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La madre que fui y que soy

La madre que fui y que soy


Recuerdo perfectamente aquella sensación, ese sentimiento de agobio, la ansiedad que me recorría el pecho y las ganas de querer huir, sentía que estaba superada y lo recuerdo como si lo acabara de vivir ahora mismo. Eran las 7 de la tarde, más o menos, de una tarde de diciembre, de un 15 de diciembre de 2011. Hacía mucho frío y caminábamos despacio como si el tiempo estuviera a punto de detenerse. Al entrar en Correos había mucha gente y cogí un número. Al menos nos tocaría esperar 20 minutos. Me empezaron a sudar las manos y sentía que todo iba muy rápido a mi alrededor. Me faltaba el aire y necesitaba que esa cola se acabara ya, darle el aviso de Correos a ese hombre de mediana edad que nunca sonreía, que me diera rápido mi paquete e irme corriendo a casa.
Julia tenía 6 días y acababa de separarme de ella, por primera vez. Creía que necesitaba salir sin ella, respirar, alejarme un rato de esos días duros de subida de la leche, que me habían dejado sin fuerzas física y emocionalmente. Sentía que me iba a volver loca. Nadie me había preparado para eso. Solo serían 15 minutos. Un paseo corto, un rato a solas con el buenpadre, hablar de todo lo vivido, recoger el paquete y volver a casa, donde estaba mi madre con la pequeña. Me había convencido a mí misma de que lo necesitaba y de que no la quería menos por ello, ni mucho menos. Todo estaba controlado. En el paseo no habíamos intercambiado ni una sola palabra. Solo silencio. Llegamos al destino, pero esa cola enorme no estaba prevista. Y sentí la necesidad de salir corriendo, llegar a casa y abrazar a la niña.
Pero aguanté el tipo. No quería parecer una débil, una madre ñoña que no podía controlar esa situación, que realmente no entendía. Yo no era una madre que no era capaz de separarse de su retoño. Respiré de nuevo, salí a la puerta y volví a entrar.

“Todo está bien”, me decía una voz interior

Ya tenía el paquete conmigo. Era un vinilo de un árbol con pajaritos y una jaula para el cuarto de ella, en tonos pasteles, que había comprado antes de dar a luz por internet y que estaba deseando poner. Ya estaba conmigo. Ese camino a casa se me hizo eterno. Aceleré el paso y las lágrimas empezaron a caer sobre mi rostro. No pude controlarlo. Con un dolor en el pecho, abrí la puerta, mi madre planchaba, la niña dormía y no la abracé. Podía despertarse. Todo estaba bien…
Esa experiencia se quedó ahí. Nunca reflexioné sobre ello. No era el momento y aprendí poco a poco a vivir con ese cóctel molotov de sentimientos, esa sensación de “ni contigo ni sin ti”, esas ganas de huir, pero a la vez de saber que no podía. Aprendí que eso era ser madre, que a partir de ahora nunca estaría sola aunque no estuvieran físicamente conmigo, aprendí poco a poco a vivir la maternidad, a disfrutarla y a conocerme más a mí misma. A sentirme responsable de cada paso. Realmente nunca lo aprendí, cada día sigo aprendiendo el camino, equivocándome y volviéndome a caer. Pero me levanto, como aquella tarde, me sequé las lágrimas antes de entrar y la vida continuó.
5 años después, lo recuerdo con nostalgia, si ahora pudiera hablar con ella, con mi yo de ese momento, con la madre que era, me sentaría a su lado, primero la abrazaría y después con voz pausada le diría:
Bienvenida a equivocarte y no llegar a todo. Eres Malamadre, no una madre perfecta… Y no pasa nada.
Todo está bien.
¿Cómo ha sido vuestra experiencia? Me encantará leerla en los comentarios.

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Han comentado...

