé cómo podéis consentirlo. Todos sabemos que trabajar cansa menos que estar con los niños, así que llegar tarde a casa no es excusa. Hasta mi marido alucina con el morro que tienen muchos de sus amigos. Animo a todas y poneos en vuestro sitio.

  18. Lorena Márquez dice:

    Hola a todas, me da pena leer muchos comentarios de las largas jornadas que traen, por mi parte es todo lo contrario, y esas bases como he comentado anteriormente se ponen al principio de la relaciò,, no solo del matrimonio, recuerdo un dìa el que fue mi novio, vino a casa y yo no había lavado los platos (odiolavarlos), y dice -No has lavado los platos?. Y YO digo, No quise… el silencio lo dijo todo. En mi casa compartimos, yo preparo el desayuno y las loncheras y el tiende las camas mientras, yo cocino en la semana, y los platos los hace él, se los agrego a lo largo del día, o a veces le ayudoel el finde semana, o nos invita comer fuera,antes no sabía ni hacer un huevo, pero el secreto es este….Diganles que los hijos son de ambos, el matrinonio es un nido, anímenlos a compartir, los quehaceres,no los critiquen, la primeravez que mi marido cocinó, sabía a pega, y yo le digo, Esta rica, le falta solo un poquito de ajo, y un día les aseguro, como arte de magía, el compañero de vida estará, planchando, cocinando, varriendo y lavando como lo hacemos nosotras y muy contento, claro, hay que tener paciencia, pero VAlE LA PENA, y estos consejos los he dado a mis amigas y funcionan. Y si no hace su parte.. pues nada, tú no la hagas aunque tengas que comprar platos desechables para comer.

  19. Maria dice:

    Lo del reparto de tareas y el equipo es muy buena idea, pero algo falla. Y es que a ellos les da igual que la casa esté sucia o desordenada. Ellos no ven que haya que mantener unas rutinas. A mí me dice que limpio tanto porque quiero. Os aseguro que mi casa no es ninguna patena. Consigo hacer limpieza general cada 15 días. Y yo, claro. Aunque el insiste en que va a recoger la cocina y que realmente no tengo tanto que limpiar. Se cree que con barrer y fregar el suelo la cada ya está lista. Yo he estado clausurada en casa con los buenos hijos y ya por eso me tocan todas las tareas de la casa, menos cocinar. Porque además el arregla las cosas si se rompen. Yo estoy intentando trabajar desde casa pero la realidad es que empiezo a las 11 si además quiero hacer 45 minutos de deporte. Sólo tengo las mañanas para mi, pero no es del todo cierto, porque tengo que limpiar, ordenar lo de todos y conseguir tener un rato para trabajar antes de que vengan a comer. Él trabaja mucho, y no puede hacerse cargo además de las tareas del hogar. En fin, o lo hago yo, o vivo en una ciénaga.

  20. Noelia dice:

    La culpa fue de la sociedad en su dia pero creo que a dia de hoy la culpa es unica y exclusivamente nuestra (de la mujer) y ellos simplemente se aprovechan, en mi casa solo trabajo yo y lo hago a turnos asi que tengo medio dia siempre libre que dedico a mi familia exclusivamente y mi marido hace las cosas de casa y esta con la niña mientras yo estoy fuera pues con todo esto aun tengo que escuchar todos los dias la misma historia de que suerte tengo que mi marido “me” cria a la niña y “me” cocina y “me” friega y “me”,bla bla bla…no hace falta que os diga que siempre es una mujer la que hace el comentario y que por supuesto antes que trabajabamos los dos nunca nadie me hizo a mi ningun comentario de ese tipo. Porque se da por supuesto que tengo que saber hacerlo todo y encima hacerlo y bien y ellos qué?acaso la casa y los niños no son de ellos? Porqué él es el mejor padre del mundo y yo nunca soy nada…alguien sabe el daño y la culpa que esto genera? Y sabeis cual sería la solución mas facil?que yo deje de trabajar y me dedique a mi familia y a mi hogar pero sólo le estaría dando la razon a esas mujeres que creen que yo no crio a mi hija por estar trabajando asi que toca seguir adelante y luchar y por supuesto educar bien a nuestros hijos para que no hagan diferencias entre hombres y mujeres.

  21. Esther dice:

    Me encanta esto de equipo, nosotros intentamos aplicarlo y la verdad somos un equipo. Aunque tristemente las mujeres por lo general tenemos esa mentalidad de pensar 24 horas por delante y planificar, dejando las cosas preparadas para la mañana siguiente, ese es el rol que asumimos inconscientemente por que es lo que hemos visto, y es inevitable.
    Pero a pesar de aunque la igualdad nos parezca que está lejos con estas acciones en cada generación está más cerca.

  22. Katherin dice:

    Estoy más de acuerdo imposible con el Post.
    Hay un tema de fondo de que la mujer se cree que ha de hacerlo todo y no sabe delegar o pedir o lo mejor de todo ser equipo con su pareja, pero esto pasa antes y después de tener niños.
    Yo estoy embarazadísima y con mi marido somos un equipo ya de antemano, el cocina, yo cocino, el limpia, yo limpio, a lo que yo ne llego llega él y al revés.
    Ahora he dejado de trabajar porque me siento un poco mal porque me falta poco para finalizar embarazo y el trabaja y aún así, me cocina, limpia y me cuida más que antes todavía, porque somos un equipo y piensa en mi bienestar y en que no puedo hacerlo todo a pesar de estar en casa de baja.
    La clave es la comunicación y la buena relación de pareja antes.
    Estoy segura que cuando llegue el peque el comportamiento va a ser el mismo, porque nosotros nos consideramos un equipo en toda regla.
    Yo hace años no delegaba en mi vida personal porque creía que podía con todo y es un grave error qeu gracias a la madurez he solucionado.
    Somos las mujeres las que si no nace del hombre, tenemos que inculcar que colabore en lo que pueda igual que nosotras, pero no son adivinos y a veces se crean roles difíciles de modificar.

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