  1. La buenahija mayor cumplió el viernes 11 años, y justo hacia una reflexión parecida charlando con la buenabuela… ¡ay si me pilla ahora lo que viví entonces!: desde el minuto 1 soy malamadre, me sentía horrible por no experimentar ese “color de rosa” con el que había soñado (tras una cesárea de urgencia, tras casi 10 horas de parto, escuchando que si no sabes empujar, que si no respiras como en las clases de preparación…., 18 grapas en mi barriga, ni levantarme a hacer pus sin sentir que me partía,…), todo tan distinto; la llegada a casa, los miedos, vivir en un cuerpo que no era el mío, desear salir volando de allí aunque solo fuera un momento, para ver la vida fuera, ni tener tiempo para comer ni dormir ni… escuchando ese “es que no te organizas” “y por qué le das ahora un biberón y no insistes con la teta” y demás consejos de todo el mundo.
    Sin duda todo fue tan diferente a lo que había pensado. Lloré tanto por no hacer o sentir lo que el mundo esperaba de mí.
    El mayor aprendizaje: el amor sin límites, el amor irracional a esa cosa pequeñita que se instaló en nuestras vidas; el construir ese equipo con el buenpadre, desde el que somos invencibles; valorar la soledad, el silencio, un vino en pareja, ver una película entera, mirar el mundo a través de unos ojos que no son los míos…
    Gracias por tu reflexión, muy necesario vivir el mundo real sin sentimiento de culpa constante.

  2. Mi pequeño terremoto está a punto de cumplir dos años y yo sigo sin acostumbrarme a esa sensación que tan bien describes, el ni contigo ni sin tí.
    Una vez una buena amiga, compañera de trabajo y fantástica persona me escribió en una tarjeta de despedida “el mayor viaje es el que uno emprende a su interior”, que grandísima verdad. Y la maternidad es la carga de profundidad definitiva, el desmontamitos implacable, un proceso que te desnuda el alma y te deja lista para afrontar quien eres en realidad y dejar atrás a quién creías ser.
    Es duro, muy duro, pero queridísimas malamadres, a mi me ha dado la oportunidad de conocernos, seguiros y quereos sin haberos visto nunca. Y recordemos, que lo que no te mata, te hace más fuerte… Desde luego,… A ver si al final mi buenasuegra iba a tener razón con eso de que para ser una mujer realizada hay que ser madre…. Que noooooo!!! Ja ja ja. Ser madre te cambia, no te hace mejor ni peor, eso depende de cada una y de muchas otras cosas… O al menos eso me parece a mi ?
    Un beso muy muy grande

    1. Hola Aanuski, y a todas las demás,
      Totalmente de acuerdo en todo lo que dices, salvo en el comentario de que dejas atrás a quien creías ser tras la maternidad.
      Yo creo que todo ser humano (hombre o mujer) no somos de una única manera, sino de muchas maneras. Yo soy transigente e intransigente, laxa y exigente, feliz y desgraciada, según las circunstancias de cada momento. Y todo lo intento reconocer dentro de mi.
      Creemos que erramos cuando no cumplimos nuestras propias expectativas, cuando creemos que debemos ser de una única manera determinada.
      Seremos más felices si entendemos que podemos ser de muchas formas diferentes. Seamos libres de pensamiento.
      Mis buenos hijos me han enseñado esto que os escribo hoy.
      Buen día para tod@s!

  3. Con el primero, es como dices. Nadie te prepara para ello, ¿verdad?. Si además, el postparto va mal, que no tienes fuerzas para nada, ves otras madres con sus hijos y tú no puedes ni moverte porque tienes los bajos peor que una trinchera, y encima te dicen que todas pasan por eso y que eres una floja…., el mundo se te va a los pies. Te sientes fatal, porque no haces lo que se supone que deberías hacer por tu bebé, las hormonas juegan en tu contra, piensas en lo bien que estabas antes, y que ahora no, y te sientes culpable por echar de menos el antes, pero también sabes que ya no podrías vivir sin ese ser minúsculo que sigue unido a ti, o tú a él, por un cordón umbilical invisible.
    Yo creo que después, tanto tú como yo, nos sentamos con esa madre de entonces, justo cuando nos enteramos o cada día, después de enterarnos que íbamos a ser madres de nuevo. Eso es lo que tiene ser bimalamadre, que te reencuentras con tu yo del pasado. O al menos así me ocurrió a mi. Me planté delante de mi yo pasado y le dije que no, que no más esos sentimientos de comparación, de culpabilidad, que esta vez iba a cerrar los oídos a los comentarios, a las críticas, tanto las externas como los reproches que yo me pudiera hacer, y que si me encontraba mal y no tenía los bajos, ni el coco para salir, no se salía, que si un día no quería quitarme el pijama, no me lo quitaría, y que esta vez mandaba yo.
    En fin, sigo sentándome con esa madre de ayer, porque aún vuelve, pero, ese postparto no fue igual, me quité el pijama todos los días, me quedé en casa cuando hacía malo o tenía mucho que hacer en casa, hice lo que quise y lo que pude hacer. Siguen acechando las dudas, por supuesto, pero aquí se hace lo que yo digo, que para eso soy la que ha parido, la que ha sido alimento, la que a vertido su sangre, ¿no?, pues eso es un grado, y en mi pequeña pseudodictadura (porque al final no es tan fiero el león como lo pintan…), he decidido que mis defectos son parte de mí, y que lo que un día no sale bien, ya saldrá mejor al siguiente.
    Mil besos, Laura, a seguir luchando por las mujeres y las familias, que al fin y al cabo, sin familia, sin mujeres,no hay nada. La sociedad, los políticos, las empresas no se dan cuenta de que sin peones, no se gana una partida de ajedrez.

  4. Cuantas veces nos sentimos así. Precioso post Laura, gracias por compartirlo con nosotras. Una vez más nos haces ver que somos “normales” a pesar de todos esos sentimientos y esa culpa que nos invaden a veces.

  5. Ay Laura…me has hecho llorar al recordar ciertas cosas….Hoy es el cumple de mi hijo: 4 años ya. Estoy embarazada de 6 meses y me he levantado hoy con la sensibilidad a flor de piel. Si yo pudiera hablar con mi YO de hace 4 años…me diría tantas cosas….me abrazaría tantas veces…taparía tantas bocas…

  6. Un poco exagerado, no?. A ver cuando nacio mi hija no la vi hasta pasados 3 dias. Ella en neonatos y yo en planta. Y estaba tranquila. Sabia que estaba bien atendida. Y que estaba su buen padre.Pero ni por eso ni por otras cosas nada de estados de angustias,de ansiedades ni lagrimas. Tambien la deje el primer dia y me fui a trabajar ..como el resto de dias que vinieron despues, aunque confieso que sí siento esa frustacion de decir…porque no sre rica y me ahorro irme y quedarme a disfrutar con ella?
    Y despues de un año tengo la sensacion como la del prota de la lista de Schilder…que podria haberla disfrutado mas. Pero no se puede.
    Pero se que ella cambia de aires, el contacto ajeno le viene estupendamente…o que ya tengo 42 tacos y me tomo las cosas con otra actitud mas cerebral que emocional.

  7. He llorado con tu post de hoy mi buenahija1 tiene 2 añitos y medio y el buenhijo 2 7 meses buena parte del tiempo me la paso saturada como bien dices queriendo huir, otra parte si entiéndeme mal x eso y la otra sentada en el suelo jugando con los 2. Soy una hormona con patas me pasó los días con la sensación de no llegar a nada, pero lo más absurdo es que no lo cambiara no entiendo algo más mejor que esto. Gracias por lo que escribes y por este maravilloso club

  8. Lara va camino de los 4 años y aun recuerdo el temor a no saber si sabría empujar llegado el momento, a no saber si sabría cogerla en brazos, a la teta. Y vaya si pude, y vaya si podemos!!
    Que duro, y a la vez bonito, los 4 primeros meses garrapiñada a la teta sin poderte menear a ningún lado sin ella, pero encontré el otro punto de apoyo en el buenpadre sacándome en moto un par de horas entre toma y toma para despejar.
    Porque efectivamente era el ni contigo ni sin ti, “pobrecita dejarla con los abuelos y no aprovechar nuestro tiempo con ella”, pero necesitaba salir.
    No llegamos a todo no, a mi me diría: relájate y sigue tu instinto.
    Y si soy malamadre desde el 7 de Octubre del 2013 a las 19.02 y muy orgullosa de ello!
    Un besin

  9. Yo sí soy madre ñoña, pero hasta límites insospechados … aunque es verdad que ahora con 5 y 7 años si que empiezo a sentir ese “desapego ” o no sé cómo llamarlo … esas ganas de estar un rato sola y tranquila ….sin discusiones , sin gritos , sin que me llamen mil veces …. y me siento fatal …. lo llevo horrible y con un gran sentimiento de culpa . Al final es aprender , adaptarse a cada etapa e ir interiorizando cada paso…. pero cuesta .
    A mí me resultaba más fácil cuando eran pequeños , cuando eran bebés …. con toda su demanda y toda su atención …. yo tenía mucho más claras mis prioridades …. ellos al 100%….
    francamente, mierda ( con perdón ) de culpabilidad y de creerse súper woman ….
    En fin , paso a paso …. el libro de instrucciones por favor ?????

  10. Yo solo puedo decir que te entiendo a la perfección, de la primera palabra que has escrito hasta la última. Incluso en el ejemplo concreto que escribes. Mi hermana me “sacó” de casa cuando mi mayor tenía una semana, porque me vendría bien airerme, y me sentí cómo tú. Me costó mucho separarme unos minutos de él aunque estaba sumida en el día de la marmota entre teta y pañal y no pegar ojo.
    El tiempo va poniendo todo en su sitio, pero también las necesidades de los hijos van cambiando con la edad y nosotras nos exigimos mucho, muchísimo. A mi me paso factura y ahora estoy encontrándome a mi misma otra vez. Asi que no está de más recordarse que no pasa nada, que no somos perfectas.
    Yo me desahogue con un blog durante 4-5 años, Me sentia uy incomprendida. Ojala hubieran existido entonces este blog, tus posts y los de Leonor,
    Besos

  11. Mi hijo va de camino de cumplir 6 años… y he pasado, hemos pasado mucho juntos, con el buenpadre y nosotros con el. Momentos de querer llorar porque te ves superada, risas, alegrías, momentos que se recordarán toda la vida… y la maternidad se trata de eso, de situaciones que te hacen llorar sin un por qué y sin poder evitarlo y momentos por los que he piensas que merece la pena y la gloria vivir.
    Mi historia fue más o menos así: Fue prematuro, 30+6 y por puro milagro no nos quedamos los dos en el camino, por una hemorragia que me pone los pelos de punta cuando la recuerdo y que tuve en admisión de urgencias… en 15 minutos mi bebé estaba ya fuera en una incubadora y yo en una cama, llorando, porque sólo lo podía ver por una foto que me envió el buenpadre… me costó quitarme esa culpa de que cuando más me necesitaba mi bebé, yo estaba en una cama, con la barriga llena de grapas y un dolor atroz. Tardé dos días en verlo, porque por querer levantarme antes de tiempo, por dolor y medicación, la tensión se me desplomó. Fue duro, pero aquí estamos. El hecho un muchachito grandote, feliz, sin secuelas y yo feliz de verlo sano y tan contento.
    Me quedo con que saca lo mejor de una misma, que te das cuenta, que somos más fuerte de lo que una pudo pensar, que sabemos hacer reír en momentos que sólo salen lágrimas, que a veces por un batido se pueden abrir las puertas del infierno y que cuando no podemos más, unos brazos pequeñitos nos abrazan tan fuerte que borran cansancio, miedo y tristeza.
    Muchas veces es necesaria esa reflexión, porque en esta vida tan rápida, a veces no tenemos tiempo de pararnos a pensar en cosas profundas como esta y cuando nos damos cuenta, ya están listos para volar fuera de casa. Gracias por estar ahí y darnos voz a quién no la tenemos.

  12. Muchas gracias Laura, me ha parecido precioso este post. Nadie sabe a lo que se va a enfrentar desde ese día, y casi mejor! yo me enfrenté a un parto inducido largo, pero creo que lo peor fue la vuelta a casa: la indefensión en tu propio territorio, el buenpadre huido desde el primer día en casa (con la excusa de la crisis, no se tomó sus días de permiso….su trabajo de representante era vital para que el mundo siguiera girando, le vino grande la situación y no supo encajarlo hasta pasados unos meses) Los 6 puntos de episiotomía se soltaron sin remedio…y yo pasaban los días y no veía/sentía ese resplandor mágico que se suponía de una madre con su retoño….(otro motivo para interponer una demanda contra WaltDisney por hacernos creer en príncipes azules y madres perfectas y amorosas con hijos siempre dormidos sonrosados y perfectos) Y llego el día se separarme apenas una hora…y sentí alivio al cerrar la puerta, como en las pelis: espalda contra la puerta y manos hacia atrás para tirar con firmeza del pomo, cerrarla y apoyar la cabeza hacia atrás….y respiré profundo y me sentí libre…hacia frio pero tomé a bocanadas el aire como si de purificarme se tratara….a los 20 minutos regresaba angustiada, sin motivo….pero necesitaba saber que todo iba bien…. ya han pasado 5 años: que delicia verte, y que gusto no verte y saber que estás bien.

  13. malasmadres, qué me decís del tema de culpabilidad por dejarlos en la guardería? yo estoy con embarazo de segundo buenhijo, y veo q no doy al primero lo q necesita.Me fue mal cuando le metí en octubre y decidí sacarlo a los 4meses porque no se adaptaba pero ahora el bh está cambiando y veo q se acerca más a los0niños y yo creo q conmigo ya se aburre pero me debato otra vez entre llevarlo y otra vez berrinches y estar todo el rato malo o quedarmelo para siempre en la burbuja de malamadre.necesito consejo

    1. Hola Leticia perdona la intromisión. ¿Que tiempo tiene tu peque? Yo soy profe de infantil y he vivido unos cuantos periodos de adaptación. ¿Tienes opción de llevarlo, por ejemplo, media hora e ir aumentando poco a poco? Antes de la llegada del bebe, si te decides a hacerlo, estaría bien. Tú aún puedes acompañarle en el proceso. Espero que te vaya bien!!El mío va a la guarde desde que tiene 1 año y ahora con la hermana de 1 mes se agradece estar unas horas al 100% con la peque ?

    2. ¡llévale a la guarde sin dudarlo! que superados los primeros días (por ambas partes, que a mi me costó lo mío al principio, que lloraba yo más que ella), luego te vas a alegrar, porque se lo pasan fenomenal, es un juego para ellos, con más niños, aprendiendo un montón de cosas, de verdad que merece la pena. y en mi opinión, mejor si la guarde no es muy grande, porque el trato es mucho más familiar y dedicado, y te sentirás más tranquila. ¡ánimo!

  14. Lo recuerdo perfectamente. Cuando era madre primeriza estaba obsesionada con hacer las cosas de una determinada manera (que era la mia por supuesto) y además quería hacerlo yo todo. Eso me llevaba al agotamiento y a un permanente estado de nervios…no podía y a la vez deseaba separarme un rato de mi bebé…eso unido a la lactancia, no dormir (literal)… yo le diría a mi yo pasado: “Relájate, lo estas haciendo GENIAL”. Solo queria seguir las reglas hasta que me di cuenta que en esto no hay reglas…

  15. Pufff que identificada me siento. A mí me pasó algo parecido… el buenpadre con la buena conciliación que tenemos el mismo día que me dieron el alta, se fue a trabajar! Solo fuimos al registro juntos ese mismos Día al salir del hospital juntos. El resto de papeles me tocaron a mi! Uno de esos días me acompañó la buenasuegra a hacer uno de los trámites y el buenhijo se quedó frito en el coche… para hacer más rápido la buena abuela se quedó en el coche con mi peke y yo fui a sacar número y a espera que me atendieran… cualquiera que me veía, pensaría que estaba loca… llorando desconsoladamente (3 paquetes de clinex emapapados) y sin poder remediarlo… estaba agotada, no había dormido ni 2 hs seguidas, no me había despegado de mi peuqeño ni 10 minutos… era consiente que el estaba bien, que estaría dormido plácidamente y que la buena abuela no lo dejaría llorar si se despertaba, pero la angustia de la separación y el cansacio pudo conmigo… las hormonas ayudaron a estar así, pero ahí es cuando me empecé a dar cuenta efectivamente que no iba a ser la madre perfecta que yo esperaba, que no iba a ser tan liberal ni tan fría… que mi bebe aunque me agotaba era lo que más quería en el mundo y que eso de ser súper woman era imposible… Hoy leyendo el post recuerdo ese dolor en el pecho tan horrible y ese nudo en la garganta, esperando con mi tripa postparto y mis puntos supurando de la cesárea de urgencia! Que momentos… Ahora después de casi 3 años mi maternidad es muy distinta, más “tranquila”, con menos sueño y con mucho amor.

  16. Buenahija1 cumplió nueve años en diciembre, y más que buenahija1 es santahijaquepacienciatuvisteycuantomehasenseñado. Yo cogería a mi yo del pasado la abrazaría muy fuerte, después de nueve meses de mimos pasar a un segundo plano es duro, y le diría todos saben mucho pero ella sólo te necesita a ti, porque solo tú puedes darle lo que ella necesita el amor de su mami, con tus aciertos y con tus errores. Recuerdo sentirme muy cuestionada por todo el mundo alrededor, con sus “consejos-sentenciadores”.. “ESTA NIÑA LLORA PORQUE TIENE HAMBRE, TIENE SUEÑOS,TIENE….” No había nada que me doliese más que sentir que era la única que no sabía las necesidades de mi hija. Con buenahija1 aprendí a ser madre con muchas inseguridades, angustias y miedos, y con buenhijo2 he aprendido a disfrutar de la maternidad sabiendo que hacerlo lo mejor que uno sabe ya es mucho más que hacerlo bien. Y a las mamis primerizas decirle que sientan más y se cuestionen menos.. tenemos derecho a sentir cosas bonitas y no tanto y por eso no somos mejores ni peores somos nosotras y eso es lo mejor que podemos ser para nuestros hij@s.

  17. Buenos días:
    Yo recuerdo esa misma sensación cuando nació el primer buen hijo que ya tiene 7 años, tenía la sensación de de iba a estar así toda la vida, sin dormir y con ese sentimiento que describes. Me dio un bajón post parto que me duró como 3-4 semanas, era una sensación de tristeza horrible, luego se pasa. He tenido 3 buenos hijos más y me ha pasado lo mismo con todos… pero con la 2ª, 3ª y 4º sabía que era algo pasajero y me lo tomo de otra manera. Ahora que el pequeño tiene 15 meses disfruto mucho de ellos. El primer año me parece duro. He aprendido a no autoexigirme demasiado y soy mucho más feliz.
    Un abrazo a todas

  18. Madre mía Laura, que bien descrito: ni contigo ni sin ti.
    En las ultimas dos semanas me he dado un baño de realidad, dandome cuenta de que no soy la madre progre que me creía… Aunque huya, un fin de semana “de solteras” con amigas de toda la vida al sol de la playa, sigo pensando en ella y llamando para ver si come o duerme o si es feliz, sientiendome culpable y a la vez libre después de 15+9 meses.
    Y aún adorando mi trabajo, los proyectos dejan de ser interesantes si me obligan a viajar, a no poder acostarla mas de 2 noches seguidas, o a no poder despertarla por las mañanas para llevarla a la bendita guarde.
    Como es posible sentir tantas cosas tan contradictorias?

  19. Puf!!Me diría tantas cosas…Sobre todo que todo pasa, que ese torbellino emocional y descontrol acaba pasando. Que confíe en mi. Que junto al buenhijo aprendere a ser mejor persona. Que me equivocare pero que no pasa nada, no será el inicio de ningún trauma. Me abrazaria y diria que todo va a salir bien. Es lo que me digo ahora con la segunda y la culpa por no poder dividirme en dos.

  20. Muy bien descrita esa sensación que yo también pasé. Cuando llega la adolescencia la vuelves a pasar porque ves que se te pueden ir de un momento a otro y que tienes que aprovechar cada minuto. Ya lo verás.

  21. Todavía hoy, con mis buenashijas de 7 y 2 años, tengo sentimiento de culpa. Pero con vuestras lecturas y con alguna que otra ayuda profesional, intento ver que no pasa nada, que no somos super woman. La crianza en todas sus etapas es difícil, pero como bien dices, equivocarse y rectificar, caer para volver a levantarse con más fuerza, es un proceso de continuo aprendizaje de nosotras mismas y de la vida.

  22. Todo estaba organizado, desde la compra de la cuna, el cochecito o las compresas tocológicas hasta el cole al que iría cuando cumpliera tres años … pero nada estaba en casa porque “daba mala suerte”. Hay tiempo, en el hospital estaremos cinco o seis dias…UNO Y MEDIO de los que el primero fué cuidar de la BM tras el extenuante parto.
    Los dejas allí, en el hospital, a recoger aprisa y corriendo todo, montarlo, volver porque no ha llegado el carro elegido, escoger otro por mi cuenta, de vuelta al hospital porque ya nos han dado el alta y vamos para casa, recordar que no tenemos veintemil cosas “menores pero necesarias”, llamadas (no había móviles) continuas de la familia, amigos…
    Cuando por fin pude coger al BH1 en condiciones, lo planté en mi barrigota y … no recuerdo ningún momento de paz como ese desde entonces.
    Que identificado con lo de “Bienvenida a equivocarte y no llegar a todo”, yo que era perfeccionista patológico y de repente descubrí lo valioso que es “hecho” frente a “perfecto”.
    Un beso Jefa, me encanta cuando te pones sentimental y nos arrancas la lagrimita.

  23. Hola a todas! Pues yo os contaría que mi buen hijo, ya con tres añitos y nueve meses en la barriguita es un contigo ni sin ti que muchas comentáis. Mi experiencia ha sido muy gratificante en términos generales y como dice mi madre esto es para toda la vida… Pues si si, ahora entiendo todo, pero es para mí volver a vivir otra vez la infancia mía con el, pintando, cantando, jugando al escondite, llorando porque no quiere ir al cole, un largo etcétera de vivencias acumuladas en mi vida cuando era pequeña y lo que me queda…. Y aquí estamos, yo, mi pareja y mi buen hijo tirando palante. Mi padre falleció 20 días antes que naciera el bebe y mi madre está en Barcelona y nosotros en Cádiz viviendo y trabajando en un negocio nuestro. Lo que llevo peor es estar lejos de mi mami por todo lo que me podría aportar pero menos mal que existe el teléfono y esas llamaditas diarias son un alivio para afrontar ese día a día que a veces te supera. Creo que la intuición es lo que mejor va para las ocasiones en las que uno no sabe para dónde tirar y cómo reaccionar y sobre todo la empatía hacia ese niño que a veces dices”pero ahora que me estás contando¿.” Y ya cuando te pones en su piel ya dices, ah vale que tú lo que quieres es que baile y me tire por el suelo no?.. Jajaj
    Bueno, yo como siempre digo, que todo fuera eso!! La actitud y la supervivencia es lo que nos hace invencibles y ser malas madres jeje
    Un saludó a todas!!

  24. Yo creo que todas hemos pasado por eso sobretodo de primerizas, pero bueno, luego también se pasa mal cuando es la primera vez que va en bici, cuando empieza el cole… siempre sentimos ese miedo, esperando que todo vaya bien y vaya superando esas nuevas etapas y experiencias.
    Besos!
    Anabel

  25. AAayyy Laura, muchas gracias por compartir tus reflexiones, me he visto totalmente reflejada.
    Para mi la maternidad es un estado, no de locura transitoria, sino de locura permanente, ese ni contigo ni sin ti, ese echarte de menos cuando no estas conmigo (mi pequeño tiene tres años y soy madre separada) y ese echarte de más cuando pasamos demasiadas horas juntos, esas dudas de saber si he actuado bien o mal, estaré educándolo de la forma adecuada, esas preocupaciones de si le pasará algo cuando no está conmigo. La maternidad nunca te hará estar sola, de alguna manera u otra, siempre les tenemos en mente a los buenoshijos.
    Ahhh! Pero me quedo con la mejor locura de todas, que es la locura de amor infinito que se siente por ellos.
    Besos!

  26. No existe el contigo ni sin ti, existe el integrar y relativizar porque tampoco hay otra, las hormonas y los prejuicios no ayudan, pero para qué darle tantas vueltas a algo que siempre ha sido y será así. Nobody said it was easy, aunque imagino que cuando se da el paso a la maternidad/paternidad ya lo tendrìamos que haber tenido en cuenta, ¿no?
    Creo que somos un poco burguesas postmodenas en nuestras preocupaciones, (sin despreciar los sentimientos de cada quién), qué todo fuera eso..!

  27. Yo pensaba que si no soy una persona perfecta, ni seré hija perfecta, ni pareja perfecta, ni amiga perfecta, ni empleada perfecta… ni madre perfecta. Y prefiero que el buenhijo me conozca con mis imperfecciones y así ser una persona real para él, que hacer de mami perfecta y que un buen día en plena adolescencia se le caiga el mito, o peor, que piense que nunca estará a la altura de nada porque siempre tuvo un ejemplo de perfección…

  28. Buenas tardes: Mi hijo mayor ya tiene 12 años, pero cada vez que alguna nueva “buena madre” me comenta lo maravilloso que es el parto, las maravillosas sensaciones… me sigo sintiendo una mala madre doce años y dos partos después. Para mi lo maravilloso fueron los meses de embarazo donde los sentía jugando en mi interior, la sensación de sentir una vida dentro de mi, ahora el parto…lo único que recuerdo es dolor y el deseo de que salieran de una vez para que ese dolor parase.
    Hoy en día, ya no me siento “malamadre” por pensar así, aunque si lo pensé durante mucho tiempo

  29. Me encantó tu post. Tan real que me asustó. Tuve una experiencia muy parecida, sólo que cuando volví a casa me enfadé con todos los que me habían convencido de abandonar por unos minutos el nido. Pasaron 7 años y tuve oportunidad de sentarme con esa mamá primeriza dos veces más. No creo que haya aprendido de mis errores, porque (con el tiempo y dejando de lado la culpa) me di cuenta que no fueron errores. Era la mejor manera de hacer las cosas que entendía en ese momento. Hoy, haría las cosas diferentes, pero hoy soy otra.

  30. Soy una malamadre reciente, el buenhijo solo tiene 3 meses, han sido los tres meses más intensos de vida. La semana pasada salí dos horas sola a hacer unas compras y cuando volví estaba llorando desesperado, me dio una pena terrible y un sentimiento de culpa muy grande. El buen padre estaba tranquilo intentando calmarlo pero a mi me entró un sentimiento de culpabilidad que a día de hoy no me he podido separar de nuevo. Me alegra leer comentarios de mmalasmadres que con el tiempo lo ven de manera diferente, porque es cierto que cuando lo vives es un trago. Esta semana me voy a atrever con la peluquería, desearme suerte.

  31. Guau! Te acabo de leer y es como verme a mi misma hace casi 5 años el primer día que a una semana de tener que trabajar le dije a mi madre que la se llevará a la niña a dar un paseo mientras acababa de recoger mi casa y cuando ella salió por la puerta yo me quedé bloqueada, era como si me hubieran arrancado una parte de mi, no me había separado de ella hasta entonces y sentí que me ahogaba, me faltaba el aire y aún me agobiaba más pensar que en una semana tendría que ir a trabajar,ese primer día de trabajo con mi buenahija mayor fué eterno lo juro, el más largo de mi vida y ahora que no trabajo con mi buenahija pequeña me siento tan ahogada que echo en falta esas jornadas de trabajo y desconexión sintiéndome así también la más malamadre del mundo

  32. Precioso post Laura. Como siempre superidentificada contigo, y echando alguna lagrimilla al recordar alguna experiencia personal muy parecida. Me encanta como escribes y no dejo de daros las gracias por existir y por hacernos ver una y otra vez que lo que sentimos es normal. Soy bimalamadre de dos princesas de 5 y 3 años y no me canso de recomendaros a las mamis que veo agobiadas y de decir que mi maternidad ha sido más fácil gracias a este Club y las terapias que hacéis sin daros cuenta. Besos

  33. Me encantaron los comentarios y me identifico con más de uno, sobre todo con el de María que dice “soy malamadre desde el minuto uno”, y sí, yo lo viví así también, nunca lo he comenté en su momento porque temía las caras de horror de mis parientes y amistades cuando les dijera “los primeros momentos después de nacer mi hija fueron horrendos: angustia, confusión, miedo, etc., todo menos felicidad”. A lo largo del tiempo me he perdonado por ello y me he dado cuenta de que el amor maternal no es algo automático que nace cuando te enteras que estás embarazada, ni cuando sientes que algo en tu cuerpo se mueve y vive en una realidad paralela donde tú no tienes el control. Debo confesar que empecé a amar a mi hija después que la vi nacer, no antes, y ese amor fue creciendo día con día y ahora no lo comparo con nada, pero no fue como dicen en las pelis o en las novelas, que empecé a amarla sin conocerla o que el embarazo y el parto son experiencias maravillosas, en realidad no es así siempre. En fin, es bueno saber que no somos un monstruo ni somos un defecto de la naturaleza sino solo malasmadres, eso sí, felices de serlo y de seguir aprendiendo de todas las que son como nosotras. Gracias por compartir.

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